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Embarazo e inmunidad
Adriana M. Bracaccini
Introducción.
No existe ninguna definición sencilla de la vida.
No es
un concepto abstracto, puesto que no existe vida sino seres vivos.
Para
diferenciarlos de los objetos inanimados se debe recurrir a un conjunto
de características que le son particulares como presentar metabolismo,
responder a estímulos, tener movimiento, reproducirse, crecer y
desarrollarse, adaptarse y evolucionar.
Además
los seres vivos se distinguen porque sus componentes estan organizados
simultáneamente en los niveles molecular, celular, orgánico y poblacional.
Los seres
vivos presentan una gran variedad de funciones que les permiten
asegurar las condiciones para perpetuarse.
Tienen
la habilidad para tomar la materia y la energía del medio para transformarlas
y satisfacer sus necesidades: el movimiento, la capacidad de respuesta
frente a estímulos, el crecimiento, la reproducción y la adaptación.
Una característica
notable de los seres vivos es la producción de nuevas generaciones
en virtud de su reproducción.
Desde
el punto de vista del individuo y de las células que lo forman;
la supervivencia es lo más importante en su vida pero lo fundamental
es la reproducción ya que permite que este se perpetue en el tiempo.
La reproducción humana
La reproducción es la capacidad de los seres vivos para perpetuarse y dar lugar
a otros individuos semejantes a ellos y constituye una función básica
de todo organismo.
En el
ser humano la capacidad de reproducción es sexual.
Esta
es una de las características biológicas que más ha incidido en
el desempeño de la especie humana.
Los aparatos
reproductores masculino y femenino se especializan en producir descendencia
con diversidad genética a través de la reproducción sexual, en la
cual los genes de dos individuos de sexos opuestos se combinan al
azar con cada nueva generación.
La diversidad
genética es la base de la selección natural; conforme las condiciones
del medio se transforman por la evolución, los rasgos genéticos
sobrevivientes de los individuos dentro de una población se propagarán.
Los gametos.
El proceso
reproductivo se inicia con la producción de células que participan
en la reproducción o gametos.
Genéticamente,
los gametos son células germinales o sexuales, son células reproductoras
funcionales.
Los gametos
de la mujer son los óvulos y en los hombres los espermatozoides.
Los
gametos son células haploides, cada una con un medio complemento de 23 cromosomas individuales
del material genético.
La fertilización
de la célula del huevo, el óvulo por la célula del semen un espermatozoide
produce una célula diploide normal, el cigoto, en el cual
los cromosomas del óvulo se aparean con aquellos del espermatozoide,
de esta manera se realiza la diversidad genética.
El proceso
por el cual las células de las gónadas u órganos reproductores
primarios-ovarios y testículos se transforman en gametos-óvulos
o espermatozoides se denomina genéricamente como gametogénesis.
Esta
se subdivide en dos tipos: la espermatogénesis que es el
proceso por el cual las células del semen se producen en los testículos.
La oogénesis
es el proceso por el cual se producen óvulos en los ovarios.
Ambos
procesos incluyen un tipo especial de división celular llamada meiosis.
En
la oogénesis se forman los óvulos maduros a partir de la
oogonia o célula primitiva.
Por su
parte la espermatogénesis da lugar a la producción de espermatozoides
a partir de las espermátides o gametos primitivos.
En el
hombre la gametogénesis tarda alrededor de 70 días y en la
mujer 28.
En la
meiosis, cada cromosoma se duplica como en la mitosis, los
cromosomas homólogos se adhieren unos a otros y se sitúan lado a
lado en pares, produciendo una tétrada de cuatro cromátides.
Se requiere
de dos divisiones de maduración para separar la tétrada en cuatro
células hijas, cada una con la mitad del número original de cromosomas.
Los aspectos
nucleares de la meiosis son similares en hombres y mujeres.
Sin embargo,
existe una diferencia marcada en los aspectos citoplasmáticos dando
en el hombre a cuatro espermatozoides y en la mujer sólo a un óvulo.
El aparato
reproductor se caracteriza por el desarrollo latente, es decir,
sólo llega a ser funcional cuando se logra cierto grado de crecimiento
físico.
El crecimiento
corporal y el estímulo de la maduración reproductiva se regulan
de manera hormonal. Aunque se forman durante la etapa prenatal,
los órganos reproductores de ambos sexos se hallan desarrollados
de manera incompleta y se mantienen así hasta la pubertad, durante
la adolescencia temprana.
La adolescencia
es el período de crecimiento y desarrollo entre la niñez y la etapa
adulta; comienza alrededor de los 10 años en las mujeres y de los
12 años en los varones. La mayoría de las personas son físicamente
maduros a los 20 años de edad.
La fertilización
consiste en la fusión del material genético aportado por los
gametos.
La fecundación
natural se inicia durante la cópula o coito. El coito mantiene viable
el espermatozoide eyaculado, es decir, la capacidad de fertilizar
un óvulo.
Cuando
se expone al aire el semen eyaculado se deseca y muere en pocos
minutos. Su descarga mediante el órgano copulatorio -el pene en
la vagina, durante el coito- mantienen al espermatozoide vivo hasta
por 5 días.
La fecundación.
Es la unión del óvulo con el espermatozoide, proceso que señala el inicio del
embarazo.
Etapas:
- Depósito de los espermatozoides en la vagina.
- Progresión intrauterina o intratubárica de los espermatozoides.
- Maduración del óvulo en el ovario, ruptura del folículo y captación del óvulo
por las fimbrias tubáricas.
- Fusión de los gametos masculino y femenino en el 1/3 externo de la trompa de
Falopio.
Características
de los espermatozoides.
El promedio
de vida es de 4 a 6 días.
Su poder
de fecundación es de 48 horas.
Entra
al útero por el moco cervical que contiene acetilcolinesterasa que
lo capacita para penetrar al óvulo.
Asciende
al útero y trompa de Falopio por autopropulsión flagelar.
Proceso.
Al llegar los espermatozoides al 1/3 de la trompa, rodean el óvulo y sólo uno
de ellos hace contacto con el de atracción en la zona pelúcida en
la membrana ovular, permitiendo la entrada de la cabeza del mismo.
Se forman
dos pronúcleos, se inicia la mitosis de segmentación dando como
resultado dos células cuyo componente cromosómico deriva del óvulo
y del espermatozoide.
Mecanismo
de migración ovular intratubárica.
Durante la
migración del óvulo fecundado, éste sufre divisiones celulares simples
2, 4, 8, o más. Se forma la mórula a las 48 horas
y luego la blástula o blastocisto a las 96 horas formado por el trofoblasto
que da origen a la placenta y el disco germinativo
o embrión (da origen al embrión).
Implantación
o nidación.
Etapa de la reproducción en que el huevo fecundado llega a la cavidad uterina
y es cubierto por una capa de tejido decidual. La decidua se forma
el día 21 del ciclo menstrual cuando se produce la fase progesterónica
sobre el endometrio que proporciona las condiciones propicias: mayor
vascularización, abundante glucógeno para su implantación y nutrición.
El
trofoblasto, polo embrionario que realiza una acción citolítica
sobre la decidua formándose lagos sanguíneos, para así nutrirse
por medio de pinocitosis.
El
blastocisto queda cubierto por la decidua que está dividida en dos:
decidua basal donde se implanta el sincitiotrofoblasto y
emite prolongaciones llamadas vellosidades coriales, las
vellosidades de garfio o gancho sirven de soporte al huevo.
Cada
vellosidad tiene un sistema arteriolar que guarda relación con el
corazón embrionario.
Desarrollo
embrionario y fetal.
Las fases son las siguientes: embriogénica, morfogénica, organogénica.
- Embriogénica : Al octavo día después de la fecundación ocurre el desarrollo
del embrión. La fase de gástrula se produce a partir del
nódulo embrionario y se origina el ectodermo o ectoblasto y
endodermo o endoblasto (capa más interna en contacto con el
saco vitelino primitivo).
Al
condensarse el nódulo embrionario se forma la línea primitiva
y se origina el mesodermo que separa el endodermo del ectodermo.
La
esplacnopleura más el endodermo están en contacto con el
saco vitelino que nutre al huevo en la segunda semana de desarrollo
y la somatopleura más el ectodermo están en contacto con
el amnios.
Placenta.
La placenta humana al llegar al estado de madurez, forma un disco de 18 a 20
cm de diámetro con un peso de 450 a 600 gramos, tiene forma lenticular
más gruesa en el centro que en los lados. Se distinguen dos caras.
Una que se inserta en el útero que recibe el nombre de cara materna.
En ella se observan surcos intercotiledóneos, que dividen
a la placenta en mamelones rojizos y elevados que reciben el nombre
de cotiledones.
La
otra cara o cara fetal mira hacia la cavidad amniótica, por
cuyo epitelio esta tapizada.
La cara
materna es sangrante, mientras que la cara fetal es brillante apreciándose
en su centro la inserción del cordón umbilical.
En la
placenta se producen cambios temporales a través de la gestación,
en el primer trimestre hay cuatro capas en la barrera placentaria
(dos trofoblastos, un tejido conectivo y capilar fetal) al término
del embarazo hay dos capas (trofoblasto y el endotelio capilar
fetal). Además de estas capas existe una lámina basal entre el trofoblasto
y el endotelio fetal. La barrera además de separar la sangre materna
de la fetal, también controla la transferencia placentaria ya que
impide el paso libre e indiscriminado de sustancias.
La placenta es el pulmón fetal. Su porción materna es un gran seno sanguíneo donde se
proyectan las vellosidades de la porción fetal conteniendo pequeñas
ramas de arterias y venas umbilicales.
El oxígeno es tomado por la sangre fetal y el dióxido de carbono(CO2) es descargado
en la circulación materna a través de las vellosidades, igual como
sucede con el intercambio de O2 y CO2 en los pulmones.
También
es la placenta la vía por donde entran todos los materiales nutritivos
al feto y son descargados los desechos a la sangre materna.
Inmunologia
de la placenta.
Funciones
de la placenta en la inmunologia del embarazo.
- Protección inmunológica al huevo: el huevo (feto y placenta) es un tejido extraño que debe eliminarse por el
huésped en un plazo de 2 a 3 semanas, pero este tejido es tolerado
a pesar de la formación de anticuerpos.
Para
explicar este fenómeno existen cambios endocrinos durante el embarazo
especialmente la formación de corticoides por la placenta.
El tejido trofoblástico tiene poco poder antigénico. También se
produce la secreción en el sincitio de proteínas placentarias
que tendrían carácter inmunosupresor. La sustancia fibrinoide
observada en la placa basal y corial es una barrera para repeler
los linfocitos maternos (no se pondría en contacto con los antígenos
placentarios situados tras esta barrera).
- Transmisión de inmunoglobulinas al feto: por su tamaño celular la inmunoglobulina G puede pasar la placenta. El sistema
linfoide fetal tarda en madurar y en los primeros tres meses de
vida extrauterina el niño depende para sus defensas de las inmunoglobulinas
recibidas de la madre.
Se
cree que el paso de las inmunoglobulinas es realizado por medio
del proceso de pinocitosis.
El embarazo.
A partir del momento en que el óvulo es fecundado por un espermatozoide, comienzan
a producirse en el cuerpo de la mujer, una serie de cambios físicos
y psíquicos importantes destinados a adaptarse a la nueva situación,
y que continuarán durante los nueve meses siguientes.
Esto
es lo que conocemos como Embarazo.
Es
necesario que la mujer acepte y sepa llevar lo mejor posible estas
transformaciones, porque de ello depende que este período vital
se convierta en una experiencia irrepetible e inmensa, cuyo fruto
es la creación de una nueva vida.
Inmunologia del embarazo normal.
El
nacer es un milagro que aun no tiene explicación.
El feto dentro del vientre materno
es un cuerpo extraño. Sin embargo el sistema inmunológico de la
madre, no lo rechaza.
No esta claro como se produce esta mutua adaptación.
Conocer la respuesta puede ser muy útil para los transplantes y
el tratamiento de otras enfermedades inmunológicas.
Es
una maravilla que cada uno de nosotros haya nacido.
El
interior del útero parece ser un lugar muy agradable, pero para
la madre constituimos esencialmente un cuerpo extraño.
Nuestro
sistema inmune nos defiende ferozmente contra cualquier cosa que
reconozca como extraña.
¿
Si el feto es realmente un cuerpo extraño, como es que el sistema
inmunológico de la madre no lo rechaza?.
El feto hereda la mitad de los genes de su madre y la otra mitad de su padre.
Ellos
juntos imprimen en el desarrollo del cuerpo del niño, y mucho de
los heredados del padre, deberían ser “antigénico” para la madre.
Estos
en teoría, deberían gatillar una intensa reacción inmunológica que
podría destruir al feto.
Un
inmunólogo, Peter Medawar en el año 1953 sugirió que el feto era
el equivalente a un cuerpo o injerto extraño.
Él
propuso cuatro vías diferentes por las cuales se podría evitar el
rechazo.
1-
Era que el feto fuese absolutamente compatible con la madre (pero
sabemos que éste no es el caso).
2-
Que el útero pudiese ser inmunológicamente “privilegiado”.
3-
Que la placenta actuase como una barrera física, protegiendo al
feto de la madre.
4-
Que de alguna manera el embarazo alterara la respuesta inmune materna.
Después de cincuenta años, no ha
sido posible comprobar ninguna de estas cuatro alternativas, aunque
cuando ha habido muchas fascinantes sugerencias.
Dado
que el feto presenta una diferencia del 50% en antigenicidad relacionada
con el HLA de la madre gestante, sería de esperar una reacción inmunológica
específica de rechazo, con muerte y expulsión del feto.
Sin
embargo, ello no ocurre, pues se presenta un fenómeno de tolerancia
inmune de la madre hacia el feto.
Se
ha comprobado que la madre produce una serie de factores inmunosupre-sores
que evitan este rechazo, pero que actúan únicamente a nivel del
útero y no a nivel sistémico pues generaría tendencia grave a infecciones.
La
tolerancia inmunológica de una madre al feto durante el período
de gestación ha sido uno de los fenómenos que genero inquietud a
los científicos de todos los tiempos.
El
feto sería un 50% diferente a su madre en su antigenicidad HLA,
por lo tanto, debería inducir una respuesta inmunitaria específica
citotóxica humoral y celular con muerte y expulsión del feto, sin
embargo, sucede todo lo contrario, el embarazo transcurre con una
perfecta tolerancia que permite al feto desarrollarse en plenitud
y sostenerse en el útero hasta el momento del nacimiento.
El
consenso mundial, esta a favor de que este rechazo no se produce
pues la madre estaría inmunológicamente suprimida.
Hoy
se habla de proteínas del embarazo que agrupa a un número de elementos
humorales como hormonas, interleukinas y factores del crecimiento
que se producen en las etapas de ovulación, fertilización, luteinización
e implantación del huevo fecundado.
Algunas
de estas proteínas demuestran producir un estado de inmunosupresión
en la mujer gestante, sin embargo, hay un hecho interesante y es
que dicha inmunosupresión se da únicamente en el útero gestante
pues sistémicamente la mujer responde adecuadamente ante la infección
y ante un transplante alogénico en un sitio diferente al útero.
Interleukinas, hormonas y células.
El
sistema de reproducción femenino funciona por acción coordinada
entre hormonas, interleukinas y células que interactúan y se retroalimentan,
es así como el estrógeno y la progesterona actúan sobre las células
presentadoras de antígenos o macrófagos estimulando la producción
de interleukinas, especialmente la IL1 o interleukina 1 y el TNF
o factor de necrosis tumoral.
Es
oportuno aclarar que las interleukinas o citosinas son mensajeros
humorales intercelulares que pueden operar en la proximidad o a
distancia ejerciendo funciones que van desde el efecto autocrino,
en la célula que la produce hasta paracrino sobre las células proximales
y endocrinos sobre diferentes estructuras y sistemas proximales
o distales.
Es
importante destacar que las interleukinas actúan en lo que podría
llamarse una cascada de respuesta humoral, donde unas inducen o
estimulan la producción de otras hasta lograrse el objetivo deseado.
La
IL1, el factor de necrosis tumoral y el interferon gamma, son muy
importantes en la iniciación de la cascada hormonal hipofisaria
con la producción de las hormonas TSH, GH, PRL, LH, FSH.
El
embrión permanece en una continua transformación, por tanto, antigénicamente
visto es un muestreo permanente de nuevos y diferentes antígenos
que van despertando inmunidad variable, sobre diferentes estructuras
que luego desaparecen como tales, dando origen a otra estructura,
impidiendo de esta manera la acción del sistema inmunitario.
De esta manera se han detectado anticuerpos
específicos contra órganos, tejidos embrionarios onco fetales, antígenos
HLA clase 1 del padre modificados y que estan presentes en algunas
subpoblaciones celulares que contactan con la decidua materna.
Interleukinas que intervienen en la implantación del huevo.
Las citosinas producidas por los
linfocitos T son muy importantes, en el momento de la implantación.
La
IL3 o interleukina 3, GM-CSF o factor estimulante de colonias granulomonocítico,
IL 2 o interleukina 2 son fundamentales en la proliferación e implantación
del trofoblasto.
Es
importante destacar que existe una retroalimentación entre el factor
de crecimiento, GM-CSF y las hormonas esteroideas ováricas como
los estrógenos, la progesterona y la gonadotrofina coriónica humana.
Parece
que las IL3 y GM-CSF se retroalimentan en su producción a nivel
placentario.
Tolerancia en la gestación y transplante.
Todos los conocimientos que se tienen
hasta este momento sobre el no rechazo del feto se han obtenido
gracias a la experimentación en animales y a productos de abortos
espontáneos en seres humanos.
Se
demostró que en el útero se puede producir un rechazo de transplante
incompatible que en el primer implante se produce en forma lenta
y progresiva, pero si se repite el injerto de un huevo fecundado
de animal diferente el rechazo puede ser agudo o hiperagudo.
En
algunos casos se observó que el rechazo se producía con una reabsorción
del embrión sobre la superficie de su propio trofoblasto.
Este
experimento demostró que el útero, como tal no es un órgano inmunológicamente
excluido o privilegiado, en donde no se produce respuesta inmunitaria
de rechazo a injerto incompatible.
La
inmunosupresión está dada únicamente en la unión del embrión al
útero y no en otros sitios, es decir que la tolerancia es un fenómeno
local y no sistémica.
A continuación revisaremos diferentes
sitios del aparato reproductor femenino y su comportamiento en cuanto
a la actividad del sistema inmunitario:
- Útero :
este proporciona al embrión y al feto un ambiente de privilegio,
donde no hay intervención del sistema inmunitario.
En el útero no grávido existen células que
poseen antígenos HLA II ubicadas en la decidua y que son buenas
presentadoras de antígenos.
En los nódulos linfoides que lo rodean se
puede observar una intensa actividad inmunológica aun de tipo
citotóxica contra antígenos de cualquier agente extraño incluyendo
a los espermatozoides.
La respuesta inmunitaria que se produce
dentro del útero puede ser inespecífica y está dada por el sistema
fagocitario mononuclear y polimorfonuclear y también puede ser
específica de tipo humoral por anticuerpos o celular por linfocitos
Th1, Th2, Ts, o células natural killer.
- Trofoblasto: Este
tejido posee antígenos del Complejo mayor de histocompatibilidad
como son, el antígeno HLA G- glicoproteína oligomórfica que parece
actuar como mediador de tolerancia impidiendo la acción de las
células natural killer y el HLA C que únicamente se expresa en
el primer semestre de embarazo y que no tiene ingerencia en la
respuesta inmunitaria específica.
Pero definitivamente los sistemas antigénicos HLA I y HLA II
clásicos no están presentes en el trofoblasto.
En la interfase decidual se encontró la presencia de actividad
linfocítica, lo cual indica que se produce una respuesta inmunitaria
específica en este tejido.
Hay varios factores involucrados en la inmunosupresión local en
el trofoblasto, uno de los más involucrados es la progesterona
que se produce en grandes cantidades en la placenta, esto, crea
una controversia pues en la región decidual no se encuentran estos
niveles altos.
La progesterona puede inducir está inmunosupresión pero en dosis
muy altas, y también se sabe que está hormona no tiene acción
inhibitoria sobre las reacciones de citotoxicidad que son las
más importantes en cuanto a rechazos de tejido se refiere.
- Decidua : la región decidual ayuda a preparar el endometrio para la implantación
del huevo e impedir el rechazo de éste.
Parece
que en la decidua es donde se encuentran los verdaderos mecanismos
celulares inmunosupresores.
Se han identificado tres tipos de células con dichas funciones
en embarazos recientes:
- Célula dependiente del trofoblasto, es una que produce un factor
que bloquea la IL2.
- Célula independiente del trofoblasto, su acción más importante es
la producción de prostaglandina E2, que a su vez bloquea la acción
de la célula M2.
- Célula hormona independiente; Esta célula se encuentra en el endometrio
y su activación depende de la presencia de hormonas a nivel local.
·
El contenido de linfocitos en el trofoblasto es escaso, se encontró
la presencia de linfocitos Th1 y Th2, conformando apenas un 15%
de células.
También se observó que células marcadas con anticuerpos monoclonales tradicionales
pertenecen a la familia fibroblástica más que a la linfocítica.
El factor inhibidor es la prostaglandina E2
y este mediador de la inflamación regula la expresión de IL 12 R
en los linfocitos T, siendo estos fundamentales en la respuesta
inmunitaria específica citotóxica.
Las concentraciones endometriales de PG E2 en
cualquier momento del ciclo menstrual son más altas que en el tejido
decidual.
La progesterona exógena puede inhibir la producción
de PGE2 en un endometrio mantenido en cultivo de órgano por un período
de dos días.
La PGE2 es el principal factor de producción de tolerancia hacia el feto.
·
Célula supresora dependiente de hormonas y trofoblasto.
Son células de gran tamaño y se expresan únicamente
en la inducción del embarazo; y con anticuerpos monoclonales se
han identificado las siguientes células:
1-
MAC-1 o CD11B –FcR negativo.
2-
LyT1-CD8.
Por
lo tanto no son macrófagas y se podrían encuadrar dentro de la familia
de linfocitos TCD8.
La inmunosupresión que producen estas células no es inhibida por
la indometacina ni por los anticuerpos monoclonales contra los macrófagos.
La decidua intrauterina se ha clasificado como un tejido privilegiado
en donde no sucede una respuesta inmunitaria específica, esto no
es beneficioso pues hace de este tejido una zona vulnerable a la
infección, especialmente por la bacteria Listeria monocytogenes.
La
decidua produce factores de supresión como tgfb1, interleukina que
actúa eficazmente en las mucosas orgánicas y es la responsable de
la tolerancia inmune que se genera en forma espontánea en ellas.
Es
importante destacar el hecho de que cualquier infección intrauterina
produce una respuesta inflamatoria que abre las puertas al sistema
inmunitario y anula la tolerancia de privilegio que existe en el
útero grávido, la presencia de linfocitos Th1 permite la puesta
en marcha de una sensibilización inmunitaria contra el embrión o
el feto pudiendo desencadenar un aborto o parto prematuro.
Conclusión.
Muchos de los componentes del sistema inmune del feto están presentes en estadios
tempranos de la gestación, algunos de forma inmadura que no adquieren
su total actividad funcional hasta después del nacimiento.
Independientemente
de que el feto constituye un cuerpo extraño dentro del organismo
materno, éste no produce, en condiciones normales, anticuerpos contra
antígenos trofoblásticos; puesto que el 50% de la información celular
trofoblástica procede del padre, esto es debido a que en la interfase
materno fetal se produce una especie de neutralidad inmunológica
que inhibe el rechazo y favorece el desarrollo.
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