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Serie 'Abstracción' (fotos)
Sergio Rocchietti
Traer propiamente arrastrar:
abs-traer. Vamos por el mundo, el nuestro, el de otros, y al hacerlo
a veces nos detenemos. Si podemos, no es cosa de todos los días
el poder hacerlo, el detenernos para ver, miramos de cerca. Usualmente
recorremos los trayectos acostumbrados por las inercias de nuestro
hábito y con la rapidez de las fuerzas acostumbradas a lo mismo
estamos en los mismos sitios de siempre. Siempre llegamos allí
porque no nos fuimos de allí.
Detenernos es ya una forma de ruptura.
Pequeño desgarro en la pantalla de lo mismo. Microfisura a la
cual podemos asomarnos y mirar.
Cuando nos detenemos salimos de un tiempo y damos paso al surgimiento
de otro (otros). No se trata de lo rápido y de lo lento (basta
de oposiciones simples por rudimentarias), se trata de las densidades
de tiempo que se encuentran en las cosas, en las cosas y en nosotros;
entre las cosas y nosotros y el tiempo. Y aún el ver, el ver para
estar, para constatar que estoy allí y que lo que está allí, permanece
allí. Este es el esquema de la seguridad lineal entre el mundo
y el individuo que al mirar se refugia en el conocer: todo permanece.
Todo permanece igual a lo que ya conocía, me calmo.
A principios del siglo XX el arte hace surgir la pintura abstracta,
lo decimos de un modo impreciso con el propósito de eludir las
certezas de manual, ello inicia el proceso de alteración del 'sujeto
de la representación', no la demolición, apenas un agregado tangencial
a semejante posición. El sujeto de la representación se ubica
en una relación de conocimiento visible frente a lo que se aparece
allí, enfrente (en-frente). Veo luego sé (parodiando a Descartes),
veo luego sé que eso está allí. Sé que estoy aquí y que eso está
allí y que puedo saber (ver) de qué se trata.
El agregado tangencial (suplemento, ruptura de pantalla geometral
euclidiana) de 'lo abstracto' o 'lo expresionista' o 'lo cubista'
o 'lo surrealista' abre. Abre a. A otras consideraciones que no
son las del 'conocer', que nos son las del permanecer en lo conocido.
Lo abstracto, lo expresionista, lo volumétrico y lo onírico, cuentan
de un más allá que siempre estuvo acá.
Un caminar en el camino de lo natural da la posibilidad del encuentro
con la piedra y la madera, el agua y el óxido, el musgo y la luz;
la posibilidad se hace posible si podemos acercarnos a mirar y
ver que eso está allí. Se instala entonces lo que está cerca,
demasiado cerca, lo inusualmente cercano que siempre 'nos mira'
y que no vemos hasta que la detención hace la brecha por donde
advienen los colores y las formas. Nada más que eso. Hacer brecha
a lo cercano.
| Abstracto
Uno
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| Abstracto
Dos
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| Abstracto
Tres
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| Abstracto
Cuatro
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Abstracto
cinco
Abstracto Seis
Abstracto Siete
Abstracto
Ocho
Comentarios
al autor: srocchietti@ciudad.com.ar
Con-versiones,
abril 2006
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