Una introducción necesaria (*)
Comentario al Seminario XXVII: "Disolución"
Alain Lemosof
Este seminario titulado "Disolución" posee características que han conducido a tratarlo de manera específica. No se tratará de proponer una lectura de él sino de indicar suscintamente algunas precisiones teóricas que Lacan aporta aquí (1).
Si el famoso "Je père‑séverè" (2) de su "Carta de disolución" remite en principio al "problema" de su Escuela y requiere así, según Lacan, de lo nuevo en el plano del "funcionamiento", esto no queda todavía, dice, más que en el comienzo. La otra acepción de esta "palabra" de Lacan concierne a su deseo irreductible de proseguir su práctica y su enseñanza. No considera que sea posible, para él, detener su seminario y, en el curso de las lecciones, responde a las cuestiones que ha solicitado para precisar, de nuevo, algunos puntos: la relación de las mujeres con el goce y con la carta de amor, lo religioso como fundamento del sentido‑religioso (3) del que anuncia proféticamente un "boom" del cual no se tendría "ningún tipo de idea" (4).
En la última lección, evocando su próxima partida a Caracas, habla ya del retorno y de su seminario eterno:
"Voy a volver porque mi práctica está aquí, y este seminario, que no es de mi práctica, pero que la complementa. Este seminario, lo tengo menos de lo que me tiene.
¿Es por la costumbre que me tiene? Seguramente no, porque es por el malentendido. Y no está cerca de terminar, precisamente porque yo no me acostumbro, a ese malentendido.
[...] Como no me habitúo a él, me fatiga disolverlo. Y de golpe, lo alimento. Es lo que se llama el seminario eterno (5).
Subrayemos que la orientación tomada por Lacan parece ser sustituir con el término "malentendido", presente desde las primeras palabras de la "Carta de disolución", el de inconsciente. Ésta constituye el corazón de esta última lección. Lacan considera que el psicoanalista, si no deviene religioso, debe asumir y sostener el malentendido que no puede ser disipado. "No digo que el verbo sea creador [...] digo que el verbo es inconsciente ‑o sea malentendido"‑ (6). No se puede revelar todo.
De modo más contingente, este término aparece como una respuesta, un desarrrollo a una cuestión que Lacan había planteado algunos años antes: ¿por qué los analizantes hablan inexorablemente de sus padres? (7).
Según él, haya sido deseado o no, "se nace malentendido", pues no se nace sino de seres hablantes. El malentendido se transmite así de generación en generación. Forman parte de la farfullaría de sus antecesores. No hay necesidad de que farfullen ustedes mismos. Desde antes, lo que los sostiene a título del inconsciente, o sea del malentendido, se enraíza allí." El parlétre "se reparte en general en dos hablantes. Dos que no hablan la misma lengua. Dos que no se escuchan hablar. Dos que no se escuchan a secas. Dos que se conjuran para la reproducción, pero con un malentendido completo, que el cuerpo vehiculará con la así llamada reproducción" (8).
Se comprende entonces que en sesión, el sujeto, nuevoparlitre, tenga que arreglar cuentas con ellos, por tener que cargar con la responsabilidad de esta herencia.
Notas:
(*) nota S.R.: Es ciertamente así como lo creemos. No se pueden leer los siguientes textos (cartas leídas por Lacan, Seminario "Disolución") sin haber transitado por el relato de los sucesos que daban lugar a la Disolución de la Escuela Freudiana de París. A esa imbricación no es posible dejarla a un costado pero también es posible sentir que era Lacan el que leía un texto con (de) su propia tonalidad.
(1) Para ciertos autores ‑cualquiera que sea el número de lecciones que le reconozcan, incluyendo o no tal o cual intervención de Lacan‑ este seminario constituye el "Seminario XXVII" de Lacan, Jöel Dor, "Nouvelle bibliographie des travaux de Jacques Lacan, Thésaurus Lacan, vol. II, París, EPEL, 1994; Paul Laurent Assoun, Lacan, PUF, col. "¿Que sais‑je?", 2003, mientras que para otros, su contenido está separado del corpus del seminario y lo catalogan aparte: Elisabeth Roudinesco lo inscribe en el capítulo: Textos dactilografiados o impresos que llevan el nombre o la firma de Jacques Lacan" (Elizabeth Roudinesco, 'Jacques Lacan. Esbozo de una vida, historia de un sistema de pensamiento', Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 1994). Esta diferencia de perspectiva alumbra el mayor problema de este seminario: si el carácter muy probablemente apócrifo ‑a semejanza de la "Carta de disolución" firmada por Lacan el 5 de enero de 1980 (véase Elisabeth Roudinesco, op. cit. págs. 581-585) y la forma en que cada uno se pueda situar. Es necesario recordar que a diferencia esencial de los seminarios precedentes, Lacan leyó lo que enunciaba públicamente.
No hay, según nosotros, la menor duda en considerar que Lacan no habría leído esos textos, entonces las lecciones de su seminario, si no los hubiera reconocido como suyos. Lo explicita con toda claridad en la lección del 19 de junio de 1980. Sin embargo, la mayor parte de este seminario quedó centrada en la disolución de la Escuela Freudiana de París, así como en el contexto muy conflictivo y polémico ‑que pertenece a la historia‑ en el cual ella se desenvolvía. Nos limitaremos, a fin de permanecer en el espíritu de este volumen, a relevar como hemos escrito más arriba, algunos aportes doctrinarios evocados.
La carta de disolución y ciertas lecciones del seminario han sido publicadas en Ornicar?, París, Lyse, nº 20‑21, verano 1980, págs. 7‑20, nº 22‑23, primavera 1981, págs. 5‑14.
Remitimos al lector que se interese más precisamente en este período al libro precedentemente citado de Elisabeth Roudinesco, como al de Suzanne Ginestet‑Delbreil, Narcissisme et Transfert, París, Ganipague Première, 2004, al Almanach de la disoluction, París, Navarin, 1986, y a Claude Dorgeuille, La seconde morte de Jacques Lacan, Actualité freudienne, 1981.
(2) Aquí se juega la homofonía entre peresévére, "persevero" y pére séverè, "padre severo".[N.de la T.]
(3) "El sentido siempre es religioso" ("Carta de disolución"), "La religión es la morada original del sentido" (18 de marzo de 1980), "Yo intento hacer la contra, para que el psicoanálisis no sea una religión, como tiende a serlo, irresistiblemente, desde que se imagina que la interpretación opera con el sentido. Enseño que su resorte esta en otra parte, especialmente en el significante como tal. A lo que se resisten los que temen la disolución. La jerarquía no se sostiene sino manejando el sentido" (ibid). La proposición es clásica en Lacan, aun cuando toma una dimensión particular con el acto de disolución de la EFP. Sólo se puede seguirlo. Pero, hay allí, nos parece, deslizamientos del sentido que demandarían no obstante ser reconocidos y problematizados. En efecto, tanto el significante como el sentido pueden hacer religión: con la ética del "bien decir", algunos dogmáticos lacanianos parecer haber sustituido muy bien, en provecho del Amo y de esta jerarquía que Lacan combatía, la ética del "bien decir la teoría"; ese desvío de la enseñanza de Lacan que podría apoyarse sobre el término "real", convertido en significante‑ amo.
(4) Jacques Lacan, "Monsieur A.", lección del 18 de marzo de 1980, Ornicar?, nº 2 0‑21, pág. 19.
(5) Jacques Lacan, "El malentendido", lección del 10 de junio de 1980, Ornicar?, nº 22‑23, págs. 11‑12.
(6) Ibid., pág. 121. Esta declaración viene especialmente en respuesta a una carta, evocada por Lacan durante la lección precedente, que le envió Françoise Dolto ‑que ha tomado posición contra la disolución‑ a fin, le ha escrito, de "disipar el malentendido". Este correo lo enfureció.
Alrededor de este término "malentendido", la exacerbación del malentendido recíproco entre Dolto y Lacan nos parece ejemplar para ilustrar la imposibilidad de palabra que caracteriza este período. ¿No se puede considerar, más ampliamente, que el conjunto de este seminario participa de un vasto malentendido? No es menos cierto que traduce el malentendido más fundamental que interesa a la cuestión del sentido.
(7) Véase nuestro comentario del seminario "La ignorancia que sabe de una equivocación (se va a la morra)", cap. 24. [del mismo libro del cual está extraído este comentario - S.R.]
(8) Ibid., pág. 331.
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Texto extraído de "Lacaniana. Los Seminarios de Jacques Lacan", varios autores, págs. 367-370, editorial Paidós, Buenos Aires, Argentina, 2008.
Traducción: Eva Tabakian.
Corrección: M. G. Ubaldini.
Edición original: Libraire Artheme Fayard, París, 2005.
Selección y destacados: S.R.
Con-versiones febrero 2009
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