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ESTUDIO SOBRE LA EDUCACION BRASILEÑA
Brasil: sólo el 26% domina la lectura
En ese
país hay 68% de analfabetos funcionales entre los 15 y 64 años.
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Eleonora Gosman.
SAN PABLO. CORRESPONSAL
egosman@clarin.com
Un estudio del
analfabetismo funcional en Brasil demostró las carencias sociales
y la escasa posibilidad de las mayorías de participar en la vida
ciudadana. Ese documento es contundente: 75% de los brasileños de
entre 15 y 64 años de edad no saben leer o lo hacen con grandes
dificultades. De éstos 7% son analfabetos absolutos y 68% analfabetos
funcionales.
No deja de asombrar
lo masivo de este último grupo: según las definiciones del informe,
esa enorme cantidad de brasileños en condiciones de votar alcanza
a distinguir letras y palabras, como también puede llegar a entender
una sentencia corta. Pero se les pierde el significado de un párrafo
de 10 líneas. Así lo describió en una entrevista con Clarín una
de las autoras del trabajo, Vera Ribeiro. La experta resumió: "Apenas
un cuarto de los brasileños (26%) tienen pleno dominio de la lectura".
Eso significa, según la experta, que "una inmensa mayoría de
brasileños queda excluida de la vida ciudadana".
Los datos constan
en el Indicador Nacional de Analfabetismo Funcional elaborado en
conjunto por Ribeiro, de la organización no gubernamental Acción
Educativa y Fabio Montenegro, coordinador del Instituto Paulo Montenegro,
el brazo social de Ibope. "Si comparamos esta situación con
la de un enfermo grave diremos que éste continúa con fiebre muy
alta", sintetizó Montenegro.
De acuerdo con
los técnicos consultados por Clarín, es bueno echarle una mirada
a esas cifras para entender al Brasil de hoy. Los números cantan
que 53% de los brasileños no pudieron terminar el ciclo escolar
primario. "Esa es la gran deuda educacional de los gobiernos
brasileños", subraya Ribeiro. "Más de la mitad de la población
de entre de 14 a 64 años no pudo completar el 8º año de la escuela
primaria".
Los datos hablan
también de los problemas raciales en Brasil: el color de la piel
juega un papel central en la diferenciación entre analfabetos absolutos
y funcionales. Entre quienes no pueden siquiera estampar la firma,
66% son negros y 28% son blancos.
"Uno debería
esperar que la educación básica cree las condiciones para que todos
los ciudadanos puedan participar en forma autónoma en una sociedad
donde todo depende de la capacidad de procesar información escrita",
dice la investigadora Ribeiro. Para ella, la participación significa
tener capacidad de comunicarse, informarse, planificar, rendir cuentas
y reivindicar. Ribeiro concluye que entre el 75% de analfabetos
absolutos y funcionales no existen "esas habilidades".
El gobierno
argumenta que aumentó en forma sensible el nivel educacional de
la población en 2005 comparado con 2001. Pero los expertos replican:
"Los resultados en términos de aprendizaje son todavía muy
limitados. Las mejores fueron para los que estaban en el piso: es
decir, para aquellos con menos de 3 años de educación formal. En
el resto, las condiciones empeoraron". Esta descripción pinta
por sí sola en qué consistieron las prioridades sociales del gobierno
de Lula da Silva.
Vale la pena
consignar un último dato: apenas 21% de los brasileños tienen más
de 50 libros en sus casas. La inmensa mayoría posee 10 o menos.
La Biblia está en casi todos los hogares (89%). Le siguen de cerca
los libros escolares: 84%. Y a modo de conclusión es preciso señalar
que en Brasil la televisión y la radio son las fuentes populares
de información. Los diarios quedan sólo para ese 26% de brasileños
capaces de asimilar algo más que un párrafo de 10 líneas.
Con-versiones,
Octubre 2005
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