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“Cuando la marca no hace cicatriz… sangra la herida”

Eleonora Suarez  (*)

M. se presenta la primera entrevista derivada de un Grupo de Orientación Familiar, acompañada por el señor X. Ingresan los dos al consultorio, ella con lentes oscuros, no habla. Se le solicita a X que espere afuera. La joven se distiende  (se detecta como cierto aflojamiento corporal, ya que cuando ingresa a la entrevista permanece rígida, si articular palabra)
M. tiene 25 años, convive con dos hijos (10 y 6 años) y una hermana menor. La ubicación de su vivienda se encuentra emplazada en el terreno de la madre, pero que ella refiere habérsela comprado a  ella. La mayor de 12 hermanos,  hace unos meses sostenía económicamente a su familia a través de  su actividad de “mechera” que luego abandona por tener varios problemas con la policía, por lo cual retoma el oficio de prostitucion  (parece que la policía no la molesta?). Dice:”no quería terminar como el padre…” de su hijo menor, el cual se encuentra detenido en un penal, cumpliendo una condena de 20 años.

Motivo de consulta: “vengo porque el me trae”…”no se muy bien porque vengo…por mis hijos”…  Se recaban algunos datos para la HC,  refiere el inicio de consumo a los 12 años, ha ejercido la prostitucion, participo en robos a mano armada.  Relata estos hechos de manera desafectivizada. Solo adquiere una connotacion emocional cuando dice que fue violada por su padre en la infancia….”lo voy a matar, cuando termine acá lo voy a matar”.
Con respecto al consumo dice: “yo empecé chica, a los 12 años creo, alcohol, pero ahora pastillas y alcohol.”   Ultima ingesta: “anoche unas petacas y unas pastillas, pero X, no sabe  (tal vez esto explicaría su lentitud para andar y hablar) Con respecto al señor X dice: “bueno, no es un amigo, pero si es un amigo, el que me saco de la prostitucion.

Es de destacar que,  al principio de las entrevistas,  la paciente refiere que su inicio de consumo se remonta a los 16 años, cuando dice “empiezo a trabajar”  “… tomaba, porque me costaba” Paulatinamente esto se va despejando, dejando el siguiente registro (ultimo): Se inicia en la ingesta alcohólica a los 10 años, dice “empecé a robar en los campos para comer y ahí  empecé a tomar “caña”. Posteriormente cocaína, cannabis, psicofarmacos, no se inyecto nunca. A la fecha medicada con BDZ, bajo control psiquiátrico. Su pareja se compromete a suministrarle las tomas diarias, lo cual, la paciente accede sin resistirse.

Lentamente va implementando algunos aspectos del encuadre (para un posible tratamiento dentro de la institución). Refiere que su anterior pareja fue a verla a la casa, intoxicado. Dice: “no vengas ahora” “no es porque no lo quiera, sino porque yo no quiero consumir mas y no me gusta verlo así”
Su participación en el grupo es pasiva, no interviene. Concurre con su hermana de 16 años, con la cual convive. El vinculo con sus pares dentro del grupo se caracteriza por su hostilidad gestual, discursiva.

Relato de la historia de M:

Nace en una provincia al norte del país, convive con sus padres hasta el año y medio (18 meses) cuando la dejan al cuidado de los abuelos maternos, dice;  “no eran los abuelos verdaderos, a ella (la madre) la criaron. Vive con estos abuelos maternos hasta los cuatro años, ahí dice “conocer” a su padre  (genitor) quien los saca de ese lugar por el “el maltrato a los menores”. M. dice “parece que no nos daban de comer y mi hermanita comía tierra, se agarro hepatitis… pero yo quería mucho a mi abuela”.

Desde los 4 a los 7 años convive con su padre y una hermana mayor. El padre le dice que la madre murió. Ella: “yo no le creí”  “ella estaba mal porque tenia a una de mis hermanas muy enferma. Al final murió cuando la operaron de un quiste, se pasaron con la anestesia”  La madre desconocía de quien era el padre de esta niña muerta. M. argumenta esto para explicar el abandono de la madre, razones que la llevaron  a abandonarla cuando ella era demasiado pequeña para cuidarse sola.

Manifiesta un odio profundo hacia su padre, quien a los 6 años la violo, por lo cual debió ser hospitalizada. La encuentra la madrastra con rastros de sangre y la lleva al nosocomio. Refiere tener recuerdos borrosos de ese hecho, dice que el padre era guardia cárcel del pueblo, “todo quedaba cubrido”.
Luego del episodio de abuso sexual, según dichos de la paciente, empieza a ponerse en rebelde, se lastimaba, se golpeaba la cabeza contra la pared, dice “hacia líos en la escuela para llevarle la policía a mi papa, porque yo sabia que a mi hermanita que estaba  con el,  le podía hacer algo” 
Después de idas y venidas de una provincia a otra, denuncia varias veces a su padre, en una ocasión, cuando ella tenia 10 años dice: “mi papa me quería internar en el loquero, pero no pudo porque no tenia la firma de mi mama…”
Entonces, la madre la va a buscar, desde los 7 a los 10 años, convive con ella en la ciudad, hasta que una de las parejas de la madre  (también padre de algunos de sus hermanos) intenta abusar de ella. Ante esto, la madre la “retorna” nuevamente a la casa del padre en la provincia, diciendo que niña estaba “muy rebelde”. M. no le cuenta lo de la violación de su padre cuando tenia 6 años, pero si le dice  del intento de abuso de su concubino, ante lo cual la madre le dice “si no dijiste nada es porque te gusto...”  (10 años)

(María I)  dibujos de Gimena Ferrari (**)

A los 10 años regresa a vivir con su padre a la provincia. M. pide ir a vivir con sus abuelos paternos, pero el abuelo paterno también intenta abusar de ella  (el padre del padre guardia cárcel). Se inician las fugas de hogar, se escapaba y la buscaba la policía, la traían y se volvía a escapar. La madre la iba a buscar nuevamente, la joven dice: “tardamos en volver a buenos aires, porque mi mama empezó a salir con un chico de 18 años” La paciente fecha ahí el inicio de sus “crisis”: “… me cortaba, me quería morir”  “me llevaban al hospital y me ataban, hasta del hospital me escape...” “…mi mama me decía que estaba endemoniada… me llevo a varios curanderos…”

A los 12 regresa a la capital con la madre, donde vive actualmente, con la ultima pareja de èsta  (J) de quien  M.  dice  “es un buen hombre y ella ahora le esta metiendo los cuernos, yo la vi.…”…le dije a mi mama porque lo hacia y me dijo que si defendía tanto a J era porque algo me pasaba con el, entonces ahora no toco mas el tema, trato de no verlo… pero para mi es como mi papa, es siempre me respeto”

También a los 12 años empieza a ir a bailar, inicia actividad laboral como empleada domestica en casa de familia, dice: “…quería estudiar y para eso tenia que tener plata”.  Paralelamente a esa actividad, ya robaba y consumía alcohol. En esa época dice  “yo era como un machito”, conoce a un hombre “mayor” dice G.,  “… el tenia 19 años (primera ocasión en la que la paciente llora) “… el robaba y se drogaba, pero a mi siempre me aconsejaba que no lo hiciera. Que siguiera por el buen camino, a mi me cuidaba. Yo estaba enamorada de el, pero el no me daba cabida porque decía que yo era muy chiquita…”   “…lo mataron delante de mi, estábamos con unos “amigos” ellos murieron de SIDA en el penal, estos discutieron (eran una pareja) y el para frenar la pelea se puso en el medio y le dieron un tiro en la cabeza, murió en mis brazos, me dijo  “flaca me llego la hora...”  “…ahí me pelee con Dios…” “…me tuvieron detenida en comisaría porque había sido testigo, pero me largaron enseguida”. (era menor)

A los 13 conoce al padre de su primer hijo, bajo las siguientes circunstancias, dice: “yo me iba a pegar un tiro y el apareció…” (registro como primer intento de suicidio)   “….estaba consumida, no quería vivir mas, me puse el arma en la boca y justo apareció O y  me la saca… desde ahí empezó la relación…” “… ya en la tercera relación sexual quede embarazada, yo tenia 14 y era muy chica, me lo quería sacar, pero el me convenció, yo le dije que si me iba a cuidar a mi y al bebe si lo tenia…” “…pero no fue así, el era muy mujeriego y me separe...” “…lo encontré con mi mejor amiga y yo de venganza hice lo mismo con un amigo de el… pero no paso nada…” Luego de nacido el hijo, se separa y va a vivir con la madre.

(María II)  dibujos de Gimena Ferrari

A los 16 años se inicia en la prostitucion, aumenta la ingesta de cocaína. “ahí lo conocí a S” “…el me saco” “fue todo muy lindo los primeros tiempos, yo quería tener un hijo con el, pero no podía, tarde 8 meses en quedar embarazada”  “... viví con S casi dos años y medio, pero todo cambio cuando nació el nene, me empezó a golpear, bahh...  nos golpeábamos yo también le daba, estando con el no consumía, no, miento, tomaba alcohol y los dos nos agarrábamos mal, hasta que el termino en cana..” detenido por cuatrerismo. “… el me dejo la casa y tres coches pero perdió todo por los buitres...” “… me decían que lo iban a sacar y al final no lo sacaron y me fundieron”

A los 19 años retorna a la casa de la madre, pero esta vez “compra” una vivienda edificada en la parte de adelante del terreno de esta. Inicia la actividad de “mechera”, luego de varias detenciones en comisaría dice “cambie eso por la prostitucion porque no quería terminar en la cárcel como el padre de mi nene...”  En esta casa convive, en principio, con sus dos hijos y una de sus hermanas más chicas. Otra hermana vive en el fondo de ese terreno y tiene un hijo de su hermanastro

M. refiere que cuando inicia la actividad se incrementa nuevamente el consumo de cocaína. Conoce en el “cabare” a X. quien le propone salir de ese lugar a cambio de un dinero semanal, no se establece un comercio sexual, ya que, por los dichos de la paciente X. tiene dificultades para establecer relaciones sexuales con ella, dice: “… es piola levantarse sin andar pensando a quien voy a cagar ese día, porque yo además de lo que hacia les robaba a los tipos, cuando se dormían les sacaba todo lo que tenían. Con X discutimos muchas veces, porque el quiere que sea diferente, que cambie.

Hace 20 días aproximadamente concurre con x. quien manifiesta que M  no quería venir más, que la trajo “a la fuerza”. La joven ya hace un tiempo que no usa sus lentes oscuros durante las entrevistas, no habla, dice “no quiero hablar, no tengo ganas, no tengo nada que decir “

Se le solicita a R. que se retire. Grises comienza a hablar atropelladamente, se pone “colorada” y dice “yo estoy mal… pero el quiere que yo diga las cosas de otra manera. ..le lleve mi hijo al padre. Pero el no me trato muy bien, me dijo si yo me estaba convirtiendo en una “gila” con esto que estoy haciendo, me dijo “vos sos mujer de preso” hace este comentario bajo esta circunstancia:” lo que pasa es que cuando estábamos ahí mi nene le quería robar la pelota a otro nene, yo no quería y el me dijo “ese es mi hijo, lleva mi sangre” y quería que yo lo ayudara a robar la pelota, como no quería el me dijo que era una “gila”. Como termina: el niño se lleva la pelota. M.  dice  “… estoy confundida…porque el nene ya esta muy atorrante, roba cositas en casa, yo no quiero que sea igual que el padre...” “hace un año que no lo llevaba al nene, no se si lo voy a llevar de nuevo”  “lo que pasa es que el padre es peligroso, yo tengo miedo de X. también, que le hagan algo…!

Con respecto a sus estudios, M. refiere que “siempre estudio” , a la fecha se encuentra cursando el secundario de noche , dice “… no se porqué deje de estudiar y quiero seguir…” (ha dejado el número de teléfono de una de las docentes para establecer contacto con esta) Cabe aclarar que, para todos los pacientes que inician tratamiento se intenta armar una red de contención que contemple no solo al ámbito familiar, si es conveniente, sino también los ámbitos institucionales por donde el paciente transita, por supuesto con el acuerdo del mismo. A esta joven se le dio la indicación de comunicar en la escuela el inicio de su tratamiento, en principio ofreció resistencias a esto. No se insistió en ello, pero, para mi sorpresa  concurre un día a entrevista con el número de teléfono de la docente diciendo “yo se lo dejo, pero no le diga que estoy haciendo tratamiento para esto “  Le digo que no estableceré contacto hasta que ella no aclare esta situación con la docente.

Varias semanas después, estando en la escuela, se tropieza con un escalón y se tuerce el tobillo, dice “había tomado una pastilla, estaba medio mareada y la profesora me pregunto y ahí le conté..” “…ella ya sabe que estoy en tratamiento..” “..me quieren mucho”  Este episodio me hizo reflexionar aun mas acerca de la transferencia con esta paciente y el cuidado que debería tener con mis intervenciones, ya que su existencia parece haber sido caracterizada por permanentes actings y pasajes al acto  (intentos de suicidio, sus crisis que según refiere implicaban lesiones al cuerpo, adicciones a sustancias toxicas, sus actos delictivos) 
Hasta aquí el caso clínico.

Algunas articulaciones teórico/clínicas:

A medida que iba escribiendo los registros de las entrevistas, me preguntaba como se habría constituido el Complejo de Edipo, ya que había arribado a un diagnostico de Histeria grave, sus ataques/crisis, sus intentos de suicidio, sus decires, me indicaban que era una Abusadora de sustancias, no una toxicómana.  Por qué?  Su existencia no circulaba alrededor de la procuración del toxico, parecía mas bien que las sustancias  (llámese alcohol, cocaína o psicofármacos) funcionaban como “aliviadores” de hechos traumáticos. La paciente los fecha, lo cual diferencia el discurso del paciente dependiente, para el cual no hay ni fechas ni causas. Para esta paciente, que nunca había realizado tratamiento y no se le habían preguntado las razones de su consumo, ella sola va describiendo en su relato las ocasiones en las cuales había recurrido a los tóxicos y ocasiones en las cuales recurre actualmente.

El caso abre varias líneas de trabajo: Aspectos que tienen que ver con la transferencia, con el encuadre de este tipo de tratamiento, con la posición del analista. Complejo de Edipo en la mujer; diagnostico diferencial toxicológico. Hoy solo voy a presentar algunas cuestiones referidas a los dos últimos puntos:  constitución del Complejo de Edipo y Diagnostico Diferencial Toxicológico.

De que manera se ha instaurado el Nombre del Padre, lo cual nos lleva a desarrollar las  vicisitudes del Complejo de Edipo en esta joven.
Hasta la edad de 5 a 6 años, en el momento de la declinación del complejo de Edipo y de la interiorización del Súper yo, el niño o niña borra al padre real. Lo desdobla, recubriéndolo de un padre imaginario, todopoderosos, protector, inductor de las leyes. Ahora bien, se puede pensar que el genitor violador ha instaurado algo del orden de la ley en esta paciente?. No, correríamos el riesgo de pensar que el significante del nombre del padre corresponde al genitor.

Entonces se debería rastrear por donde asoma el significante del Nombre del Padre en esta paciente. Ella relata una historia de amor con un hombre “mayor” ella 12, el 19, el cual muere “en sus brazos”. Amor platónico, idealizado, él todo lo podía. Se muere en sus brazos y le dice “seguí por el buen camino”  (ella sigue, aun con varios intentos de suicidio sigue, sigue viviendo). En esa ocasión dice:  “ahí… me pelee con Dios”. Si algo del orden de la Ley estaba presente en este sujeto fue antes de ese acontecimiento.

“Si el niño depende del deseo de la madre, de la primera simbolización de la madre y de ninguna otra cosa” (citando a Lacan) la pregunta seria qué lugar ocupa ella para el gran Otro, en este caso la madre. “si su deseo es deseo del deseo de la madre”   Ella argumenta que ante la ausencia prolongada de ésta, su padre le dice que estaba muerta, pero ella no le creía. Dice:  “se enfermó una hermana mía y murió, ella se fue porque estaba mal…” Creo que uno de los primeros puntos de identificación con este deseo, hablo de identificación como “localización” , como decir “qué me quiere” “que quieres tu de mi para permanecer a tu lado…”  la remiten a una niña muerta.

La madre, durante la infancia de M. va y viene, la deja, la busca, la deja, la busca. Independientemente de las vicisitudes de estos tránsitos, da la sensación que es un permanente fort-da entre madre e hija. Digo “entre” y no “de la paciente”, es como una locura de a dos. Pero en uno de los intervalos algo surge: las “crisis” como las llama G. se inician cuando la madre, en uno de sus viajes para buscarla, se involucra con un joven de 18 años, pero ella espera y regresan a buenos aires. Algo del orden del fort-da permanece. Sus “crisis” casi siempre las realiza bajo la forma de auto agresiones, cortes, se lastima el cuerpo, varios intentos de suicidio, conductas delictivas, etc.

También podría pensarse que ocurre cuando la seducción en la histeria (“imaginaria”) se formula como “real”. Entiendo el desarrollo del Complejo de Edipo en esta joven de la siguiente manera: Qué hay del don que se espera de un padre. El don será una promesa, algo que no debe producirse, ya que el padre como interdictor de la Ley deberá negarse. La niñita espera que su padre le “done” lo mas preciado para ella (el falo) de allí su esperanza de que algún día se le dará lo que “se le ha prometido”  (hasta aquí me valgo de las conceptualizaciones freudianas).
Agrego:  “… pero ella padece por esto, ya que su intensa frustración solo lo que hará, cuando aparezca lo tanto deseado, que lo destruya por su propia “maldad”. Es preferible solo esperarlo, esperanzarlo… desearlo… y nada mas” “Amar al hombre es destruirlo”  y como?  Le dice su madre: “si no dijiste nada es porque te gusto”  cuando? A los 6, a los 10, a los 19 ¿?
De cual padre se trata aquí ¿??  Padre real, simbólico, imaginario…
Sin embargo, hay alguien que hace lugar, y promueve algo del deseo… de vivir. Su amigo/amor delincuente de 19 años. Así podríamos entender algo de sus elecciones objetales. Son hombres que la “rescatan” de la “prostitucion” y de las “drogas” (tal vez ambas con similar estatuto? ). Pero… no es suficiente, retorna a su madre…Dirección que lleva a la joven a dos alternativas  (al menos hasta ahora):

a)     Posicionarse ante la Ley materna:  “… el hecho de que la madre es un ser hablante, con esto basta para legitimar que diga la ley de madre”  No obstante es una ley incontrolada, permaneciendo en su lugar de “proveedora” de su madre, cual “machito” que mantiene a otra, indiscriminada de ella, en una fusión enloquecedora, o:

b)     Posicionarse fuera de la Ley  (conductas delictivas, consumo abusivo de alcohol y drogas, vínculos con hombres “fuera de la ley”)  como una manera de preservar algo de su existencia como sujeto del deseo. Ya que el amor a su madre solo la remite a la muerte  (la abandona por una hermana muerta) y al transformarse en una “casi muerta” (violación)  para, imaginariamente, taponar este deseo materno “desconocido” y conformarse “con esa libra de carne entregada a lo real” para constituir algo de la Ley.

Aspectos toxicológicos:

De lo expuesto podría pensarse cual es la función que ejerce el consumo de sustancias (llamase drogas o alcohol) En su discurso no figura el “me drogo porque me gusta”  “… me drogo porque mi mama me dejo cuando era chiquito” “usted que sabe si nunca se drogo” “,,,me gusta y no tengo ningún problema… ellos me traen “ “vengo porque me manda el juzgado” (ideología toxicómana)

Otro factor a tener en cuenta (ver trabajo sobre Toxicomanías y Maternidad) es què operación ejerce la maternidad en pacientes consumidoras de drogas. En este caso durante los dos embarazos la paciente había cesado el consumo de sustancias, también durante algunos periodos de post-parto.
En otros casos de mujeres consumidoras de drogas y alcohol, particulamente en casos de dependencia, el consumo no ha cesado durante los embarazos. Ese seria , tal vez, uno de los parámetros para realizar un diagnostico toxicológico diferencial, en el caso de sujetos femeninos. 

En este caso si nos remontamos a los inicios del consumo, la paciente asocia  a situaciones puntuales.  Es de tener en cuenta que se inicia en conductas delictivas previamente al consumo, se escucha algo del orden de lo sintomático en los robos, el consumo de alcohol y drogas;   intermediadas por episodios de violencia hacia si misma,  situaciones de riesgo que atentan contra la integridad física. De los robos la paciente argumenta , da razones, con el correr del tiempo planificaba , con el consumo, actualmente dice:  “me tomo una pastilla para que me calme, porque empiezo a temblar y siento una cosa acá  (se señala el plexo)  con respecto a las auto agresiones aun no habla demasiado, es algo a trabajar, siempre y cuando la paciente lo permita...


Textos consultados:

Freud:  Sobre la sexualidad femenina/ La dinámica de la transferencia/ Observaciones sobre el amor de transferencia.
Lacan: Seminarios 5 y 11  Presencia del analista/Los tres tiempos del Edipo
Geberovich: “Un dolor irresistible” Toxicomania y Pulsion de Muerte
Philippe Julián: El manto de Noe. Ensayo sobre la paternidad
Ehrenberg: Individuos bajo influencia
Suarez Eleonora: Toxicomanias y Maternidad.

(*) Psicologa UBA, psicoanalista.

(**) Artista plastica argentina.

Con-versiones diciembre 2006

 

 

 

        

 

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