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NUCLEO SOBRE LA INTERPRETACION

Presentación / Los límites de la interpretabilidad / Nietzsche, Freud, Marx / Contra la interpretación / Foucault:  Una política de la interpretación / La interpretación o la máquina hermenéutica (parte I) / (parte II) / (parte III) / (parte IV) / Lo que dicen los niños / Lenguaje y satisfacción o la interpretación

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Presentación Núcleo: Sobre la interpretación

Sergio Rocchietti

 

No hay tratado. Ni trato posible. Habrá lo que se haga:

Hay, desde que hablamos, una función-pliegue que se ofrece como aquélla que viene en nuestro auxilio frente a la pregunta: ¿qué quiere decir ésto? O simplemente, ¿qué quiere decir? No usted, por supuesto que no (dificil de lograr lo anterior), ¿qué dice lo que usted dice con su proposición? ¿Qué plantea su propuesta? ¿Qué afirma, no afirmando, sino con su sólo presentar y presentarse? ¿Arriesga usted a introducir con su palabra algo que no estaba en el mundo antes de que se lo dijera? Esa función-pliegue, función-pliegue-en-el-lenguaje, es la interpretación. Todos interpretamos, no nosotros, algo en nosotros lo hace. Se llama significación, es la primera forma de la interpretación. Luego, establecido ese funcionamiento (la significación) algo interpreta por nosotros, en nosotros, contra nosotros (¿será posible que me diga lo que me está diciendo?), podemos pensar asombrados frente a tal o cual hablar de otro. No vamos a entrar en detalles (esto es una presentación). Pero cuando nuestra habilidades interpretativas con los signos se muestran esquivas con nuestras posibilidades de significación ¿qué hacemos? usualmente nos dirigimos al interpretor (en latín), sea cual sea su 'especialidad' de interpretor, para que nos haga saber lo que no sabemos (y que él si sabe; de los múltiples signos indescifrables) y así de esa manera lograr aplacar nuestra urticante interrogación sobre lo que fuera, para arribar a la tranquilidad y quietud de lo sabido (por otro) y luego por uno (por supuesto que son distintos, no nos hagamos vanas ilusiones). No es tan sencillo. Hay intérpretes e interpretes.

Es casi como si fuéramos por allí (en nuestras existencias) con fragmentos de un texto (o varios), roto, incompleto o rasgado, clamando por lo que no está allí, pidiendo la solución de lo que no entendemos. Por eso pedimos. Y no a cualquiera. Hay intérpretes e intérpretes. Queremos significar aquéllo que no entendemos. Y aún si no hay nadie ni nada que nos haga cuestión, la haremos nosotros con ese injerto magnífico y maléfico que se ha dado en llamar, lenguaje. El lenguaje nos hace cuestión y esa cuestión nos lleva mucho tiempo resolverla. No nos preocupemos no la resolveremos jamás, a lo sumo, la aplacaremos, hasta que resurja y así hasta el final.

Por eso planteamos la ficción de notas-estratos para realizar distintos planteos en relación a nuestro núcleo.

 

Nota-franja-estrato uno:  De una actitud general.

La interpretación, -ha escrito Gadamer- es el tenor radical radical de la existencia. Interpretar no es una actitud intelectual o teorética que los hombres adoptaron después de existir y cuando han resuelto sus necesidades más urgentes y disponen de algún ocio; al contrario, existir es interpretar, estamos siempre en una interpretación mucho antes de 'decidirnos' a favor o en contra de ella; es más, "somos interpretación" antes de " tener interpretaciones".

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Nota-franja-estrato dos:  Del recurso a la etimologías.

Cuando recurrimos a la etimología hacemos uso de un recurso (el étymos) para establecer un campo semántico, aunque se pretenda otra cosa, un campo semántico donde alojaremos una reflexión que puede o no conducirnos hacia otros lugares: otros lugares, otras consideraciones. La interpretación, interpretatio en latín, nos hace ir hacia la explicación, hacia la traducción, hacia la mediación, y hacia el tomar en sentido determinado. El que interpreta, interpretor, explica, aclara y muestra prodigios (en la Antigüa Roma) y ¿hoy?, creemos que no pero podemos dudar de si no hay aquéllos que muestran y explican prodigios aún hoy. ¿O es acaso que seguimos pensando que cuando rogamos (rogare) también interrogamos? (Rogare; también en latín). El intérprete intermedia entre los dioses y los mortales para hacer inteligibles los signos que no sabemos leer ni interpretar por nosotros mismos. Este es el territorio, campo, semántico y significante, que queríamos establecer. Por la palabra interpretación pasan numerosas líneas de fuerza que hacen que en definitiva no haya interpretación sin una política de la lectura de los acontecimientos.

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Nota-franja-estrato tres: Breve sobre la interpretación psicoanalítica.

El empleo de la interpretación de los sueños en el psicoanálisis-1911. S. Freud.

"El 'Zentralblatt für Psychoanalyse' no fue diseñado únicamente para mantener informados a sus lectores de los avances en el conocimiento psicoanalítico y así publicar relativamente cortas contribuciones sobre el particular, sino que trata, además, de cumplir objetivos dirigidos a presentar al estudiante un esquema claro de lo ya conocido, economizando así tiempo y esfuerzo a los principiantes de la práctica analítica, al ofrecerles instrucciones aptas para ellos. De aquí en adelante irán apareciendo en esta revista artículos de naturaleza didáctica no necesariamente novedosos. El tema del presente ensayo no es la técnica de la interpretación de los sueños. No vamos a exponer cómo ha de utilizarse su interpretación, sino tan sólo cuál es el uso que debe hacerse del arte onirocrítico en el tratamiento psicoanalítico de los enfermos. Existe, desde luego, más de un procedimiento; pero en cuanto se refiere a la técnica, es norma del psicoanálisis señalar siempre y con la máxima precisión las reglas deducidas de la investigación y la experiencia. Si hay, quizá, más de un camino bueno, hay también muchos malos, y la comparación de las distintas técnicas posibles habrá de ilustrarnos convenientemente, aunque no llegue a decidir nuestra elección a favor de un método determinado.

Al pasar de la interpretación de los sueños al tratamiento analítico, conserva el principiante ante su interés hacia el contenido de los sueños y querrá, por tanto, interpretar, lo más acabadamente posible, todos aquellos que el enfermo le comunique. Pero no tardará en advertir que se encuentra ahora en circunstancias totalmente distintas y que, al intentar llevar a cabo sus propósitos de interpretación, contraría el curso deseable de la labor terapéutica. Si el primer sueño del paciente resultó acaso muy adecuado para enlazar a él las primeras aclaraciones que al mismo ha de suministrar, no tardan luego en surgir otros tan largos y oscuros que se hace imposible llevar a cabo su interpretación en una sola sesión del tratamiento, y si el médico la prosigue en los días siguientes, habrá de desatender los nuevos sueños que el enfermo vaya comunicándole, hasta acabar la interpretación iniciada. En algunos casos es tan rica la producción onírica y tan lento el progreso del enfermo en la comprensión de sus sueños, que el analítico no puede menos de pensar que semejante abundancia de material no es sino una manifestación de la resistencia, la cual utiliza para sus fines el descubrimiento de que la cura no puede abarcar la materia así suministrada. Pero, entre tanto, la cura queda muy detrás del presente y pierde su contacto con la actualidad. A esta técnica se opone la experiencia de que para el desarrollo del tratamiento es importantísimo conocer en todo momento la superficie psíquica del enfermo y hallarse orientado sobre los complejos y las resistencias que van siendo activados en él y sobre la reacción consciente que determinará su conducta. Este fin terapéutico no debe ser pospuesto casi nunca al interés que inspire al analítico la interpretación de los sueños.

Pero si hemos de atenernos a esta regla, ¿cómo utilizar entonces la interpretación onírica en el tratamiento analítico? Nos contentaremos con la interpretación que podamos lograr en una sola sesión, sin que nos preocupe no haber llegado a desentrañar por completo un sueño, y en lugar de continuarla al día siguiente la dejaremos en suspenso hasta el momento en que advirtamos que el enfermo no ha producido nada nuevo. Así, pues, tampoco en favor de una interpretación onírica olvidarse de tomar siempre lo que primero acude al pensamiento del sujeto. Si antes de terminar con un sueño surgen otros nuevos, nos dedicaremos a estos últimos, sin que nos remuerda desatender los anteriores, y cuando nos encontremos ante un sueño demasiado amplio y difuso, renunciaremos desde un principio a una interpretación exhaustiva. En general, nos guardaremos de manifestar un interés especial en cuanto a la interpretación de los sueños y de despertar en el enfermo la creencia de que la labor analítica queda interrumpida por falta de material, cuando no dispone de algún sueño, pues, de lo contrario, corremos el peligro de orientar la resistencia hacia la producción onírica y provocar un agotamiento de los sueños. El analizado debe estar convencido de que el análisis encuentra siempre material con el que continuar, aunque no aporte él sueño ninguno y cualquiera que sea la atención que a los mismos se dedique".

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Nota-franja-estrato cuatro: Nietzsche, Marx y Freud como productores de una nueva lectura de la escritura del mundo.

Como dice E. Grünner en "Foucault: una política de la interpretación":

"La mención que hice hace un momento al nombre de Nietzsche y las repetidas menciones a Marx y Freud tampoco son azarosas: ellos constituyen, en efecto, la trilogía de los que tanto Ricoeur como Foucault, desde perspectivas por cierto muy distintas, han identificado como fundadores de discurso de la modernidad: vale decir, aquéllos que ‑independientemente de la eficacia específica de sus teorías particulares‑ han redefinido el espacio mismo de la producción de una nueva manera de leer la escritura del mundo; aquéllos, en fin, que han provocado nuevos acontecimientos del Logos, y lo han hecho violentando, justamente, la Ley de los modos de interpretación establecidos".

 

"... se trata, en Marx, Nietzsche y Freud, de una operación mucho más radical, que transforma completamente la naturaleza misma del signo, y por lo tanto la estrategia de su interpretación, y por lo tanto la imagen misma del sujeto de la interpretación.Y se trata por consiguiente de una explicitación del modo de interpretación como política..."

Nosotros (S.R.) creemos que es importante que el mismo psicoanálisis "utilice al psicoanálisis para hacer avanzar su teoría, para darse una política de interpretación de la cultura que no necesariamente es la teoría psicoanalítica, pero que aprende de ella (o de Marx o de Nietzsche) una lógica de la interpretación como intervención productora del acontecimiento".

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Nota-franja-estrato cinco: la interpretación psicoanalítica no es una hermenéutica. Acerca de 'La interpretación o la máquina hermenéutica' de Michel Tort.

Luego del viaje de  Lacan a Baltimore (E.E.U.U.)  retoma su Seminario y comenta lo siguiente:

Clase 12, 23-III-1966; Seminario XIII: "El objeto del psicoanálisis", J. Lacan.

Tenía en efecto, Dios mío, bastantes ganas de retomar con el conjunto de mi auditorio, después de esta interrupción por la que les pido disculpas. Es una falta de mi parte, sin duda. Pero en fin, me hacía falta elegir y hacer una vez lo que habría debido hacer desde hace mucho tiempo, a saber, este viaje a los Estados Unidos de Norteamérica. Me pareció, aún hasta hace un instante que ustedes esperaban, en fin que algunos de mis auditores esperaban, que les dijera algo de esto. Intentaré, pues, satisfacer, al menos en parte y de un manera improvisada, entonces, este deseo.

Antes de hacerlo, sin embargo, me atendré a adelantar la buena sorpresa, que no es una sorpresa completa, la satisfacción final que tuve, digamos, de una buena sorpresa que había tenido ya antes de mi partida. Para decir de qué se trata les mostraré enseguida este último número de Temps Modernes, el artículo del señor Michel Tort aquí presente, aparecido en dos partes, que se llama 'De la interpretación o La máquina hermenéutica'. Yo no les hablé de esto antes de dejarlos esperando el fin de este artículo, del que puedo decir que me aporta grandes satisfacciones. Me parece convenir que lleve el nombre de Tort aquel que recoge tan bien el nombre de mi razón. En efecto diré que para calificar este artículo, que es una verdadera obra, pienso que para mí es de un gran estímulo ver de parte de alguien, cuya calidad, en fin, no especificaré todavía como tal, por parte de alguien, una puesta a punto, algo que llamaré enseguida, que puntuaré, de una manera que podría ser aún mejor calificado, pero, en fin, no encuentro mejor término que aquel de desvío filosófico o, aún, desvió de pensamiento. Alguien de mi entorno inmediato había creído haber puesto en primer plano lo que no carecía de coraje, los elementos de préstamo, —no forzosamente reconocidos como tales desde hace mucho por autor— elementos de préstamo de mi enseñanza, con lo cual se había atraído una singular propuesta, de la que ustedes podrían algunos medir la inexactitud leyendo en cierto número de Critique. El término de plagio, que no estaba bajo la pluma de mi alumno, había sido puesto en primer plano en esta respuesta e incluso no sin agitar los trasfondos jurídicos. Seguramente, esta no es la cuestión. Hace mucho que hablé de esta cuestión de plagio para subrayar que a mis ojos no hay propiedad intelectual. No obstante, después de haber sido durante mucho tiempo, no solamente asistente asiduo, sino incluso confidente del diseño particular de mi enseñanza para con el psicoanálisis, servirse de esto, —y esto desde hace mucho tiempo—, servirse de esto en conferencias hechas en América que tenían, por lo demás, un gran éxito, luego en una obra con fines que son propiamente fines contrarios de aquellos que constituyen el fundamento del psicoanálisis, siendo mi enseñanza una enseñanza que propiamente pretende restablecer la enseñanza del psicoanálisis sobre bases verdaderas, es esto lo que yo calificaba, recién, de desvío de pensamiento. Puedo hacerlo tanto más cuanto que el artículo del señor Michel Tort es, precisamente,g la demostración exacta de esta operación escandalosa que refleja por otra parte, el tono general que en nuestra época es aquel de lo que se llama, más o menos vagamente, la filosofía. Es por eso que vacilaba en calificar al señor Michel Tort de filósofo no teniendo la operación a la que se dedica nada en común con la que es usual en este dominio y en este campo. La distinción firme, rigurosa, implacable, que hace entre lo que concierne a la interpretación psicoanalítica, y de este campo vago y muelle que ya designé como aquel propiamente de todas las etapas de nuestra época que se llama la hermenéutica, esta distinción, una vez fijada, es verdaderamente el género de operación que más puedo anhelar viniendo de aquellos que me escuchan y que me escuchan de una manera apropiada, entendiendo el alcance de lo que digo.

La obra del señor Michel Tort, a este respecto, representa un hito, un hito esencial sobre el cual podremos fundarnos para calificar lo que quise decir concerniente a lo que respecta a la interpretación psicoanalítica.

En efecto, si ustedes se remiten a lo que adelanté al fin de mi Seminario del año último concerniente a lo creado por el advenimiento de la ciencia, y que ese advenimiento fue posible en la medida en que se tomaba una posición que usaba del significante y, puedo decir, recusándole todo compromiso en los problemas de la verdad. Si se piensa que por esto está creada esta situación por la cual la cuestión del campo de la verdad es planteada a la ciencia por cada uno de aquellos que se encuentran alcanzados por esta modificación fundamental, ¿qué hay de la verdad? Que más propiamente sobre este campo de la verdad, efectivamente que la religión responde y que actúa, responde, ineliminable de toda posición filosófica a partir de este hecho de la distinción, de la posición radical de la religión y de la ciencia, que es imposible, que es insostenible, como puede hacerlo un Whitehead, intentar repartir los dominios de la ciencia y de la religión como dos dominios diferentes de una objetividad que podría tener lo que fuera de común, que su diferencia, muy precisamente, de dos abordajes esencialmente y radicalmente diferentes de la posición del sujeto. Que desde entonces se verifique que si yo digo que el psicoanálisis es propiamente la interpretación de las raíces significantes de lo que del destino del hombre hace la verdad, está claro que el psicoanálisis se coloca sobre el mismo terreno que la religión y es absolutamente incompatible con las respuestas dadas en esta campo por la religión, por la razón propia de que le aporta una interpretación diferente. El psicoanálisis, con respecto a la religión, está en una posición esencialmente desmitificadora y de la interpretación analítica no puede, de ninguna manera, ser mezclada, en cualquier nivel que sea, con la interpretación religiosa de este mismo campo de la verdad.

Es en este sentido que diré que el señor Michel Tort articulando esto hasta el punto en que esto vuelve a echar en el mismo campo para desmistificar la casi totalidad de la tradición filosófica dialéctica hegeliana incluida, demostró en esta ocasión ser lo que yo no puedo, al fin de cuentas calificar sino con la palabra, ya que no hay otra a mi alcance por el momento, un freudiano. Y aquellos que merecen ser calificados con este término son, en mi conocimiento, propiamente contados con los dedos.

Y bien, después de haber hecho justicia así al señor Tort, haberle agradecido, ofrecerle en esta ocasión todo lo que pueda convenirle para adaptar su obra, en lo que fuera que pudiera estar en mi órbita, como manera de republicarla, haberla también designado a la atención de todos y rogado a cada uno de remitirse a ella, diré, línea por línea.

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Nota-franja-estrato seis: la interpretación psicoanalítica no es una hermenéutica (continuación). La eficacia de la interpretación psicoanalítica se basa en su singularidad y en su recorrido por los bordes del sin-sentido.

Una interpretación de la que se comprenden los efectos no es una interpretación psicoanalítica. Basta para saberlo haber sido analizado o ser analista.(Respuesta a estudiantes de filosofía, J.Lacan)

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Con-versiones diciembre 2008

 

 

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