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El DESEO COMO FILOSOFÍA
Judith
Butler/ Regina Michalik
Entrevista con la filósofa estadounidense Judith Butler, durante
su estadía en Berlín, en mayo de 2001, por invitación de la Academia
Americana. La entrevista fue realizada por Regina Michalik.
R.M.: -Judith, Ud. se denomina feminista - ¿Cómo identifica
su trabajo? ¿Considera que hacer filosofía es parte del movimiento
feminista? ¿Es simplemente su trabajo? ¿O es algo político?
J.B.: -A veces es simplemente un trabajo filosófico, a veces es un trabajo
político. Supongo que no es sólo político. Desde muy temprana edad
he estado enseñando sobre feminismo, escribiendo acerca de temas
feministas. Mi disertación fue sobre 'el deseo' que es una cuestión
política, pero también filosófica. Siempre me he interesado por
la tradición de la libertad sexual en el feminismo. Me han preocupado
mucho las propuestas muy normativas o muy represivas del feminismo.
Estoy en contra de las normativas y a favor de la libertad sexual.
Siempre he odiado ese dicho que afirma que el feminismo es la teoría
y el lesbianismo debe ser la práctica. Les quita sexualidad a las
lesbianas. Yo me hice lesbiana a los catorce años y no sabía nada
de política. Me hice lesbiana porque quise alguien muy profundamente.
Y luego me hice política a partir de ello, pero como resultado.
Odio ese dicho, porque creo que las mujeres bisexuales y heterosexuales
dentro del movimiento feminista deben ser respetadas, conjuntamente
con sus deseos
R.M.:-Ud. es protagonista del movimiento "queer"*
y lo ve como radicalmente democrático y sexualmente progresista
J.B.:-Sí, pero no siempre es democrático, puede caer en los mismos patrones
que otros movimientos. Cuando surgió realmente suspendía la cuestión
de identidad. Algunas personas dicen que es un juego moderno, jugando
a los sexos y ese tipo de cosas. No creo que eso sea verdad. Creo que políticamente es la bancarrota de las políticas de
identidad y que demuestra que debemos pensar como coalición para
que las cosas se hagan. Que no importa con quién dormimos. El movimiento
queer era anti institucional con una crítica a la normalización:
uno no tiene que volverse normal para convertirse en alguien legítimo.
Para mí "queer" es un expresión que desea que uno no tenga
que presentar una tarjeta de identidad antes de ingresar a una reunión.
Los heterosexuales pueden unirse al movimiento queer. Los bisexuales
pueden unirse al movimiento queer. Ser queer no es ser lesbiana.
Ser queer no es ser gay. Es un argumento en contra de la especificidad lesbiana.
Que si soy lesbiana tengo que desear de cierta forma, o si soy gay
tengo que desear de cierta forma. Queer es un argumento en contra
de cierta normativa, de lo que una adecuada identidad lesbiana o
gay constituye.
R.M.:-El movimiento feminista de los Estados Unidos
había sido un ejemplo para nosotras durante largo tiempo. Fue militante,
fue fuerte. Actualmente, este tipo de movimiento colectivo parece
no existir. Ahora más bien son los individuos que pelean. Individuos
que trabajaban juntos de tiempo en tiempo.
J.B.:-Depende de lo que se está buscando para encontrar el movimiento.
Yo diría que el movimiento para obtener derechos reproductivos ha
sido fortalecido, de cierta forma, por la elección conservadora.
Existen dos organizaciones nacionales muy fuertes que tratan de
garantizar los derechos reproductivos y son muy efectivas. Creo
que la organización nacional para la mujer es muy efectiva, así
como otras. El problema es que existen enormes diferencias culturales
entre feministas. Tienen que ver con la sexualidad y con la raza.
Siempre tenemos el problema de cómo ubicar al movimiento anti pornográfico
dentro del feminismo y el movimiento contra el acoso sexual. La
ley de acoso sexual es muy importante, sin embargo creo que sería
un error que la ley sobre acoso sexual fuese la única forma que
los medios de comunicación conozcan al feminismo. Así ellos pueden
creer que es un movimiento de pureza sexual y no uno de libertad
sexual. Los medios más populares describen al feminismo como un
movimiento de pureza sexual.
El
otro problema es que siempre se ha visto como un movimiento de la
burguesía blanca. Si se busca a las dirigentes, es casi seguro que
esto sea cierto pero no es completamente la verdad. Creo que hay
dos razones que sostienen esa creencia : una tiene que ver con el
anti feminismo en las comunidades minoritarias y el temor de que
el feminismo las aleje de las preocupaciones y prioridades definidas
por (las) esas minorías. La segunda es que el feminismo no ha establecido
coaliciones efectivas con grupos antiraciales.
El liberalismo en los Estados Unidos se basa mucho en la identidad.
Perteneces a un movimiento de mujeres o a la asociación nacional
para la promoción de las personas de color. Siempre se afirma: esta
es mi identidad y es donde pertenezco. Así que si una es una mujer de color, tiene
que elegir. O, tienes que ir a más y más reuniones hasta agotarse.
El problema es que el liberalismo americano
hace que todos tengan que elegir una identidad demasiado deprisa
y una identidad muy estrecha. Por ejemplo, en el activismo
del SIDA con relación a toda la crisis en África para obtener medicinas
a precios razonables, no hay una organización gay fuerte que se
esté preocupando por este tema. Las organizaciones importantes ahora
están luchando por obtener el derecho a casarse.
R.M.:-¿Esto no será un problema de los Estados Unidos
en su totalidad, muy enfocado en sí mismo, mirando sólo a los Estados
Unidos, o simplemente a su propio estado dentro de los Estados Unidos?
J.B:-Tiene razón. A veces mira a otros países, por ejemplo con el asunto
de los derechos humanos. Pero luego tiende a imponer su propio programa
cultural a otros países. Y, como americana activista de los derechos
humanos tengo que ser muy cuidadosa y aprender cómo hacerlo. Cuando
algo como una ideología de internacionalismo ocurre, casi siempre
es una ideología de americanismo. Casi
siempre es la noción de que los Estados Unidos sabe lo que son los
derechos humanos, -a pesar de su propia cultura racista- y realmente,
exportan esta noción. Creo que tiene que ver con la trasmisión
cultural: como nos posicionamos frente a los demás, lo que significa
aprender otro idioma, no sólo otro idioma, otro leguaje político,
como la gente organiza, como funcionan políticamente, como establecen
sus reivindicaciones.
R.M.:-No sólo en un mismo país hay grandes diferencias. Tampoco
existe un movimiento feminista americano, como no hay un movimiento
feminista alemán. Tuvimos la experiencia con la forma de pensar
de las feministas occidentales que creyeron que podían decirles
a las mujeres de Alemania Oriental lo que tenían que hacer y lo
que es ser feminista. La interrogante es: ¿cómo trabajamos en conjunto
con tantos movimientos feministas diferentes? ¿Cuál podría ser el
punto en común?
J.B.:-Existen algunas diferencias que probablemente no puedan superarse.
Pero el punto es que las feministas deben trabajar en coaliciones.
Existe una tradición de este tipo de trabajo en el movimiento de
derechos civiles en los Estados Unidos, con coaliciones entre grupos
de iglesias y grupos radicales totalmente anti religiosos. Se lograron
superar las diferencias para combatir el racismo porque entendieron
cual era su meta común. Esta idea de coaliciones no es común en
los movimientos de la mujer. No es sólo la culpa de las mujeres,
sino de los gobiernos, de la forma que uno adquiere legitimidad,
la forma en que se adquiere reconocimiento. El gobierno favorece
cabildeos con grupos de interés promoviendo acuerdos y esto trabaja
en contra de las coaliciones. Creo que esto no es así en la mayoría
de los países europeos. Hay que formar coaliciones para obtener
los votos que se necesitan.
Otra
gran diferencia entre Europa y América se refiere al liberalismo.
En Europa, especialmente las feministas italianas de Milán, dicen
que algunos derechos son específicos. La diferencia sexual es parte
crucial de la naturaleza humana y por lo tanto hay que dar a las
mujeres cierta cantidad de posiciones. Las mujeres han sido históricamente
privadas de estas posiciones y ahora la obligación del gobierno
es que puedan lograr la igualdad.
En
los Estados Unidos la lucha por los derechos es liberal en otro
sentido. No es liberal en el sentido que el liberalismo significa
libertad. Es liberal en el sentido que no es radical. No
se interesa en una transformación social radical. Se interesa en
obtener el acceso a derechos existentes. Y en asegurarse de que
los derechos existentes sean distribuidos en forma equitativa. En
los Estados Unidos como la política se basa en los derechos, generalmente
es muy, muy normativa. Este es
el problema con el caso de los matrimonios gay. La lucha por matrimonios
gay ha hecho invisible casi toda otra consideración sobre el tipo
de arreglos sexuales que los seres humanos quieren tener las diferentes
relaciones de parentesco que pueden haber. Deberíamos pensar en
forma más radical acerca de la transformación social de las instituciones.
R.M.:¿Qué hay de la biotecnología como forma de transformación
social? Las feministas están en contra de la biotecnología y la
posibilidad de producir niños tecnológicamente. Pero, ¿no debería
haber una lucha feminista a favor de la biotecnología y la posibilidad
de tener niños solas y de esta forma no reproducir la manera de
pensar binaria de masculino y femenino, el viejo sistema heterosexual?
J.B.:-No. No para mí. Estoy en contra de lo que llamamos ingeniería
social de todo tipo. No debemos estar seleccionando los tipos de
seres humanos que deben hacerse. Y no
creo que debemos luchar por la biotecnología para poder superar
la heterosexualidad. El punto es que sólo los heterosexuales
utilizan la tecnología de la reproducción todo el tiempo. Cuando
una pareja heterosexual quiere tener niños generalmente obtienen
acceso de una forma u otra a la tecnología de la reproducción. Pero
me pregunto ¿se le da a las parejas gays o a las mujeres solas el
mismo acceso a ese tipo de tecnología? Para mí es una cuestión de
políticas de acceso.
Tal
vez es cómo se cría al niño lo que hace a la diferencia de género,
o los papeles que tienen las madres y los padres. Lo que encuentro
realmente triste es que frecuentemente se le prohibe a gays o a
mujeres lesbianas o solas el adoptar a un niño, cualquier niño refugiado,
debido a las políticas internacionales de adopción. Las organizaciones
internacionales de adopción no consideran a una pareja de lesbianas
o de gays. Y no consideran a una mujer sola, o sólo a veces. Incluso
dos mujeres que son pareja tendrían que mentir asumiendo que sólo
una de ellas estaría adoptando al niño, lo cual generaría muchos
problemas, legales y psicológicos. Hay cantidad de niños que necesitan
un hogar y hay muchas parejas gay y lesbianas que quieren adoptar
niños, es terrible que no existan medios institucionales por los
cuales se pueda lograr esto. Supongo que muchas veces las mujeres
lesbianas recurren a la reproducción asistida, porque se les prohibe
adoptar un niño por ley. O, no pueden encontrar una agencia que
las represente. También algunas mujeres quieren tener su propio
niño biológico por alguna razón. Debo decir que nunca lo pude entender.
Pero obviamente debe respetarse. Existen alianzas con hombres gay.
El hombre gay ofrece su semen y puede convertirse en parte del parentesco
más amplio, ella no necesita tener relaciones sexuales con él para
tener el semen. Este nuevo sistema de parentescos es muy interesante.
Por eso no me interesa la ingeniería social, me interesa el acceso
igualitario a las tecnologías reproductivas y me interesan las nuevas
formas de parentesco.
R.M.:-¿Cómo es la situación legal en los Estados Unidos?
J.B.:-Varía de Estado a Estado. Cuando una es madre lesbiana en
Virginia y tiene problemas con la ley, el juez puede quitarle a
su niño por considerarla una madre 'inadecuada'. Allí no se puede
adoptar si se sabe que es lesbiana. Yo vivo en el Norte de California.
Vivo en el paraíso. Pero aún así, yo fui rechazada por la agencia
de servicios sociales que me correspondía porque no tenían una categoría
para mí cuando adopté a mi hijo. Me respondieron: parece una buena
madre, pero no tenemos una categoría para que las lesbianas puedan
adoptar, por lo tanto no la podemos aceptar. Y el juez tuvo que
revertir esta decisión, así que en mi caso tuve suerte. Pero podría
haber estado en otra parte de California donde el juez hubiera dicho
que no.
R.M.:-El feminismo cambió mucho: hay menos mujeres en la calle,
menos acciones concretas, menos manifestaciones, menos militancia
en el sentido antiguo. ¿Cree que necesitamos pensar más, tener más
filosofía? ¿El movimiento feminista, debería invertir más tiempo
en la filosofía?
J.B.:-Nunca pensé que mi trabajo sería leído por mucha gente. Soy densa,
soy abstracta, soy esotérica. ¿Por qué sería popular? Pero políticamente
es importante que la gente se pregunte '¿Qué es posible?' Y que
crean en la posibilidad. Porque sin el movimiento de la posibilidad,
no hay movimiento hacia adelante. La idea de que la gente pueda
vivir su género de forma diferente, o que pueda vivir su sexualidad
de forma diferente, que pueda haber lugar para una vida políticamente
informada, feliz, placentera, sustentable, vivible, fuera del escondite.
La filosofía hace pensar a la gente en posibles papeles, les proporciona
una oportunidad de pensar el mundo como si fuera de otra forma.
Y la gente lo necesita. Durante mi trabajo en el movimiento de derechos
humanos, vi que los activistas se quemaron muy rápidamente, se agotaban
totalmente y luego siempre querían volver a la escuela, querían
leer. Las lecturas los llevaron de vuelta a lo que creían. Les proporcionó
imágenes y visiones de futuro. Creo que un movimiento tiene que
tener vida, tiene que tener una vida intelectual, de lo contrario
sólo repetirá algunos de sus términos. Debe tratar de revisar sus
propias creencias a la luz de las nuevas circunstancias políticas.
R.M.:-¿Cree Ud. que el impacto político de la filosofía es subestimada?
J.B.:-Marx era un filósofo, y Engels y Emma Goldman y Rosa Luxemburgo.
R.M.:-Tiene razón, pero hablando de Rosa Luxemburgo,
no fue su filosofía, sino sus acciones concretas en las calles las
que tuvieron impacto en la política.
J.B.:-Sí, es verdad. Pero fueron acciones realizadas por principios.
¿De dónde surgen nuestros principios? Existe un deseo por la filosofía,
un deseo muy popular.
R.M.:-Y Ud. como filósofa es muy popular también.
J.B.:-Sí, lo sé. Pero no siempre en un sentido positivo. A veces me
utilizan como una especie de ejemplo de la monstruosidad. Tiene
que ver con puntos de vista homofóbicos o explícitamente anti semitas
o misóginos. Tal vez le preocupa a la gente que sea tan claramente
lesbiana, y no una lesbiana femenina. Mi
tesis sobre la construcción social parece asustar a la gente, la
idea de que el sexo es culturalmente construido. Parecen tener miedo
de que estoy evacuando cualquier noción de lo real, que hago creer
a la gente que sus cuerpos no son reales o que las diferencias sexuales
no son reales. Creen que soy demasiado carismática y que estoy seduciendo
a los jóvenes. Pero también que marco una generación entre las feministas
mayores y una generación más joven de pensamientos "queer"
y temen que pueda haber una brecha. Soy anti puritana, no soy la
típica profesora. Me recibí de profesora a una edad muy temprana,
a los 34 años. Y, además, existe una especie de anti americanismo
en la gente, aunque creo que podría ser un error de catalogarme
como un ejemplo del imperialismo americano o del imperialismo cultural
americano.
La parte judía es muy importante también.
R.M.:-¿Es importante para Ud. personalmente?
J.B.:-Ha tenido influencia en mi marco ético y político y aún lo tiene.
No soy religiosa, pero practico algo. Y quiero que mi hijo lo aprenda
como una tradición cultural más que como una práctica religiosa.
Soy
una buena chica judía del Medio Oeste, con bastante buena educación.
Mi familia era de Hungría y de Rusia y mantuvieron vínculos con
Europa. Muchos de mis familiares vivieron allí en la década del
treinta y se murieron durante la Guerra. Mi abuela siempre fue muy
clara y quiso que yo volviera a estudiar a Europa, así que vine
a estudiar a Heidelberg en 1979. Mi madre y su generación estaban
preocupadas por mi viaje a Alemania y pensaron que podría ser difícil
siendo judía. Pero mi abuela me dijo: "Sí, anda a Alemania.
Los judíos siempre fueron a estudiar a Praga, a Berlín, sí, anda."
R.M.:-Y aquí esta de vuelta. Muchas gracias por venir, Judith.
Notas:
Judith
Butler es Profesora de Filosofía en los Departamentos
de Retórica y de Literatura Comparada en la Universidad de California,
Berkeley (véa: cinemaspace.berkeley.edu/Film_Studies/Rhetoric/dept/rhet-home.html).
*
Nota de editora LOLApress:
la traducción convencional de queer, sería "homosexual"
sin embargo en este contexto se refiere más bien a una actitud "no
conformista" o "disidente" .
"Queer" es un término generado en una cultura diferente
el cual no tiene un equivalente que nos acerque, de manera inmediata,
al sentido que en inglés evoca. El movimiento "queer"
refiere a una corriente de pensamiento y de estudios para la comprensión
de la diversidad de sexualidades y expresiones culturales. El elemento
definitorio de los estudios queer proviene de una posición de resistencia.
(Tomado de "Debate Feminista" Año 8, Vol. 16, octubre
de 1997, México)
(LOLApress) ver: www.lolapress.org/
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