El compromiso de Celan
Werner Wögerbauer
Traducción
de Arnau Pons
¿En qué medida un texto viene determinado por una realidad exterior, y en qué
medida dicha determinación externa se ve relevada y superada por
la lógica interna de los poemas? La pregunta, más fecunda que cualquier
otra, fue planteada por Peter Szondi en 1971 [II] . En aquel entonces, Szondi tenía en
mente las referencias biográficas y literarias que, en la medida
en que el poema las supone y las pone en evidencia, constituyen
un presupuesto para la interpretación —cuyo cometido sería precisamente
el de mostrar la integración de todas esas referencias en la continuidad
de un proyecto de escritura.
La exterioridad puede comprenderse de manera diferente si consideramos
la interacción entre el poema y sus consecuencias sociales y políticas.
Dicha interacción sería, no anterior, sino posterior a la redacción,
y, por lo tanto, no apuntaría a un origen del poema, sino que le
atribuiría al poema un objetivo situado fuera de la lengua poética,
es decir, la sociedad. Se trata de la exigencia formulada por la
acción poética, de una intervención en los debates políticos
contemporáneos y cotidianos. Celan no prestó su voz a intervenciones
de este tipo. Quizás habría que decir que sus intervenciones se
produjeron en la materia misma de los poemas, como tantas tomas
de posición, firmes y duras, que implicaban una actualidad, aunque
formuladas desde un retraimiento voluntario hacia su situación a
la vez personal y poética.
Un poema de Atemwende (Giro del aliento [III] ) permite captar ese principio de una
identificación que hace coincidir la lucha que Celan llevaba a cabo
en el seno de la lengua y la lucha contra las represiones, pasadas
y presentes, con la que él se sentía solidario:
Mit
den Verfolgten in spätem, un-
verschwiegenem,
strahlendem
Bund.
Das
Morgen-Lot, übergoldet,
heftet sich dir an die mit-
schwörende, mit-
schürfende, mit-
schreibende
Ferse. [IV]
Con los perseguidos, en tardía, no
silenciada,
radiante
alianza.
La sonda del alba, sobredorada,
se te va pegando al
talón, que con ellos
jura, que con ellos
rasca, que con ellos
escribe. [V]
Un doble ritmo ternario imprime a sendas estrofas un impulso definicional.
Las tríadas no traducen tanto las diferentes etapas de un análisis
sino un movimiento de intensificación y orquestación, en el seno
de dos unidades; se trata de un mismo crescendo que conduce,
en cada estrofa, a un punto culminante. Por otro lado, ambos logros
se ponen de manifiesto mediante la disposición tipográfica, mediante
la disminución progresiva de la longitud de los versos en cada estrofa,
y mediante una inversión de la ley de los miembros crecientes de
la antigua retórica; el último verso está formado en cada caso por
una sola palabra: «Bund» [alianza] y después por «Ferse» [talón],
dos términos que podrían muy bien constituir una alternancia de
rimas masculinas y femeninas (-und y -erse), propia de un ritmo
de Heine.
Al «yo» y al «tú», tan presentes y tan importantes para la comprensión
—no sólo de los poemas de Atemkristall (Cristal de aliento [VI] )—, no se los nombra en la primera estrofa;
sin embargo, es muy probable que el poema los sitúe, a ambos,
en una alianza con las víctimas de las persecuciones. Uno se verá
tentado —y seguramente obligado— a relacionar la palabra «Verfolgte»
[perseguido] con las «Verfolgungen» [persecuciones], término con
el que se designaba, en el vocabulario posterior a la guerra, la
represión cometida por los nazis. Esta designación sitúa el modelo
de las persecuciones religiosas («Christenverfolgungen» [VII] , y
después «Judenverfolgungen» [VIII] )
en un orden político. Las siglas administrativas VdN («Verfolgte
des Naziregimes» [IX] ) estaba en uso en la
Alemania del Oeste, y tenía su abreviatura homóloga en el Este (OdF,
«Opfer des Faschismus» [X] ).
A la alianza («Bund»), se la califica por tres veces: «spät» [tardía],
a saber, que posee la verdad de lo que llega tarde, en segundo lugar
—las ocurrencias abundan en la obra—; «un-verschwiegen» [no-silenciada],
con ello se quiere decir, en primer lugar, que se la da a conocer,
que no se la calla, algo así como una profesión de fe pública; «strahlend»
[radiante], dicha alianza brilla gracias a una luminosidad que viene
en segundo lugar, y más aún: irradia el conjunto de la creación
verbal. La obra se ve atravesada por ese brillo, y la solidaridad
está presente siempre, en todos lados. El acento de una confirmación
—que se percibe bien en ese poema— es frecuente en ese primer ciclo
de Atemwende, como si estos poemas tuvieran todos como meta
la verificación de una no-disfunción. Sí, la palabra justiciera
se encuentra perfectamente ajustada a los acontecimientos que ella
misma se obstina en decir («Ein Aug […] wird all dem gerecht» [XI]
); sí, el poeta posee esa firmeza que le permite rascar
y excavar en la tradición de la lengua, con todos los cantos que
ahí se han depositado: «Du bist der liedfeste / Wimpel [XII] »
(«liedfest», al igual que se dice «bibelfest» [XIII]
, «dotado» propiamente para el canto). En todos lados,
el éxito se confirma; sí, la transferencia se cumple: «Die […] Fähre: //
sie setzt / Wundgelesenes über» [XIV] ,
leemos en el poema [XV] que
precede inmediatamente a “Mit den Verfolgten”. De este modo, uno
se ve llevado a comprender que la alianza que aquí se proclama constituye
un presupuesto más, una condición primera de su poesía, un elemento
constitutivo cuya presencia y cuya validez se afirman aquí nuevamente.
La segunda estrofa, después de ese recordatorio, distingue a
partir de ahora los roles. La implicación histórica es, de entrada,
un asunto de la persona, antes de ser el asunto del poeta. Éste
recibe los atributos, las insignias de una utopía que se
ha transformado a fondo. «Morgen-Lot» condensa, efectivamente, en
su materia verbal, todo un cúmulo de significaciones. Como sucede
a menudo, una paronomasia compleja se establece con otro vocablo,
esperado e invocado por el contexto: «Morgenrot» [aurora]. Se dice
el término y se lo rechaza a la vez, se lo contradice por medio
de otro que lo sustituye y analiza: si «Morgen-Lot» se impone en
lugar —y en el lugar— de «Morgenrot», es porque de entrada la utopía
de una «aurora» ha sido quebrada; el lugar de la bandera roja («rote
Fahne») ha sido tomado por el aplomo de una sonda («Lot») que se
sumerge en las profundidades. El futuro, para el poeta, se convierte
en el futuro de este pasado, en el que los asesinatos no están menos
presentes que las muertes en sí. «Morgen» está en consonancia con
«Morden» [asesinatos], y la palabra puede además «etimologizarse»
pasando por el francés «morgue», de manera que un espacio propiamente
mortuorio se abre a la exploración. En términos de un poema de Die
Niemandsrose (La Rosa de Nadie), es «diese / zuweilen
mit dir / in die Stunde gesenkte / Schwere» [XVI] ; se trata de un peso de destino (incluso
ahí se podría hacer intervenir el francés: es su «lot» [XVII] ,
lo que le incumbe). Los manuscritos muestran que Celan había escrito
en primer lugar: «das unauslotbare Morgen» («el alba insondable») [XVIII] , cosa que muestra que la palabra
«Lot» queda determinada por lo ilimitado del abismo [XIX] . La labor no tiene fin.
La sonda posee la sobreabundancia del oro, que al mismo tiempo ha recubierto
su color de origen («übergoldet» [XX] ). El oro, obtenido en la contra-alquimia
del verbo mediante la transformación del silencio, podría designar,
en ese contexto, la palabra poética nuevamente hecha y producida
gracias a la alianza de la primera estrofa. Como si la vertical
de la palabra nuevamente formada —que reúne el abismo y el oro que
surge de él— acompañara al poeta a todas partes, según el sentido
corriente del giro «sich an jemandes Fersen heften» [XXI] :
siguiéndolo sin descanso, pegándosele a los talones. Sin embargo,
este sentido corriente se subvierte, ya seguramente con el paso
al singular de «Ferse» [talón], desmetaforizado y, al mismo tiempo,
afectado de un nuevo valor abstracto; de manera que pasa a designar
otra vez una parte del cuerpo, aunque en una redistribución completamente
libre, en la que el «talón» puede convertirse en un órgano de la
palabra, como lo son normalmente la «boca» o la «mano». El talón
que representa la mano que escribe es, también, mediante la alusión
al talón de Aquiles, la herida con la que se relaciona estrechamente
esa vertical indefectible [XXII] .
También aquí, y gracias a la homofonía existente entre el talón («Ferse»)
y los versos («Verse»), la materia verbal prepara la transformación,
una transformación que, por medio de una especie de «versificación»
del miembro, sella su integración en el dominio de la escritura.
El talón se opone, produce una inversión (versus); también,
en esta adecuación, puede recibir una serie de calificativos: como
«mit-schwörend», «mit-schürfend» y «mit-schreibend». La promesa
que sostiene a toda la obra [XXIII]
conduce, mediante un trabajo de excavación en la lengua
alemana [XXIV] , a una palabra libre. Las mínimas
partículas de lenguaje concurren a la resemantización; incluso el
consonantismo de los verbos conduce a que se puedan establecer relaciones
significantes: «schwör» y «schwer», el juramento y la pesadez, después
«unverschwiegen», el no-silenciamiento, en la primera estrofa;
«schürf» y «schür», la excavación que pasa por un despelleje constantemente
avivado por el acto de rascar. Finalmente, ninguno de estos estadios
abandona su anclaje en una finitud («Ende»), aquella que se hace
oír a través de las sílabas terminales de los participios: «-ende».
Es evidente que el «mit» que se sitúa tres veces a final de verso
responde al «mit» del encabezamiento. La preposición se convierte
en algo casi temático: es como si se dijera tres veces «mit den
Verfolgten» [«con los perseguidos»], de manera que la triple aliteración
de la jura, la rascadura y la escritura podría
circunscribir perfectamente la «alianza» del cuarto verso.
En la lógica esbozada, los perseguidos son, en primer lugar, los muertos
de la historia [XXV]
. El poeta puede reconstituir la genealogía de estos
muertos, puede restituirles un linaje en el texto, en cuyo interior,
por medio de una inversión, estos muertos se hacen «verfolgbar»
[seguibles, rastreables], gracias a un nuevo sentido: así podemos
seguir su rastro en dirección inversa a las persecuciones, y dejándonos
guiar por ellas:
mit
der
auf Hyänenspur rückwärts,
aufwärts
verfolgbaren
Ahnen-
reihe
Derer-
vom-Namen-und-Seiner-
Rundschlucht. [XXVI]
con
la que puede seguirse
hacia atrás, por la huella de las hienas,
y hacia delante,
la ancestral
línea de Aquellos-
del-Nombre-y-Su-
Barranco Cilíndrico.
Tal vez la situación biográfica,
los ataques de los que Celan fue objeto, y la suspicacia clínica
de un delirio paranoico («Verfolgungswahn», el delirio de persecución)
permiten captar las razones de una identificación profundizada:
el poeta asumía y devolvía el reproche, sirviéndose del delirio,
para proseguir («verfolgen»), a golpe de sonda, la exploración de
la nada.
II
Se estuvo muy lejos de percibir la dimensión política de la obra en el momento
en que Celan publicaba sus primeros libros. En los años cincuenta,
se lo asimilaba a veces a la idea que se tenía de la poesía francesa
en Alemania y que muy a menudo se resumía con algunos prejuicios
sobre el surrealismo y el simbolismo, amalgamados bajo el signo
de lo gratuito y de la renuncia al sentido o a la significación [XXVII] . Quienes poseían estos prejuicios
eran, de entrada, los defensores de una poesía inspirada, como Hans
Egon Holthusen o Erhard Kästner. No llegaban a identificar, en la
poesía de Celan, un «mensaje» transmitido por el «espíritu de la
lengua» («Sprachgeist»), cosa que sí podía hacerse aún con la poesía
de Rilke. Al deplorar esta carencia, los críticos ponían al descubierto
su rechazo ante las posiciones experimentales de Celan. De hecho,
esa incomprensión se dirigía contra un género lírico, el de la poesía
«yámbica» y su vena subversiva y satírica, dirigida polémicamente
contra la poesía anterior, y que en el caso de Celan se refería
a la guerra. Otros, en cambio, han sostenido una filiación simbolista
en Celan para así poder denunciar mejor la sacralización de su poesía
y su retirada de la esfera política. Incluso aquí, el reproche que
se le hacía al poeta apuntaba a la ausencia de un mensaje en su
poesía, o, más precisamente, a la ausencia de un «contra-mensaje»,
opuesto al de los tradicionalistas; esperado y requerido, dicho
mensaje debía colocar a la poesía en un lugar preeminente de denuncia
social. Así pues, desde la primera aparición de Celan en el seno
del Grupo 47, en 1952, en Niendorf, la controversia tuvo
ya esos dos polos: por un lado, el de la «poésie pure» —en francés
en el texto—, y, por el otro, el de la poesía comprometida [XXVIII] .
Al «mensaje» de los tradicionalistas, el Grupo 47 oponía
un «contra-mensaje» que se orientaba hacia la realidad social y
política.
Trabajos recientes permiten una mejor delimitación del lugar o, mejor
dicho, del «no-lugar» de Celan dentro del Grupo 47; los mecanismos
de exclusión, que el núcleo del grupo había sabido llevar a cabo,
podían —y éste fue el caso de Celan— tomar la forma de una integración
superficial. En la mente de algunos miembros del grupo, el reexamen
de la lengua y de las formas artísticas debía continuar siendo asunto
de los alemanes; se trataba de un programa de auto-purificación [XXIX] .
Las sospechas hacia Celan apuntaban a una supuesta continuidad, tanto
formal como temática. A este respecto, el Grupo 47 sólo se
distanciaba en apariencia de otros horizontes, más austríacos por
ejemplo, como la Wiener Gruppe, cuyo principal representante
—y, al mismo tiempo, historiador acreditado—, Gerhard Rühm, todavía
escribía en 1964, en un libro en el que detalla la historia del
movimiento: «allerdings, was als postsurrealismus (paul celan) eben
in mode kam, lehnten wir als symbolistisch verpanschten aufguss
ab —das war drauf und dran, eine neue mythisierung einzurichten» [XXX]
. El ataque de Rühm era particularmente violento; desde
entonces, parece ser que este juicio nunca ha sido revisado [XXXI] .
Rühm presenta la poesía de Celan como una producción secundaria
e insulsa, una mezcolanza y un trapicheo de modelos vanguardistas.
Al mismo tiempo, su reproche de una remitificación muestra el desconocimiento
del gesto fundador de la poesía de Celan, que reproduce la tradición
con el fin de destituirla. La reutilización de la alta poesía era
vista como algo incompatible con la experimentación poética, de
la que se reclamaban los vieneses, a diferencia del Grupo 47.
De ambos lados, se trata del mismo no-reconocimiento de las rupturas
que Celan introduce en la poesía. Se la consideraba y se la rechazaba
como la continuación de una poesía atemporal y, además, totalmente
despolitizada. Llegado el caso, Celan podía incluso convertirse
en el emblema del rechazo de la actualidad o de la actualización.
Encontramos un testimonio de esa asignación real en el poema “Goldener
Schnittmusterbogen zur poetischen Wiederaufrüstung” de Hans Magnus
Enzensberger: “Dorado patrón de costura para el rearme poético” [XXXII] . En 1957, en su primer libro de
poemas, Enzensberger enumera las actitudes de lo que él califica
como un conservadurismo literario; su acusación va dirigida a aquellos
que quieren volver a establecer lazos de unión con un lirismo eterno
(«Das Unvergängliche» [XXXIII] )
y que excluyen de su punto de mira las violencias sociales. Enzensberger
denuncia la sumisión al poder, un arte volcado al divertimento y
que propaga la idiotez («Stiftet lieber, was bleibet: die Dummheit» [XXXIV] ). Sus diatribas no dejan a salvo
a las formas desengañadas de la modernidad. No es difícil reconocer
alusiones a Günter Eich y a Gottfried Benn («auch Urin und Gebärmutterkrebs
sind eher noch erlaubt» [XXXV]
). La oposición inicial se establece, sin embargo, entre,
de un lado, un léxico crudo y realista, histórico y social, y, del
otro, el vocabulario de un lirismo poetizante e inmutable [XXXVI]
Abschußrampen,
Armeebischöfe, Security risks,
leider:
Vokabeln ohne Aroma, keineswegs holzfrei,
kaum
zum Goldschaum der Kantilene zu schlagen,
kaum
für Trobadore geeignet.
Asphodelen
viellieber,
Mohn und Metaphysik, auch Urin
und
Gebärmutterkrebs sind eher noch erlaubt,
wenn schon Moderne, […]
Rampas de lanzamiento, obispos del ejército, Security risks,
lástima: vocablos sin aroma, no libres de impurezas de madera,
casi imposible montar con ellos la espuma dorada de la cantilena,
casi inservibles para trovadores.
Asfódelos
mucho mejor, Adormidera y metafísica, también orina
y cáncer de útero están a lo sumo autorizados,
si hay que ser modernos, […]
La expresión «Mohn und Metaphysik», que aquí hace la función
de ejemplo de un título para un libro de poemas, y que Enzensberger
señala como algo que podría resumir perfectamente la posición tradicionalista,
es una parodia evidente del primer libro de Celan, Mohn und Gedächtnis
(Adormidera y memoria [XXXVII] ). Enzensberger sustituye la «memoria»
por la «metafísica» tomada en una acepción negativa y como algo
demasiado alejado de lo real. Una se confunde abusivamente con la
otra. Sin duda Celan percibió el ataque de Enzensberger como una
negación franca del esfuerzo de rememoración que está en el centro
de su poesía y que actúa contra el olvido y la ocultación de lo
ocurrido por parte de los alemanes. Sus referencias constantes al
horror de la historia encontraban ahora una réplica por parte de
los jóvenes poetas alemanes. La deformación polémica explica quizás
la hostilidad constante y creciente de Celan hacia Enzensberger [XXXVIII] , a pesar de que este último multiplicara
después sus muestras de reconocimiento hacia el poeta [XXXIX] . Sin embargo, Celan
replicó a través de su poesía.
El conflicto culmina en el transcurso
del año 1962, cuando, para festejar los quince años de su existencia,
el Grupo 47 prepara un volumen retrospectivo, destinado ante
todo a poner de relieve su propio papel en la vida literaria alemana
posterior a la guerra. A pesar de las reticencias de Hans Werner
Richter, y después de ciertas tergiversaciones, Celan fue invitado
finalmente a que aportara una contribución. Él acepta de entrada,
luego decide retirarse; pero entonces los editores ya no quieren
quitar ningún texto [XL]
. El mismo año, una presentación del lirismo alemán de
después de la guerra por parte de Peter Rühmkorf, encomendada por
Richter, no mencionará a Celan y pondrá en la cúspide poética a
la tríada formada por Grass, Enzensberger y… el mismo Rühmkorf [XLI] .
Acto seguido, Celan declina la invitación que se le hace al encuentro
anual del Grupo 47 en octubre de 1962, explicando, en una
carta a Richter, las razones objetivas de su impedimento, y sin
volver a hablar ahí de las desavenencias que los oponían [XLII] . La controversia
se hace evidente, con una violencia más abierta que nunca, en el
poema “Huhediblu” [XLIII] , cuyas
primeras estrofas toman un cariz particular cuando sabemos que el
encuentro de 1962 tuvo lugar en Berlín-Wannsee, casi a los veinte
años después de la conferencia de enero de 1942 que debía planificar
el exterminio de los judíos de Europa.
La pesadez (Schwere), producida por una melancolía (Schwermut),
es, en Celan, la condición de la levitación [XLIV] . El poema “Les Globes”, en Die
Niemandsrose, reafirma la capacidad de hacer volar las pesanteces
extremas. “Huhediblu”, el poema siguiente, empieza con un nuevo
golpe de sonda, una nueva toma de verticalidad y aplomo. Una triple
invocación, a la manera de una fórmula mágica, rodea a la materia
por transformar, una materia que el poeta encuentra de nuevo en
el dominio de la lengua, por sus «caminos» y sus «sendas»:
Schwer-,
Schwer-, Schwer-
fälliges
auf
Wortwegen
und -schneisen.
Pesado, pesado, pesado,
cayendo por
caminos y sendas de la palabra.
Pero esto no es todo. La materia lingüística se enriquece —ésa es la
circunstancia particular de ese poema—, y lo hace con un ruido de
cuchicheos, producido por «los peleles de los poetas de la Santa
Vehma» («die Bälge der Feme-Poeten» [XLV]
). Se trata de un lenguaje creado por una conspiración
de enemigos —una lengua pervertida, reptiliana y anfibia, un croar
baboso que sale de las tripas; la «mano» y el «dedo», órganos del
poeta, sólo producen ese esputo, un «mondongo» del horror:
Und
—ja—
die
Bälge der Feme-Poeten
lurchen
und vespern und wispern und vipern,
episteln.
Geunktes,
aus
Hand-
und Fingergekröse, darüber
schriftfern
eines
Propheten
Name spurt, als
An-
und Bei- und Afterschrift, unterm
Datum
des Nimmermenschtags im September —:
Y —sí—
los peleles de los poetas de la Santa Vehma
anfibabean y viborean y vituperan y visperean,
epistolean.
Verborrea de sapo, hecha
de tripas por manos y dedos, sobre la cual
el nombre de un profeta deja su huella,
alejado de la escritura, en forma de
escritura de señas postales y apostilla y postdata, bajo la
fecha del día del Nunca-jamás-un-hombre en septiembre —:
El nombre del profeta, que deja su huella por encima de toda esta producción
batraciana, parece que es el de Samuel, que era el nombre del fundador
de la editorial de Celan, «S. Fischer Verlag», donde permanece
con su inicial [XLVI] .
El «nombre», que normalmente en el lenguaje de Celan designa una
palabra ajustada, se ve proyectado aquí en una forma alienada, como
si estuviera extraviado y sirviera de garantía para lo que lo niega;
y, a este nombre, se lo instala en la sumisión, de acuerdo al doble
sentido de «spuren» [XLVII] : una escritura alterada que se
ofrece obediente. La correlación entre «sobre la» y «bajo la» («darüber»
y «unterm») podría indicar que ni el nombre del profeta ni la fecha
están en su justo lugar. La fecha es, en efecto, una fecha del mes
de «septiembre»; el nombre del mes contiene la cifra «siete», y
reúne la estación tardía y la judeidad de la menorá («Siebenleuchter»)
con una noción de plenitud, según el verso «Sieben Rosen später
rauscht der Brunnen» [«Siete rosas más tarde se oye el murmullo
de la fuente»] del poema “Cristal” [XLVIII] . «Nimmermenschtag»
[«día del Nunca-jamás-un-hombre»] se podría entender como la fecha
fundadora del exterminio, el «último día de la humanidad», doblemente:
el día en que la humanidad se despojaría de sus cualidades humanas
al decidir la aniquilación de los «hombres». El 20 de enero, la
fecha de la conferencia de Wannsee, que según el Meridiano
está en el centro de la poesía de Celan, se verá transferido al
mes de septiembre que designa el cumplimiento de la poesía. Se trata
de una proximidad insostenible, que hace surgir la contradicción
entre el murmullo de la fuente y el croar de los enemigos.
Las estrofas 3, 4 y 5 confirman que Celan se refiere sin duda alguna
a esa fecha histórica. El nombre del lugar, Wannsee, se reinterpreta,
y aporta los elementos de una interrogación (wann?) sobre
el tiempo de las floraciones adecuadas y sobre los lazos de unión
entre poesía y horror:
Wann,
wann blühen, wann,
wann blühen die, hühendiblüh,
huhediblu, ja sie, die September-
rosen?
Hüh
— on tue… Ja wann?
Wann,
wannwann,
Wahnwann,
ja Wahn, —
Bruder
Geblendet,
Bruder
Erloschen,
du liest,
dies
hier, dies:
Dis-
parates
—: Wann
blüht
es, das Wann,
[…]
¿Cuándo van,
cuándo van a florecer, a enrojecer, van, van,
cuándo van ellas a, enrojecenlasfló,
rojelafló, sí, ellas, las ro-
jas, las rosas
de septiembre?
¡So! — on tue… Sí, ¿cuándo van?
Cuándo van, vanvan, cuándo los ván-
dalos van, locos van, sí, locos, —
hermano
Cegado, hermano
Apagado, tú lees,
eso de aquí, esos disparos:
dis-
parates —: Cuándo va
a florecer eso, rojo, loco, el cuándo,
[…] [XLIX]
El desarrollo de la tercera estrofa se detiene y se retoma varias veces,
venciendo una resistencia. Las «rosas de setiembre» sólo se dicen
después de haber pasado por la descomposición silábica de «blühen
die», que se transforma primero en «hühendiblüh» y luego en «huhediblu»,
con lo cual se van percibiendo los gritos («hu», «he») que han acompañado
a las persecuciones; se anuncian así las interjecciones de un cochero
cuando conduce su carruaje: «Hüh» [¡So!], en la siguiente estrofa,
y «hott», al final del poema; son los ecos de los «hep! hep!» burlones
de los autores de los pogromos [L] . La
segunda mitad, «diblu», prepara en cambio una nueva «flor», como
en el poema “Blume”. La lengua de los perseguidores está presente
en aquella otra lengua que conduce a las floraciones adecuadas.
Descompuesta y vuelta a componer, esa lengua permite vencer la resistencia:
«ja sie» («sí, ellas»), para llegar a las «rosas de septiembre»
que son los propios poemas.
La quinta estrofa ahonda en ese movimiento reflexivo, comparable a aquel
que en el poema “Eine Gauner- und Ganovenweise” (“Una tonadilla
de bribones y bandidos”), de La Rosa de Nadie, conduce de
«Mandelbaum» a «aum», pasando por el candelabro de la menorá [LI] : la
duplicación («wannwann») hace surgir la dualidad del «wann»: se
trata, a la vez, de un retorno al pasado, de un retorno a un acontecimiento
fechado (el 20 de enero de 1942), que se ha inscrito en el lugar
en el que ha tenido lugar (Wannsee), y se trata también de
una interrogación (wann?) sobre la re-producción de un florecer
que dice el retorno de ese mismo acontecimiento. El delirio forma
parte de todo esto, también ese delirio es doble. A la locura de
los asesinos, se le opone una locura poética, que se apoya en el
delirio de persecución. La paranoia que a veces se le reprochaba
a Celan se inviste en otro delirio, creador y plenamente asumido:
«ja Wahn» («sí, locura») [LII] .
A continuación, Celan toma un aliado, un hermano en poesía.
El acto de cegarlo y el acto de apagarlo —o de extinguirlo— hacen
de él un «tú», un poeta. A éste se le pide que lea eso mismo que
la descomposición de las partículas del lenguaje ha preparado: una
materia disociada, una disonancia más justa («Dis-»), que alimenta
la réplica y ofrece la posibilidad de «parar» los golpes («-parates»).
De este modo, él puede llegar a contradecir aquello que fue acogido
en su lengua, para transformarlo y conducirlo a una lejanía propia,
marcada por la poesía francesa. La pregunta de la tercera estrofa
es efectivamente la traducción alemana de un verso de Verlaine:
«Ah quand refleuriront les roses de septembre», un verso que se
retomará en francés, aunque transformado, al final de “Huhediblu”:
Oh
quand refleuriront, oh roses, vos septembres?
La carga contra los escritores del Grupo 47 es violenta. Celan
los ve y los señala como los hijos espirituales de los escritores
nazis, como los seguidores (los «peleles») de aquellos que entregaron
tanto a los judíos como a sus adversarios a la violencia de los
asesinos. Estos escritores son a la vez «vástagos [LIII] » y, según otro sentido
de la palabra «Balg», «fuelles», instrumentos productores de un
soplo desvirtuado [LIV] . La «Feme», el tribunal
de la Santa Vehma, no actúa al descubierto, e intenta apresar a
sus víctimas guardando el secreto de sus deliberaciones. Aunque
también «Feme» podría ponerse en relación con la palabra latina
«fama», de manera que se alude así a las difamaciones usadas para
mancillar la «reputación» de Celan con las acusaciones de plagio.
De este modo, el poema se inscribe claramente en el contexto del
caso Goll, que Celan analizaba de hecho como un signo de la continuidad
del nazismo y de su renacimiento en Alemania.
El poeta se convence a sí mismo de
hablar sin tapujos: sí, («ja», en el verso 4), esos tipos son iguales
que los nazis; sí, en sus misas poéticas se oye la lengua viperina
de un Will Vesper, representante eminente —si lo hubo— de la poesía
militante del Tercer Reich. De este modo, sin duda alguna, “Huhediblu”
se distingue del conjunto de la obra por la virulencia de sus declaraciones;
pero hay que decir a la vez que esa misma mordacidad está presente
en otros poemas, por muchos esfuerzos que se hayan desplegado para
silenciar su contenido polémico y blasfemo.
El ataque es profundamente anti-alemán, a pesar de que los esbozos del
poema permitan reconocer entre sus aliados a Arnold Zweig y Kafka
—además de Verlaine, Apollinaire y Ósip Mandelstam. El título que
Celan contempló durante un tiempo, “… à l’allemande”, designaba
una poesía que se hacía cómplice de las matanzas y que les ofrecía
a los asesinos un alivio para el alma. Se trata de una cita del
poema “Schinderhannes” de Apollinaire, traducido por Celan [LV] . En las últimas estrofas de “Huhediblu”,
este tema se relaciona con un poema de Enzensberger, “Call it love” [LVI] (“Llámalo
amor”). El sarcasmo convierte una palabra de amor en una palabra-guillotina;
con ello, Celan denuncia la máscara de una falsa simpatía, de una
solidaridad pregonada por el adversario. Call it love: «A
esto se le puede llamar amor —si se quiere.» Enzensberger asistía
al encuentro de Berlín-Wannsee en octubre de 1962.
III
La relación entre Celan y Enzensberger se puede describir como una relación
agonal basada en un profundo desacuerdo. La poesía de Celan se constituye
como un libro que absorbe todos los demás, que acoge y rechaza,
que se apropia también de la palabra adversa para enderezarla, y,
simultáneamente, defender su propia palabra; pero a la vez se expone,
de este modo, al peligro de una desnaturalización imposible de dominar.
En Blindenschrift [Escritura de ciegos], Enzensberger
publicó un poema sobre la guerra de Vietnam:
Abendnachrichten
Massaker um eine Handvoll Reis,
höre ich, für jeden an jedem Tag
eine Handvoll Reis: Trommelfeuer
auf dünnen Hütten, undeutlich
höre ich es, beim Abendessen.
Auf den glasierten Ziegeln
höre ich Reiskörner tanzen,
eine Handvoll, beim Abendessen,
Reiskörner auf meinem Dach:
den ersten Märzregen, deutlich.
Noticias de la tarde
Masacres por un puñado de arroz,
oigo, para cada uno cada día
un puñado de arroz: fuego de tambor
sobre frágiles cabañas, lo oigo
confusamente, durante la cena.
Sobre las tejas esmaltadas
oigo bailar granos de arroz,
todo un puñado, durante la cena,
granos de arroz sobre mi tejado:
la primera lluvia de marzo, nítidamente.
El libro de Enzensberger ya había aparecido en 1964; fue reeditado
en forma de libro de bolsillo en 1967 [LVII] .
El mismo año, Celan escribe el poema “Einem Bruder in Asien” (“A
un hermano en Asia”), retomando el poema de Enzensberger.
einem
bruder in asien
Die selbstverklärten
Geschütze
fahren gen Himmel,
zehn
Bomber gähnen,
ein Schnellfeuer blüht,
so gewiß wie der Frieden,
eine Handvoll Reis
erstirbt als dein Freund. [LVIII]
a
un hermano en asia
La artillería
autotransfigurada
sube contra el cielo,
diez
bombarderos bostezan,
un fuego rápido florece,
tan certero como la paz,
un puñado de arroz
expira siendo tu amigo.
La relación entre ambos textos hace que la referencia a la guerra del
Vietnam se establezca a través de una mediación que ya de entrada
es poética y crítica. En Enzensberger, los granos de arroz figuran
la violencia de las armas, la metralla. Los cuatro movimientos del
poema de Celan, en cambio, no forman parte de un cuadro evocador
de los bombardeos en los arrozales, como podríamos suponer a primera
vista. Conciernen más bien a los elementos de la poesía, y mezclan
lo verdadero y lo falso, lo propio y lo hostil. La ascensión y la
partida hacia la aventura se inscriben en la epopeya de la lengua:
«Wohin gings? Gen Unverklungen» [LIX] [«¿Adónde se iba? Hacia el sonido
que no fenece»]. Las piezas de artillería («Geschütze») se deben
relacionar con el retrato que Celan hacía de sí mismo como arquero
(«Schütze»); el prefijo colectivo («Ge-») traduce al mismo tiempo
una fuerte connotación peyorativa. El paso de «selbsterklärt» («autoproclamada»)
a «selbstverklärt» («autotransfigurada») apunta a la autonomía de
un lenguaje que se llega a «sublimar» por sus propias fuerzas a
fin de forjar las armas del poeta; aunque denuncia también una pretensión.
«Diez» es el número que se requiere para el rezo judío, necesario
para formar una comunidad, como en el poema “Oben, geräuschlos”:
«Unten, nach allem, wir, / zehn an der Zahl, das Sandvolk»
[«Abajo, después de todo, nosotros, / en número de diez, el
pueblo de arena»] [LX]
. Ya desde los poemas “Blume” [LXI]
y sobre todo “Psalm” [LXII] ,
el florecimiento se relaciona estrechamente con la poesía. Que dicho
florecimiento sea aquí el de una ráfaga de fuego automático («Schnellfeuer»),
indica que nos encontramos ante una vertical desvirtuada, y que,
a pesar de ello, no es menos fuerte que aquella que uno anhela:
«so gewiß wie der Frieden» [«tan certero como la paz»]. El sentido
militar del compuesto «Schnellfeuer» se enriquece aquí con otro
valor, el de un fuego «chapucero». La lengua de Celan trabaja con
lo monstruoso; la refección, por su parte, puede producir monstruosidades,
una falsa seguridad en la palabra que se precipita («fahren gen
Himmel») y que se envilece hasta el punto de verse asimilada a un
«bostezo» de bombarderos, una falsa abertura al lado del abismo
constitutivo.
El contrapunto positivo a esta desvirtuación viene dado, en la obra
de Celan, por un poema de Rejas del lenguaje de 1959, en
el que el «plato de arroz» y el «vino» componen el festín de la
poesía:
EINE HAND
Der Tisch, aus Stundenholz, mit
dem Reisgericht und dem Wein.
Es wird
geschwiegen, gegessen, getrunken.
Eine
Hand, die ich küßte,
leuchtet den Mündern.
[LXIII]
UNA MANO
La mesa,
de madera de horas, con
el
plato de arroz y el vino.
Se
calla,
se come, se bebe.
Una mano
que besé
hace luz para las bocas.
El festín se declina en los estadios del silencio, de la comida y de
la embriaguez, según un ritmo ternario: la «mesa» en la que se escribe
está hecha de una madera peculiar, la de las «horas» que ponen ritmo
al tiempo propio de los poemas. Esa mesa está servida con la materia
que se ha ofrecido a la recomposición y con el agente de una exaltación:
los granos de arroz, que tienen la blancura de la adecuación, como
las moléculas del lenguaje refeccionado, y el vino, que ha recogido
las lágrimas (a partir de «Weinen» [LXIV] ).
Seguramente uno debe atenerse al doble sentido de «Gericht»: se
trata del «plato propuesto», pero también de un «tribunal». La comida
viene acompañada por un juicio —pronunciado o aun por pronunciar—
sobre la materia ofrecida de este modo. La extinción, en el silencio
(«geschwiegen»), crea el abismo; la materia, que es la lengua alemana
entera, es ingerida («gegessen»); el poeta se libera en el éxtasis
(«getrunken»). La mano, que escribe, recibe el beso como signo de
elección del poeta, no de una musa sino de la persona, de parte
del «yo».
El «plato de arroz» del poema “Una mano” prefigura ya el
«puñado de arroz» de “Einem Bruder in Asien”, en una estratificación
extraordinaria. La referencia a un acontecimiento real y político
—la guerra de Vietnam— se hace, pues, a través del poema de Enzensberger,
del que se muestra con afán la falsedad. Sin embargo, esta doble
referencia se ve mediatizada aún por una tercera referencia: una
reflexión interna a la obra. El hecho de retomar parcialmente un
poema anterior más antiguo desencadena el análisis del propio proyecto
poético. La coherencia de los poemas sólo se puede captar a partir
de ese nivel de auto-reflexión.
Se trata de una utopía que se concibe en el lenguaje que «expira siendo
tu amigo», en una solidaridad que se expresa a partir de un hic
et nunc, que es el de una aventura poética, y que se dirige
«a un hermano en Asia», trazando así un «meridiano» que une los
lugares y los destinos particulares. La guerra de Vietnam no es
un tema, sino que aporta la materia de una homología, semejante
a la que se puede establecer entre un poema y un paisaje o entre
otro poema y un texto de referencia. La distancia que se establece
de este modo en el apareamiento de una referencia histórica y de
un acontecimiento de la lengua poética ha sido percibida de manera
confusa por Peter Horst Neumann, quien ve ahí una carencia, el signo
del fracaso. Según él, el proyecto poético que supone escribir un
poema sobre la guerra de Vietnam no ha dado resultado: «Imposible
imaginar un poema más inactual que ese poema sobre la actualidad» [LXV]
. La inactualidad resulta del hecho de que el poema se
preocupa de entrada de sí mismo, oponiéndose a la vez a una poesía
que habla de manera falsa sobre el acontecimiento. La solidaridad
que expresa la dedicatoria del título procede de la auto-referencialidad
que constituye el mismo fondo de esa poesía.
IV
La universidad leía los textos de Celan casi según las mismas premisas que la
institución literaria, salvo que las relaciones de fuerza eran diferentes.
La supuesta ausencia de referencias históricas conducía a una apropiación
entusiasta entre los críticos heideggerianos y en el ámbito de una
germanística marcada por categorías atemporales que se consideraba
a sí misma como apolítica. En la hermenéutica tradicional, el hecho
de considerar el arraigo histórico de la obra implicaba a la vez
un menoscabo de su rango poético. Incluso a un poema tan abiertamente
acusador como “Tenebrae” [LXVI] , se lo vaciaba de
su contenido con el fin de insertarlo de nuevo en un sistema de
valores eternos [LXVII] .
Contra estas ocultaciones, una tendencia más moderna, y también
más poética, se manifestó en los años setenta, insistiendo en todo
aquello que, en los poemas, suponía un compromiso o una toma de
posición.
No es realmente indispensable tener que recurrir a informaciones biográficas
para constatar que ni la dificultad ni el hermetismo particular
de Celan se pueden considerar como signos de un repliegue esotérico.
El poeta toma un partido muy claro, y ya desde el comienzo; se sitúa
al lado de la «Zwillingsröte / in Wien und Madrid» («rojez
gemela / en Viena y Madrid») [LXVIII] ,
que une la revuelta de los obreros vieneses de febrero de 1934 y
la revolución española de julio de 1936. La larga filiación de los
levantamientos se puede percibir todavía en el poema “In eins” [LXIX]
, escrito algunos días después del entierro de las
víctimas de Charonne en 1962, cuya fecha («Trece de febrero») se
recuerda ya en el primer verso; de manera que se establece ahí una
convergencia entre, de un lado, los acontecimientos que marcaron
la juventud de Celan, la insurrección obrera de Viena en febrero
de 1934 y la Guerra Civil española, y, del otro lado, la Comuna
de París y la Revolución de Octubre. “Hinausgekrönt”, que es el
poema que viene a continuación en La Rosa de Nadie, con la
Varsoviana nombra uno de los cantos más célebres del movimiento
obrero. Sin embargo, no por eso podemos transformar los poemas en
una profesión de fe militante, en provecho de algo que les sería
exterior: todos estos elementos, citas y referencias, al igual que
todo lo demás, responden a un proyecto poético; mientras pasan por
las «rejas del lenguaje» extraen de ese marco su coherencia y su
adecuación. ¿Cómo hay que considerar, pues, desde ese momento, todas
estas numerosas «señales» que se emiten en los poemas sin instrumentalizarlas
y, sobre todo, sin aislarlas en el seno de la obra?
Marlies Janz [LXX]
intentó resolver esta dificultad refiriéndose al «carácter
doble del arte», según Adorno; sin embargo, Janz le daba un sentido
más directamente político a lo que Adorno reagrupaba bajo el término
relativamente general de «relaciones con la sociedad» [LXXI] , e intentaba demostrar
el «compromiso político» del «poema absoluto, de acuerdo con su
propia ley constitutiva» [LXXII] .
Valiéndose de Adorno, Marlies Janz rechazaba la distinción comúnmente
establecida entre autonomía poética y literatura comprometida, y
se proponía poner en evidencia la dimensión social («gesellschaftlicher
Gehalt») de una poesía hermética, tomando a Celan como paradigma.
De este modo, Janz se posicionaba claramente contra aquella crítica
que relacionaba al poeta con una «línea pontifical» en el seno de
la modernidad [LXXIII]
, pero también contra aquella que, expresándose desde
la izquierda, le reprochaba a Celan el hecho de evitar lo real [LXXIV] .
La «autonomía» de la poesía de Celan se debe, según Marlies Janz, al
rechazo que el poeta opone al uso ordinario de la lengua, es decir
a su función comunicativa [LXXV]
. La poesía de Celan, aun viéndose marcada por un «absolutismo
estético», en la medida en que cada poema es una «obra de arte que
no se hace instrumento de algo que le sería ajeno» [LXXVI] ,
«toma partido por todos aquellos a los que se les ha negado, y se
les niega siempre, el derecho a la autonomía y a la auto-realización,
incluso amenazándolos, en casos extremos, hasta en su propia existencia
física» [lxxvii] .
De este modo, el compromiso que se le atribuye a Celan en realidad no
supone más que una retirada circunstancial, un remedio para salir
del paso: la utopía debe continuar siendo lo normal, de acuerdo
con el imperativo de que hay que «cambiar el mundo». En las condiciones
de la sociedad «post-fascista», el arte de Celan solamente puede
ser utópico quia absurdum, reflejando con ello la situación
de la época. De ahí su ambivalencia: a la vez crítica y utópica,
la palabra clave «piedra», por ejemplo, significa al mismo tiempo
las condiciones de vida en un mundo inhospitalario, así como la
superación de dichas condiciones para ir hacia un mundo más humano [LXXVIII]
. Por otro lado, como se considera que la lengua señala
y simboliza la libertad, sólo podrá tener éxito si se priva de toda
aplicación utilitaria («Nur in ihrer Unverwertbarkeit für praktische
Maßnahmen kann sie Freiheit symbolisieren» [LXXIX] ), en un presente en el que las
fuerzas hostiles han adquirido una superioridad tan aplastante que
no se puede emitir ninguna proposición positiva sin traicionar el
mismo ideal que uno se propone alcanzar. El «cambio» se posterga;
la autonomía, que en muchos aspectos para Marlies Janz no es más
que el efecto de una coacción, corresponde a ese retraso histórico:
«Se hace entonces evidente [en La Rosa de Nadie] que la concepción
de un lirismo autónomo en Celan se debe relacionar también con su
escepticismo por lo que se refiere a las posibilidades actuales
de un cambio de sociedad» [LXXX] .
En resumidas cuentas, Marlies Janz pone en relación la autonomía poética
de Celan con su falta de perspectivas políticas, con lo cual esa
poesía, si mantiene su dimensión utópica a pesar del horizonte vedado,
se volverá autónoma simplemente por despecho. Sin embargo, encontramos
aquí la misma inmediatez que la que se da en la «poesía comprometida»,
aunque en sentido inverso. Si la poesía comprometida tiene una relación
inmediata con lo social, la poesía de Celan tendrá una relación
de inmediatez con su propio retraimiento. Janz no considera en la
obra de Celan una mediación ni, tampoco, una meditación artísticas.
Al no poder llevar a cabo una lectura positiva del arte, Janz sólo
privilegia el lado de la decepción y la represión.
Bajo esta constatación desengañada, afloran los reproches: por ejemplo,
cuando Marlies Janz basa el distanciamiento del libro De umbral
en umbral en la ausencia de una «crítica constructiva» [LXXXI]
. La objeción puede sorprender, viniendo de una autora
que, por otro lado, se vale del último Adorno, cuyo esfuerzo filosófico,
en su Dialéctica negativa, pero también en la Teoría estética,
tenía como objetivo el de establecer el derecho a una negatividad
pura. Janz elimina el elitismo; al hacer esto, elimina el arte:
no se tratará ni del arte elitista y exclusivo en sí, ni tampoco
de la posición forzada de Celan. Ante el no-reconocimiento, entre
los críticos de izquierdas, del arraigo histórico de la obra, y
ante su rechazo en nombre de una literatura comprometida (como la
de Enzensberger), la poesía de Celan ha respondido, de este modo,
según Janz, y ante el horizonte de los movimientos contestatarios,
con una reacción acongojada, aceptando, contra sus propias aspiraciones,
la constatación de una falta de esperanza. La expresión de una expectativa
no satisfecha, decepcionada, ha determinado a veces la recepción
del poema “Fadensonnen” (“Soles de hilo”) en Atemwende (Giro
del aliento). A los últimos versos: «es sind / noch Lieder
zu singen jenseits / der Menschen», se los ha leído como el
testimonio de un rechazo del mundo, de una retirada en provecho
de una trascendencia, ya sea utópica o religiosa, o aún como el
testimonio de una pérdida de la ligazón social, y de una resignación
política. Desde esa misma perspectiva, esos versos, tomados en un
sentido gnómico, provocaron un comentario crítico del poeta Erich
Fried [LXXXII] . Sin embargo, el poema “Fadensonnen”
(“Soles de hilo”), en el orden del libro, sigue inmediatamente
a “Mit den Verfolgten” (“Con los perseguidos”), en una misma
tonalidad programática y afirmativa. Ambos textos, por otra parte,
se escribieron el mismo día [LXXXIII] .
El hecho composicional y la fecha demuestran claramente que, para
Celan, no se trata en absoluto de rescindir su solidaridad con una
humanidad oprimida.
En sus interpretaciones, Marlies Janz no se preocupa de la lengua propia
de los poemas, que es la única que puede aportar las claves del
desciframiento. Así pues, cuando comenta las últimas estrofas del
poema “Die Rauchschwalbe” [LXXXIV]
(“La golondrina de las chimeneas”; GW II, 216),
que trata de un «inca vivo» escupido por un «tiburón», Marlies Janz
da un sentido positivo a la «conquista» («Landnahme»). Tal vez sea
cierto; pero los considerandos son, por lo menos, sorprendentes.
«Landnahme» no se refiere, dice —como si fuera preciso justificar
la palabra «conquista»—, a una acción de inspiración «imperialista»,
sino que se debe leer como una metáfora de la emancipación del género
humano. Para apoyar su demostración, y dado que siente visiblemente
la necesidad de defender a Celan de una sospecha, hace intervenir
un análisis socioeconómico de la civilización de los incas: el hecho
de que «su economía primitiva no conociera ni el intercambio ni
la circulación de los productos» y de que, como consecuencia, «todavía
no se hubieran cumplido en ellos las condiciones de una alienación» [LXXXV] .
Es decir que si la civilización de los incas hubiera distinguido entre
valor de uso y valor de cambio, ¿Celan se habría comprometido como
apólogo de las conquistas territoriales y de la barbarie guerrera
de los conquistadores? Se puede demostrar que la significación
de la palabra «Land» se encuentra en la propia poesía de Celan,
ya que está íntimamente unida a su lengua poética y a sus exploraciones.
Además, el compuesto «Landnahme-Zeit» se refiere, también aquí,
con toda evidencia, al poema “Landnahme” de Enzensberger [LXXXVI] . «Landnahme-Zeit» («tiempo de
conquista de la tierra»): noción positiva, cierto, pero que no se
puede relacionar ni con un sueño revolucionario cualquiera, ni con
la reconquista de la realidad, como tampoco con una problemática
del hombre moderno. Esta palabra, que ya pertenecía al poeta como
algo propio, ha sido retomada de una poesía rival y negadora
de la propia.
[II]
Peter Szondi: Schriften II. Suhrkamp,
Francfort del Meno 1978, p. 395. [Peter Szondi, Estudios
sobre Celan. Prefacios y apéndice de Jean Bollack. Traducción
de Arnau Pons. Editorial Trotta, Madrid 2005, p. 111.]
[III] Las interpretaciones castellanas del título
Atemwende —ya desde la antología de J. Francisco Elvira
Hernández (Paul Celan, Poemas. Visor, Madrid 1972), o de
la traducción integral del libro por parte de Felipe Boso en 1983—
han comprendido el término «Wende» como «cambio»; de ahí la proliferación
del título Cambio de aliento (véase la traducción de J. L.
Reina Palazón en: Paul Celan, Obras Completas. Editorial
Trotta, Madrid, 1999, p. 205). Sin embargo, de acuerdo
con el sentido que confiere el poeta al compuesto (tanto en El
Meridiano como en otras partes), se trata de un «cambio de
dirección», es decir, de un «viraje», de un «giro». El aliento
no cambia, a no ser que el traductor quiera contradecir la intención
y la constancia de esa poesía. Así, en una carta a su hijo Eric,
en la que hace referencia a la publicación inminente de Atemwende,
Celan utilizó el término francés «tournant» para traducir esa
«Wende». [N. del t.]
[IV]
Paul Celan: GW II, 25.
[V]
Véase también la traducción de J. L. Reina Palazón: Paul
Celan, Obras Completas. Editorial Trotta, Madrid, 1999,
p. 212. (De ahora en adelante, citada como O. C.) [N.
del t.]
[VI]
Celan publicó en 1965 los veintiún poemas del primer ciclo de
Atemwende (Giro del aliento) bajo el título de Atemkristall
(Cristal de aliento), en una edición de bibliófilo que
incluía grabados de su mujer Gisèle Celan-Lestrange. [N. del t.]
[VII]
«Persecuciones de cristianos» por parte de los romanos. [N. del
t.]
[VIII]
«Persecuciones de judíos». [N. del t.]
[IX]
«Perseguido por el régimen nazi». [N. del t.]
[X]
«Víctima del fascismo». [N. del t.]
[XI]
«Un ojo, cortado en tiras, / a todo esto hace justicia» (GW
II, 19). [Véase también: O. C. Trotta, p. 210.] [N.
del t.]
[XII]
«Tú eres el gallardete / firme en el canto» (GW II, 20).
[Véase también: O. C. Trotta, p. 210.] [N. del t.]
[XIII]
«Versado en la Biblia». [N. del t.]
[XIV]
«La […] balsa: // lleva, / al otro lado, lo que se lee
hasta la herida.» [Véase también: O. C. Trotta, p. 210.]
[N. del t.]
[XVI]
«Ya no es más / esa / pesadez / que en la hora
cae / a veces contigo» (“Es ist nicht mehr” [“Ya no
es más”]; GW I, 238). [Véase también: O.C. Trotta, p. 169.]
[N. del t.]
[XVII]
También en el sentido figurado de «suerte» o «destino». [N. del
t.]
[XVIII]
Véase: Paul Celan, Werke. Historisch-kritische Ausgabe,
I, vol. 7, 2: Atemwende, Apparat, Francfort del Meno:
Suhrkamp, 1990, pp. 80-81. O
también la edición de Tubinga: Paul Celan, Atemwende, Tübinger
Ausgabe. Francfort del Meno: Suhrkamp, 2000, p. 35.
[XIX] Lo que confirma, además, que la opción
de «plomada» por «Lot» en la traducción de J. L. Reina Palazón
no es pertinente. [N. del t.]
[XX]
Véase el verso «die rabenüberschwärmte Weizenwoge» [«Ondas de
trigo sobrevoladas por un enjambre de cuervos»], en el poema “Bajo
una imagen” (“Unter ein Bild”; GW I, 155), de Rejas del lenguaje
(Sprachgitter). [Véase también: O. C. Trotta,
p. 120.]
[XXI]
«Pegársele, a uno, a los talones». [N. del t.]
[XXII]
Véase el verso «wunder Gewinn / einer Welt» [«malherida ganancia /
de un mundo»], perteneciente al poema “De pálida voz” (“Fahlstimmig”;
GW II, 307). [Véase también: O. C. Trotta, p. 340.]
[XXIII]
Esa promesa se encuentra en el centro del poema “Schwarze Flocken”
(“Copos negros”) de 1943 (GW III, 25). [Véase también: O. C.
Trotta, p. 402.]
[XXIV]
Son los tesoros que esconde el suelo de la lengua: «Die fleißigen /
Bodenschätze» [«Las diligentes / riquezas del subsuelo»]
del libro Fadensonnen [Soles de hilo] (“Die fleißigen”;
GW II, 151). [Véase también: O. C. Trotta, p. 279.]
[XXV]
Véanse los versos «[…] unsterblich von soviel / auf Morgenwegen
gestorbenen Toden» [«inmortal de tantas / muertes que han
muerto en los caminos del alba»] del poema “Hinausgekrönt”
[“Coronado y ¡fuera!”], de La Rosa de Nadie (GW I,
272). [Véase también: O. C. Trotta, p. 188.]
[XXVI]
Véase el poema “Und mit dem Buch aus Tarussa” [“Y con el libro
de Tarusa”] de La Rosa de Nadie (GW I, 287). [Véase también:
O. C. Trotta, p. 200.]
[XXVII]
Véase: Werner Wögerbauer, L’apprenti sorcier. À
propos d’un poème de Paul Celan,
publicado en la Revue germanique internationale, nº 4,
1995, pp. 157-177. Véase también: Jean Bollack, Piedra
de corazón. Un poema póstumo de Paul Celan. Traducción de
Arnau Pons (texto revisado y ampliado con el autor), Arena Libros,
Madrid 2002, pp. 12-17 y 53-55.
[XXVIII]
Klaus Briegleb: Ingeborg Bachmann und Paul Celan. Poetische
Korrespondenzen,
bajo la dirección de Bernhard Böschenstein y Sigrid Weigel, Francfort
del Meno, Suhrkamp, 1997, pp. 29-81.
[XXIX]
Véase la frase de Peter Rühmkorf: «Unsere NS-Schulden begleichen
wir selber» [«Nuestras deudas nazis, las saldamos nosotros mismos»],
citada por Briegleb, p. 65.
[XXX]
«sin embargo, todo lo que empezaba a ponerse de moda en aquel
entonces como pos-surrealismo (paul celan), lo rechazábamos por
completo, ya que veíamos en ello una trilladura adulterada de
elementos simbolistas —se estaba a punto de instaurar una nueva
mitificación.» Véase:
Gerhard Rühm (direct.): Die Wiener Gruppe, Reinbeck, Rowohlt,
2ª ed. 1985, p. 9.
[XXXI]
Tal y como lo muestra el hecho de que la segunda edición del libro
de Rühm, de 1985, reproduzca de un modo idéntico este mismo párrafo.
[XXXII]
Hans Magnus Enzensberger: Verteidigung der Wölfe [1957],
Francfort del Meno: Suhrkamp, 1999, pp. 85-86.
[XXXIV] «Funda más bien lo que queda: la
idiotez». La ironía de Enzensberger va dirigida aquí contra el
uso conservador que se hacía de los versos de Hölderlin (véase
el último verso de “Andenken”: «Was bleibet aber, stiften die
Dichter» [«Pero lo que queda, lo fundan los poetas»]). [N. del
t.]
[XXXV] En el poema “Latrine” de Günter
Eich, «Urin» [orina] rima con «Hölderlin». Por su parte, el término
«Gebärmutterkrebs» [cáncer de útero] remite al vocabulario utilizado
por Benn en algunos de sus poemas. [N. del t.]
[XXXVI]
La división arbitraria del léxico en «vocabulario realista» y
«vocabulario poetizante» (este último apunta a los dos primeros
libros de Celan) muestra la distancia que separa las estéticas
de ambos poetas. Dicha división sería totalmente inadecuada para
los libros de poemas posteriores de Celan, en los que abundan
las palabras técnicas y científicas, y, en especial, los compuestos.
No sería extraño encontrar, por ejemplo, una palabra como «Abschußrampe»
[rampas de lanzamiento] en sus poemas tardíos. Por otro lado,
el contra-término escogido por Enzensberger para designar una
poesía anhistórica, «Asphodelen», aparecerá en un poema de Fadensonnen
[Soles de hilo] (1968): «Die Ewigkeit altert: in /
Cerveteri die / Asphodelen / fragen einander weiß. //
Mit mummelnder Kelle, / aus den Totenkesseln, / übern
Stein, übern Stein, / löffeln sie Suppen / in alle Betten /
und Lager.» [«La eternidad envejece: en / Cerveteri los /
asfódelos / se hacen preguntas unos a otros hasta emblanquecer. //
Con cucharón que mamulla, / van vaciando sopas / de
las ollazas de los muertos, / por encima de la piedra, de
la piedra, / en todos los lechos / y campos.»] (GW I,
177) [La traducción de Reina Palazón sorprende por sus opciones,
muy alejadas del sentido y la sintaxis del poema; véase: O. C.
Trotta, p. 290]. Se trata, aquí, de un descenso al reino
de los muertos que ha sido refeccionado por los campos. El carácter
mortuorio de la flor blanca del asfódelo estaba preparado de antemano
por el rol que esa misma planta representa en la mitología griega:
crece en los prados del Hades.
[XXXVII] Las traducciones castellanas disponibles
optan por el título Amapola y memoria. Sin embargo, la
flor de la amapola no es un opiáceo activo como la adormidera.
En Celan, se trata del olvido metódico —o vagamente inocente—
del suceso histórico por parte de los alemanes, Bachmann incluida;
véase el poema “Corona” del mismo libro: «nos amamos el uno al
otro como adormidera y memoria» (véanse las versiones respectivas
de J. L. Reina Palazón, p. 62, y de J. Munárriz,
p. 75). [N. del t.]
[XXXVIII]
Jean Bollack recuerda que durante una conferencia de Enzensberger
en París, organizada por el Instituto Goethe en el Museo de Artes
Aplicadas, en un ala del Louvre, a la que asistió junto con Celan,
éste, al sentirse ultrajado, tuvo que abandonar la sala. Véase
también el capítulo Nelly Sachs del libro Poésie contre
poésie de J. Bollack: PUF, París, 2001, pp. 45-56
[traducción castellana en curso].
[XXXIX]
Hans Magnus Enzensberger: Die Steine der Freiheit, in:
H.M.E.: Einzelheiten, Francfort del Meno: Suhrkamp, 1999,
pp. 246-252. En
ese texto, que es una presentación de Nelly Sachs, Celan aparece
citado al lado de Erich Fried para ilustrar la existencia de los
poetas de «hoy en día» (p. 246). Véase también la carta de
Nelly Sachs a Celan del 21 de marzo de 1961: «Hans Magnus Enzensberger
fügt dem Brief noch einige grüßende Sätze hinzu.» [«Hans Magnus
Enzensberger añade todavía a la carta unas frases de saludo.»]
en: Paul Celan / Nelly Sachs: Briefwechsel, Francfort del
Meno: Suhrkamp, 1993, p. 129), así como su toma de posición
en el caso Goll (Hans Magnus Enzensberger: Was zum Fall Celan
zu sagen ist: Zwei Stimmen, in: Die Welt, 16 de diciembre
de 1960).
[XL]
Briegleb, pp. 59-64.
[XLI]
Peter Rühmkorf: Das lyrische Weltbild der Nachkriegsdeutschen,
in: Bestandsaufnahme. Eine
deutsche Bilanz 1962,
bajo la dirección de Hans Werner Richter, Munich 1962, p. 447.
[XLIII]
GW I, 275-277. [Véase
también: O. C. Trotta, p. 190.]
[XLIV]
Véanse los versos: «Zu schwer befunden. / Schwerer werden.
Leichter sein.» [«Demasiado pesados nos encontraron ellos. /
Volvernos más pesados todavía. Ser mucho más ligeros.»] del poema
“Was geschah?” [“¿Qué sucedió?”] (GW I, 269). [Véase también:
O. C. Trotta, p. 187.]
[XLV]
La Santa Vehma («Feme», en alemán) era una cofradía
secreta germánica, de orígenes lejanos e inciertos. Desde finales
del siglo XII, dicha cofradía fundó, sobre todo en Westfalia,
toda una serie de tribunales secretos (los tribunales véhmicos,
en alemán «Fehmgericht») que se encargaban de que se respetara
el orden. Los jueces, que dispensaban una justicia expeditiva,
sólo pronunciaban la absolución o la pena de muerte. Después de
su apogeo en los siglos XIV y XV, los tribunales véhmicos perdieron
su influencia una vez que la paz pública de 1495 y la código penal
de Carlos V hubieron establecido sobre nuevas bases la administración
y la justicia en Alemania, con lo que la Vehma desapareció en
el siglo XVI. Véase la continuación del poema de Celan. [N. del
t.]
[XLVI]
Véase la edición crítica de las variantes: Paul Celan, Die
Niemandsrose. Vorstufen, Textgenese, Varianten, Tübinger Ausgabe.
Edición a cargo de Heino Schmull y Jürgen Wertheimer, Francfort
del Meno: Suhrkamp, 1996, pp. 116-119: «[…] Geunktes, aus
Händen, darüber / der Name Samuel spurt […]».
[XLVII]
El sentido figurado que da el Diccionario de las lenguas española
y alemana (tomo II) de R. J. Slaby, R. Grossmann
y C. Illig (Herder, Barcelona, 1994) es «atenerse a las instrucciones».
[N. del t.]
[XLVIII]
“Kristall” (GW I, 52). [Véase
también: O. C. Trotta, p. 68.]
[XLIX]
La versión castellana tiende a una búsqueda de recursos similares,
en lugar de hacer una traducción literal del poema, e insiste
en la asociación fonética entre «bluten» [sangrar] y «blühen»
[florecer] mediante el enrojecimiento de la flor: una floración
de sangre a través de las matanzas. [N. del t.]
[L]
Véase el capítulo sobre los «Hep-hep-Pogrome» en Michael A. Meyer
(direct.): Deutsch-jüdische Geschichte in der Neuzeit,
vol. II:
Empanzipation und Akkulturation, Munich: Beck, 1996, pp. 43-45.
[LI]
GW I, 229-230. [Véase también: O. C. Trotta, pp. 165-166.]
[LII]
Véase el capítulo IV, “Délires”, del libro de Jean Bollack: L’écrit.
Une poétique dans l’œuvre de Celan. PUF, París, 2003, pp. 89-107.
[Traducción castellana en curso.]
[LIII]
Una variante del poema dice: «Die / Söhne der Feme-Poeten»
(«Los / hijos de los poetas de la Santa Vehma»). Tübinger
Ausgabe, op. cit., p. 116.
[LIV]
El Diccionario de las lenguas española y alemana (tomo II) de
R. J. Slaby, R. Grossmann y C. Illig (op. cit.)
da varias acepciones para el término «Balg»; son interesantes
los usos figurados: «jemandem auf den Balg rücken» (acosar a alguien);
el verbo «bälgen» cuando se pronominaliza significa «pelearse».
«Balgerei anfangen»: armar pelea. [N. del t.]
[LVI]
Hans Magnus Enzensberger: Verteidigung der Wölfe, p. 19.
[LVII]
Hans Magnus Enzensberger: Blindenschrift [1964], Francfort
del Meno: Suhrkamp, 1999, p. 11.
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