| La
cocina de Conversiones
Por
Marcela Depiera
Conversiones se cocina en un bar
de Palermo. Elegimos alguno donde reunirnos y allí nos quedamos
hasta que encontramos otro que nos seduzca con menos ruido para
trabajar y más cositas ricas para comer. No es poco darnos cuenta
a tiempo que alguna incomodidad nos pide cambiar de bar. No es poco
que ya hayamos desechado más de cinco lugares porque la mesa tenía
cinco patas y el gato también.
La mezcla de escritura, Internet y diseño nos ahoga en una copa
de vino: servidores linux/unix; soporte para php; bases de datos
MySql son algunos de los impronunciables trabalenguas que se destraban
en el unánime “no entiendo nada”. Parece ser suficiente con que
el webmaster sepa de qué se trata.
Unos honguitos saltados, por
favor.
¿Puede ser que no tengan ajo? Gracias.
Yo un café mitad y mitad con un poquito más de leche que café pero
que no sea una lágrima. ¿Puede ser?
Yo uno de esos panes con jamón crudo y queso pero sin queso, por
favor.
El pedido lleva su tiempo desafiando
la buena memoria de la camarera, no de la moza, que va hacia la
cocina con toda la carta cambiada.
La frase del mes podría ser...
Ya tenemos diecisiete artículos para subir este mes.
Tengo este texto para scanear. ¿te lo llevas? Me lo mandás por mail,
lo corrijo y mañana escribo la introducción.
Tema espacios publicitarios: ¿Por qué no volvemos a discutir si
vamos a hacer algo para que la revista se sustente sin la ayuda
de nuestro bolsillo?
Bueno, creo que antes tendríamos que definir para quienes escribimos,
a quién va dirigida la revista, qué queremos, quienes somos, por
qué existimos y dentro de todo este paradigma qué lugar tiene el
dinero... ¿estamos vendiendo un producto? ¿Ser o no ser?
La noche empieza a las 22hs. y
como el bar cierra a la media noche, no contamos con mucho tiempo.
Hay períodos en los que encontramos calma y el tema “publicidad”
nos da tregua.
Ya llegaron las cositas para comer sobre las cuales seguramente
habrá algún reclamo.
Vieron que recibimos un mail
invitándonos a un congreso.
Está bueno!
Pero para qué iríamos. ¿Quién es esta gente?
No sé. ¿Quién se ocupa de responderles? Hay que preguntarles detalles?
Esta bruschetta vino con queso, y eso que le avisé. Odio el queso.
Les reenvié los comentarios recibidos por mail.
No me llegaron.
Tenés la casilla llena. Ah, tenemos que ver qué pasa con El Buscador
de palabras, no funciona. Pongo la palabra Transdisciplina y ...
nada.
No puede no funcionar justo con esa palabra tratándose de una revista
transdisciplinaria.
Es que no funciona con ninguna palabra.
Parece que hay un problema con el Panel de Control de... no entendí,
creo que es el del hosting.
¿El Hosting es un verbo o un sustantivo?
Me gusta para abrir la página este mes, aunque sea una pregunta.
Buscamos una frase, no una pregunta. Juego con la idea: “El Hosting
está estructurado como el lenguaje”. Si en definitiva somos hablados
por el Hosting y sabemos de él solo por sus efectos.
Primero
armamos la frase y después la pensamos. Así surgió el guión (-)
de con-versiones: el dominio “conversiones” ya estaba usado en la
web por eso se le agregó la rayita. Jacques tuvo poco que ver.
Algunas cuestiones de la revista se resuelven así: como una comida
improvisada con lo que hay en la alacena que nos encuentra en la
cocina con las pantuflas puestas y la cabeza despeinada. A veces
la comida sale rica y otras no.
Se me ocurrió la frase: Una
cuestión no es un problema.
Una camarera no es una moza.
Una comidita no es una cena.
Una de las tareas más arduas y
absurdas que nos asignamos solitos es la de chequear cada tanto
(no queda claro cuánto tiempo hay entre cada “cada tanto”) si las
secciones están funcionando bien, es decir, si los artículos están
donde deben estar y si no se desacomodaron las letras. Es una tarea
tan lagrimosa como la de picar cebolla.
Dicen que en Internet se desacomodan las cosas solas o que algún
hacker se mete a hacer lío para después enviar un mail ofreciendo
sus servicios para arreglar el desastre. Es increíble esto de tener
un personal hacker. La idea de tener una revista hackeada
merece tanto honor como escribir un texto que alguien elige
plagiar. En fin, esta es una las Versiones.
Otra de las versiones es que nos
equivocamos y que los hackers no existen. Otra versión es que queremos
lo que hacemos porque nos queremos desde hace mucho.
Que nos estamos poniendo sensibles y viejos. Que queremos mostrarles
una foto para que vean que no somos viejos. Que no somos muy viejos.
Para qué hablar de nuestros escritos
y producciones teóricas si cada mes nos ocupamos de invitarlos al
living de Con-versiones para que nos lean. Para qué contarles del
tiempo que nos lleva tomarnos las cosas en serio. Por hoy abrimos
la cocina en donde divertirnos, también nos lleva su tiempo.
La
noche ya va dejando las copas vacías. Quedaron los ceniceros llenos,
el queso derretido en el plato y un café mitad y mitad frío. Los
sobrecitos de azúcar nos los llevamos todos. Es una vieja costumbre.

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al autor: marcedepiera@hotmail.com
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