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"Anda
por la sombra... que se te viene la noche"
Vanesa
Guerra - Sergio Rocchietti
Entre los
textos y los cuerpos se puede establecer una relación pornográfica. ¿Por
qué pornográfica?. Para algunos espíritus sensibles la escritura
no tiene nada que ver con el cuerpo, estuvimos tentados de escribir:
no tienen nada que oler del cuerpo. No estamos de acuerdo. No podemos
estarlo cuando sentimos especialmente que, sin el cuerpo toda escritura
se ubica en los templos del idealismo de la pureza inmaculada y no puede
recoger nada de lo inmundo de nuestro querido mundo que no se caracteriza,
precisamente, por su limpieza. Ideales obsesivos aparte (limpieza, pureza,
ahorro, tenacidad, esfuerzo, la lista es larga, Freud la resumió en 1906, ya
es ampliamente conocida, sino vea la película "Mejor imposible", ¡Hollywood
retoma a Freud! Y, por supuesto, hace dinero con ello), "pornografiar"
será describir la prostitución, la que nos acompaña a todos lados, no en
la que ustedes están pensando, sino la que nos acompaña por los senderos del
sistema económico-político imperante, ya ni nos atrevemos a mencionar su
nombre (ver: "Imperio", libro de Toni Negri y Michael Hardt, análisis del
Nuevo Orden Global, no entramos en la discusión de lo planteado allí porque
sentimos sus efectos, todos los días), queremos salir de eso. Es inútil
combatir, es urgente crear opciones, la nuestra es la escritura, y desde
aquí compartir con otros las posibilidades de crear pliegues, sitios,
opciones, metáforas y acciones, relaciones que rescaten lo que se pierde por
vivir bajo el "Imperio".
Nuestro
combate es este: se puede vivir de otros modos. Eso conlleva: hacer, sentir,
pensar, decir...
Estamos
maravillados, anonadados, sonriendo tras las puertas y acariciándonos por
los rincones, ¡qué puñeteros, dirían los españoles! Nosotros decimos que el
hedonismo autoerótico propone una "solución cínica", la de los
filósofos cínicos, no la confundáis con los míseros cínicos que nos
encontramos comúnmente en la vida cotidiana, y que masturbarse es un
buen ejercicio, porque no es sin otro que lo hacemos, con la fantasía de
otro, y ¿por qué no sentir y pensar que masturbarse es una de las formas
de la espera; la espera de otro que aún no llega y que quizás no
llegará, pero mientras tanto...
Que la
escritura que se forja en Con-versiones produce síntomas de rareza en
un cierto sector que acostumbra enyesarse antes que quebrar, permanecer
antes que cambiar, contener antes que soltar, recibir antes que dar, saber
antes que dudar, no nos asombra. Es así y seguirá siendo así. Y es desde
esos lugares que se nos pregunta: ¿a quién va dirigida esta revista?.
Respuesta: a nadie. A nadie que no se atreva a leer.
Y cuando
replican con voz de maestra ciruela: esta revista no se entiende, no
tiene un público definido.
Respondemos, cansados, con voz aguda de soprano o de castrati:
- ¡Pero,
que cosa! ¡Raabbaaaniiitoooos! A Con-versiones la lee el que tiene ganas
y puede, y a nosotros eso nos promueve un éxtasis infinito. ¿Os acordáis
de onanismo?, esto es mucho mejor, bueno, bah, a veces.
La
gente del "buen decir" y de la "buena letra" y el "no se me acerque tanto"
se ofende ante estos asuntos que consideran faltas de respeto, locuras,
niñerías o boberías, y para peor, no aceptan lo que muta.
Nosotros sí. Somos mutantes. Mutantes y erráticos por naturaleza. No se
puede contra eso. Somos humanos y también insectos (ver en Sobre el cuerpo,
el artículo: Materia carne, asunto: el cuerpo Kafka) y ambas cosas por
legado.
Podemos
agregar que esta revista nació transdisciplinaria y hoy día es
transformista (o transexual, o sado, o masoquista) por eso algunos dirán
con tono de admonición: "¡pornógrafos!, ¿qué pretenden?". A esos les
decimos: "nunca, jamás, entenderán".
Luego de
escribir sobre el malestar convenimos en que esta revista también es
contracultural y el que quiera entender que entienda. No aceptamos la
sociedad y sus modos tal cual son, queremos y hacemos para que sea distinta
(ver en Transdisciplina el artículo: Insistencia).
Señoras,
señores, cuando se viene la noche, la luz de la luna traza una sombra
perfecta, es la magia de las criaturas plateadas, y a esas horas pocos
caminan las calles, es peligroso y no por lo que nos van a hacer, sino por
lo que nos puede pasar. La licantropía (transformarnos en hombres y
mujeres lobo) era en el siglo XIX una cuestión psiquiátrica, con ellos nos
encontraremos, con los que pueden advenir animal, insecto u otra cosa. Con
los que puedan mutar y jugar y danzar y reír y pensar y sentir...
Adiós y
que el buen sueño los acompañe. Si todavía pueden dormir tranquilos,
¡háganlo!.
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