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Sobre padres y causas
J. A. Miller
Volvamos a la pareja parental, de
la cual he dicho que presenta al sujeto una proporción [*].
Y yo pregunto: si eso es verdad ¿cómo se escribiría la proporción que presenta al sujeto la pareja parental que es la única que parece
ser que hay? Bien, es, precisamente, lo que Lacan llama "La
Metáfora Paterna", que podemos escribir así:
P
M
Esto
formula como tal la pareja parental, esa relación fija, completamente
determinada. El padre y la madre como significante.
Uno entra como nombre y el otro entra como deseo en
esa proporción:
N
D
Para
los escolásticos de Lacan, dentro de los cuales estoy también, hay
que señalar que esa "D" es, como ven, una
"D" mayúscula que no se debe confundir con la escritura
habitual del "deseo" con "d" minúscula,
porque se trata
no del deseo como significante de la demanda sino como significante.
La metáfora funciona a partir de dos significantes, y la escritura "D" mayúscula significa eso, obedece a la ley del
significante: está o no está. Esa proporción, la proporción
de los padres, es exactamente una sustitución:
P
M
Esto
produce en una fórmula el Edipo freudiano, es decir, la función
del padre como prohibidor. El Edipo está reconocido como estructura
fundamental en "La Dirección de la cura". Hay que decir
que se trata de significantes, que la madre real puede venir a asumir
la función de prohibición, y que en esos casos vemos los estragos
de la relación madre/hija, que generalmente supone la complacencia
del padre en el papel de objeto. Para escribirlo:
Padre
Niño ---------- ////////// ------- Madre
(barra de la interdicción)
Ésta,
seguramente, es la norma masculina. Sabemos los problemas de Freud
para la hija cuando es el padre el que tiene lugar de objeto y la
madre el lugar de prohibidor. En forma simbólica implica que el
padre, como objeto de amor, asume, al mismo tiempo, la función de
obstáculo. El padre como significante es, en todo caso, la función
como obstáculo, es lo que llamamos "El Nombre del Padre",
mientras que el significante de la madre, en la forma normal, es
el significante del objeto primordial. Es decir que, para ambos
sexos, el padre como significante es el obstáculo,
y la madre el objeto primordial. Respecto al Nombre
del Padre, madre y niño están del mismo lado. ¡Seguro!, el sujeto
no es el niño, el sujeto se sitúa entre estos tres significantes:

Gracias
al castellano podemos poner en esta "0", o cero, al sujeto,
que es la forma mínima del esquema de Lacan en "La cuestión
preliminar". Y me parece que no es un hecho del azar que el
escrito "La dirección de la cura" siga a su escrito de
"La cuestión preliminar", donde efectivamente presenta
este esquema. Es decir, la teoría de la relación entre niño y padres
era necesaria para la teoría de la dirección de la cura. Y no solamente
porque hay que ver en la cura cómo se han distribuido en la existencia
del sujeto los papeles de obstáculo y objeto, ni porque
la historia familiar es inolvidable para el sujeto.
Cuando no se acuerda, el sujeto tiene ese sentimiento de
una pérdida de la verdad de su ser, pero en
realidad no ha olvidado esa historia familiar. Recordársela
así es un misterio para el sujeto, como sujeto del significante
ya que el sujeto del significante no puede entenderla porque no
habla de matemáticas, de poesía o de arte, pero sí de la historia
familiar. Y a veces, cuando el sujeto trata de hablar de matemáticas,
de poesía o de Dostoievski, el analista, cuando se llama Lacan,
piensa que habla de su fantasma de embarazo.
El
sujeto no sabe que está vinculado a un ser viviente,
y como puro sujeto del significante ignora que como ser
viviente es, en todo caso, dependiente de la reproducción
sexuada. Podemos decir que todo ser humano tiene un padre
y una madre. Hay ahora una cierta excitación debida al
discurso de la ciencia, dado que hay cada vez más sujetos que van
apareciendo como hijos del discurso de la ciencia. Eso parece tan
amenazador que ahora hay un comité de ética en cada país, pero ellos
también tienen un padre y una madre. Sea cual sea el sexo biológico,
su significación debe ser simbolizada, también el parentesco biológico, aun cuando ese parentesco pase
por la ciencia. Así como hablamos de sexuación, o sexualización,
debemos hablar de parentalización. Hay
una elección de los padres como hay elección del sexo. Lo que cuenta
la novela familiar, la novela de los padres y de los niños, es cómo
el sujeto fue separado del objeto primordial, lo que se resume en
la fórmula: P/M.
A
través de qué traumatismos fue afectado de una pérdida
de vida y qué significación ha surgido para él de
eso, qué fantasma ha surgido de la proporción: P/M.
Qué
posición subjetiva, qué goce ha sido recuperado de
la catástrofe, cómo eso se presenta en el análisis.
No
es necesario para el analista ser prohibidor o que acentúe la prohibición
hasta la inhibición. El padre, el analista como padre, sería el
que diría qué hacer, y no qué no hacer. Pero la prohibición fundamental
que se encuentra en el análisis no viene de esas declaraciones,
viene de la sola invitación a hablar. La metáfora paterna, en el
análisis, no proviene de cualquier posición paternal del analista
sino de la ley de la asociación libre como tal, de la
obligación de simbolizar la experiencia. La verdad
de la proporción de los padres, resumida por Lacan así: P/M.
Es
que el padre es la palabra y el sujeto hijo de la
palabra. Si esto es verdad, se entiende que el padre sea padre
muerto, es decir, simbólico, y que la lengua como materna sea
una ilusión, una ilusión fundada en la vida de las palabras. Es
verdad que el significante de la madre se ha asociado al significante
de la vida, a esto Lacan opone:la lengua es lengua muerta y la
ley del padre, la única y verdadera ley del padre, es la lengua
misma.
Éste
es el Edipo freudiano mismo según el cual el padre prohíbe
a la madre, un Edipo que refleja, metaforiza, el hecho de que cada
palabra prohíbe el goce. Es por ello que Lacan puede
decir que el goce está prohibido para quien habla. Es, precisamente,
lo que permite sustituir a los padres por el término de Otro como el lugar del despliegue de la palabra. Hay que decir que en
eso se ve cómo la teoría edípica de Freud es como tal su propia
metapsicología. El Edipo y la metapsicología freudiana se refieren a una misma estructura, de la misma manera que eso se
puede convertir en la relación entre el Otro y el Goce: A/G.
Lo
encontrarán también en Freud como la relación
A Principio
de Realidad
G
Principio
de Placer
Para
concluir, el principio de los padres en la dirección de la cura
puede resumirse así: el analista no solamente no es el representante
del padre ni de la madre, tampoco debe ser el representante del
Principio de Realidad.
[*] Cada
vez que se lea proporción también puede pensarse: "relación",
ya que la palabra "rapport" en francés, comporta ambos
significados, y si la conferencia citada fue dictada en castellano,
no debemos olvidarnos que el concepto de "rapport" relación-proporción,
se refiere a: "No hay relación-proporción sexual" cuestión
clave en las formulaciones de J. Lacan. [nota: S.R]
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