"Mil Mesetas"
Gilles
Deleuze-Félix Guattari
Introducción: Rizoma
¿Como dejar de entender para acercarnos a las multiplicidades?
¿Cómo dejar de ser yo, ya, para ofrecernos (ofre-ser-nos) a lo
diverso y volver? Volver desde allí transformados. No hay metodología
dogmática y sí hay rigor , un rigor tal (el de los autores) con
un método inusual que puede hacer decir a alguien: ¡abrí el libro
y vi tantas palabras!. Es la imagen de una sensación: tantas palabras
se yerguen delante de uno como un telón, como una pantalla, como
un bloque, como una pared o como un camino. ¡Tantas palabras caen
sobre uno! Elegimos hacer el camino; elegimos hacer un camino
que se borra tras nuestros pasos y vuelve a aparecer cuando volvemos
la vista atrás. Memoria del camino en nuestros pasos para extraviarnos
en los senderos que se acrecientan en su número y en su aparecer.
Mas la lectura es lineal, secuencial y sucesiva, aunque puede
alterarse. ¿Y la escritura? Veamos lo que dicen los no autores,
los forjadores de palabras, los hacedores de espesores con palabras:
"Al
levantarnos cada mañana, cada uno de nosotros se preguntaba qué
mesetas iba a tomar, y escribía cinco líneas aquí, diez líneas
más allá... Hemos tenido experiencias alucinatorias, hemos visto
líneas, como columnas de hormiguitas, abandonar una meseta para
dirigirse a otra. Hemos trazado círculos de convergencia. Cada
meseta puede leerse por cualquier sitio, y ponerse en relación
con cualquier otra. Para lograr lo múltiple se necesita un método
que efectivamente lo haga..."
Nuestra
interlocutora del inicio, aquélla que vio "tantas palabras"
tenía razón. Las palabras pueden alucinarse como hormigas en hileras
que caminan de espacio en espacio, de plano en plano, de plan
a plan, yendo hacia y volviendo de. Camino (hodós) y método (metá
hodós), rigor de letra, devenir insecto, animal, cosa, otra que
yo; multiplicados en intensidades somos varios.
Eso
se hizo, no lo hicimos nosotros (por convención: los autores).
Lo hizo el método y el rigor de seguir el método, llegamos así
al conseguir (con-seguir). Una última advertencia (consejo si
se prefiere): no retirarse asqueado ante tantas palabras significantes,
o sea sin significado inmediato. Agregamos a la metodología de
lectura transdisciplinaria el verbo, perseverar, y no por aquello
del "triunfarás", sino por que lo que aquí se presenta
lo vale. Vale el intento de ser y dejar de ser, otro, el mismo
y otro y .
Sergio Rocchietti
El Anti-Edipo
lo escribimos a dúo. Como cada uno de nosotros era varios, en
total ya éramos muchos. Aquí hemos utilizado todo lo que nos unía,
desde lo más próximo a lo más lejano. Hemos distribuido hábiles
seudónimos para que nadie sea reconocible. ¿Por qué hemos conservado
nuestros nombres? Por rutina, únicamente por rutina. Para hacernos
nosotros también irreconocibles. Para hacer imperceptible, no
a nosotros, sino todo lo que nos hace actuar, experimentar, pensar.
Y además porque es agradable hablar como todo el mundo y decir
el sol sale, cuando todos sabemos que es una manera de hablar.
No llegar al punto de ya no decir yo, sino a ese punto en el que
ya no tiene ninguna importancia decirlo o no decirlo. Ya no somos
nosotros mismos. Cada uno reconocerá los suyos. Nos han ayudado,
aspirado, multiplicado.
Un libro no
tiene objeto ni sujeto, está hecho de materias diversamente formadas,
de fechas y de velocidades muy diferentes. Cuando se atribuye
el libro a un sujeto, se está descuidando ese trabajo de las materias,
y la exterioridad de sus relaciones. Se está fabricando un buen
Dios para movimientos geológicos. En un libro, como en cualquier
otra cosa, hay líneas de articulación o de segmentaridad, estratos,
territorialidades, pero también líneas de fuga, movimientos de
desterritorializacióm y de desestratificación. Las velocidades
comparadas de flujo según esas líneas generan fenómenos de retraso
relativo, de viscosidad, o, al contario, de precipitación y de
ruptura. Todo eso, las líneas y las velocidades mesurables, constituye
un agenciamiento (agencement). Un libro es precisamente
un agenciamiento de ese tipo, y como tal inatribuible. Un libro
es una multiplicidad. Pero todavía no sabemos muy bien qué significa
lo múltiple cuando cesa de ser atribuido, es decir, cuando es
elevado al estado de sustantivo. Un agenciamiento maquínico está
orientado hacia los estratos, que sin duda lo convierten en una
especie de organismo, o bien en una totalidad significante, o
bien en una determinación atribuible a un sujeto; pero también
está orientado hacia un cuerpo sin órganos que no cesa
de deshacer el organismo, de hacer pasar y circular partículas
asignificantes, intensidades puras, de atribuirse los sujetos
a los que tan sólo deja un nombre como huella de una intensidad.
¿Cuál es el cuerpo sin órganos de un libro? Hay varios, según
la naturaleza de las líneas consideradas, según su concentración
o densidad específica, según su posibilidad de convergencia en
un "plano de consistencia" que asegura su selección.
En este caso, como en otros, lo esencial son las unidades de medida:
cuantificar la escritura. No hay ninguna diferencia entre
aquello de lo que un libro habla y cómo está hecho. Un libro tampoco
tiene objeto. En tanto que agenciamiento, sólo está en conexión
con otros agenciamientos, en relación con otros cuerpos sin órganos.
Nunca hay que preguntar qué quiere decir un libro, significado
o significante, en un libro no hay nada que comprender, tan sólo
hay que preguntarse con qué funciona, en conexión con qué hace
pasar o no intensidades, en qué multiplicidades introduce y metamorfosea
la suya, con qué cuerpos sin órganos hace converger el suyo. Un
libro sólo existe gracias al afuera y en el exterior.
Puesto que
un libro es una pequeña máquina, qué relación, a su vez mesurabie,
mantiene esa máquina literaria con una máquina de guerra, una
máquina de amor, una máquina revolucionaria, etc. ..., y con una
máquina abstracta que las genera? A menudo, se nos ha reprochado
que recurramos a literatos. Pero cuando se escribe, lo único verdaderamente
importante es saber con qué otra máquina la máquina literaria
puede ser conectada, y debe serlo para que funcione. Kleist y
una loca máquina de guerra, Kafka y una máquina burocrática increíble...
(¿y si después de todo se deviniese animal o vegetal gracias a
la literatura -que no es lo mismo que literariamente-, acaso no
se deviene animal antes que nada por la voz?). La literatura es
un agenciamiento, nada tiene que ver con la ideología, no hay,
nunca ha habido ideología.
Nosotros no
hablamos de otra cosa: las multiplicidades, las líneas, estratos
y segmentaridades, líneas de fuga e intensidades, los agenciamientos
maquínicos y sus diferentes tipos, los cuerpos sin órganos y su
construcción, su selección, el plan de consistencia *,
las unidades de medida en cada caso. Los estratómetros,
los deleómetros, las unidades Cs0 de densidad, las
unidades Cs0 de convergencia no sólo cuantifican la escritura,
sino que la definen como algo que siempre es la medida de otra
cosa. Escribir no tiene nada que ver con significar, sino con
deslindar, cartografiar, incluso futuros parajes.
Un primer
tipo de libro es el libro-raíz. El árbol ya es la imagen del mundo,
o bien la raíz es la imagen del árbol-mundo. Es el libro clásico
como bella interioridad orgánica, significante y subjetiva (los
estratos del libro). El libro imita al mundo, como el arte a la
naturaleza: por procedimientos propios que llevan a cabo lo que
la naturaleza no puede, o ya no puede hacer. La ley del libro
es la de la reflexión, lo Uno que deviene Dos. ¿Cómo iba a estar
la ley del libro en la naturaleza si es ella la que regula la
división entre mundo y libro, naturaleza y arte? Uno deviene dos:
siempre que encontramos esta fórmula, ya sea estratégicamente
enunciada por Mao, ya sea entendida lo más "dialécticamente"
posible, estamos ante el pensamiento más clásico y más razonable,
más caduco, más manoseado. La naturaleza no actúa de ese modo:
en ella hasta las raíces son pivotantes, con abundante ramificación
lateral y circular, no dicotómica. El espíritu está retrasado
respecto a la naturaleza. Incluso el libro como realidad natural
es pivotante, con su eje y las hojas alrededor. Pero el libro
como realidad espiritual, el Árbol o la Raíz en tanto que imagen,
no cesa de desarrollar la ley de lo Uno que deviene dos, dos que
devienen cuatro... La lógica binaria es la realidad espiritual
del árbol-raíz. Incluso una disciplina tan "avanzada"
como la lingüística conserva como imagen de base ese árbol-raíz
que la vincula a la reflexión clásica, (Chomsky y el árbol sintagmático
que comienza en un punto S y procede luego por dicotomía). Ni
qué decir tiene que este pensamiento jamás ha entendido la multiplicidad:
para llegar a dos, según un método espiritual, necesita presuponer
una fuerte unidad principal. Y en lo que se refiere al objeto,
según el método natural, se puede sin duda pasar directamente
de lo Uno a tres, cuatro, o cinco, pero siempre que se pueda disponer
de una fuerte unidad principal, la del pivote que soporta las
raíces secundarias. En realidad, viene a ser lo mismo: las relaciones
biunívocas entre círculos sucesivos no han hecho más que sustituir
a la lógica binaria de la dicotomía. Ni la raíz pivotante ni la
raíz dicotómica entienden la multiplicidad. Mientras que una actúa
en el objeto, la otra actúa en el sujeto. La lógica binaria y
las relaciones biunívocas siguen dominando el psicoanálisis (el
árbol del delirio en la interpretación freudiana de Schreber),
la lingüística y el estructuralismo, y hasta la informática.
El sistema-raicilla,
o raíz fasciculada, es la segunda figura del libro, figura que
nuestra modernidad invoca con gusto. En este caso, la raíz principal
ha abortado o se ha destruido en su extremidad; en ella viene
a injertarse una multiplicidad inmediata y cualesquiera de raíces
secundarias que adquieren un gran desarrollo. La realidad natural
aparece ahora en el aborto de la raíz principal, pero su unidad
sigue subsistiendo como pasado o futuro, como posible. Cabe preguntarse
si la realidad espiritual y razonable no compensa este estado
de cosas al manifestar a su vez la exigencia de una unidad secreta
todavía más comprensiva o de una totalidad más extensiva. Véase
si no el método del cut-up de Burroughs: el plegado de
un texto sobre otro, constitutivo de raíces múltiples y hasta
adventicias (diríase un esqueje), implica una dimensión suplementaria
a la de los textos considerados. Pero la unidad continúa su trabajo
espiritual, precisamente en esa dimensión suplementaria del plegado.
En ese sentido, la obra más resueltamente fragmentaria puede ser
perfectamente presentada como la Obra total o el Gran Opus. La
mayoría de los métodos modernos para hacer proliferar las series
o para hacer crecer una multiplicidad son perfectamente válidos
en una dirección, por ejemplo lineal, mientras que una unidad
de totalización se afirma tanto más en otra dirección, la de un
círculo o un ciclo. Siempre que una multiplicidad está incluida
en una estructura, su crecimiento queda compensado por una reducción
de las leyes de la combinación. Los abortistas de la unidad sí
que son aquí creadores de ángeles **,
doctores angelici, puesto que afirman una unidad realmente
angélica y superior. Las palabras de Joyce, precisamente llamadas
"de raíces múltiples", sólo rompen efectivamente la
unidad lineal de la palabra, o incluso de la lengua, estableciendo
una unidad cíclica de la frase, del texto o del saber. Los aforismos
de Nietzsche sólo rompen la unidad lineal del saber remitiendo
a la unidad cíclica del eterno retorno presente como un no-sabido
en el pensamiento. Ni qué decir tiene que el sistema fasciculado
no rompe verdaderamente con el dualismo, con la complementaridad
de un sujeto y de un objeto, de una realidad natural y de una
realidad espiritual: la unidad no cesa de ser combatida y obstaculizada
en el objeto, mientras que un nuevo tipo de unidad triunfa en
el sujeto. El mundo ha perdido su pivote, el sujeto ni siquiera
puede hacer ya de dicotomía, pero accede a una unidad más elevada,
de ambivalencia o de sobredeterminación, en una dimensión siempre
suplementaria a la de su objeto. El mundo ha devenido caos, pero
el libro continúa siendo una imagen del mundo, caosmos-raicilla,
en lugar de cosmos-raíz. Extraña mistificación la del libro, tanto
más total cuanto más fragmentado. De todas formas, qué idea más
convencional la del libro como imagen del mundo. Verdaderamente
no basta con decir ¡Viva lo múltiple!, aunque ya sea muy difícil
lanzar ese grito. Ninguna habilidad tipográfica, léxica o incluso
sintáctica, bastará para hacer que se oiga. Lo múltiple hay
que hacerlo, pero no añadiendo constantemente una dimensión
superior, sino, al contrario, de la forma más simple a fuerza
de sobriedad, al nivel de las dimensiones de que se dispone, siempre
n-1 (sólo así, sustrayéndolo, lo Uno forma parte de lo múltiple).
Sustraer lo único de la multiplicidad a constituir: escribir a
n-1. Este tipo de sistema podría denominarse rizoma. Un rizoma
como tallo subterráneo se distingue radicalmente de las raíces
y de las raicillas. Los bulbos, los tubérculos, son rizomas.
Pero hay plantas con raíz o raicilla que desde otros puntos de
vista también pueden ser consideradas rizomorfas. Cabría, pues,
preguntarse si la botánica, en su especificidad, no es enteramente
rizomorfa. Hasta los animales lo son cuando van en manada, las
ratas son rizomas. Las madrigueras lo son en todas sus funciones
de hábitat, de provisión, de desplazamiento, de guarida y de ruptura.
En sí mismo, el rizoma tiene formas muy diversas, desde su extensión
superficial ramificada en todos los sentidos hasta sus concreciones
en bulbos y tubérculos: cuando las ratas corren unas por encima
de otras. En un rizoma hay lo mejor y lo peor: la patata y la
grama, la mala hierba. Animal y planta, la grama es el crab-grass.
Ahora bien, somos conscientes de que no convenceremos a nadie
si no enumeramos algunos caracteres generales del rizoma.
1.º y 2.º
Principios de conexión y de heterogeneidad: cualquier punto del rizoma puede
ser conectado con cualquier otro, y debe serlo. Eso no sucede
en el árbol ni en la raíz, que siempre fijan un punto, un orden.
El árbol lingüístico, a la manera de Chomsky, sigue comenzando
en un punto S y procediendo por dicotomía. En un rizoma, por el
contrario, cada rasgo no remite necesariamente a un rasgo lingüístico:
eslabones semióticos de cualquier naturaleza se conectan en él
con formas de codificación muy diversas, eslabones biológicos,
políticos, económicos, etc..., poniendo en juego no sólo regímenes
de signos distintos, sino también estatutos de estados de cosas.
En efecto, los agenciamientos colectivos de enunciación
funcionan directamente en los agenciamientos maquínicos,
y no se puede establecer un corte radical entre los regímenes
de signos y sus objetos. En lingüística, incluso cuando se pretende
atenerse a lo explícito y no suponer nada de la lengua, se sigue
estando en la órbita de un discurso que implica todavía modos
de agenciamiento y tipos de poder sociales específicos. La gramaticalidad
de Chomsky, el símbolo categorial S que domina todas las frases,
es un marcador de poder antes de ser un marcador sintáctico: construirás
frases gramaticalmente correctas, dividirás cada enunciado en
sintagma nominal y sintagma verbal (primera dicotomía ... ). A
tales modelos lingüísticos no se les reprochará que sean demasiado
abstractos, sino, al contrario, que no lo sean lo suficiente,
que no sean capaces de alcanzar la máquina abstracta que
efectúa la conexión de una lengua con contenidos semánticos y
pragmáticos de los enunciados, con agenciamientos colectivos de
enunciación, con toda una micropolítica del campo social. Un rizoma
no cesaría de conectar eslabones semióticos, organizaciones de
poder, circunstancias relacionadas con las artes, las ciencias,
las luchas sociales. Un eslabón semiótico es como un tuberculo
que aglutina actos muy diversos, lingüísticos, pero también perceptivos,
mímicos, gestuales, cogitativos: no hay lengua en sí, ni universalidad
del lenguaje, tan sólo hay un cúmulo de dialectos, de patois,
de argots, de lenguas especiales. El locutor-oyente ideal
no existe, ni tampoco la comunidad lingüística homogénea. La lengua
es, según la fórmula de Weinreich, "una realidad esencialmente
heterogénea". No hay lengua madre, sino toma del poder de
una lengua dominante en una multiplicidad política. La lengua
se estabiliza en torno a una parroquia, a un obispado, a una capital.
Hace bulbo. Evoluciona por tallos y flujos subterráneos, a lo
largo de los valles fluviales o de las líneas de ferrocarril,
se desplaza por manchas de aceite (1).En
la lengua siempre se pueden efectuar descomposiciones estructurales
internas: es prácticamente lo mismo que buscar raíces. Pero ese
método no es un método popular, el árbol siempre tiene algo de
genealógico. Por el contrario, un método del tipo rizoma sólo
puede analizar el lenguaje descentrándolo sobre otras dimensiones
y otros registros. Una lengua sólo se encierra en sí misma en
una función de impotencia.
3.º Principio
de multiplicidad: sólo cuando lo múltiple es tratado
efectivamente como sustantivo, multiplicidad, deja de tener relación
con lo Uno como sujeto o como objeto, como realidad natural o
espiritual, como imagen y mundo. La multiplicidades son rizomáticas
y denuncian las pseudomultiplicidades arborescentes. No hay unidad
que sirva de pivote en el objeto o que se divida en el sujeto.
No hay unidad, ni siquiera para abortar en el objeto o para "reaparecer"
en el sujeto. Una multiplicidad no tiene ni sujeto no objeto,
sino únicamente determinaciones, tamaños, dimensiones que no pueden
aumentar sin que ella cambie de naturaleza (las leyes de combinación
aumentan, pues, con la multiplicidad. Los hilos de la marioneta,
en tanto que rizoma o multiplicidad, no remiten a la supuesta
voluntad del artista o titiritero, sino a la multiplicidad de
las fibras nerviosas que forman a su vez otra marioneta según
otras dimensiones conectadas con las primeras. "Denominaremos
trama a los hilos o las varillas que mueven las marionetas. Podría
objetarse que su multiplicidad reside en la persona del
actor que la proyecta en el texto. De acuerdo, pero sus fibras
nerviosas forman a su vez una trama. Penetran a través de la
masa gris, la cuadrícula, hasta lo indeferenciado...El juego se
asemeja a la pura actividad de los tejedores, la que los mitos
atribuyen a las Parcas y a las Normas" (2).
Un agenciamiento es precisamente ese aumento de dimensiones en
una multiplicidad que cambia necesariamente de naturaleza a medida
que aumenta sus conexiones. En un rizoma no hay puntos o posiciones,
como ocurre en una estructura, un árbol o una raíz. En un rizoma
sólo hay líneas. Cuando Glenn Gould acelera la ejecución de un
fragmento, no sólo actúa como virtuoso, transforma los puntos
musicales en líneas, hace proliferar el conjunto. El número ha
dejado de ser un concepto universal que mide elementos según su
posición en una dimensión cualquiera, para devenir una multiplicidad
variable según las dimensiones consideradas (primacía del campo
sobre el conjunto de números asociados a ese campo). No hay unidades
de medida, sino únicamente multiplicidades o variedades de medida.
La noción de unidad sólo aparece cuando se produce en una multiplicidad
una toma del poder por el significante, o un proceso correspondiente
de subjetivación: por ejemplo la unidad-pivote que funda un conjunto
de relaciones biunívocas entre elementos o puntos objetivos, o
bien lo Uno que se divide según la ley de una lógica binaria de
la diferenciación en el sujeto. La unidad siempre actúa en el
seno de una dimensión vacía suplementaria a la del sistema considerado
(sobrecodificación). Pero precisamente un rizoma o multiplicidad
no se deja codificar, nunca dispone de dimensión suplementaria
al número de sus líneas. En la medida en que llenan, ocupan todas
las dimensiones, todas las multiplicidades son planas: hablaremos,
pues, de un plan de consistencia de las multiplicidades,
aunque ese "plan" sea de dimensiones crecientes según
el número de conexiones que se establecen en él. Las multiplicidades
se definen por el afuera: por la línea abstracta, línea de fuga
o de desterritorialización según la cual cambian de naturaleza
al conectarse con otras. El plan de consistencia (cuadrícula)
es el afuera de todas las multiplicidades. La línea de fuga señala
a la vez la realidad de un número de dimensiones finitas que la
multiplicidad ocupa efectivamente; la imposibilidad de cualquier
dimensión suplementaria sin que la multiplicidad se transforme
según esa línea; la posibilidad y la necesidad de distribuir todas
esas multiplicidades en un mismo plan de consistencia o de exterioridad,
cualesquiera que sean sus dimensiones. El libro ideal sería,
pues, aquél que lo distribuye todo en ese plan de exterioridad,
en una sola página, en una misma playa: acontecimientos vividos,
determinaciones históricas, conceptos pensados, individuos, grupos
y formaciones sociales. Kleist inventa una escritura de este
tipo, un encadenamiento interrumpido de afectos, con velocidades
variables, precipitaciones y transformaciones, siempre en relación
con el afuera. Anillos abiertos. También sus textos se oponen,
desde todos los puntos de vista, al libro clásico y romántico,
constituido por la interioridad de una sustancia o de un sujeto.
El libro-máquina de guerra frente al libro-aparato de Estado.
Las multiplicidades planas de n dimensiones son asignificantes
y asubjetivas. Son designadas por los artículos indefinidos,
o más bien partitivos (es grama, rizoma)
***.
4.º Principio
de ruptura asignificante: frente a los cortes excesivamente significantes que separan
las estructuras o atraviesan una. Un rizoma puede ser roto, interrumpido
en cualquier parte, pero siempre recomienza según ésta o aquélla
de sus líneas, y según otras. Es imposible acabar con las hormigas,
puesto que forman un rizoma animal que aunque se destruya en su
mayor parte, no cesa de reconstituirse. Todo rizoma comprende
líneas de segmentaridad según las cuales está estratificado, territorializado,
organizado, significado, atribuido, etc.; pero también líneas
de desterritorialización según las cuales se escapa sin cesar.
Hay ruptura en el rizoma cada vez que de las líneas segmentarias
surge bruscamente una línea de fuga, que también forma parte del
rizoma. Esas líneas remiten constantemente unas a otras. Por
eso nunca debe presuponerse un dualismo o una dicotomía, no siquiera
bajo la forma rudimentaria de lo bueno y de lo malo. Se produce
una ruptura, se traza una línea de fuga, pero siempre existe el
riesgo de que reaparezcan en ella organizaciones que reestratifican
el conjunto, formaciones que devuelven el poder a un significante,
atribuciones que reconstituyen un sujeto: todo lo que se quiera,
desde resurgimientos edípicos hasta concreciones fascistas. Los
grupos y los individuos contienen microfascismos que siempre están
dispuestos a cristalizar. Por supuesto, la grama también es un
rizoma. Lo bueno y lo malo sólo pueden ser el producto de una
selección activa y temporal, a recomenzar.
¿Cómo no iban
a ser relativos los movimientos de desterritorialización y los
procesos de reterritorialización, a estar en constante conexión,
incluidos unos en otros? La orquídea se desterritorializa al
formar una imagen, un calco de avispa; pero la avispa se reterritorializa
en esa imagen. No obstante, también la avispa se desterritorializa,
deviene una pieza del aparato de reproducción de la orquídea;
pero reterritorializa a la orquídea al transportar el polen.
La avispa y la orquídea hacen rizoma, en tanto que heterogéneos.
Diríase que la orquídea imita a la avispa cuya imagen reproduce
de forma significante (mímesis, mimetismo, señuelo, etc.). Pero
eso sólo es válido al nivel de los estratos -paralelismo entre
dos estratos de tal forma que la organización vegetal de uno imita
a la organización animal del otro-. Al mismo tiempo se trata
de algo totalmente distinto: ya no de imitación, sino de captura
de código, plusvalía de código, aumento de valencia, verdadero
devenir, devenir avispa de la orquídea, devenir orquídea de la
avispa, asegurando cada uno de esos devenires la desterritorialización
de uno de los términos y la reterritorialización del otro, encandenándose
y alternándose ambos según una circulación de intensidades que
impulsa la desterritorialización cada vez más lejos. No hay imitación
ni semejanza, sino surgimiento, a partir de dos series heterogéneas,
de una línea de fuga compuesta de un rizoma común que ya no puede
ser atribuido ni sometido a significante alguno. Remy Chauvin
tiene razón cuando dice: "Evolución aparalela de dos seres
que no tienen absolutamente nada que ver el uno con el otro"
(3)
. Desde un punto de vista más general, puede que los esquemas
de evolución tengan que abandonar el viejo modelo del árbol y
de la descendencia. En determinadas condiciones, un virus puede
conectarse con células germinales y transmitirse como gen celular
de una especie compleja; es más, podría propagarse, pasar a células
de una especie totalmente distinta, pero no sin vehicular "informaciones
genéticas" procedentes del primer anfitrión (por ejemplo
las investigaciones actuales de Benveniste y Todaro en un virus
de tipo C, en su doble conexión con el ADN de zambo y el ADN de
algunas especies de gatos domésticos). Los esquemas de evolución
ya no obedecerían únicamente a modelos de descendencia arborescente
que van del menos diferenciado al más diferenciado, sino también
a un rizoma que actúa inmediatamente en lo heterogéneo y que salta
de una línea ya diferenciada a otra (4).
Una vez más, evolución aparalela del zambo y del gato,
en la que ni uno es evidentemente el modelo del otro, ni éste
la copia del primero (un devenir zambo en el gato no significaría
que el gato "haga" el zambo). Hacemos rizoma con nuestros
virus, o más bien nuestros virus nos obligan a hacer rizoma con
otros animales. Como dice Jacob, las transferencias de material
genético por virus u otros procedimientos, las fusiones de células
procedentes de especies diferentes, tienen resultados análogos
a los de los "amores abominables" tan apreciados en
la Antigüedad y en la Edad Media (5).
Comunicaciones transversales entre líneas diferenciadas que borran
los árboles genealógicos. Buscar siempre lo molecular, o incluso
la partícula submolecular con la que hacemos alianza. Más que
de nuestras enfermedades hereditarias o que tienen su propia descendencia,
evolucionamos y morimos de nuestras gripes polimórficas y rizomáticas.
El rizoma es una antigenealogía.
Igual ocurre
con el libro y el mundo: el libro no es una imagen del mundo,
según una creencia muy arraigada. Hace rizoma con el mundo, hay
una evolución aparalela del libro y del mundo, el libro asegura
la desterritorialización del mundo, pero el mundo efectúa una
reterritorialización del libro, que a su vez se desterritorializa
en sí mismo en el mundo, (si puede y es capaz). El mimetismo es
un mal concepto, producto de una lógica binaria, para explicar
fenómenos que tienen otra naturaleza. Ni el cocodrilo reproduce
el tronco de un árbol, ni el camaleón reproduce los colores del
entorno. La Pantera Rosa no imita nada, no reproduce nada, pinta
el mundo de su color, rosa sobre rosa, ese es su devenir-mundo
para devenir imperceptible, asignificante, trazar su ruptura,
su propia línea de fuga, llevar hasta el final su "evolución
aparalela". Sabiduría de las plantas: incluso cuando tienen
raíces, siempre hay un afuera en el que hacen rizoma con algo:
con el viento, con un animal, con el hombre (y también un aspecto
por el que los animales hacen rizoma, y los hombres, etc.). "La
embriaguez como irrupción triunfal de la planta en nosotros".
Continuar siempre el rizoma por ruptura, alargar, prolongar, alternar
la línea de fuga, variarla hasta producir la línea más abstracta
y más tortuosa de n dimensiones, de direcciones quebradas.
Conjugar los flujos desterritorializados. Seguir las plantas:
comenzar fijando los límites de una primera línea según círculos
de convergencia alrededor de singularidades sucesivas; luego ver
si en el interior de esa línea se establecen nuevos círculos de
convergencia con nuevos puntos situados fuera de los límites y
en otras direcciones. Escribir, hacer rizoma, ampliar nuestro
territorio por desterritorialización, extender la línea de fuga
hasta lograr que englobe todo el plan de consistencia en una máquina
abstracta. "Empieza por acercarte a tu primera planta y observa
atentamente cómo corre el agua de lluvia a partir de ese punto.
La lluvia ha debido transportar las semillas lejos. Sigue los
surcos abiertos por el agua, así conocerás la dirección de su
curso. Ahora es cuando tienes que buscar la planta que en esa
dirección está más alejada de la tuya. Todas las que crecen entre
esas dos son tuyas. Más tarde, cuando éstas últimas esparzan a
su vez sus semillas, podrás, siguiendo el curso de las aguas a
partir de cada una de esas plantas, ampliar tu territorio"
(6) . La
música no ha cesado de hacer pasar sus líneas de fuga como otras
tantas "multiplicidades de transformación", aunque para
ello haya tenido que trastocar sus propios códigos que la estructuran
o la arborifican; por eso la forma musical, hasta en sus rupturas
y proliferaciones, es comparable a la mala hierba, un rizoma
(7) .
5.º y 6.º Principio
de cartografía y de calcamonía: un rizoma no responde
a ningún modelo estructural o generativo. Es ajeno a toda idea
de eje genético, como también de estructura profunda. Un eje genético
es como una unidad pivotal objetiva a partir de la cual se organizan
estadios sucesivos; una estructura profunda es como una serie
cuya base se puede descomponer en constituyentes inmediatos, mientras
que la unidad del producto está en otra dimensión, transformacional
y subjetiva. Así no se sale del modelo representativo del árbol
o de la raíz pivotante o fasciculada (por ejemplo el "árbol"
chomskyano, asociado a la serie de base, y representando el proceso
de su engendramiento según una lógica binaria). Esa sólo es una
variación del pensamiento más caduco. Para nosotros el eje genético
o la estructura profunda son ante todo principios de calco
reproducibles hasta el infinito. La lógica del árbol es una lógica
del calco y de la reproducción. Y tanto en la lingüística como
en el psicoanálisis tiene por objeto un inconsciente representativo,
cristalizado en complejos codificados, dispuesto en un eje genético
o distribuido en una estructura sintagmática. Su finalidad es
la descripción de un estado de hecho, la compensación de relaciones
intersubjetivas o la exploración de un inconsciente déjà là,
oculto en los oscuros recovecos de la memoria y del lenguaje.
Consiste, pues, en calcar algo que se da por hecho, a partir de
una estructura que sobrecodifica o de un eje que soporta. El árbol
articula y jerarquiza calcos, los calcos son como las hojas del
árbol.
Muy distinto
es el rizoma, mapa y no calco. Hacer el mapa y no el calco.
La orquídea no reproduce el calco de la avispa, hace mapa con
la avispa en el seno de un rizoma. Si el mapa se opone al calco
es precisamente porque está totalmente orientado hacia una experimentación
que actúa sobre lo real. El mapa no reproduce un inconsciente
cerrado sobre sí mismo, lo construye. Contribuye a la conexión
de los campos, al desbloqueo de los cuerpos sin órganos, a su
máxima apertura en un plan de consistencia. Forma parte del rizoma.
El mapa es abierto, conectable en todas sus dimensiones, desmontable,
alterable, suceptible de recibir constantemente modificaciones.
Puede ser roto, alterado, adaptarse a distintos montajes, iniciado
por un individuo, un grupo, una formación social. Puede dibujarse
en una pared, concebirse como una obra de arte, construirse como
una acción política o como una meditación. Una de las características
más importantes de Rizoma quizá sea la de tener siempre múltiples
entradas; en ese sentido, la madriguera es un rizoma animal que
a veces presenta una clara distinción entre la línea de fuga como
pasillo de desplazamiento, y los estratos de reserva o de hábitat
(cf. el ratón almizclero). Contrariamente al calco, que siempre
vuelve "a lo mismo", un mapa tiene múltipes entradas.
Un mapa es un asunto de performance, mientras que el calco
siempre remite a una supuesta competance. Contrariamente
al psicoanálisis, a la competencia psicoanalítica, que ajusta
cada deseo y enunciado a un eje genético o a una estructura sobrecodificadora,
y saca hasta el infinito calcos monótonos de los estadios en ese
eje o de los componentes de esa estructura, el esquizoanálisis
rechaza cualquier idea de fatalidad calcada, sea cual sea el nombre
que se le dé, divina, anagógica, histérica, económica, estructural,
hereditaria o sintagmática. Es evidente que Melanie Klein no entiende
el problema de cartografía de uno de sus pacientes infantiles,
el pequeño Richard, y se contenta con sacar calcos prefabricados
-Edipo, el buen y el mal padre, la mala y la buena madre- mientras
que el niño intenta desesperadamente continuar una performance
que el psicoanálisis desconoce totalmente (8).
Las pulsiones y objetos parciales no son ni estadios en el eje
genético, ni posiciones en una estructura profunda: son opciones
políticas para problemas, entradas y salidas, callejones sin salida
que el niño vive políticamente, es decir, con toda la fuerza de
su deseo.
¿No estaremos
restaurando un simple dualismo al oponer los mapas y los calcos
como el lado bueno y el lado malo? ¿No es lo propio de un mapa
poder ser calcado? ¿No es lo propio de un rizoma cruzar raíces,
confundirse a veces con ellas? ¿No conlleva un mapa fenómenos
de redundacia que ya son como sus propios calcos? ¿No tiene una
multiplicidad sus estratos en los que se enraizan unificaciones
y totalizaciones, masificaciones, mecanismos miméticos, hegemonías
significantes, atribuciones subjetivas? ¿No reproducen incluso
las líneas de fuga, gracias a su eventual divergencia, las formaciones
que ellas deberían deshacer o evitar? Pero lo contrario también
es cierto, es una cuestión de método: siempre hay que volver
a colocar el calco sobre el mapa. Y esta operación no es en
modo alguno simétrica de la precedente. Porque no es rigurosamente
exacto que un calco reproduzca el mapa. Un calco es más bien como
una foto, una radiografía que comenzaría por seleccionar o aislar
lo que pretende reproducir, con la ayuda de medios artificiales,
con la ayuda de colorantes o de otros procedimientos de contraste.
El que imita siempre crea su modelo, y lo atrae. El calco ha traducido
ya el mapa en imagen, ha transformado ya el rizoma en raíces y
raicillas. Ha organizado, estabilizado, neutralizado las multiplicidades
según sus propios ejes de significación. Ha generado, estructuralizado
el rizoma, y, cuando cree reproducir otra cosa, ya sólo se reproduce
a sí mismo. Por eso es tan peligroso. Inyecta redundancias, y
las propaga. El calco sólo reproduce los puntos muertos, los bloqueos,
los embriones de pivote o los puntos de estructuración del rizoma.
Véase si no el psicoanálisis y la lingüística: el primero nunca
ha hecho más que sacar calcos o fotos del inconsciente, la segunda,
calcos o fotos del lenguaje, con todas las traiciones que eso
supone (no debe, pues, extrañarnos que el psicoanálisis haya unido
su suerte a la lingüística). Véase si no lo que ya ocurría con
el pequeño Hans, dentro del más puro ejemplo de psicoanálisis
infantil: no han cesado de ROMPERLE SU RIZOMA, de EMBORRONARLE
SU MAPA, de ponérselo al derecho, de bloquearle cualquier salida,
hasta hacerle desear su propia vergüenza y su culpabilidad, hasta
lograr enraizar en él la vergüenza y la culpabilidad, FOBIA (le
cortan el rizoma del inmueble, luego el de la calle, le enraizan
en el lecho de los padres, le "enraicillan" en su propio
cuerpo, le bloquean con el profesor Freud). Freud considera explícitamentte
la cartografía del pequeño Hans, pero siempre y únicamente para
ajustarla a una foto de familia. Véase si no lo que hace Melanie
Klein con los mapas geopolíticos del pequeño Richard: saca fotos,
hace calcos, adoptad la pose o seguid el eje, estadio genético
o destino estructural. Os romperán vuestro rizoma, os dejarán
vivir y hablar a condición de bloquearos cualquier salida. Cuando
un rizoma está bloqueado, arborificado, ya no hay nada que hacer,
el deseo no pasa, pues el deseo siempre se produce y se mueve
rizomáticamente. Siempre que el deseo sigue un árbol se producen
repercusiones internas que lo hacen fracasar y lo conducen a la
muerte; pero el rizoma actúa sobre el deseo por impulsos externos
y productivos.
Por eso es
tan importante intentar la otra operación, inversa pero no simétrica:
volver a conectar los calcos con el mapa, relacionar las raíces
o los árboles con un rizoma. Estudiar el inconsciente en el caso
del pequeño Hans, sería mostrar cómo intenta constituir un rizoma
con la casa familiar, pero también con la línea de fuga del edificio,
de la calle, etc.; cómo al estar bloqueadas esas líneas, el niño
se hace enraizar en la familia, fotografiar bajo el padre, calcar
sobre el lecho materno; luego, cómo la intervención del profesor
Freud asegura tanto la hegemonía del significante como la subjetivación
de los afectos; cómo al niño ya no le queda otra salida que un
devenir-animal aprehendido como vergonzoso y culpable (el devenir-caballo,
verdadera opción política del pequeño Hans). Siempre habría que
resituar los puntos muertos sobre el mapa, y abrirlos así a posibles
líneas de fuga. Y lo mismo habría que hacer con un mapa de grupo:
mostrar en qué punto del rizoma se forman fenómenos de masificación,
de burocracia, de leadership, de fascistización, etc.,
qué líneas subsisten a pesar de todo, aunque sea subterraneamente,
y continúan oscuramente haciendo rizoma. El método Deligny: hacer
el mapa de los gestos y de los movimientos de un niño autista,
combinar varios mapas para el mismo niño, para varios niños...
(9) Bien
es verdad que una de las características fundamentales del mapa
o del rizoma es tener múltiples entradas, incluso se tendrá en
cuenta que se puede entrar en él por el camino de los calcos o
por la vía de los árboles-raíces, pero, eso sí, con todas las
precauciones necesarias (también aquí habría que renunciar a un
dualismo maniqueo). Así, a menudo, uno se verá obligado a caer
en puntos muertos, a pasar por poderes significantes y afecciones
subjetivas, a apoyarse en formaciones edípicas, paranoicas, o
todavía peores, como territorialidades rígidas que hacen posibles
otras operaciones transformacionales. Hasta es muy posible que
el psicoanálisis sirva, muy a pesar suyo, claro está, de punto
de apoyo. En otros casos, por el contrario, habrá que apoyarse
directamente en una línea de fuga que permite fragmentar los estratos,
romper las raíces y efectuar nuevas conexiones. Hay, pues, agenciamientos
muy diferentes, mapas-calcos, rizomas-raíces, con coeficientes
de desterritorialización variables. En los rizomas existen estructuras
de árbol o de raíces, y a la inversa, la rama de un árbol o la
división de una raíz pueden ponerse a brotar en forma de rizoma.
La localización no depende aquí de análisis teóricos que implican
universales, sino de una pragmática que compone las multiplicidades
o los conjuntos de intensidades. En el corazón de un árbol, en
el interior de una raíz o en la axila de una rama, puede formarse
un nuevo rizoma. 0 bien es un elemento microscópico del árbol-raíz,
una raicilla, la que inicia la producción del rizoma. La contabilidad,
la burocracia proceden por calcos; pero también pueden ponerse
a brotar, a producir tallos de rizoma, como en una novela de Kafka.
Un rasgo intensivo se pone a actuar por su cuenta, una percepción
alucinatoria, una sinestesia, una mutación perversa, un juego
de imágenes se liberan, y la hegemonía del significante queda
puesta en entredicho. Semióticas gestuales, mímicas, lúdicas,
etc., recuperan su libertad en el niño y se liberan del "calco",
es decir, de la competencia dominante de la lengua del maestro
-un acontecimiento microscópico altera completamente el equilibrio
del poder local-. Así, los árboles generativos, construidos según
el modelo sintagmático de Chomsky, podrían abrirse en todos los
sentidos, hacer a su vez rizoma (10).
Ser rizomorfo es producir tallos y filamentos que parecen raíces,
o, todavía mejor, que se conectan con ellas al penetrar en el
tronco, sin perjuicio de hacer que sirvan para nuevos usos extraños.
Estamos cansados del árbol. No debemos seguir creyendo en los
árboles, en las raíces o en las raicillas, nos han hecho sufrir
demasiado. Toda la cultura arborescente está basada en ellos,
desde la biología hasta la lingüística. No hay nada más bello,
más amoroso, más político que los tallos subterráneos y las raíces
aéreas, la adventicia y el rizoma. Amsterdam, ciudad totalmente
desenraizada, ciudad-rizoma, con sus canales-tallos, donde la
utilidad se conecta con la mayor locura, en su relación con una
máquina de guerra comercial.
El pensamiento
no es arborescente, el cerebro no es una materia enraizada ni
ramificada. Las erróneamente llamadas "dendritas" no
aseguran la conexión de las neuronas en un tejido continuo. La
discontinuidad de las células, el papel de los axones, el funcionamiento
de las sinapsis, la existencia de microfisuras sinápticas, el
salto de cada mensaje por encima de esas fisuras, convierten el
cerebro en una multiplicidad inmersa en su plan de consistencia
o en su glia, todo un sistema aleatorio de probabilidades, incertain
nervous system. Muchas personas tienen un árbol plantado en
la cabeza, pero en realidad el cerebro es más una hierba que un
árbol. "El axón y la dendrita se enrolla uno en otro como
la enredadera en el espino, con una sinapsis en cada espina"
(11) .
Y lo mismo se puede decir de la memoria... Los neurólogos, los
psicofisiólogos, distinguen una memoria larga y una memoria corta
del orden de un minuto. Ahora bien, la diferencia entre ellas
no sólo es cualitativa: la memoria corta es del tipo rizoma, diagrama,
mientras que la larga es arborescente y centralizada (huella,
engramma, calco o foto). La memoria corta no está en modo alguno
sometida a una ley de contigüidad o de inmediatez a su objeto,
puede ser a distancia, manifestarse o volver a manifestarse tiempo
después, pero siempre en condiciones de discontinuidad, de ruptura
y de multiplicidad. Es más, las dos memorias no se distinguen
como dos modos temporales de aprehender una misma cosa; no captan
lo mismo, el mismo recuerdo, ni tampoco la misma idea. Esplendor
de una idea corta (concisa): se escribe con la memoria corta,
así pues, con ideas cortas, incluso si se lee y relee con la memoria
larga de los amplios conceptos. La memoria corta incluye el olvido
como proceso; no se confunde con el instante, sino con el rizoma
colectivo, temporal y nervioso. La memoria larga (familia, raza,
sociedad o civilización) calca y traduce, pero lo que traduce
continúa actuando en ella a distancia, a contratiempo, "intempestivamente",
no instantáneamente.
El árbol o
la raíz inspiran una triste imagen del pensamiento que no cesa
de imitar lo múltiple a partir de una unidad superior, de centro
o de segmento. En efecto, si consideramos el conjunto de ramas-raíces,
el tronco desempeña el papel de segmento opuesto para uno
de los subconjuntos recorridos de abajo arriba: ese segmento será
un "dipolo de unión" para diferenciarlo de los "dipolos-unidades"
que forman los rayos que emanan de un solo centro (12).
Pero las uniones pueden proliferar como en el sistema raicilla,
sin que por ello se salga de lo Uno-Dos, de las multiplicidades
tan sólo aparentes. Las regeneraciones, las reproducciones, las
retroacciones, las hidras y las medusas tampoco nos permiten salir.
Los sistemas arborescentes son sistemas jerárquicos que implican
centros de significancia y de subjetivación, autómatas centrales
como memorias organizadas. Corresponden a modelos en los que un
elemento sólo recibe informaciones de una unidad superior, y una
afectación subjetiva de uniones preestablecidas. Véase si no los
problemas actuales de la informática y de las máquinas electrónicas,
que, en la medida en que confieren el poder a una memoria o a
un órgano central, siguen utilizando el esquema de pensamiento
más caduco. Así, en un magnífico artículo que denuncia "la
imaginería de las arborescencias de mando" (sistemas centrados
o estructuras jerárquicas), Pierre Rosenstielil y Jean Petitot
señalan: "Admitir la primacía de las estructuras jerárquicas
significa privilegiar las estructuras arborescentes. (...) La
forma arborescente admite una explicación topológica. (...) En
un sistema jerárquico, un individuo sólo admite un vecino activo,
su superior jerárquico. (...) Los canales de transmisión están
preestablecidos: la arborescencia preexiste al individuo que se
integra en ella en un lugar preciso" (significancia y subjetivación).
Los autores señalan a este respecto que, incluso cuando se cree
haber conseguido una multiplicidad, puede ocurrir que esa multiplicidad
sea falsa -lo que nosotros llamamos tipo raicilla- puesto que
su presentación o su enunciado aparentemente no jerárquico sólo
admiten de hecho una solución totalmente jerárquica: por ejemplo,
el famoso teorema de la amistad, "si en una sociedad
dos individuos cualesquiera tienen un amigo común, siempre existirá
un individuo que es amigo de todos los otros"
(como dicen Rosenstiehl y Petitot, ¿quién es el amigo común, "el
amigo universal de esta sociedad de parejas, maestro, confesor,
médico? -ideas que por otra parte no tienen nada que ver con los
axiomas de partida"-, ¿el amigo del género humano, o bien
el filó-sofo tal y como aparece en el pensamiento clásico,
incluso si representa la unidad abortada que sólo es válida en
función de su misma ausencia o de su subjetividad, al decir no
sé nada, no soy nada?). Los autores hablan a este respecto de
teoremas de dictadura. Tal es el principio de los árboles raíces,
o la salida, la solución de las raicillas, la estructura del Poder
(13) .
A estos sistemas centrados, los autores oponen sistemas acentrados, redes de
autómatas finitos en los que la comunicación se produce entre
dos vecinos cualesquiera, en los que los tallos o canales no preexisten,
en los que los individuos son todos intercambiables, definiéndose
únicamente por un estado en un momento determinado, de
tal manera que las operaciones locales se coordinan y que el resultado
final global se sincroniza independientemente de una instancia
central. Una transducción de estados intensivos sustituye a la
topología,y "el grafo que regula la circulación de información
es, en cierto sentido, el opuesto del grafo jerárquico... No hay
ninguna razón para que el grafo sea un árbol" (nosotros llamábamos
mapa a este grafo). Problema de la máquina de guerra o del Firing
Squad.¿es necesario un General para que n individuos
lleguen al mismo tiempo al estado fuego? La solución sin
General la proporciona una multiplicidad acentrada que incluye
un número finito de estados y de señales de velocidad homóloga,
desde el punto de vista de un rizoma de guerra o de una lógica
de guerrilla, sin calco, sin copia de un orden central. Se demuestra
incluso que esa multiplicidad, agenciamiento o sociedad maquínicas,
rechaza como "intruso social" cualquier autómata centralizador,
unificador (14).
De ahí que N siempre sea n-1. Rosenstiehl y Petitot insisten en
lo siguiente: la oposición centrado-acentrado es menos válida
por las cosas que designa que por los modos de cálculo que aplica
a las cosas. Unos árboles pueden corresponder al rizoma, o, a
la inversa, brotar en forma de rizoma. Por regla general, una
misma cosa admite dos modos de cálculo o dos tipos de regulación,
pero no sin cambiar singularmente de estado en uno y otro caso.
Tomemos una vez más el psicoanálisis como ejemplo: no sólo en
su teoría, sino también en su práctica de cálculo y de tratamiento,
el psicoanálisis somete al inconsciente a estructuras arborescentes,
a grafos jerárquicos, a memorias recapituladoras, a órganos centrales,
falo, árbol-falo. El psicoanálisis no puede cambiar de método:
su propio poder dictatorial está basado en una concepción dictatorial
del inconsciente. El margen de maniobra del psicoanálisis queda
así muy reducido. Tanto en el psicoanálisis como en su objeto,
siempre hay un general, un jefe (el general Freud). Por el contrario,
tratando el inconsciente como un sistema acentrado, es decir,
como una red maquínica de autómatas finitos (rizoma), el esquizoanálisis
es capaz de llegar a un estado completamente distinto del inconsciente.
Y las mismas observaciones sirven para la lingüística; Rosenstiehl
y Petitot consideran, acertadamente, la posibilidad de una "organización
acentrada de una sociedad de palabras". Tanto para los enunciados
como para los deseos, lo fundamental no es reducir el inconsciente,
ni interpretarlo o hacerlo significar según un árbol. Lo fundamental
es producir inconsciente, y, con él, nuevos enunciados,
otros deseos: el rizoma es precisamente esa producción de inconsciente.
Resulta curioso comprobar cómo el árbol ha dominado no sólo la realidad occidental,
sino todo el pensamiento occidental, de la botánica a la biología,
pasando por la anatomía, pero también por la gnoseología, la teología,
la ontología, toda la filosofía... : el principio-raíz, Grund,
roots y fundation. Occidente tiene una relación privilegiada
con el bosque y con el desmonte; los campos conquistados al bosque
se plantan de gramíneas, objeto de una agricultura de familias,
basada en la especie y de tipo arborescente; también la ganadería
que se desarrolla en el barbecho selecciona familias que forman
toda una arborescencia animal. Oriente presenta otra imagen:
una relación con la estepa y el huerto (en otros casos con el
desierto y el oasis) más bien que con el bosque y el campo; una
agricultura de tubérculos que procede por fragmentación del individuo;
un abandono, una exclusión de la ganadería que queda confinada
en espacios cerrados o arrojada hacia la estepa de los nómadas.
Occidente, agricultura de una familia seleccionada con muchos
individuos variables; Oriente, horticultura de un pequeño número
de individuos relacionados con una gran gama de "clones".
¿No existe en Oriente, sobre todo en Oceanía, una especie de modelo
rizomático que se opone desde todos los puntos de vista al modelo
occidental del árbol? Haudricourt cree incluso que esa es una
de las razones de la oposición entre las morales y las filosofías
de la transcendencia, tan estimadas en Occidente, y las de la
inmanencia en Oriente: el Dios que siembra y siega, por oposición
al Dios que horada y desentierra (horadar frente a sembrar)
(15) .
Transcendencia, enfermedad específicamente europea. Tampoco la
música es la misma, la tierra no tiene allí la misma música. Tampoco
es la misma sexualidad: las gramíneas, incluso reuniendo los dos
sexos, someten la sexualidad al modelo de la reproducción; el
rizoma, por el contrario, es una liberación de la sexualidad,
no sólo con relación a la reproducción, sino también con relación
a la genitalidad. Entre nosotros el árbol se ha plantado en los
cuerpos, ha endurecido y estratificado hasta los sexos. Hemos
perdido el rizoma o la hierba. Henry Miller: "La China es
la mala hierba en el huerto de berzas de la Humanidad (...). La
mala hierba es la Némesis de los esfuerzos humanos. De todas
las existencias imaginarias que prestamos a las plantas, a los
animales y a las estrellas, quizá sea la mala hierba la que lleva
una vida más sabia. Bien es verdad que la hierba no produce ni
flores, ni portaaviones, ni Sermones de la Montaña ( ... ). Pero,
a fin de cuentas, la hierba siempre tiene la última palabra. A
la larga todo vuelve al estado China. Es lo que los historiadores
llaman habitualmente las tinieblas de la Edad Media. No hay más
salida que la hierba (...). La hierba sólo existe entre los grandes
espacios no cultivados. Llena los vacíos. Crece entre, y
en medio de las otras cosas. La flor es bella, la berza útil,
la adormidera nos hace enloquecer. Pero la hierba es desbordamiento,
toda un lección de moral" (16).
¿De qué China habla Miller, de la antigua, de la actual, de una
China imaginaria, o bien de otra que formaría parte de un mapa
cambiante?
América ocuparía un lugar aparte. Por supuesto, América no está libre de la
dominación de los árboles y de una búsqueda de las raíces. Lo
vemos hasta en la literatura, en la búsqueda de una identidad
nacional e incluso de una ascendencia o genealogía europeas (Kérouac
parte a la búsqueda de sus antepasados). No obstante, todo lo
importante que ha pasado, que pasa, procede por rizoma americano:
beatnik, underground, subterráneos, bandas y pandillas,
brotes laterales sucesivos en conexión inmediata con un afuera.
Diferencia entre el libro americano y el libro europeo, incluso
cuando el americano anda a la búsqueda de árboles. Diferencia
en la concepción del libro. "Hojas de hierba". Pero
en América hay distintas direcciones: en el Este se llevan a cabo
la búsqueda arborescente y el retorno al Viejo Mundo; el Oeste,
con sus indios sin ascendencia, su límite siempre escurridizo,
sus fronteras móviles y desplazadas, es rizomático. Todo un "mapa"
americano al Oeste, donde hasta los árboles hacen rizoma. América
ha invertido las direcciones: su Oriente lo ha situado al Oeste,
como si la tierra se hiciese redonda precisamente en América;
su Oeste coincide con la franja del Este (17).
(El intermediario entre el Occidente y el Oriente no es la India,
como creía Haudricourt, es América la que hace de pivote y de
mecanismo de inversión). La cantante americana Patti Smith canta
la biblia del dentista americano: "no busquéis la raíz, seguid
el canal..."
¿No habría también dos burocracias,
e incluso tres (o todavía más)? La burocracia occidental: su origen
agrario, catastral, las raíces y los campos, los árboles y su
papel de fronteras, el gran censo de Guillermo el Conquistador,
la feudalidad, la política de los reyes de Francia, asentar el
Estado sobre la propiedad, negociar las tierras mediante la guerra,
los procesos y los matrimonios. Los reyes de Francia eligen el
lis, porque es una planta de raíces profundas que fija los taludes.
¿Ocurre lo mismo en Oriente? Por supuesto, resulta muy fácil presentar
un Oriente inmanente y rizomático; el Estado no actúa allí según
un esquema arborescente que correspondería a clases preestablecidas,
arborificadas y enraizadas; es una burocracia de canales, por
ejemplo el famoso poder hidráulico de "propiedad débil"
en el que el Estado engendra clases canalizantes y canalizadas
(cf. lo que nunca ha sido refutado en las tesis de Wittfogel).
El déspota actúa allí como río, y no como una fuente que todavía
sería un punto, punto-árbol, o raíz; más que sentarse bajo
el árbol, abraza las aguas; hasta el árbol de Buda deviene rizoma.
El río de Mao y el árbol de Luis. ¿No desempeña América una vez
más un papel de intermediario? América actúa por exterminios,
liquidaciones internas (no sólo de los indios, sino también de
los granjeros, etc.). Y por sucesivas oleadas externas de inmigraciones.
El flujo del capital produce un inmenso canal, una cuantificación
de poder, con "cuantos" inmediatos, en el que cada cual
se aprovecha a su manera de la circulación del flujo-dinero
(de ahí el mito-realidad del pobre que se convierte en
millonario y que de nuevo vuelve a ser pobre): todo se reúne en
América, a la vez árbol y canal, raíz y rizoma. El capitalismo
universal y en sí no existe, el capitalismo está en la encrucijada
de todo tipo de formaciones, siempre es por naturaleza neocapitalismo;
desgraciadamente inventa una versión oriental y otra occidental,
y la transformación de ambas.
De todas formas estas distribuciones geográficas no nos llevan por el buen camino.
¿Estamos en un callejón sin salida? Qué más da. Si de lo que se
trata es de mostrar que los rizomas tienen también su propio despotismo,
su propia jerarquía, que son más duros todavía, está muy bien,
puesto que no hay dualismo, ni dualismo ontológico aquí y allá,
ni dualismo axiológico de lo bueno y de lo malo, ni tampoco mezcla
o síntesis americana. En lo rizomas hay nudos de arborescencia,
y en las raíces brotes rizomáticos. Es más, hay formaciones despóticas,
de inmanencia y de canalización, específicas de los rizomas.
En el sistema transcendente de los árboles hay deformaciones anárquicas,
raíces aéreas y tallos subterráneos. Lo fundamental es que el
árbol-raíz y el rizoma-canal no se oponen como dos
modelos: uno actúa como modelo y como calco transcendente, incluso
si engendra sus propias fugas; el otro actúa como proceso inmanente
que destruye el modelo y esboza un mapa, incluso si constituye
sus propias jerarquías, incluso si suscita un canal despótico.
No se trata, pues, de tal o tal lugar de la tierra, ni de un determinado
momento de la historia, y mucho menos de tal o tal categoría del
espíritu, sino del modelo que no cesa de constituirse y de desaparecer,
y del proceso que no cesa de extenderse, interrumpirse comenzar
de nuevo. ¿Otro o un nuevo dualismo? No. Problema de la escritura:
siempre se necesitan expresiones anexactas para designar algo
exactamente. Y no porque necesariamente haya que pasar por ahí,
no porque sólo se pueda proceder por aproximaciones: la anexactitud
no es de ningún modo una aproximación, al contrario, es el paso
exacto de lo que se hace. Si invocamos un dualismo es para recusar
otro. Si recurrimos a un dualismo de modelos es para llegar a
un proceso que recusaría cualquier modelo. Siempre se necesitan
correctores cerebrales para deshacer los dualismos que no hemos
querido hacer, pero por los que necesariamente pasamos. Lograr
la fórmula mágica que todos buscamos: PLURALISMO = MONISMO,
pasando por todos los dualismos que son el enemigo, pero un enemigo
absolutamente necesario, el mueble que continuamente desplazamos.
Resumamos los caracteres principales de un rizoma: a diferencia de los árboles
o de sus raíces, el rizoma conecta cualquier punto con otro punto
cualquiera, cada uno de sus rasgos no remite necesariamente a
rasgos de la misma naturaleza; el rizoma pone en juego regímenes
de signos muy distintos e incluso estados de no-signos.
El rizoma no se deja reducir ni a lo Uno ni a lo Múltiple. No
es lo Uno que deviene dos, ni tampoco que devendría directamente
tres, cuatro o cinco, etc. No es un múltiple que deriva de lo
Uno, o al que lo Uno se añadiría (n+1). No está hecho de unidades,
sino de dimensiones, o más bien de direcciones cambiantes. No
tiene ni principio ni fin, siempre tiene un medio por el que crece
y desborda. Constituye multiplicidades lineales de n dimensiones,
sin sujeto ni objeto, distribuibles en un plan de consistencia
del que siempre se sustrae lo Uno (n-1). Una multiplicidad
de este tipo no varía sus dimensiones sin cambiar su propia naturaleza
y metamorfosearse. Contrariamente a una estructura, que se define
por un conjunto de puntos y de posiciones, de relaciones binarias
entre estos puntos y de relaciones biunívocas entre esas posiciones,
el rizoma sólo está hecho de líneas: líneas de segmentaridad,
de estratificación, como dimensiones, pero también línea de fuga
o de desterritorialización como dimensión máxima según la cual,
siguiéndola, la multiplicidad se metarmorfosea al cambiar
de naturaleza. Pero no hay que confundir tales líneas, o lineamientos,
con las filiaciones de tipo arborescente, que tan sólo son uniones
localizables entre puntos y posiciones. Contrariamente al árbol,
el rizoma no es objeto de reproducción: ni reproducción externa
como el árbol-imagen, ni reproducción interna como la estructura-árbol.
El rizoma es una antigenealogía, una memoria corta o antimemoria.
El rizoma procede por variación, expansión, conquista, captura,
inyección. Contrariamente al grafismo, al dibujo o a la fotografía,
contrariamente a los calcos, el rizoma está relacionado con un
mapa que debe ser producido, construido, siempre desmontable,
conectable, alterable, modificable, con múltiples entradas y salidas,
con sus líneas de fuga. Lo que hay que volver a colocar sobre
los mapas son los calcos, y no a la inversa. Contrariamente a
los sistemas centrados (incluso policentrados), de comunicación
jerárquica y de uniones preestablecidas, el rizoma es un sistema
acentrado, no jerárquico y no significante, sin General, sin memoria
organizadora o autómata central, definido únicamente por una circulación
de estados. Lo que está en juego en el rizoma es una relación
con la sexualidad, pero también con el animal, con el vegetal,
con el mundo, con la política, con el libro, con todo lo natural
y lo artificial, muy distinta de la relación arborescente: todo
tipo de "devenires".
Una meseta no está ni al principio ni al final, siempre está en el medio. Un
rizoma está hecho de mesetas. Gregory Bateson emplea la palabra
"meseta" (plateau) para designar algo muy especial:
una región continua de intensidades, que vibra sobre sí misma,
y que se desarrolla evitando cualquier orientación hacia un punto
culminante o hacia un fin exterior. Bateson pone como ejemplo
la cultura balinesa, en la que los juegos sexuales madre-hijo,
o bien las disputas entre hombres, pasan por esa extraña estabilización
intensiva. "Una especie de meseta continua de intensidad
sustituye al orgasmo", a la guerra o al punto culminante.
Un rasgo deplorable del espíritu occidental consiste en relacionar
las expresiones y las acciones con fines externos o transcendentes,
en lugar de considerarlas en un plan de inmanencia según su valor
intrínseco (18).
Por ejemplo, en la medida en que un libro está compuesto de capítulos,
tiene sus puntos culminantes, sus puntos de terminación. ¿Qué
ocurre, por el contrario, cuando un libro está compuesto de mesetas
que comunican unas con otras a través de microfisuras, como ocurre
en el cerebro? Nosotros llamamos "meseta" a toda multiplicidad
conectable con otras por tallos subterráneos superficiales, a
fin de formar y extender un rizoma. Nosotros hemos escrito este
libro como un rizoma. Lo hemos compuesto de mesetas. Si le hemos
dado una forma circular, sólo era en broma. Al levantarnos cada
mañana, cada uno de nosotros se preguntaba qué mesetas iba a tomar,
y escribía cinco líneas aquí, diez líneas más allá... Hemos tenido
experiencias alucinatorias, hemos visto líneas, como columnas
de hormiguitas, abandonar una meseta para dirigirse a otra. Hemos
trazado círculos de convergencia. Cada meseta puede leerse por
cualquier sitio, y ponerse en relación con cualquier otra. Para
lograr lo múltiple se necesita un método que efectivamente lo
haga; ninguna astucia tipográfica, ninguna habilidad léxica, combinación
o creación de palabras, ninguna audacia sintáctica pueden sustituirlo.
En efecto, a menudo, todo eso sólo son procedimientos miméticos
destinados a diseminar o desmembrar una unidad que se mantiene
en otra dimensión para un libro-imagen. Tecnonarcisismo. Las creaciones
tipográficas, léxicas o sintácticas sólo son necesarias si dejan
de pertenecer a la forma de expresión de una unidad oculta, para
devenir ellas mismas una de las dimensiones de la multiplicidad
considerada. Conocemos pocos logros de este género (19).
Nosotros tampoco lo hemos conseguido. Únicamente hemos empleado
palabras que a su vez funcionaban para nosotros como mesetas.
RIZOMÁTICA = ESQUIZOANÁLISIS = ESTRATOANÁLISIS = PRAGMÁTICA =
MICROPOLITICA. Estas palabras son conceptos, pero los conceptos
son líneas, es decir, sistemas de números ligados a tal dimensión
de las multiplicidades (estratos, cadenas moleculares, líneas
de fuga o de ruptura, círculos de convergencia, etc.). En ningún
caso aspiramos al título de una ciencia. Nosotros no conocemos
ni la cientificidad ni la ideología, sólo conocemos agenciamientos.
Tan sólo hay agenciamientos maquínicos de deseo, como también
agenciamientos colectivos de enunciación. Nada de significancia
ni de subjetivación: escribir a n (cualquier enunciación
individualizada permanece prisionera de las significaciones dominantes,
cualquier deseo significante remite a sujetos dominados). Un agenciamiento
en su multiplicidad actúa forzosamente a la vez sobre flujos semióticos,
flujos materiales y flujos sociales (independientemente de la
recuperación que puede hacerse de todo eso en un corpus teórico
y científico). Ya no hay una tripartición entre un campo de realidad,
el mundo, un campo de representación, el libro, y un campo de
subjetividad, el autor. Un agenciamiento pone en conexión ciertas
multiplicidades pertenecientes a cada uno de esos órdenes, de
suerte que un libro no se continúa en el libro siguiente, ni tiene
su objeto en el mundo, ni su sujeto en uno o varios autores. En
resumen, creemos que la escritura nunca se hará suficientemente
en nombre de un afuera. El afuera carece de imagen, de significación,
de subjetividad. El libro agenciamiento con el afuera frente al
libro imagen del mundo, el libro-rizoma, y no el libro dicotórnico,
pivotante o fasciculado. No hacer nunca raíz, ni plantarla, aunque
sea muy difícil no caer en esos viejos procedimientos. "Las
cosas que se me ocurren no se me presentan por su raíz, sino por
un punto cualquiera situado hacia el medio. Tratad, pues, de retenerlas,
tratad de retener esa brizna de hierba que sólo empieza a crecer
por la mitad del tallo, y no la soltéis" (20)
¿Por qué es tan difícil? En realidad, ya es un problema de semiótica
perceptiva. No es fácil percibir las cosas por el medio, ni por
arriba ni por abajo, o viceversa, ni de izquierda a derecha, o
viceversa: intentadlo y veréis como todo cambia. No es fácil ver
la hierba en las palabras y en las cosas (de la misma forma, Nietzsche
decía que un aforismo debía ser "rumiado", toda meseta
es inseparable de las vacas que la pueblan, y que también son
las nubes del cielo).
Se escribe la historia, pero siempre se ha escrito desde el punto de vista de
los sedentarios, en nombre de un aparato unitario de Estado, al
menos posible, incluso cuando se hablaba de los nómadas. Lo que
no existe es una Nomadología, justo lo contrario de una historia.
No obstante, en este campo, aunque escasos, también existe grandes
logros, por ejemplo a propósito de las Cruzadas de niños: el libro
de Marcel Schwob que multiplica los relatos como otras tantas
mesetas de dimensiones variables. El libro de Andrzejwski, Las
puertas del Paraíso, convierte una frase ininterrumpida en
flujo de niños, flujo de marcha con estancamiento, estiramiento,
precipitación, flujo semiótico de todas las confesiones de niños
que acuden a sincerarse al viejo monje que encabeza el cortejo,
flujo de deseo y de sexualidad, iniciando cada cual la aventura
por amor, y más o menos directamente arrastrado por el oscuro
deseo póstumo y pederástico del conde de Vendôme, con círculos
de convergencia -lo fundamental no es que los flujos hagan "Uno
o múltiple", ese ya no es el problema: hay un agenciamiento
colectivo de enunciación, un agenciamiento maquínico de deseo,
incluidos el uno en el otro, y en conexión con un prodigioso afuera
que de todas formas hace multiplicidad-. Más recientemente, el
libro de Armand Farrachi sobre la IV Cruzada, La dislocación,
en el que las frases se separan y se dispersan, o bien se
atropellan y coexisten, y las letras, la tipografia, se ponen
a bailar, a medida que la Cruzada delira (21).
Todos estos libros son algunos modelos de escritura nómada y rizomática.
La escritura sigue una máquina de guerra y líneas de fuga, abandona
los estratos, las segmentaridades, la sedentaridad, el aparato
de Estado. Pero, ¿por qué todavía hace falta un modelo? ¿No sigue
siendo el libro una "imagen" de las Cruzadas? ¿No sigue
existiendo una unidad oculta, como unidad pivotante en el caso
de Schwob, como unidad abortada en el caso de Farrachi, como unidad
del conde mortuorio en el caso más hermoso de las Puertas del
Paraíso? ¿No hace falta un nomadismo más profundo que el de las
Cruzadas, el de los verdaderos nómadas, o bien el nomadismo de
los que ya ni siquiera se mueven, ni tampoco imitan nada, el de
los que sólo agencian? ¿Cómo puede el libro encontrar un afuera
satisfactorio con el que poder agenciar en lo heterogéneo más
bien que un mundo a reproducir? Cultural, el libro es forzosamente
un calco: calco de sí mismo en primer lugar, calco del libro precedente
del mismo autor, calco de otros libros a pesar de las diferencias,
reproducción interminable de conceptos y de palabras dominantes,
reproducción del mundo presente, pasado o futuro. Pero el libro
anticultural todavía arrastra un gran lastre cultural: no obstante,
hará de él un uso activo de olvido y no de memoria, de subdesarrollo
y no de progreso a desarrollar, de nomadismo y no de sedentarismo,
de mapa y no de calco. RIZOMÁTICA = POP'ANÁLISIS, incluso si el
pueblo tiene algo más que hacer que leer, incluso si los bloques
de cultura universitaria o de pseudocientificidad continúan siendo
demasiado penosos o pesados. La ciencia sería una cosa muy loca
si la dejaran hacer, véase si no las matemáticas, que no son una
ciencia, sino un prodigioso argot, y además nomádico.
Incluso en el dominio teórico, y especialmente en él, cualquier
argumentación precaria y pragmática vale más que la reproducción
de conceptos, con sus cortes y sus progresos que nada cambian.
Antes la imperceptible ruptura que el corte significante. Los
nómadas han inventado una máquina de guerra frente al aparato
de Estado. La historia nunca ha tenido en cuenta el nomadismo,
el libro nunca ha tenido en cuenta el afuera. Desde siempre el
Estado ha sido el modelo del libro y del pensamiento: el logos,
el filósofo-rey, la transcendencia de la Idea, la interioridad
del concepto, la república de los espíritus, el tribunal de la
razón, los funcionarios del pensamiento, el hombre legislador
y sujeto. El Estado pretende ser la imagen interiorizada de un
orden del mundo y enraizar al hombre. Pero la relación de una
máquina de guerra con el afuera no es otro "modelo",
es un agenciamiento que hace que el propio pensamiento devenga
nómada, y el libro una pieza para todas las máquinas móviles,
un tallo para un rizoma (Kleist y Kafka frente a Goethe).
Escribir a n, n-1, escribir con slogans: ¡Haced rizoma y no raíz,
no plantéis nunca! ¡No sembréis, horadad! ¡No seáis ni uno ni
múltiple, sed multiplicidades! ¡Haced la línea, no el punto! La
velocidad transforma el punto en línea (22).
¡Sed rápidos, incluso sin moveros! Línea de suerte, línea de cadera
****,
línea de fuga. ¡No suscitéis un General en vosotros! Nada de ideas
justas, justo una idea (Godard). Tened ideas cortas. Haced mapas,
y no fotos ni dibujos. Sed la Pantera Rosa, y que vuestros amores
sean como los de la avispa y la orquídea, el gato y el babuino.
Se dice del viejo hombre-río:
He don't plant tatos
Don't plant cotton
Them that plants them is soon forgotten
But old man river he just keeps
rollin along.
Un rizoma no empieza ni acaba, siempre está en el medio, entre las cosas, inter-ser,
intermezzo. El árbol es filiación, pero el rizoma tiene
como tejido la conjunción "y...y...y...". En esta conjunción
hay fuerza suficiente para sacudir y desenraizar el verbo ser.
¿A dónde vais? ¿De dónde partís? ¿A dónde queréis llegar? Todas
estas preguntas son inútiles. Hacer tabla rasa, partir o repartir
de cero, buscar un principio o un fundamento, implican una falsa
concepción del viaje y del movimiento (metódico, pedagógico, iniciático,
simbólico ...). Kleist, Lenz o Büchner tienen otra manera de viajar
y de moverse, partir en medio por el medio, entrar y salir, no
empezar ni acabar (23).
La literatura americana, y anteriormente la inglesa, han puesto
aún más de manifiesto ese sentido rizomático, han sabido moverse
entre las cosas, instaurar una lógica del Y, derribar la ontología,
destituir el fundamento, anular fin y comienzo. Han sabido hacer
una pragmática. El medio no es una media, sino, al contrario,
el sitio por el que las cosas adquieren velocidad. Entre las
cosas no designa una relación localizable que va de la una a la
otra y recíprocamente, sino una dirección perpendicular, un movimiento
transversal que arrastra a la una y a la otra, arroyo sin
principio ni fin que socava las dos orillas y adquiere velocidad
en el medio.
NOTAS:
* Hemos traducido
plan de consistance (o de inmanence) por plan de
consistencia (o de inmanencia). Y lo hemos hecho así para mantener
la oposición entre ese plan y el plan de organización y de desarrollo
(de transcendencia). Pero no hay que olvidar que plan,
en francés, significa a la vez "plan" y "plano",
y que siempre que Deleuze habla de plan de consistance (o de
inmanence) también está hablando de un plano, puesto que,
según él, ese "plan de consistencia" es un plano en
sentido geométrico. (N. del T.).
** Aquí, en el texto original, hay
un juego de palabras entre avorteurs y faiseurs d'anges,
que en francés son sinónimos. (N. del T.).
*** El partitivo francés du, du chiendent,
du rhizome, en español no se traduce, de aquí que no aparezca
en: es grama, rizoma (N. del T).
**** En
español, se pierde la rima que existe en francés entre, ligne
de chance, ligne de hanche. Por otra parte, estas frases forman
parte del estribillo de una canción que Ana Karina canta en la
película de J.L. Goddard, Pierrot le fou (N. del T.).
1.
Cf. BERTIL MALMBERG, Les nouvelles tendances de la linguistique,
P.U.F., (el ejemplo del dialecto castellano), págs.
97 s. (trad. cast., ed. siglo XXI).
2.
ERNEST JUNGER, Approches, drogues et ivresse, Table ronde, pág. 304,
S 218.
3.
RÉMY CHAUVIN, en Entretiens sur la sexualité, Plon, pág. 205.
4.
Sobre los trabajos de R.E. Benveniste y G.J. Todaro, cf. Yves Christen,
"Le rôle des virus dans l' evolution", La Recherche,
n.º 54, marzo 1975: "Los virus pueden transportar, tras
una integración-extracción en una célula como consecuencia de
un error de escisión, fragmentos de DNA de su huésped y transmitirlos
a nuevas células: ese es el fundamento de lo que se denomina engineering
genético. Como consecuencia, una información genética específica
de un organismo podría ser transferida a otro gracias a los virus.
Si nos interesamos por las situaciones extremas, podríamos perfectamente
imaginar que esa transferencia de información podría efectuarse
de una especie más evolucionada hacia una especie menos evolucionada
o genitora de la precedente. Ese mecanismo actuaría, pues, a contracorriente
del que clásicamente utiliza la evolución. Si estos pasos de informaciones
tuviesen una gran importancia, uno se vería obligado, en ciertos
casos, a sustituir por esquemas reticulares (con comunicaciones
entre ramificaciones según sus diferenciaciones) los esquemas
en matorral o en árbol que se utiliza en la actualidad para representar
la evolución" (pág. 271).
5.
FRANÇOIS JACOB, La logique du vivant, Gallimard, págs. 312-333 (trad. cast., ed. Laia).
6.
CARLOS CASTANEDA, L'herbe du diable et la petite fumée, ed. du Soleil
noir, pág, 160. (trad. cast. ed. F.C.E.)
7.
PIERRE BOULEZ, Par volonté y par hasard, ed. du Seuil, pág. 14:
"la plantáis en cualquier mantillo y, de repente, se pone
a proliferar como la mala hierba". Y passim, sobre la proliferación musical, pág. 89: "una
música que flota, en la que la propia escritura va unida, para
el instrumentista, a la imposibilidad de mantener una coincidencia
con un tiempo pulsado".
8.
Cf. MELANIE KLEIN, Psychanalyse d'un enfant, Tchou: el papel
de los mapas de guerra en las actividades de Richard (trad. cast.,
ed. Paidós).
9.
FERNAND DELIGNY, "Voix et voir", Cahiers de l'immuable, Recherches,
abril 1975.
10.
Cf. DIETER WUNDERLICH, "Pragmatique,
situation d'enonciation et Deixis", en Langages, n.º
26, junio 1972, págs. 50 s.: las tentativas de Mac Cawley, de Sadock y de Wunderlich de introducir
"propiedades pragmáticas" en los árboles chomskyanos.
11.
STEVEN ROSE, Le cerveau conscient,
ed. du Seuil, p. 97, y, sobre la memoria, págs. 250 s.
12.
Cf. JULIEN PACOTTE, Le
réseu arborescent, schème primordial de la pensée Hermann,
1936. Este libro analiza y desarrolla diversos esquemas de la forma arborescente,
que no es presentada como un simple formalismo, sino como "la
base real del pensamiento formal". Lleva hasta las últimas
consecuencias el pensamiento clásico. Recoge todas las formas
de lo "Uno-Dos", teoría del dipolo. El conjunto tronco-raíces-ramas
da lugar al siguiente esquema:

Más recientemente,
Michel Serrres analiza las variedades y secuencias de árboles
en campos científicos muy diferentes: como el árbol se forma a
partir de una "red" (La traduction, ed. de Minuit, págs. 27 s.;
Feux et signaux de brume, Grasset, págs. 35s.)
13.
PIERRE ROSENSTIEHL y JEAN
PETITOT, "Automate asocial et systèmes acentrés", en
Communications, n.º 22, 1974. Sobre el teorema de la amistad,
cf. H.S. Wilf, The Friendship Theorem in Combinatorial Mathematics,
Welsh Academic Press; y sobre un teorema del mismo tipo, llamado
de indecisión colectiva, cf. K.J.Arrow, Choix collectif et
préférences individuelles, Calmann-Lévy.
14.
Ibid La característica principal del sistema acentrado es que en él las iniciativas
locales se coordinan independientemente de una instancia central,
realizándose el cálculo para el conjunto de la red (multiplicidad).
"Por eso el único lugar en el que puede constituirse un fichero
de personas es en las propias personas, las únicas capaces de
llevar su descripción y de tenerla al día: la sociedad acentrada
natural rechaza como intruso social el autómata centralizador"
(pág. 62). Sobre "el teorema de Firing Squad", págs.
51-57. Incluso puede suceder que algunos generales, en su sueño
de apropiarse de las técnicas formales de guerrilla, recurran
a multiplicidades "de módulos sincrónicos" "a
base de numerosas células ligeras, pero independientes",
que teóricamente sólo implican un mínimo de poder central y de
"relevo jerárquico": así Guy BROSSOLLET, Essai sur
la non-bataille, Belin, 1975.
15.
Sobre la agricultura occidental de gramíneas y la horticultura
oriental de tubérculos, sobre la oposición sembrar-horadar, sobre
las diferencias con relación a la domesticación animal, cf. HAUDRICOURT,
"Domestication des animaux, culture des plantes et traitement
d'autrui", (L'Homme, 1962) y "L'origine des clones
et des clans" (L'Homme, enero 1964). El maíz y el
arroz no son objeciones: son cereales "adaptados tardíamente
por los cultivadores de tubérculos" y tratados de forma parecida;
es muy posible que el arroz haya aparecido como una mala hierba
en los canales de colocasia".
16.
HENRY MILLER, Hamlet,
Corrêa, págs. 48-49.
17.
Cf. LESLIE FIELDLER, Le retour du Peau-rouge, ed. du Seuil. En este libro hay un
hermoso análisis de la geografía, de su papel mitológico y literario
en América, y de la inversión de las direcciones. Al Este, la
búsqueda de un código específicamente americano, y también de
una recodificación con Europa (Henry James, Eliot, Pound, etc.);
en el Sur la sobrecodificación esclavista, con su propia ruina
y la de las plantaciones en la guerra de Secesión (Faulkner, Caldwell);
la descodificación capitalista que procede del Norte (Dos Passos,
Dreiser); el papel del Oeste, como línea de fuga, en el que se
conjugan el viaje, la alucinación, la locura, el indio, la experimentación
perceptiva y mental, la movilidad de fronteras, el rizoma (Ken
Kesey y su "máquina de niebla"; la generación beatnik,
etc.). Cada gran autor americano hace una cartografía, incluso
por su estilo; contrariamente a lo que ocurre entre nosotros,
hace un mapa que se conecta directamente con los movimientos sociales
reales que atraviesan América. Por ejemplo, la localización de
las direcciones geográficas en toda la obra de Fitzgerald.
18.
BATESON, Vers une écologie de l'esprit, t.I, ed. du Seuil,
págs. 125-126. Hay que señalar que la palabra "meseta"
se emplea clásicamente en el estudio de los bulbos, tubérculos
y rizomas: cf. Dictionnaire de botanique de Baillon, artículo
"Bulbe".
19.
Así JÖELLE DE LA CASINIÈRE, Absolument nécessaire, ed.
de Minuit, que es un libro verdaderamente nómada. En la misma
dirección, cf. las investigaciones del "Monfaucon Research
Center".
20.
KAFKA, Journal, Grasset,
pág.4 (trad. cast., ed. Bruguera).
21.
MARCEL SCHW0B, La croisade des enfants, 1896 (trad. cast., ed.
Tusquet); Jersy Andrzejewski, Les portes du paradis,
1959, Gallimard; Armand Farrachi, La dislocation, 1974,
Stock. A propósito precisamente del libro de Schwob,Paul Alphandéry
decía que la literatura, en algunos casos, podía renovar la historia
e imponerle "auténticas líneas de investigación" (La
chrétienté et l'idée de croisade, t. II, Albin Michel,
pág. 116).
22.
PAUL VIRILIO, "Véhiculaire", en Nomades et
vagabonds, 10-18, pág. 43: sobre la aparición de la
linealidad y las alteraciones de la percepción debidas a la velocidad.
23.
Cf. J.C. BAILLY, La légende dispersée, 10-18:
la descripción del movimiento en el romanticismo alemán, págs.
18 s.
Texto extraído del libro "Mil
Mesetas", Gilles Deleuze-Félix Guattari, Introducción, Págs.
9/32, editorial Pre-textos, Valencia, España, 1988.
Edición original: Les editions de Minuit, Paris,
1980.
Corrección:
C. Falco
Selección
y destacados: S.R.
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