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Los límites de la interpretabilidad (1925)
Sigmund Freud
¿Puede proporcionarse para cada producto de la vida onírica una traducción completa y segura al modo de expresión de la vida despierta (interpretación)? Este problema no debe ser tratado de manera abstracta, sino ser referido a las constelaciones que presiden el trabajo de interpretación de sueños.
Nuestras actividades espirituales procuran alcanzar una meta útil o bien una ganancia inmediata de placer. En el primer caso, ellas son decisiones intelectuales, preparativos para la acción o comunicaciones a otras personas; en el segundo, las llamamos jugar y fantasear. Por lo demás, sabemos que lo útil no es sino un rodeo para alcanzar una satisfacción placentera. Ahora bien, el soñar es una actividad del segundo tipo y, por cierto, la más originaria desde el punto de vista de la historia del desarrollo. Es erróneo sostener que el soñar se empeña en dar término a las tareas inminentes de la vida despierta o en resolver problemas del trabajo diurno. De ello se encarga el pensar preconciente. Ese propósito útil es tan ajeno al soñar como el de intentar comunicarle algo a otra persona. Cuando el sueño se ocupa de una tarea de la vida, la resuelve como cuadra a un deseo irracional, y no como correspondería a una reflexión racional. Un solo propósito útil, una sola función, es preciso atribuir al sueño: está destinado a impedir la perturbación del dormir. El sueño puede describirse como un fragmento de fantaseo al servicio de la conservación del dormir.
De ello se sigue que al yo durmiente le resulta por completo indiferente lo soñado durante la noche, siempre que el sueño haya cumplido con su misión; y que los sueños de los cuales uno no sabe decir nada tras despertar son los que mejor han desempeñado su función. El caso contrario, tan frecuente, en que recordamos sueños -y hasta por años y decenios-, significa siempre una irrupción de lo inconciente reprimido en el yo normal. Es la contraprestación que exigió lo reprimido para colaborar en la cancelación de la amenaza que pendía sobre el dormir. Como sabemos, es esa irrupción lo que confiere al sueño su significatividad para la psicopatología. Cuando podemos descubrir su motivo pulsionante, obtenemos insospechadas noticias acerca de las mociones reprimidas dentro de lo inconciente; y por otra parte, cuando deshacemos sus desfiguraciones espiamos al pensar preconciente en estados de recogimiento íntimo que durante el día no habían arrastrado hacia sí a la conciencia.
Nadie puede practicar la interpretación de sueños como actividad aislada; ella es siempre una pieza del trabajo analítico. En este último, según sean nuestras necesidades, prestaremos interés, unas veces, al contenido onírico preconciente; otras, a la contribución de lo inconciente en la formación del sueño; y hasta solemos descuidar un elemento en favor del otro. Por lo demás, de nada valdría que alguien se pusiese a interpretar sueños fuera del análisis. No podría evitar las condiciones de la situación analítica.. y aun si elaborase sus propios sueños estaría emprendiendo un autoanálisis. Este señalamiento no vale para quien renuncie a la colaboración del soñante y procure alcanzar la interpretación de los sueños mediante aprehensión intuitiva. Pero semejante interpretación de sueños sin miramiento por las asociaciones del soñante no pasa de ser, aun en el caso más favorable, una muestra de virtuosismo acientífico de muy dudoso valor.
Si se practica la interpretación de sueños siguiendo el único procedimiento técnico que puede justificarse, pronto se repara en que el resultado depende enteramente de la tensión de resistencia entre el yo despierto y lo inconciente reprimido. En efecto, como lo he expuesto en otro lugar, el trabajo que se realiza bajo una «elevada presión de resistencia» exige del analista un proceder diferente que el de presión escasa. En el análisis es preciso enfrentar durante largos períodos resistencias intensas que no son consabidas todavía, y que por cierto no podrán superarse mientras permanezcan así, desconocidos, Por eso no es asombroso que de las producciones oníricas del paciente sólo se pueda traducir y valorizar una cierta parte, y aun de manera incompleta las más de las veces. Aunque la práctica adquirida permita comprender muchos sueños para cuya interpretación el soñante mismo ofreció pocas contribuciones, uno debe estar advertido de que la seguridad de semejante interpretación es discutible, y vacilará antes de imponer su conjetura al paciente.
En este punto, unas objeciones críticas nos dirían: Si uno no consigue la interpretación de todos los sueños que elabora, tampoco debe aseverar más de lo que puede probar, y habrá de contentarse con el enunciado de que a algunos sueños la interpretación los discierne provistos de sentido, pero con respecto a otros, no se sabe. Empero, justamente el hecho de que el resultado de la interpretación dependa de la resistencia exime al analista de esa restricción. Puede hacer la experiencia de que un sueño al comienzo incomprensible deviene trasparente en la próxima sesión, después que se logró eliminar una resistencia del soñante por medio de un señalamiento feliz. De pronto se le ocurre una parte del sueño olvidada hasta entonces, que proporciona la clave para la interpretación, o sobreviene una nueva asociación con cuyo auxilio se ilumina la oscuridad. También suele ocurrir que tras meses o años de empeño analítico vuelva a abordarse un sueño que al comienzo del tratamiento pareció incomprensible y carente de sentido, y que ahora experimenta aclaración plena por las intelecciones obtenidas desde entonces. Y si a esto sumamos el argumento, extraído de la teoría del sueño, de que las operaciones oníricas paradigmáticas, las de los niños, poseen sentido pleno y son fácilmente interpretables, estamos justificados en aseverar que el sueño es, universalmente, un producto psíquico interpretable, aunque la situación no siempre permita interpretarlo.
Cuando se ha hallado la interpretación de un sueño, no siempre es fácil decidir si es «completa», vale decir, si por medio de ese mismo sueño no se habrán procurado expresión también otros pensamientos preconcientes. (ver nota) Debe considerarse demostrado aquel sentido que puede invocar en su favor las ocurrencias del soñante y la apreciación de la situación, mas no por ello es lícito rechazar siempre el otro sentido. Sigue siendo posible, aunque indemostrado; no tenemos más remedio que familiarizarnos con esta polisemia de los sueños. Por lo, demás, no siempre cabe imputarla a una deficiencia del trabajo de interpretación, pues muy bien puede ser inherente a los pensamientos oníricos latentes. También en la vida de vigilia, por cierto, y fuera de la situación de interpretación de sueños, se da el caso de que vacilemos acerca de si una proferencia escuchada o una noticia recibida admiten esta o estotra explicitación, si además de su sentido manifiesto no denotan también otra cosa.
Muy poco se han investigado los interesantes casos en que un mismo contenido onírico manifiesto da expresión, simultáneamente, a una serie de representaciones concretas y a una secuencia de pensamientos abstractos apuntalada en aquella. Al trabajo del sueño le resulta desde luego difícil hallar medios de representar pensamientos abstractos.
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Texto extraído de "Obras Completas", S. Freud, Editorial Amorrortu, Tomo XIX, págs. 129-132, Buenos Aires, Argentina, 1979.
Selección y destacados: S.R.
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Anexo:
Seminario XXI: "Los no incautos yerran", Jacques Lacan, clase 2, (20-11-1973):
[...]
La vez pasada, mientras les hablaba, me vinieron, por así decirlo, como bocanadas de recuerdos, de algo que seguramente no se me ocurrió aquí, y que por la mañana, mientras preparaba lo que tenía que decirles, me ocupó sobremanera.
Aquí está: se llama — digámoslo ya—, die Grenzen der Deutbarkeit. Es algo que tiene una relación estrecha con la inscripción del discurso analítico: si esa inscripción es efectivamente lo que digo de ella, o sea, el punto de partida, el núcleo clave de su matemática, es muy probable que sirva para lo mismo que la matemática. Es decir que lleva en sí misma su propio límite. Yo sabía que lo había leído, porque lo tenía en una vieja cosa que rescaté, de ocasión, entre los restos de lo que sobrenadaba de la historia de Freud, después de la historia nazi; conseguí entonces esos restos... y me decía que sin embargo eso debió ser recogido en alguna parte, dada la fecha. Es cierto. Fue recogido en el tomo III de los Gesammelte Schriften. ¡ Pero..., pero no en otra parte, a saber, allí donde hubiera debido aparecer, habiendo sido editado ya en 1925, e incluso habiendo ya aparecido por primera vez, si la memoria no me falla, en.....Y bien, no apareció para nada nada antes... antes de "eso", que yo conseguí.
Entonces eso salió en los Gesammelte Schriften, pero no apareció allí donde debía aparecer en el momento en que eso salía, o sea en la octava edición de la Traumdeutung. Y no apareció porque, en esas "notas adicionales" en cuestión, hay un tercer capítulo; el primero está constituido por los Grenzen der Deutbarkeit, el segundo lo paso, volveré a hablarles de él, y el tercero significa die occulte Bedeutung des Traumes. Es decir, la "significación oculta". Es por eso que no apareció.
Lo que me quedó en la mente, lo que me preocupaba, era Die Grenzen [los límites] Pero se debe al hecho de que esos Grenzen estaban asociados a la significación oculta que eso no salió. Jones lo cuenta en alguna parte: lo oculto — en fin, hay una objeción. Hay una objeción por parte del discurso científico. Y en efecto, tal como se presenta ahora, lo oculto se define precisamente Así: lo que el discurso científico no puede aguantar. Tal es incluso, puede decirse, SU definición. Entonces no es sorprendente que Jones le formule una objeción. Esta objeción llegó, Así, vehiculizada por Jones, y ésta puede parecer una muy simple explicación del hecho de que eso no haya aparecido allí donde debía aparecer, a saber, en la octava edición.
Como ustedes saben, no era del todo nuevo; en fin, que Freud se preocupara por lo oculto. Lo hacía, así, por... por "erre". Por erres concernientes al discurso científico. Si, porque él se imaginaba que el discurso científico debía tener en cuenta todos los hechos. Era un puro erre. Y un erre más grave todavía: un erre extremado hasta el error. El discurso científico no tiene en cuenta más que hechos que no se ajustan a su estructura, a saber: allí donde él comenzó a anticiparse, su relación con su propia matemática. De suerte que él tiene en cuenta todos los hechos que constituyen un agujero en su —digamos, y voy muy rápido porque ésta es una palabra que no vale..., que constituyen "agujero", porque es más sensible, de inmediato, decirlo así, que constituyen un "agujero"— en su sistema. Pero lo que no es en absoluto de su sistema, de eso no quiere saber nada. Entonces, al trajinar así, sobre los fenómenos ocultos, eso no quiere decir para nada que ellos estén "ocultos", que estén "escondidos", porque lo que está escondido es lo que está escondido por la forma del discurso mismo, pero lo que no tiene absolutamente nada que ver con la forma del discurso no está escondido, está "en otra parte".
Ustedes allí, tal como están, — hago un llamado a vuestro sentimiento, en fin— no hay nada de común entre el inconsciente y lo oculto. En todo caso en el nivel donde ustedes están, allí, para oírme, yo pienso que sin embargo ustedes ya han roto bastante con la idea de que el inconsciente... es fundamentalmente el lenguaje, ¿no?; y si el otro día pudieron mirar lo que yo había comenzado a hacer, asi, vagamente en el pizarrón, con la llamada línea "del viaje", y después que ustedes pudieron simplemente admitir lo que les vengo machacando desde hace veinte años en fin, todavía más—, a saber, lo que cierra, lo que termina la Traumdeutung: lo que recordé el otro día, o sea ese famoso deseo indestructible que se "pasea", que, sobre la línea del viaje, desde el momento en que la entrada en el campo del lenguaje se ha producido, acompaña de un extremo al otro y Ebenbild, siempre el mismo, sin variación, acompaña al sujeto estructurando su deseo.
Como dice Freud, Ebenbild (se traduce "a imagen", pero no es "a imagen", es Ebenbild, es una imagen fija, siempre la misma) a imagen der Vergangenheit, es decir lo que, a imagen de ese Ebenbild, no puede siquiera llamarse del pasado: es siempre la misma cosa, no hay pasado a partir del momento en que se trata de esa función espacial, el cruce de la línea con esa red de la estructura, que se desplaza según la línea, pero de la que al mismo tiempo puede decirse que no se desplaza, ya que la línea no varía. Es con relación a la vida en tanto viaje que puede decirse que hay una parte que ha pasado y una estructura que queda, asi, por consumir, que se llama el porvenir. Esas inscripciones del deseo indestructible siguen la deslizada (la glissade). Pero al seguir la desliza al mismo tiempo ella se detiene, la congela (fije), ¿no es cierto?, porque todo movimiento es relativo, ¿no es cierto?. Y si la deslizada allí adentro no es más que deslizada, no constituye un punto de referencia. Entonces quizás sea al final de la Traumdeutung que haya que descubrir la estructura simbólica, pero sobre este asunto Freud concluye su noción en este artículo, en esta conclusión que viene a ser aquí como el remate mismo de todo lo que nunca en la Traumdeutung, enunció acerca del sueño: su noción está aquí. Efectivamente, lo que de eso retroactúa (rétroagit) es que — lo explicó a propósito del sueño, ¿verdad?— es que: hay inconsciente, y el inconsciente es eso; él pudo decir en este caso que el inconsciente es racional, pero eso significa simplemente que su racionalidad debe ser construida, que incluso si el principio de contradicción, el si y el no, no juegan en él el papel que se cree en la lógica clásica, como la lógica clásica está superada desde hace tiempo, en este momento es preciso construirle otra... ¡ Bueno...!
Personalmente, sospecho que si die Grenzen der Deutbarkeit, "los limites de la interpretación" (es esto lo que quiere decir) no salieron en la edición siguiente de la Interpretación de los Sueños, no fue simplemente porque estaba muy cerca de lo oculto, sino porque allí, eso [die Grenzen]... eso era demasiado. Eso rebasaba un poco la afirmación de que "el deseo es indestructible", y mostraba en esta estructuración del mismo deseo algo que justamente hubiera permitido matematizar de otro modo su naturaleza. Por ello es que, con todo, vale la pena que les dé de eso — es evidente que ante una concurrencia semejante no es posible que comente veinticinco páginas de Freud, no son más, incluso son menos— pero sin embargo podría abordar el primer parágrafo, lo cual los incitará a ir a su encuentro, porque sin embargo eso acabó por ser publicado, como me lo hace notar mi querida amiga Nicole Sels, a quien después de la última clase lancé a la cosa diciéndole: "¿pero al fin de cuentas, dónde diablos está esa historia?"; esa historia que sin embargo en los Gesammelte Schriften se halla indicada inmediatamente después de esa punta en la cual terminé, la del deseo indestructible e invariante, porque de eso se trata.
En los Gesammelte Schriften hay inmediatamente después —ni siquiera es una nota— después del punto, el último punto, la última línea: está escrito: Zusatzkapitel, que significa "apéndice", más o menos, como suele traducirse; es, y es para el volumen siguiente, el volumen tres, al cual uno naturalmente se remite, pero se indicaba que faltaba, en fin, que era normal ponerlo allí, lo que no se hizo, con el pretexto que recién les dije, en la octava edición precisamente.
Entonces, como me lo comenta —esto vale la pena, ¿no es cierto?— como me lo comenta la querida Nicole, quien entiende mucho de buscar la edición de un texto (entiende mucho y trabaja duro, en fin, es inimaginable lo que la hago correr, quiero decir que ella corre y me informa la cosa en dos horas; aquí puso mucho más tiempo, tres cias por lo menos). Si, ese capitulo suplementario no figura. Yo le había dicho: "sin embargo, seria curioso encontrarlo en los Gesammelte Werke, ¡y no lo encuentro!.". Ella me contesta que no está en ningún lugar lógico de esta obra, ni en el tomo que corresponde de la Traumdeutung, —seguro que lo advertí, es incluso lo que me puso furioso—, ni en el tomo catorce que corresponde al año 1925. "Apareció in extremis, y —agrega ella socarronamente— en el tomo uno, porque este tomo fue el último en aparecer, en 1952. Aquí, ella me informa la opinión de Strachey, el mismo que lo tradujo en la Standard Edition, ¿no es cierto?, pero en el tomo diecinueve —es decir en su año normal, si, es cierto—, pero él piensa que ese destino se debió a la cara que todo el mundo puso ante el oculto Bedeutung de los sueños. Esto es lo que piensa Strachey. No sé qué piensa de ello Nicole Sels, pero con respecto simplemente a los hechos que ella me aporta, es secundarlo. Entonces, no les voy a leer en alemán. Dice asi: la cuestión, si de todo producto de la vida onírica puede darse una completa y segura traducción: vollständige und gesicherte Übersétzung (ya este empleo de Übersetzung no está mal, es muy lacaniano...) in die Ausdrucksweise des Wachlebens, tal es el modo de expresarse de la vida de vigilia, y entre paréntesis Deutung —es decir "sentido", Deutbarkeit quiere decir "interpretación", pero Deutung quiere decir "sentido", Traumdeutung quiere decir "de los sueños"— no puede ser tratada en abstracto. Pero bajo la Beziehung (relación) con Verhältnisse (otro término para expresar relación) con las relaciones, designadas por lo tanto con otra palabra, es decir puestas de otra manera, Beziahung es algo, así, aproximativo, Verhältnisse puede ser tomado en el sentido de las relaciones que se escriben, quiero decir de lo que está constituido, propiamente hablando, en una articulación propia en el sentido del término, ¿no es cierto?, como algo que puede llegar a plantearse allí, las relaciones bajo unter denen, bajo cuyo juego se trabaja en la interpretación de los sueños: man an der Traumdeutung arbeitet. Aquí avanzamos un poco más.
Nuestras actividades geistigen, las de la mente, o sea: unsere geistigen Tâtigkeiten. Para Freud, esto significa lo que uno piensa. Las actividades mentales son lo que generalmente se designa como los pensamientos
Streben.Streben. Streben es una palabra que tiene otras resonancias, distintas a aquélla por la cual se la traduce en inglés! a saber: —en esta ocasión se trata justamente de la traducción de Strachey—, "purgue". Esto no prosigue (poursuit) en absoluto. Esto no prosigue en absoluto, streben, cuando se sigue (suit) efectivamente lo que es, cuando se ve la materia de origen de una palabra, lo que evidentemente se hace con sus empleos precedentes, algo que es, al inscribirlo, más o menos así:

En una bóveda como ésta pueden observar que hay algo de madera: son los tirantes. Ellos parecen sostenerla, pero si tuvieran ustedes la menor noción de arquitectura sabrían que los tirantes, en una bóveda, y bien, tiran. Quiero decir que tiran hacia el exterior. Los tirantes no sostienen. En fin, que en el Streben importa que tiran: que hacen que se mantenga todo junto. O bien ein nützliches Ziel (aquí pueden encontrar las funciones esencialmente lacanianas de lo útil y el gozar, precisadas como tales, y en esto es que al comienzo hice pivotear enteramente lo que dije acerca de la ética del psicoanálisis) un fin útil. O bien: que ellas anstreben, que ellas atraen; o bien oder unmittelbaren Lustgewinn, a saber, muy sencillamente: un plus-de-jour [un plus-de-gozar]. Pues, ¿qué significa un Lustgewinn? Un beneficio (gain) de Lust. La ambigüedad del término Lust en alemán no permite introducir en el Lustprincip, traducido "principio del placer", la formidable divergencia que hay entre la noción del placer tal como el mismo Freud la comenta según la antigua tradición, única que vino de la sabiduría epicúrea, que quería decir GOZAR LO MENOS POSIBLE, porque qué es lo que el goce nos joroba, justamente por eso se hacían tratar de cerdos, porque, en efecto, los cerdos, mi dios, no gozan tanto como nos imaginamos, permanecen en su pequeño chiquero bien tranquilos..., en fin, gozan lo mínimo.
Por eso se los trató de cerdos, porque todos los otros estaban terriblemente preocupados por el goce. Era preciso ponerle fin, pues eran esclavos del goce. Es incluso por eso, miren... —me estoy dejando llevar, ¿no?— es incluso por eso que había esclavos. La única civilización verdaderamente mordida por el goce, era preciso que tuviera esclavos. Porque quienes gozaban, ¡eran ellos! Sin los esclavos, nada de goce. Todos ustedes son empleados. Hacen lo que pueden para ser empleados. Todavía no han llegado a serlo del todo pero, créanme, llegarán.
Y bien, me desboqué un poco. Piensen sin embargo en esto, no son sino los esclavos quienes gozan. Es su función. Y por eso se los aísla, incluso no se tiene el menor escrúpulo en transformar a hombres libres en esclavos, ya que al hacerlos esclavos se les permite no dedicarse ya a otra cosa que a gozar. Los hombres libres no aspiran más que a eso. Y como son altruistas, en fin, hacen esclavos. Así ocurrió en la historia, en nuestra propia historia. Evidentemente, había lugares donde éramos más civilizados: en China no había esclavitud. Pero el resultado es que, a pesar de todo lo que se dice, los chinos no llegaron a hacer ciencia. Ahora, que Marx los tocó un poquito, se despiertan. Como decía Napoleón: ¡sobre todo, no los despierten! Ahora están despiertos. No habrán tenido necesidad de pasar por la cosa de los esclavos. Lo que sin embargo prueba que hay injertos, ¿no es cierto?, que lo que puede evitarse no es lo peor. Puede evitarse lo mejor. Y sin embargo llegar.
Oder unmittelbaren Lustgewinn, quiere decir: un plus-de-jour [plus-de-gozar] aquí, inmediato. En el primer caso, el del fin útil, son esos sind es, son esos gestigen tâtigkeiten, esas operaciones mentales, decisiones intelectuales, preparaciones para el manejo: Handlungen; Handlungen, o comunicaciones an Andere, a los otros, o sea, que se habla para —como acabo de decir— para manejarlos (les manipuler), como dicen ustedes.
En el otro caso, llamamos a eso nennen wir zie, es decir, los Tâtigkeiten Spielen und Phantasieren: llamamos a eso juegos y el hecho de fantasear. Seguramente, como él dice, bekanntlich, lo útil, es simplemente también, sin embargo, un rodeo, ein Umweg, para una satisfacción de goce. Pero no se apunta a él en sí mismo, ¿verdad?.
El soñar. No dijo el sueño: el hecho de soñar es, por lo tanto, una actividad de la segunda especie, a saber: lo que Freud definió como el unmittelbaren Lustgewinn. Es un erre, irreführend, decir que el soñar se esfuerza en esos apremiantes deberes, siempre inminentes, de la vida común, y busca llevar a buen fin, llevar a buen fin, ¿qué?, el trabajo del día: Tagesarbeit. De esto se ocupa el pensar preconsciente: das vorbewusste Denken. Para el sueño, esa utilización, esa intención útil, es enteramente tan extraña como la puesta en juego, la puesta en práctica, la preparación, el acabado, de una comunicación einer Mitteilung, a un otro: an einen Anderen. En lo cual nuestro querido Freud tiene de lacaniano el que, ya que todo lo que acaba de decir acerca del sueño es únicamente construcción, cifrado, ese cifrado que es la dimensión del lenguaje nada tiene que ver con la comunicación. La relación del hombre con el lenguaje, el cual no puede... ser abordado, simplemente, sino sobre la base siguiente: que el significante es un signo, que no se dirige más que a otro signo; que el significante es lo que constituye signo para un signo, y por eso es lo significante. Esto nada tiene que ver con la comunicación a otro, esto determina un sujeto, esto tiene por efecto un sujeto Y en cuanto al sujeto, es en efecto por esto que está determinado, como sujeto, a saber: que surge de algo que no puede tener su justificación sino en otra parte. Salvo que en el sueño se lo ve, o sea, que la operación del cifrado está hecha para el goce. A saber, que las cosas están hechas para que en el cifrado se obtenga ese algo que es lo esencial del proceso primario, o sea, un Lustgewinn. Esto es lo que allí se dice.
Y después sigue. Y no solamente sigue, sino que se confirma. Muestra bien en qué, por qué el sueño funciona; muestra que no se produce y no se produce para otra cosa, —y por eso funciona— no se produce para otra cosa que para el dormir, des Schlaf verhüten, protegido. El sueño protege el dormir. Aquí Freud insiste en lo que sólo incidentalmente ha dicho en diversos puntos. Quiero decir que la cuestión que introduce es ésta, precisamente: en qué depende el sueño del inconsciente, es decir de la estructura, de la estructura del deseo; qué cosa del sueño bien podría incomodar al dormir.
Está claro que acerca del dormir no sabemos gran cosa. No sabemos gran cosa justamente porque, quienes estudian los sueños como hechos, con dos pequeños encefalópodos, encefalo-todo-lo-que-ustedes-quieran ellos lo juntan todo, pero... al menos es curioso que una cosa tan extendida en la vida como ésta, el dormir — en fin, no sostengo nada, sólo compruebo lo siguiente: que nunca se planteó la cuestión de lo que eso tenía que ver con el goce. Pues hay que decir que no se ha hecho del goce un resorte capital de la concepción del mundo, como decimos.¿Qué es el dormir? Tal vez aquí la fórmula de Freud podría obtener su sentido y alcanzar la idea del placer: si recién he hablado de los cerdos, es porque ellos duermen con frecuencia. Tienen lo menos de goce posible en la medida en que cuanto más duerme eso más vale. En todo caso en el cifrado que es el goce, podemos ver, en fin, podemos ver allí algo: en efecto, el cifrado del sueño, después de todo, no llega tan lejos, tan lejos como se dice. Es... — ya expliqué la condensación, el desplazamiento—, es... es la metáfora, es la metonimia, y después son toda clase de pequeñas manipulaciones que extienden la cosa en lo imaginario. En esta dirección será preciso ver el goce. Entonces, quizás uno podría elevarse a una estructura conforme con la historia del cifrado, si es en el sentido de ese algo que llega... ¿a qué?: Die Grenzen, los límites, éste es el error. Los límites der Deutbarkeit. Si leen bien esas cuatro páginas, porque no son más, advertirán que lo que señala ese límite es exactamente el mismo momento en que llega al sentido. A saber: que el sentido es, en resumen, bastante corto. No son treinta y seis "sentidos" lo que se descubre en el bi-du-bout del inconsciente: es el sentido sexual. Es decir, muy precisamente, el "sentido no-sentido". El sentido donde eso falla, la Verhältnisse: el Verhältnisse en tanto que escrito, en tanto que eso puede inscribirse o que es "mathema"; eso, eso falla siempre.
De allí que hay un momento en que el sueño se desinfla, es decir que dejamos de soñar y que el dormir queda al abrigo del goce. Porque al fin de cuentas vemos su extremo.
Pero lo importante, para nosotros, si es verdad que ese sentido sexual no se define sino por no poder escribirse, es ver justamente lo que, en el cifrado —no en el descifrado— lo que en el cifrado necesita die Grenzen; la misma palabra, empleada aquí en el titulo, la misma palabra sirve para lo que en matemática se designa como "límite". Como límite de una función, como limite de un número real. La variable podrá aumentar tanto como quiera, pero la función no rebasará ciertos límites.
El lenguaje está hecho así. Es algo que, por mucho que extremen ustedes su cifrado, nunca llegará a soltar lo que tiene que ver con el sentido, porque él está allí EN EL LUGAR del sentido; porque él está allí, en ESE lugar. Y lo que hace que la relación sexual no pueda escribirse es justamente ese agujero allí, que tapa todo el lenguaje como tal, el acceso, el acceso del ser hablante a algo que se presenta efectivamente, como en cierto punto que toca a lo real, allí, en ese punto, en ese punto allí se justifica que yo defina lo real como lo imposible, porque allí, justamente, no ocurre nunca — es la naturaleza del lenguaje— no ocurre nunca que la relación sexual pueda inscribirse. ¡Bueno... bueno... !
[...]
¿Qué quiere decir que la interpretación es INCALCULABLE en sus efectos? Quiere decir que su único sentido es el goce; por otra parte, el goce es el obstáculo insalvable para que la relación sexual pueda inscribirse de alguna manera y, en suma, esto permite extender al goce la fórmula de que el efecto de la interpretación es incalculable. En efecto, si piensan bien en lo que ocurre cuando se produce el choque entre esas dos tropas llamadas ejércitos, y que además son discursos, discursos ambulantes, en fin, quiero decir que cada uno de elfos se sostiene sólo porque uno cree que el capitán es "S". Bueno... Resulta asimismo enteramente claro que si la victoria de un ejército sobre otro es estrictamente imprevisible, es porque: no es posible calcular el goce del combatiente. En fin, todo está aquí: si hay quienes gozan con hacerse matar, llevan la ventaja.
Esta es una breve ojeada relativa a lo que puede ocurrir con lo contingente, es decir, con lo que se define por lo incalculable...
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Texto extraído del Seminario XXI: Los no incautos yerran, Jacques Lacan, Escuela Freudiana de Buenos Aires; Buenos Aires, Argentina, 1976.
Traducción y revisión: Irene Agoff de Ramos, Evaristo Ramos.
Selección y destacados: S.R.
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