Un filósofo: Cioran
Sergio Rocchietti
"Un filósofo: Cioran". Si decimos un filósofo ya no recordamos de que se trata. Un filósofo, dice de una palabra que creada por los pitagóricos o por el mismo Pitágoras (nos cuenta la tradición y no se puede determinar con exactitud); habla de una actitud, de una propuesta, podemos agregar, de vida. Cosa bastante infrecuente, hoy en día, tratar de reflexionar acerca de lo que es constitutivo de la vida. Vitalismos larvados aparte, no nos quedaremos allí. Para nosotros lo mentado con la palabra "vida", necesita de muchos otros recursos para continuar con una reflexión que intente llegar a algún lugar y luego ser olvidada para dar lugar a otras cuestiones.
Por ello para comenzar nada mejor que un inicio. Un inicio que no es sin embargo, para resonar en el inicio del embarazo, que es con embargo un inicio: y muchas veces es con el sentimiento del vómito este inicio.
¿Es demasiado? Un vómito. Si los existencialistas con su nada de náusea nos llevaron a la náusea de esa misma nada -léase a Sartre o a Camus-, hoy, ¿por qué no el vómito?. Quizás tenemos muchas cosas para vomitar, expulsar, sacar y arrojar, lejos. ¿Quién quiere acercarse a un vómito?
"Ignoro si es legítimo hablar del fin del hombre pero estoy seguro de la caída de todas las ficciones en las que hemos vivido hasta la fecha".
Dicho lo anterior por Cioran, no nos queda otra cosa más que interrogarlo. ¡Dijimos que fue un filósofo! ¿Creen que se puede hacer mucho más con uno de esos raros ejemplares? (Véase el inicio del Sofista). Nos preguntamos porque le preguntamos: ¿del fin de qué hombre?; la caída de las ficciones ¿no es otra ficción?. No si suponemos otras cosas. Sí, si suponemos otras cosas. Certezas de la ambigüedad, hace que la certeza deje de ser cierta. Cierta certeza certera no es más que artera al pasar por la ambigüedad de su pasar. ¿Qué?. Cuando la certeza se hace ambigüa muestra su fragilidad y al fisurarse, resquebrajarse y caer, deja ver que el camino continúa. Ahora bien, no debemos pensar que el camino estaba allí, esperándonos para ser recorrido. No, no es así. El camino terminaba en la certeza certera que estaba acompañada, hasta allí, por nuestra creencia. Certeza, camino y creencia convergían en ese punto focal y luego, nada. Naúsea del vértigo sentido ante los abismos que ni siquiera anunciados hacen sentir la gravedad de un cuerpo grávido. Embarazo, vértigo y arcada, acto de la náusea. Embarazo que cuestiona la vida, porvenir incierto. Incerteza. Vértigo, ya denunciado por Platón, por ejemplo, en el Teeteto, ante los vórtices del saber no sabido, siguen las paradojas, de los preanuncios del saber que se intuye en un más allá, todavía no arribado. Y tres, por si no se dieron cuenta, la arcada como acto de la náusea. Arcada de la pregunta no realizada, sensación estuporosa, por ejemplo, el inicio de "El extranjero", de Camus, existencia vivida entre ensoñaciones y certezas de los hechos ocurridos.
Certeza, camino y creencia.
Embarazo, vértigo y arcada.
Una ficción no es una mentira.
Una ficción o muchas, pues son muchas, no es más que la consecuencia inmediata del acto de la locución. Dicho de otro modo, hablamos y creamos. Ficciones.
Dicho de otro modo, creamos los espacios de nuestro relato que se combinan con otros relatos. A los espacios de los relatos los llamamos ficciones. A los espacios ¿psíquicos, literarios, narrativos, elocutivos, imaginarios? creados por el hablar de los humanos los llamamos ficciones, como podríamos haberlos denominado 'escenarios de la existencia', o ¿no nos advierte Shakespeare que todos somos actores en el escenario del mundo? (lugar clásico del teatro isabelino). Y aún más, podríamos plantear: no hay mundo, sólo hay el escenario de la idea de un mundo que no es más que "el mundo" que se va a representar allí. Por ello es que puede caer la idea de hombre, sostenida en el humanismo, porque se advierte que hay un escenario donde se representa la obra moderna titulada: "El hombre en el mundo".
Nuestras certezas compartidas, nuestras creencias transmitidas, ellas son las que crean "este" mundo. Mundo convencional, pequeño y universal, secreto y público. El mundo y nosotros, otra ficción.
Con-versiones, Noviembre 2007
Relacionar con:
El decorado del saber - E. Cioran >>>
Pensar contra sí mismo - E. Cioran >>>
|
|