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La estructura del estudio de la filosofía
Nahuel Aurteneche
La sensación que me dio cuando observe el programa de la carrera de filosofía de la Universidad de Buenos Aires, era que estaba viendo el catalogo de los libros de filosofía en una biblioteca. Esto se debe a una estructura academicista que apunta a que los jóvenes estudiantes de filosofía adopten una postura pasiva, limitada a mirar a los grandes filósofos de la historia, sin poder ver directamente la realidad o considerar sus experiencias como materia de pensamiento. Hay que tener en cuenta que lo que un estudiante de filosofía piensa no forma parte del trabajo de la clase, su tarea es estudiar minuciosamente la obra de estos grandes filósofos. Entonces, se cae en una desnaturalización completa de la función del pensamiento, ya que “pensar”, no es pensar al pensamiento obsesivamente al infinito: "pensar" es pensar la realidad. El objeto principal que debe ser abordado por el pensamiento es la realidad, es el mundo, y la facultad de filosofía pone a los filósofos entre los alumnos y el mundo, obliga a los alumnos a mirar a los filósofos sin poder ver directamente la realidad o considerar tu experiencia como materia de pensamiento. Justamente los filósofos que se estudian hoy en día, se constituyeron en pensadores interesantes gracias a que pensaron el mundo, pero en la facultad del mundo no se habla, solo hay que hablar de estos pensadores. Tengamos en cuenta que también que, por ejemplo, en odontología a nadie se le ocurre estudiar métodos antiguos para arreglar una carie y en filosofía no se hace sino eso: estudiar métodos antiguos de pensamiento. Y se paraliza al alumno en esas referencias como si fueran importantísimas y tuviera que recordarlas como a los diez mandamientos. La facultad de filosofía tendría que estar llena de talleres experimentales para inventar cosas que tengan que ver con el pensamiento, con el sentido, con proyectos concretos de la realidad. De este modo se permitiría al alumno generar sus propias armas para abordar el análisis del mundo, gracias a la experiencia que es de vital importancia, se vive y se piensa al mismo tiempo. Debe, sin duda, haber un espacio para la historia de la filosofía, pero no puede pasar de una cuarta o quinta parte del total. Luego hay que poner toda la atención en formar pensadores. Por estas razones decidí no anotarme en la carrera que estudia la disciplina que amo y que de todos modos estudio a través de distintos cursos que tuve la suerte de encontrar y en donde lo más importante es buscar formas inteligentes y novedosas de pensar el mundo.
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