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EDITORIAL DE SUEÑOS Y UTOPÍAS
Sergio Rocchietti
Juan
Gris (Frag.)
El
uso de la palabra "utopía" reconoce un punto preciso,
el de su acuñación, en el siglo XVI, por Tomás Moro, y luego de
leer especialmente su libro primero uno puede apreciar las críticas
acervas a las formas sociales organizativas de esas épocas que
ejerce su forjador; no por nada fue decapitado. Vemos entonces
que la "propuesta utópica" de Moro, la isla de Utopía,
nace como un nombre propio, que luego hará su propio recorrido;
este nombre reúne los ideales transformadores para aquellos que
vivimos en sociedad y que al mismo tiempo padecemos por ello.
Como diría Aristóteles, sólo los dioses o las fieras pueden estar
fuera de la polis (ciudad). No somos ni lo uno ni lo otro, permanecemos
en la polis, lo cual es decir, bajo las formas políticas e institucionales
que allí imperan.El
pensamiento utópico, que no nace con Moro, sino que ya lo encontramos
vigente en Platón ( República, Critias, Leyes, Carta VII), nace
para contrarrestar lo sojuzgante de la presión (malestar) de lo
social.Si
la fantasía nos permite permanecer individualmente dentro de los
límites estrechos del "principio de realidad", al decir
de Freud, ¿no será el pensamiento utópico aquello que nos permite
vivir en los límites de la polis?, y a la vez, ¿no será la posibilidad
de ir más allá de esos límites?. ¿No fue la isla de Utopía el
sueño de un hombre, Tomás Moro?
El
sueño individual puede entrecruzarse con la utopía, y también
puede no cruzarse con él. Cruces y separaciones, realidades y
fantasías. Sueños y utopías.
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