TEXTO DE LA ALEGORIA DE LA CAVERNA
PLATÓN
Dos cuestiones son las que
-casi podemos decir- nos obligan a presentar el texto de la 'alegoría
de la caverna' de Platón. Uno, ¿quién lee Platón hoy en día, año
2006, siglo XXI? Dos, la supervivencia de los textos platónicos
a lo largo de dos mil cuatrocientos años nos sigue interpelando
en la construcción de nuestras cuestiones políticas (de polis
-griega-) que hace a nuestras conductas cotidianas de todos los
días sin saber que ese ensamblado viene desde tan lejos, por supuesto,
no idéntico pero sí ya planteado; por ejemplo, en la República
(Politeia) se habla de lo colectivo social con las metáforas del
enjambre de abejas o del hormiguero, como también se plantean
los distintos tipos de gobierno, o las formas de lo justo y lo
no justo (Justicia-Dike), etc. Múltiples son las cuestiones que
podemos apreciar en estos diálogos que son tan actuales para nosotros
porque nunca fuimos lejos de éllas (nos constituyen como problemas
y prácticas, incluso como ideas o como parte del sentido común
o del reservorio de lo común occidental, deberíamos agregar europeo
para concluir occidental). Nuestra hipótesis es que se forja aquí
-y en una larga continuación- la escena metafísica original de
Occidente, los prisioneros -esclavos, diríamos hoy, cometiendo
un anacronismo- no ven la realidad de lo que es, son los advertidos
-los filósofos-, los que tienen la obligación de venir a liberarlos
desde y con el conocer (episteme) para lograr una buena educación
de aquéllos que elegirán a los que los guiarán. Hay mucho más
pero con lo enunciado es suficiente.
Sergio Rocchietti
1 - RELATO ALEGÓRICO
-Después de esto, dije imagínate (apetkason)
nuestra naturaleza en esta condición, en lo que respecta a [su] educación (paideía) y falta
de educación. Represéntate hombres en una morada subterránea
en forma de caverna (1),
que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz;
en ella desde niños están con las piernas y el cuello encadenados,
de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de si,
porque las cadenas les impide girar en derredor la cabeza. Más
arriba y más lejos de ellos hay la luz de un fuego que brilla
detrás de ellos, y entre el fuego y los prisioneros hay un camino
más alto, junto al cual imaginate un tabique construido de lado
a lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del
público para mostrar, por encima [del biombo], los muñecos.
-Me lo
represento.
-Ahora imaginate que del otro lado del tabique pasan
sombras que llevan toda clase de utensilios y figurillas de hombres,
y otros animales hechos en piedra y a madera y de todas clases
(2) y
entre los que pasan unos hablan y otros se callan.
-Extraña
comparación (e¡kón) haces y extraños [son esos prisioneros].
-[Pero son] como
nosotros (3).
Porque, en primer lugar, ¿crees que han visto de sí mismos o unos
de otros otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en
la parte de la caverna que tienen frente a ellos?
-Claro
que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas.
-Y lo mismo
con [los objetos que llevan] los que pasan [no pueden mirar más
que lo proyectado por el fuego].
-Ciertamente.
-Pues bien,
si dialogaran entre si, ¿no crees que entenderían que es a las
cosas reales que están nombrando, tal como las ven?
-Necesariamente.
-Y si la
prisión tuviera un eco desde el lado que tienen delante, y alguno
de los que pasan [del otro lado del tabique] hablase, ¿te parece
que creerán que lo que oyen [proviene] de otra cosa que de la
sombra que pasa delante de ellos?
-No, por
Zeus.
-¿Y los prisioneros no tendrán por real
otra cosa que las sombras de los objetos artificiales (skeuastá)
(4)
-Es de
toda necesidad.
-Examina ahora
qué les sucederla naturalmente (5)
si se produjese una liberación de
sus cadenas y una curación de su ignorancia.
Si se liberase [a uno de ellos] y forzase a levantarse repentinamente
y a volver el cuello y marchar mirando la luz,
al hacer todo esto sufriría y a causa del descubrimiento seria
incapaz de ver aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. ¿Qué crees que respondería
si se le dijese que lo que ha visto hasta entonces eran tonterías,
y que, en cambio, ahora [está] más próximo a la verdad y vuelto
hacia cosas más puras y mira correctamente? ¿Y si se le mostrara
cada uno [de los hombres] que pasaban [del otro lado del tabique]
y se lo obligara a contestar a preguntas sobre lo que son, no
crees que se sentirá en dificultades y que considerará las cosas que antes veía como más verdaderas que
las que se le muestran ahora?
-Mucho más verdaderas.
-Pues bien,
y si se lo forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían
los ojos y trataría de eludir [la luz] y volverse hacia aquellas
cosas que podía mirar, considerando que ésas son realmente más
claras que las que se le muestran?
-Así es.
-Y si por
la fuerza se lo hiciera arrastrar por una escarpada y empinada
cuesta, sin soltarlo antes de llevarlo hasta la luz del sol, ¿acaso no sufriría y se irritaría por
ser arrastrado y después de llegar a la luz,
tendría a los ojos llenos de fulgores que le impedirían ver uno
solo de los objetos que ahora decimos verdaderos?
-Ciertamente,
si le sucede repentinamente.
-Tendría
que acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba.
Primeramente mirarla con mayor facilidad las sombras, y después
las figuras (eídola) de los hombres y de las otras [cosas
reflejadas] en las aguas, luego [los hombres y las cosas] mismas.
En seguida, contemplaría de noche las [cosas que hay] en el cielo
y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y a la luna, más
fácilmente que durante el día, el sol y la [luz] del sol.
-Claro
está.
-Por fin, pienso, podría
mirar el sol no en imágenes (phantásmata)
en el agua ni en otros medios, sino en-sí y por-sí,
en su propia región, y contemplar cómo es.
-Necesariamente.
-Y después de esto, con
respecto al [sol] concluiría que es lo que producen las estaciones
y años y que gobierna todo lo que [hay] en el lugar, que se ve
(horómenos), y que es causa, de algún modo, de las
cosas que ellos habían visto.
-Es evidente
que llegaría a estas [conclusiones] después de todo esto.
-Ahora
bien, si él se acuerda de su primera
morada, y de la sabiduría que allí [se creía tener], así
como de sus compañeros de cautiverio, ¿no crees que se sentiría
feliz del cambio y se apiadaría de ellos?
-Ciertamente.
-Respecto de
los honores y elogios que se daban unos a otros, y de las recompensas
para el que con mayor agudeza divisaba las cosas que pasaban [detrás
del tabique], y al que más se acordaba cuáles habían desfilado
antes y cuáles después en forma habitual, y a aquel de ellos que
fuera más capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te parece que
estaría ansioso respecto a ellos y que envidiaría a los más honrados
y poderosos de aquéllos? ¿0 no le pasarla como el [Aquiles] de
Homero, y «preferiría ser un labrador que fuera siervo de un hombre
pobre (6)
o soportar cualquier cosa antes que [volver] a su anterior modo de conjeturar y la vida de otrora?
-Yo también
creo que padecería cualquier cosa antes que soportar la vida de
otrora.
-Y ahora
concibe esto. Si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento
[anterior] ¿no tendría los ojos ofuscados por tinieblas, al llegar
repentinamente del sol?
-Claro
que si.
-Y si él tuviera
que discriminar nuevamente aquellas sombras en ardua competencia con aquellos que han a
tenido siempre cadenas, vería confusamente hasta que los ojos
se reacomodaran a ese estado y se acostumbraran [nuevamente],
en un tiempo nada breve, ¿no se expondría al ridículo y a que
se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se hubiese estropeado los ojos, y que ni siquiera
valía la pena intentar marchar arriba? (7).
¿Y si intentara desatarlos y conducirlos [hasta arriba] si pudieran
tenerlo en sus manos y matarlo, ¿no lo matarían? (8).
-Seguramente.
2 - INTERPRETACIÓN GENERAL DE
LA ALEGORIA
-Pues bien, debemos
aplicar esta alegoría (eikón) a las cosas que anteriormente
han sido dichas. Por un lado, comparamos la región que se muestra por medio
de la vista a la morada-prisión, y la luz del fuego [que hay]
en ella a la potencia del sol; por otro lado, toma el ascenso
y contemplación de las cosas [que hay] arriba al camino del
alma desde el lugar pensable (9)
(eis tón tópon noetón) y no te equivocarás en cuanto a lo que pienso, ya que es eso
lo que deseas oír. Dios sabe si esto es verdad en realidad; en
todo caso, lo que a mi me parece es que en lo cognoscible lo que
aparece al final, y con dificultad de la vista, es la Idea del
Bien.
Una vez percibida, ha de concluir que es la causa de todas las cosas
rectas y bellas que, en el [lugar] visible ha engendrado la luz
y es su señor, y que en el [lugar] pensable es señora y productora
de la verdad y del pensamiento (noús) (10), y
que es necesario verla para poder obrar con sabiduría tanto privada
como públicamente.
-Comprendo, en la medida que pueda
entenderte.
-Mira entonces
también si convienes en esto, y no te asombres de que los que
han llegado allí no estén dispuestos a ocuparse de las cosas humanas, sino que las almas
aspiran a pasar el tiempo arriba;
lo cual es natural, si la alegoría (eikón) narrada tiene
vigencia.
-Muy natural.
-Tampoco
sería extraño que alguien que de contemplar las cosas divinas, pasa a las humanas pasara vergüenza y
pareciera ridículo viendo confusamente; y no acostumbrado aún
suficientemente a las tinieblas presentes, se ve forzado, en los
tribunales o en cualquier otra parte a disputar sobre sombras,
o sobre figurillas de las cuales [hay] sombras, respecto de lo justo, y
a reñir en torno a esto, de un modo tal que esto es discutido
por quienes jamás han visto la Justicia-en-sí.
-De ningún
modo sería extraño.
-Pero si alguien piensa un poco, recuerda
que los ojos ven confusamente
por dos tipos de perturbaciones; uno al trasladarse de la luz
a la tiniebla y otro de la niebla a la luz. Y al considerar que
estas cosas suceden en lo que al alma
respecta, cuando la ve perturbada e incapacitada de mirar algo,
en lugar de reírse irracionalmente, habría que examinar cuál
de los dos casos es: si al salir de una vida brillante se ve confusamente por falta de hábito,
o si, viniendo de una mayor ignorancia
hacia lo más brillante es obnubilado por el resplandor de la luz. Asi, en un caso, se felicitará de lo que le pasa
y de la vida [a que arriba], o bien se apiadará, y si se quiere
reír de él, la risa será menos absurda que si se descarga
sobre el [alma] que desciende desde la luz.
-Hablas
mesuradarnente.
-En tal caso,
es necesario considerar, si todo esto es verdad, que la educación
no es tal como proclaman algunos (11)
que es. Dicen que, al no estar la ciencia
en el alma, ellos la ponen, como si se pusiera la vista en ojos
ciegos.
-Ellos
dicen eso, en efecto.
-Ahora bien,
el presente relato (lógos)
(12)
quiere significar que el alma de cualquiera
tiene en sí el poder (dýnamis) de aprender y el instrumento (órganon) para ello, y que, así como el ojo no puede volverse hacia la
luz dejando las tinieblas si no [gira]
con todo el cuerpo, así es con toda el alma que hay que volverse
desde lo engendrado, hasta que llegue a ser capaz de soportar
el contemplar la realidad (tó ón), y lo más brillante de lo que
es, que es lo que llamamos el Bien. ¿No es así?
-Asi es.
-Por consiguiente,
[la educación] es la técnica (tékhne)
del volverse (periagogé) del modo más fácil y la conversión
del modo más completo, pero no como si le infundiera el
ver [a algo que no lo posee], puesto que ya lo posee, sino que,
en caso de que se lo vuelva incorrectamente y mire lo que no se
debe, posibilitar la conversión.
-Así parece
en efecto.
-Es cierto que
en los demás casos de las llamadas virtudes
del alma (13)
parecen estar cerca de las [cualidades] del cuerpo
(14),
y en efecto, si previamente ellas no están presentes [pueden]
ser implantadas por el hábito
y el ejercicio. Pero la [virtud]
de comprender (15)
parecería corresponder más bien a algo por entero más divino:
nunca pierde su potencia (dýnamis), y según adónde sea dirigida,
es útil y provechosa, o bien inútil y perjudicial, ¿o acaso no
te has percatado de que esos que son llamados malvados, pero [en
realidad son] astutos (16),
tienen un alma diminuta que mira penetrantemente y ve con agudeza
aquellas cosas a las que se dirige; porque no tiene la vista débil
sino que está forzada a servir al mal, de modo que, cuanto más
agudamente mira, tanto más mal produce?
-Sí, en
realidad es asi.
-Sin embargo,
dije, si desde niño se arrancara lo que en esta naturaleza es
plomífero, afín a lo que deviene, y que por medio de excesos en
la mesa, placeres de esa indole y lujuria, que inclinan
hacia abajo la vista de alma (17),
entonces, desembarazada de esos [pesos] se volvería hacia las
cosas verdaderas, y con
este [poder] en los mismos hombres verá
del modo penetrante con
que [ve] las cosas a las cuales ahora está vuelta.
-Es muy probable.
-Y no es también
probable, sino incluso necesario a partir de lo ya dicho, que
ni los [hombres] sin educación ni experiencia
de la verdad podrán gobernar adecuadamente la Polis alguna vez,
ni tampoco los que se permitan pasar todo su tiempo en el estudio:
los primeros, porque no tienen vista en la vida la única cosa
(18) a que es necesario apuntar al obrar en todo
lo que se hace privada o públicamente; los segundos, porque no
querrán actuar [en esas cosas], considerándose como si ya en vida
estuvieran residiendo en la Isla de los Bienaventurados (19).
-Es cierto.
-Claro
que es una tarea de nosotros, los fundadores [de esta Polis],
obligar a [los hombres de] naturaleza
mejor dotados a emprender el estudio (máthema) que hemos
dicho antes que era el supremo, contemplar el Bien y llevar
a cabo aquel ascenso, y tras haber ascendido y contemplado suficientemente,
no permitirles lo que ahora se les permite.
-¿Qué cosa?
-Permanecer alli
y no estar dispuestos a descender junto a aquellos prisioneros,
ni participar en sus trabajos y recompensas, sean pobres o excelentes
(20).
-Pero entonces
¿seremos injustos con ellos y les haremos vivir mal cuando pueden
[vivir] mejor?
-Te olvidas nuevamente
(21)
amigo mio, que [la verdadera] ley no atiende a que una sola clase (génos)
la pase excepcionalmente bien en la Polis, sino que se
las compone para generar en la Polis entera esto: que se
armonicen los ciudadanos, sea por la persuasión o por la
fuerza, haciendo que se presten entre sí los servicios,
de modo [los de] cada [clase] sean capaces de beneficiar a la
comunidad (tó koinón) (22). Y si
se forja a a tales hombres [capaces de contemplar el Bien]
en la Polis no es para permitir que cada uno se enderece
hacia donde le da la gana, sino para utilizarlos para la consolidación
de la Polis.
-Es verdad; lo había olvidado, en efecto.
3 - CONSIDERACIONES FINALES
-Podrás observar,
Glaucón, que no seremos injustos con los filósofos que
hemos formado, sino que les hablaremos con justicia, al
forzarlos a ocuparse y cuidarse de los demás. Les diremos, en
efecto, que es natural que en otras Polis
(23)
los que hayan llegado a ser [filósofos] no participen en los
trabajos de la Polis, porque se han criado como espontáneamente,
al margen de la voluntad del régimen (politeía) respectivo; y
aquel que se ha criado solo sin deber alimento a nadie, en buena
justicia no tiene por qué poner celo en compensar su alimento
a nadie. Pero no es el caso con ustedes (24).
A ustedes nosotros los hemos formado
tanto para ustedes como para la Polis, para ser conductores y
reyes de los enjambres (25)
los hemos educado mejor y más completamente que a los [de otras
Polis] y más capaces de participar en ambas cosas [o sea, tanto
en la filosofía como en la política].
Por consiguiente, cada uno a su turno (26) debe descender hacia la morada común a los demás y habituarse
a contemplar las tinieblas. En efecto, una vez habituados verán
mil veces mejor las cosas de allí y conocerán cada una de las
imágenes, de qué son [imágenes], porque ustedes habrán visto antes
lo verdadero concerniente a las cosas bellas, justas y buenas
(27).
Y asi la Polis valdrá, para nosotros y para ustedes, como
una realidad, no como un
sueño, como pasa actualmente en la mayoría [de las Polis], donde compiten
entre sí como entre sombras y disputan en torno al gobierno, como
si fuera algo bueno y de enorme valor. Pero lo cierto es
que en la Polis en la que menos anhelan gobernar los que tienen
que hacerlo, [el gobierno] es forzosamente el mejor y alejado
de disensiones, mientras que [el gobierno] que experimente lo
contrario tendrá gobernantes contrarios [a lo que ellos mismos
pretenden].
-Es muy
cierto.
-¿Y te parece
que los que hemos formado se rehusarán a estas cosas que hemos
dicho, y no estarán dispuestos a compartir en la Polis
los trabajos cada uno por turno, incluso residiendo la mayor parte
del tiempo juntos en [el ámbito de] lo puro? (28).
-Imposible,
porque estamos ordenando cosas justas
a los justos, y por sobre todo cada uno ha de gobernar
por necesidad, al contrario de lo que sucede ahora a los que gobiernan
en cada Polis.
-La cosa es así, mi amigo; si
has hallado para los que van a gobernar un modo de vida (bíon)
mejor que el gobernar, podrás obtener una Polis bien
gobernada. En efecto, sólo en esa Polis gobiernan los que
son ricos de verdad, porque no es en dinero que han de ganar felicidad,
sino en una vida virtuosa y sabia. No, en cambio, donde los poco
dotados y ansiosos de bienes particulares marchan sobre los asuntos
públicos, convencidos de que allí deben apoderarse de lo bueno,
ya que el gobierno se convierte en objeto de disputa, y esta guerra
doméstica e intestina acaba con ellos y con el resto de la Polis.
-Es verdad, sin duda.
-¿Sabes
acaso de algún otro modo de vida que el de la verdadera filosofía que lleve a menospreciar
el gobierno de las cosas de la Polis?
-No, por
Zeus.
-Ahora
bien, es necesario que no tengan acceso al gobierno los que están
enamorados de él; sino, [surgirán] rivales [que los] combatirán.
-Así es.
-En tal
caso, ¿impondrás la vigilancia de la Polis a otros que,
además de ser los más inteligentes en lo que concierne al mejor
gobierno de la Polis, prefieran otros honores y un modo
de vida mejor que el del gobernante de la Polis (politikós)?
-A otros de ningún
modo.
NOTAS:
(1)
Cornford (The Republic of Plato,222) asocia
la imaginería de la caverna misterios órficos, en los cuales un
primer paso de la iniciación consistiría en conducir al catecúmeno
a cavernas o cámaras oscuras que representaran el mundo subterráneo
o "infierno" para que le fueran revelados objetos sagrados
a la luz de una hoguera. Cornford no cita sus fuentes, pero hay
muchos libros plagados de este tipo de fantasía, que hallan su
inspiración a veces en textos provenientes de los primeros tiempos
del cristianismo y de los ritos de los cristianos
en las catacumbas de Roma. Lo cierto es que "en tiempos primitivos
se podía aproximar a las divinidades entrando en cavernas",
segán informa H. W. Parke (Greek Orakles, Londres, 1967,
p. 26), a propósito del hallazgo de grutas en santuarios que han
servido para oráculos apolíneos. Pero Apolo y Zeus sólo se han
apropiado de santuarios que, al parecer, correspondían a la madre-Tierra,
sin perder por eso su carácter oracular (ver cap. 3, "The
cavern and the Apolline Medium" y 4, 'Primitive Delphi').
Como comprenderá el lector del texto platónico, éste no guarda
relación con ninguna de estas posibilidades. A lo sumo, si el
hombre griego pre-homérico buscaba la verdad de boca de la Diosa
Tierra en grutas subterráneas, la caverna de esta alegoría se
presenta como una contrapartida, ya que hay que salir afuera de
ella para ver la verdad. En Leyes V, 727 d-e se usa la
contraposición "hijo de la tierra" (gegenés) -"Olímpico-
para contrastar al cuerpo con el alma, y
aunque en sus últimas obras procuró dar un lugar al elemento femenino-material
en su cosmovisión religiosa, Platón siempre vio la verdad en la luminosidad y en las alturas,
lejos de la oscura tierra.
(2) Como dice Adam, "los originales de la caverna (excepto los prisioneros
mismos, 515a) son skeuastá", es decir, "utensilios
artificiales".
(3) En el Fedón se dice que "los hombres
estamos en una especie de prisión" (62a), aunque la liberación
corresponde a los dioses; y en el pasaje 68d se habla de liberarse
"del cuerpo, como si se tratara de cadenas", precisamente
porque, como en este pasaje, nos impide la aproximación a la verdad.
Cf. Cratilo 400c, donde se dice que la palabra sóma no sólo significa
"cuerpo" sino también "celda", y
que, de hecho, el cuerpo encadena al
alma. Véase el final de la nota 1.
(4)
Ver nota 2.
(5)
Cuando dice "naturalmente" (physei) puede
significar tanto un hecho que los devolviese a un estado natural
desde otro antinatural, como es el estar alejado de la luz (Adam),
cuanto que la liberación o lo subsiguiente sea natural.
(6) Las palabras homéricas están en Odisea, XI, 489-90,
cuando Aquiles rechaza el consuelo de Ulises por hallarse
en el Hades. Tras haber dicho Ulises que Aquiles impera en el
Hades, Aquiles responde: "No quieras consolarme de la muerte,
queridísimo Ulises, / pues preferiría ser un labrador que fuera
siervo / de un hombre pobre, que no tuviera muchos bienes / antes
que enseñorearme sobre todos los muertos". Platón no cita
en forma versificada, ya que altera el modo, tiempo y persona
de los verbos "preferiría" y "ser" ('preferiría'
es dicho por Aquiles, obviamente, en primera persona, mientras
aquí se alude, en tercera persona, al prisionero liberado), pero
las otras palabras son textuales. Adam sigue a Bosanquet en la
ponderación de la oportunidad de la cita, al expresarse en ella
lo detestable del mundo de las sombras "en comparación con
el mundo de la vida humana". Cornford dice que la cita "sugiere
que la Caverna es comparable con el Hades", pero a esto habría
que aclarar que sería con el Hades homérico, no con el
Hades platónico (no digo con el Hades de la época de Homero
o de la de Platón, para no cambiar o simplificar la riqueza de
los respectivos ámbitos culturales). En efecto, en
el Hades homérico las figuras
no tienen "vida mental" -(Ilíada XXIII,
104; Od. 476; cf. 218-224). En Platón,
en cambio, el Hades es un lugar -a veces final, generalmente de tránsito- donde
el alma liberada y separada respecto del cuerpo, puede contemplar
las cosas-en-sí mismas o Ideas (Fedón 66d-68a; cf. Menón
81d, y en otro sentido el mito de Er en Rep. X, 612b
y ss.). Precisamente en el libro III se hace la misma cita que
aquí, pero rechazándola por referirse negativamente al Hades (386b-c).
Aquí, en cambio, la cita vale sin referencia al Hades, sino a un lugar sombrío, subterráneo o no.
(7) Aunque de algún modo esto puede conectarse con lo siguiente, que parece aludir
a Sócrates, nos trae más pronto a la memoria la anécdota que narra
Hermipo (Diógenes Laercio I, 34) acerca de Tales: por observar
las estrellas cayó en una zanja, lo que provocó la risa de una
anciana de su casa.
(8) Por lo menos desde Adam los comentaristas ven aquí una alusión a la muerte
de Sócrates. Claro que luego se hablará de que la vuelta a la
caverna es necesaria, aunque en un sentido algo distinto de lo
que lo Mzo Sócrates. En la interpretación no se hablará ya del
riesgo de muerte sino de la incomodidad de una situación inferior
a la que se ha alcanzado afuera, pero de las posibilidades de
mitigarla y la necesidad de experimentarla.
(9) Subrayo lo que es una evidente reiteración de lo expresado en la alegoría de
la Línea (República 509 c-d - 513d), donde la línea no es tanto
una imagen de dos mundos de objetos cuanto del recorrido mental
(epistemológico) del alma.
(10) Subrayo lo que es una evidente reiteración de la alegoría del Sol, con
lo cual podemos advertir, en pocas líneas, la continuidad entre
las tres alegorías y elementos comunes.
(11)
Los sofistas. Según Adam, el participio epangellómenoi
es un término técnico para referirse a la profesión de los
sofistas, y cita, entre otros diálogos platónicos, Protágoras
319a y Gorgias 447e.
(12)
La alegoría de la caverna. En el presente pasaje
queda puntualizado el principal motivo diferenciador de la misma
respecto de las anteriores alegorías, a saber, su carácter pedagógico,
que implica, como se ve, una teoría contrapuesta a la teoría pedogógica
implícita (o no) en la enseñanza de los sofistas.
(13)
Aretá
puede
ser traducida aquí por "virtud" (aunque Chambry prefiere
decir "facultad", sobre la base de la corriente sinonimia
con dinamis), dada la ostensible referencia a la justicia,
la templanza, la valentía y la sabiduría (504a). Ciertamente,
en el libro I, 353d-e se reconoce a la justicia como areté
propia del alma (tal como la vista lo es respecto de los ojos,
por lo cual cabe la traducción "facultad", "capacidad").
Pero ya hemos dicho que la República ha sido escrita a lo largo de una década,
aproximadamente, y el texto del libro I es anterior a la tripartición
del alma que se efectúa en IV, 436a (a la que alude en VI, 504a).
Cf. el tratamiento de las cuatro virtudes cardinales en IV, 427e-433c.
(14)
Cualidades como agilidad, rapidez, etcétera.
(15)
En
el pasaje citado al final de la nota 13 se menciona la presencia
de las virtudes, inclusive la sophía (428b-429a) en
el cuerpo de los ciudadanos. Por eso no traduzco aquí la facultad
de aprender como "sabiduría" (wisdom, dicen Cornford
y Raven).
(16)
Tal cual se lee el pasaje (ver Liddell-Scott, Sophós I.2.a) parece contradecirse
con la doctrina del mal involuntario (que generalmente es atribuida
a Sócrates, pero cuya autoría es más probable que sea de origen
platónico), ya que los malvados deberían ser ignorantes. Sin embargo,
el sentido de sophós no indica aquí sabiduría, sino astucia:
tienen mirada penetrante, pero mal dirigida, por lo cual su astucia
no es incompatible con su ignorancia de fondo.
(17)
Aquí,
aunque metafóricamente, se atribuye 'vista' al 'alma' (como "espíritu"),
y se mezclan alegoría y realidad.
(18)
La
Idea del Bien, que, dice
Adam en la nota respectiva, "es
por consiguiente claramente no sólo un concepto metafísico
sino ético; la meta de la conducta tanto como la causa última
del conocimiento y de la existencia" (subrayado mío).
(19)
¿Cree Platón en una vida post mortem, con
un posible final feliz en el cielo, como dice la mitología moderna,
o en la Isla de los Bienaventurados, como dice en la mitología
heroica, tal vez (si Píndaro es buen testigo de ello) reavivada
por los órficos? En todo caso, aquí el pasaje está teñido de ironía,
lo mismo que en la otra referencia a dicha Isla (540b), y el mito
final, en el libro X, no habla de un término feliz sino de una
migración cíclica.
(20)
Este pasaje evidencia que se distorsiona el sentido
de la alegoría de la caverna si se la hace terminar antes (para
Raven, por ejemplo, la alegoría concluye en 517a). En 516b-e,
en efecto, se ha denigrado por completo el regreso a la caverna,
con sus trabajos y recompensas (cf. 516c). Ahora, en cambio, se
ve que todo resulta una quimera si los gobernantes no aplican
un sistema pedagógico que permita ascender al mundo, y si ellos
mismos no son filósofos.
(21)
Ya
en IV, 419a el hermano de Glaucón, Adimanto, protesta porque los
gobernantes no pueden disfrutar de bienes, a pesar de contar con
el máximo poderío. La respuesta de Platón era similar a la presente:
el proyecto esbozado no atiende a una sola clase (éthnos) sino
a la Polis entera (420a). En el contexto siguiente leemos génos
en lugar de éthnos, pero el sentido es el mismo.
(22) A menudo tò koinón= pólis (ver mi versión del Critón, Eudeba,
1973, p. 195).
(23)
Las "otras Polis" son las sociedades existentes
en ese tiempo, donde no había universidades que formaran filósofos,
y menos aún a costa del Estado.
(24)
Platón no habla a Glaucón corno si éste fuera filósofo,
sino que, dramatizando, se representa la situación como si tuviera
delante de sí a los filósofos recién sacados de la caverna.
(25)
La comparación con abejas es socrático-platónica,
tal como es evangélica la similitud con ovejas.
(26) En 540b, al retomar el símil de la Caverna, se vuelve a hablar del descenso
"por turno" o gobierno rotativo de los filósofos.
(27) Aquí repetimos la observación hecha en nota 20, en 516e-517a se mostraba sólo
el movimiento del enceguecimiento del que regresa a la caverna
desde la luz. Por consiguiente, si la alegoría terminara en 517a
o poco más adelante, se perdería esta fase posterior y de importancia
fundamental: a la luz de las Ideas
el hombre puede moverse mejor en el mundo fenoménico (desde
el punto de vista profético - evangélico se diría que es capaz
de ver "los signos de los tiempos", aunque Platón no
podría pensar en eso, por no poner para nada en juego el tiempo
histórico).
(28) El ámbito de lo puro no está en el más allá,
como en el Fedón 67a-b, ya que,
de lo contrario, sería ímposible alternar tales residencias (en
el más allá) con la participación en el gobierno de la polis:
más bien debe consistir en la tranquila contemplación de las Ideas
y del Bien supremo, pero en vida. Es decir, como se dirá en 540b,
"se ocuparán la mayor parte [del tiempo] de la filosofía",
alternativamente con sus deberes políticos durante el resto de
su vida, tras lo cual, y habiendo formado a otros filósofos que
los reemplacen, "se marcharán a habitar en la Isla de los
Bienaventurados" y la Polis los recordará con monumentos
fúnebres, sacrificios públicos, etcétera.
Texto extraído de "El sol, la línea y la caverna", C.
Eggers Lan, págs. 41/55, editorial Eudeba, Buenos Aires, Argentina,
1975.
Selección y destacados: S.R.
Con-versiones abril 2006