"Asma
y embarazo"
Dra. Adriana M. Bracaccini
ASMA
EN EL EMBARAZO.
El
asma complica aproximadamente el 1% de los embarazos.
Mientras
que las enfermedades alérgicas ocurren en el 20% de mujeres en edad
gestacional.
Estos
desórdenes, cuando están asociados con problemas que semejan reacciones
alérgicas por ej, rinitis no alérgicas o vasomotoras y entidades
de etiología alérgica como urticaria crónica representan el grupo
más común de condiciones médicas que complican el embarazo.
Cambios
respiratorios maternos fisiológicos.
Al
comienzo del primer trimestre del embarazo puede demostrarse un
incremento de la ventilación en un minuto y esto parece ser consecuencia
de los niveles elevados circulantes de progesterona.
Esto produciría un aumento de la sensibilidad del centro respiratorio
al dióxido de carbono y además la progesterona puede estimular a
este centro en forma directa.
Este aumento de la ventilación en un minuto se traslada a un incremento
de la ventilación alveolar que excede las demandas metabólicas y
se produce una compensación renal, una compensación fisiológica
de la alcalosis respiratoria que ocurre durante la gestación.
Las dos mayores consecuencias que se producen durante el estado
gestacional es inducir un estado de hiperventilación que puede ser
específicamente relevante durante el asma gestacional.
Primero, los cambios en los gases sanguíneos observados en el
asma agudo durante el embarazo pueden superponerse a la alcalosis
normal durante la gestación.
Así, una presión parcial de anhídrido carbónico (Pco2)mayor de 35
mmHg o una presión parcial de oxígeno(Po2)menor 70mmHg asociada
con el asma agudo representa el compromiso respiratorio más severo
durante el embarazo que con valores en los gases sanguíneos en el
estado no grávido.
Segundo, la hiperventilación del embarazo parece estar relacionada
con la dificultad respiratoria presente en los primeros meses de
gestación. Esta disnea que frecuentemente comienza en el primer
o segundo trimestre es causada por un aumento de la presión sobre
el diafragma que debe diferenciarse de la disnea por asma.
Sin embargo, las disneas no asmáticas
del embarazo no estan asociadas con respiración sibilante o tos.
Otros cambios en los volúmenes pulmonares se han observado durante
el embarazo: una disminución del volumen de reserva espiratoria
y del volumen residual y de la capacidad funcional residual; estos
cambios ocurren en las primeras etapas del embarazo y van progresando
durante el desarrollo de la gestación.
Estos cambios pueden deberse en parte a la elevación diafragmática
y a una configuración torácica alterada que ocurre por el crecimiento
del útero grávido. La capacidad vital y la capacidad pulmonar total
no sufren modificaciones.
Esta preservación de la capacidad vital y de la capacidad pulmonar
total con una disminución del volumen de reserva espiratoria y
del volumen residual parece relacionarse con una excursión diafragmática
desigual y con un incremento de la movilidad de las costillas durante
el embarazo.
Así, los diámetros anteroposterior y transverso del tórax y el ángulo
subcostal aumentan sustancialmente durante el tercer trimestre del
embarazo.
Determinantes
de la oxigenación fetal.
La
presión parcial de oxígeno en el feto es cercana a una tercera o
cuarta parte de la presión del adulto.
A pesar de esta baja presión el feto funciona con un metabolismo
aeróbico. Este ambiente de baja presión de oxígeno depende de consideraciones
anatómicas específicas de las circulaciones fetales y placentarias.
El bajo nivel de presión de oxígeno actualmente tiene un papel fisiológico
esencial en mantener el conducto arterioso, el foramen ovale, el
conducto venoso y las vellosidades umbilicales abiertas y el lecho
vascular pulmonar contraído, este patrón se modifica cuando los
pulmones del recién nacido presentan una presión de oxigeno semejante
a la del adulto.
La placenta humana actúa como un simple lugar de intercambio de
nutrientes entre la sangre materna y fetal.
En la sangre de la vena umbilical(feto)presente en la placenta existe
un equilibrio de oxígeno con la sangre de la vena uterina materna.Como
consecuencia la sangre venosa umbilical fetal tiene una elevada
presión de oxígeno y nunca puede exceder la tensión de oxigeno venosa
materna.
El feto se adapta y compensa los bajos niveles de la presión de
oxígeno de la sangre fetal.
La hemoglobina fetal tiene más afinidad al oxígeno que la hemoglobina
del adulto. Los niveles de hemoglobina fetal estan significativamente
aumentados con respecto a los del adulto.
Finalmente, sistemas de derivación vascular presentes en el feto
oxigenan tejidos de importancia como hígado, corazón y cerebro,
y deriva la sangre desoxigenada hacia la placenta para el intercambio
de gases.
Es de particular relevancia es el potencial para disminuir la oxigenación
fetal asociada con compromiso circulatorio o respiratorio materno,
ambos pueden ocurrir en la paciente asmática embarazada.
Otra causa posible de hipoxemia fetal parece ser la hiperventilación
materna cuando esta es suficiente para causar hipocapnia materna
y alcalosis.
El feto responde responde a la hipoxemia por redistribución de la
circulación a cerebro, corazón y adrenales.
El feto también puede discontinuar la respiración y movimientos
del cuerpo, y puede conservar de un 15% a 30% de los requerimientos
fetales de oxígeno. El consumo total de oxigeno por el feto es reducido
pero a nivel de cerebro y corazón se mantiene.
Los efectos de la deprivación crónica de oxígeno en el feto puede
ser la presencia de bajo peso al nacer, prematurez, y alteraciones
del crecimiento normal y desarrollo.
Cambios
inmunológicos maternos durante el embarazo.
Inmunidad
humoral:
Con
respecto a los niveles de las inmunoglobulinas séricas se demostró
que los niveles de IgG que no es muy marcada en respuesta a la hemodilución
que se presenta durante el embarazo pero puede reflejar su transferencia
transplacentaria.
Los niveles de IgA no cambian o descienden ligeramente pero un incremento
de su concentración se presenta en la saliva durante el embarazo,
es posible que el incremento de la transferencia ocurra a nivel
de todas las superficies mucosas.
Con respecto a los niveles de IgM no se producen modificaciones
significativas.
Principios
terapéuticos generales.
Manejo
psicológico.
El
embarazo representa una etapa de vulnerabilidad psicológica.
La labilidad emocional y la ambivalencia ocurre en la mayoría de
las mujeres embarazadas.
Los cambios en la imagen corporal, los síntomas psíquicos se hallan
presentes en un embarazo normal y varios miedos se presentan durante
la gestación y el desarrollo del feto causa stress adicional a la
mujer embarazada.
Y existen cambios que pueden ser generados por el embarazo a nivel
familiar, marital y profesional.
En la mujer embarazada con asma o enfermedad alérgica, el stress
psicológico puede ser especialmente importante.
Primero, en mujeres cuyos síntomas tienden a empeorar con el stress
del embarazo normal puede llevar a una exacerbación de los síntomas.
La morbilidad asociada con asma o síntomas alérgicos, especial-mente
si estos interfieren con el sueño, puede aumentar en forma significativa
el stress.
En suma los miedos asociados con el embarazo en mujeres con una
enfermedad concomitante(como puede afectar al feto o que nazca un
bebe anormal, si será una buena madre y perdida de sus atractivos,
mas la suma de otros miedos)genera en pacientes con asma y otras
enfermedades alérgicas un stress adicional: ¿Cuál es el efecto de
mis síntomas en él bebe? O ¿cuál es el efecto de la medicación en
mi bebe?.¿Cómo interfieren los medicamentos y los síntomas en la
lactancia? Y ¿Cómo se desarrolla mi bebe por los síntomas de mi
enfermedad?
Manejo
inmunológico.
1-Controlambiental:evitar
el contacto con antígenos e irritantes.
2-Evitar el hábito de fumar tanto en la mujer embarazada como en
el
núcleo familiar.
3-Inmunoterapia o el tratamiento con vacunas de alergia es segura
durante el embarazo, es una contraindicación relativa y que no genera
ningún efecto sobre el embrión y el feto y puede continuar con este
tratamiento si lo estaba realizando antes de quedar embarazada y
con ello disminuimos la posibilidad de recibir tratamiento farmacológico.
En las mujeres embarazadas que reciben tratamiento de inmunoterapia
con alergenos no se han reportado incremento de abortos, muertes
fetales y neonatales, prematuridad, toxemia o malformaciones congénitas.
La sensibilización a los diferentes alergenos ocurre durante la
vida intrauterina por lo que las estrategias de prevención podrían
ser útiles si comienzan antes del nacimiento.
El cuidado de la salud materna y la inmunoterapia parecen ser estrategias
válidas para evitar la aparición de enfermedades alérgicas debido
a que la sensibilización podría ocurrir en el período neonatal.
El neonato es capaz de desarrollar una respuesta inmune significativa
contra los alergenos ambientales.
Existe evidencia acerca de la presencia de estos en el líquido amniótico
y la exposición temprana durante el segundo trimestre del embarazo
podría provocar la sensibilización del feto por una respuesta inmune
mediada por el intestino fetal.
La exposición elevada a alergenos durante el embarazo podría provocar
el aumento de los niveles de inmunoglobulina G que al atravesar
la placenta en el tercer trimestre de embarazo podrían ofrecer mayor
protección contra diferentes alergenos en los lactantes.
La lactancia materna parece tener cierto efecto en la prevención
del asma y la dermatitis atópica, especialmente en familias con
antecedentes de atopía
Manejo
farmacológico: conceptos generales.
Lo
ideal es no realizar tratamiento farmacológico, sobre todo especialmente
durante el primer trimestre.
Sin embargo, pacientes embarazadas con complicaciones médicas deben
ser evaluadas con respecto al beneficio de la terapia con fármacos
y los posibles efectos adversos sobre el producto de la gestación
y tener en cuenta el riesgo/beneficio de no tratar su enfermedad
asmática que repercusión tendría en el desarrollo de su embarazo.
Las mujeres asmáticas embarazadas pueden utilizar esteroides o corticoides
inhalados sin ningún miedo a que ello repercuta en el desarrollo
y crecimiento del feto.
Este tratamiento se recomienda para el asma persistente en embarazadas.
Los esteroides inhalados utilizados a dosis clínicas no perjudican
el crecimiento intrauterino.
Las guías recomiendan que las mujeres embarazadas con asma persistente
leve deben recibir bajas dosis inhaladas de corticoesteroides, de
preferencia la budesonida.
La
budesonida es el tratamiento de elección porque los estudios de
seguridad en el embarazo han sido satisfactorios.
Las pacientes que tienen una buena respuesta con un corticoide diferente,
no necesariamente deben ser cambiados a la budesonida.
Las mujeres embarazadas con asma moderada pueden recibir una dosis
baja inhalada de un corticoesteroide además de un agonista beta
2 de acción prolongada como el salmeterol o bien un corticoesteroide
de acción intermedia.
Las mujeres embarazadas con asma persistente severa deben recibir
altas dosis de corticoesteroides inhalados, de preferencia la budesonida.
Si el asma no es controlable, la prednisona oral puede ser administrada
hasta un máximo de 60mg.Sin embargo, algunos estudios sugirieron
un incremento de desarrollar labio leporino y reducción en el crecimiento
fetal.
“El
asma afecta a un 7% de las mujeres embarazadas y puede incrementar
el riesgo de preeclampsia, mortalidad perinatal, partos prematuros
o infantes de bajo peso al nacer.
Sin embargo las mujeres pueden reducir su riesgo si se controla el asma
adecuadamente.
Dra. Adriana M. Bracaccini. Alergista. Médica
del Servicio de Alergia del Htal Ramos Mejía
Con-versiones Septiembre
2005
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