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Entrevista con Pierre Bourdieu
La sociología, ¿es una ciencia?
La
sociología es en plenitud una ciencia, pero sí una ciencia dífícil.
Al contrario de las ciencias consideradas puras, ella es por excelencia
la ciencia que se sospecha de no serlo. Hay para ello una buena
razón: produce miedo porque levanta el velo de cosas ocultas, incluso
reprimidas.
-La Recherche: Comencemos
por las cuestiones más evidentes: las ciencias sociales, y la sociología
en particular, ¿son verdaderamente deudas? ¿Por qué siente Ud. la
necesidad de reivindicar la cientificidad?
-Pierre Bourdieu: La sociología me parece
tener todas las propiedades que definen una ciencia. Pero, ¿en qué
grado? La respuesta que podemos hacer varía mucho según los sociólogos.
Diré solamente que hay mucha gente que se dice o se cree sociólogos
y que confieso tener dificultad en reconocerles como tales (es el
caso también, en grados diferentes, en todas las ciencias). En todo
caso, hace mucho tiempo que la sociología salió de la prehistoria,
es decir de la edad de las grandes teorías de la filosofía social
con la cual los profanos a menudo la identifican. El conjunto de
los sociólogos dignos de ese nombre se ajusta a un capital de logros,
de conceptos, de métodos, de procedimientos de verificación. No
obstante, por diversas razones sociológicas evidentes, y entre los
cuales porque ella juega el rol de disciplina refugio, la sociología
es una disciplina muy dispersa (en el sentido estático del término),
y esto en diferentes puntos de vista. Así se explica que ella dé
la apariencia de una disciplina dividida, más próxima de la filosofía
que las otras ciencias. Pero el problema no reside allí: si somos
de tal manera detallistas acerca de la cientificidad de la sociología
es porque ella perturba.
-La Recherche: Los sociólogos
entonces, ¿son objeto de una sospecha particular?
-Pierre Bourdieu: La sociología tiene efectivamente
el triste privilegio de encontrarse sin respiro confrontada a la
cuestión de su cientificidad. Se es mil veces menos exigente con
la historia o la etnología, sin hablar de la geografía, de la filología
o de la arqueología. Siempre interrogado, el sociólogo se interroga
e interroga siempre. Esto hace creer en un imperialismo sociológico:
¿qué es esta ciencia emergente, vacilante, que se permite someter
a examen a las otras ciencias? Yo pienso, por supuesto, en la sociología
de la ciencia. De hecho, la sociología no hace más que plantear
a las otras ciencias preguntas que se plantean a ella de manera
particularmente aguda. Si la sociología es una ciencia crítica,
es quizás porque ella misma se encuentra en una posición crítica.
La sociología crea problemas, como se dice.
-La Recherche: ¿La sociología
provoca miedo?
-Pierre Bourdieu: Si, porque saca el velo
que existe sobre cosas escondidas y a veces reprimidas. Ella revela,
por ejemplo, la correlación entre el éxito escolar, que se identifica
con "la inteligencia", y el origen social o, más aún,
con el capital cultural heredado de la familia. Son verdades que
los tecnócratas, los epistemócratas (es decir buena cantidad de
aquellos que leen la sociología y de los que la financian) no quieren
oír. Otro ejemplo: la sociología muestra que el mundo científico
es el lugar de una competencia que está orientada por la búsqueda
de beneficios específicos (premios Nóbel y otros, prioridad del
hallazgo, prestigio, etc.) y conducida en nombre de intereses específicos
(es decir irreductibles a los intereses económicos en su forma ordinaria
y percibidos por lo mismo como "desinteresados"). Esta
descripción cuestiona evidentemente una hagiografía científica en
la cual participan a menudo los científicos y de la cual éstos tienen
necesidad para creer lo que hacen.
-La Recherche: De acuerdo,
la sociología aparece a menudo como agresiva y perturbadora, Pero,
¿por qué se requiere que el discurso sociológico sea "científico"?
Los periodistas también plantean preguntas molestas; ahora bien,
ellos no reivindican su pertenencia a la ciencias ¿Por qué es decisivo
que haya una frontera entre la sociología y un periodismo crítico?
-Pierre Bourdieu: Porque hay una diferencia
objetiva. No es una cuestión de vanidad. Hay sistemas coherentes
de hipótesis, de conceptos, de métodos de verificación, todo cuanto
se adjunta comúnmente a la idea de ciencia. Por consiguiente, ¿por
qué no decir que es una ciencia si lo es realmente? Ciertamente
es una cuestión muy importante: una de las maneras de zafarse de
verdades molestas es decir que ellas no son científicas, lo que
quiere decir que ellas son "políticas", es decir suscitadas
por el "interés", la "pasión", por lo tanto
relativas y relativizables.
-La Recherche: Si se plantea
a la sociología la cuestión de la cientificidad, ¿no es también
porque ella se ha desarrollado con cierto retraso con respecto a
las otras deudas?
-Pierre Bourdieu: Sin duda, pero ese "retraso"
se debe al hecho de que la sociología es una ciencia especialmente
difícil. Una de las dificultades mayores reside en el hecho de que
sus objetos son espacios de lucha: cosas que se esconden, que se
censuran; por las cuales se está dispuesto a morir. Es verdad también
para el investigador mismo que se encuentra en juego en sus propios
objetos. Y la dificultad particular que enfrenta la sociología se
debe muy a menudo a que las personas tienen miedo de lo que van
a encontrar. La sociología confronta sin cesar a aquél que la practica
a realidades rudas, ella desencanta. Es el por qué, contrariamente
a lo que a menudo se cree, afuera y adentro, ella no ofrece ninguna
de las satisfacciones que la adolescencia busca frecuentemente en
el compromiso político. De ese punto de vista, ella se sitúa al
polo opuesto de las ciencias llamadas "puras" (o de las
artes "puras"), que son sin duda por una parte, refugios
en los cuales tienden a aislarse para olvidar el mundo, universos
depurados de todo lo que causa problema, como la sexualidad o la
política. Es el por qué los espíritus formajes o formalistas hacen
en general una sociología lastimosa.
-La Recherche: Ud. muestra
que la sociología interviene a propósito de cuestiones socialmente
importantes. Eso plantea el problema de su neutralidad, de su objetividad
el sociólogo, ¿puede permanecer por encima de las pugnas, en posición
de observador imparcial?
-Pierre Bourdieu: La sociología tiene como
particularidad tener por objeto campos de lucha: no solamente el
campo de las luchas de clases sino el campo de las luchas científicas
mismo. Y el sociólogo ocupa una posición en esas luchas: de partida,
en tanto que detentor de un cierto capital económico y cultural,
en el campo de las clases; enseguida, en tanto que investigador
dotado de cierto capital específico, en el campo de la producción
cultural y, más precisamente, en el sub-campo de la sociología.
Esto, él debe tenerlo siempre en mente con el fin de discernir y
controlar todos los efectos que su posición soca puede tener sobre
su actividad científica. Es la razón por la cual la sociología de
la sociología no es, para mí, una "especialidad" entre
otras, sino una de las condiciones primeras de una sociología científica.
Me parece en efecto que una de las causas principales del error
en sociología reside en una relación incontrolada del objeto. Es
entonces capital que el sociólogo tome conciencia de su propia posición.
Las posibilidades de contribuir a producir la verdad me parecen
en realidad depender de dos factores principales, que están ligados
a la posición ocupada: el interés que se tiene en saber y en hacer
saber la verdad (o, inversamente, a esconderla o a escondérsela)
y la capacidad que se tiene de producirla. Se conoce la expresión
de Bachelard: "No hay ciencia sino de lo escondido". El
sociólogo está mejor armado para descubrir lo escondido por el hecho
de estar mejor armado científicamente, de que utiliza mejor el capital
de conceptos, de métodos, de técnicas, acumulado por sus predecesores,
Marx, Durkheim, Weber, y muchos otros, y que es más "crítico';
que la intención consciente o inconsciente que le anima es más subversiva,
que tiene más interés en sacar a luz lo que está censurado, reprimido
en el mundo social. Y si la sociología no avanza más rápido, como
la ciencia social en general, es tal vez, en parte, porque esos
dos factores tienden a variar en sentido inverso.
Si
el sociólogo llega a producir, aunque fuere un poco de verdad, no
está bien que él tenga interés en producir esa verdad, sino porque
existe interés. Lo que es exactamente lo contrario del discurso
un poco tonto sobre la "neutralidad". Este interés puede
consistir, como en todas partes, en el deseo de ser el primero en
hacer un hallazgo y de apropiarse de todos los beneficios asociados,
o en la indignación moral, o en la rebelión contra ciertas formas
de dominación y contra aquellos que las defienden al interior del
campo científico, etc. En síntesis, no hay una Inmaculada Concepción.
Y no habrían muchas verdades científicas si se debiera condenar
tal o cual descubrimiento (basta con pensar en la "doble hélice")
so pretexto de que las intenciones o los procedimientos no fueron
muy puros.
-La Recherche: Pero, en
el caso de las ciencias sociales, el "interés", la "pasión",
el "compromiso", ¿no pueden conducir al enceguecimiento?
-Pierre Bourdieu: En realidad, y es lo que constituye
la dificultad particular de la sociología, esos "intereses",
esas "pasiones", nobles o ignominiosas, no conducen a
la verdad científica sino en la medida en que están acompañadas
de un conocimiento científico de lo que las determina, y de los
límites así impuestos al conocimiento. Por ejemplo, todos saben
que el resentimiento ligado al fracaso no hace más lúcido acerca
del mundo social sino encegueciendo -respecto del principio mismo
de esa lucidez. Pero eso no es todo. Más una ciencia es avanzada,
más el capital de saberes acumulados es importante y más las estrategias
de subversión, de crítica, cualesquiera sean las "motivaciones",
deben, para ser eficaces, movilizar un saber importante. En física,
es difícil triunfar sobre un adversario recurriendo al argumento
autoridad o, como sucede todavía en sociología, denunciando el contenido
político de su teoría. Las armas de la crítica deben ser científicas
para ser eficaces. En sociología, al contrario, toda proposición
que contradice las ideas incorporadas está expuesta a la sospecha
de una opción ideológica, de una toma de posición política. Aquélla
choca con intereses sociales: los intereses de los dominantes que
tienen una opción por el silencio y por el "buen sentido",
los intereses de los portavoces, de los altoparlantes, que necesitan
ideas simples, simplistas, consignas. Es la razón por la cual se
le pide mil veces más pruebas (lo que, de hecho, está muy bien)
que a los voceros del "buen sentido". Y cada descubrimiento
de la ciencia desencadena un inmenso trabajo de "crítica"
retrógrada que acapara todo el orden social (los créditos, los puestos,
los honores, por lo tanto la creencia) y que apunta a enterrar lo
que había sido descubierto.
Texto extraído de La Recherche,
nº 331, mayo del 2000.
Traducción para la Asociación
Latinoamericana de Sociología: Manuel Antonio Baeza R.
Selección:
Romina Campopiano
Ver: www.sociologia.de
Con-versiones, mayo 2006
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