El dinero: ese otro malestar [**]
Sergio
Rocchietti
Para
comenzar quisiera contarles que fue lo que me sucedió una vez
que el tema de "el dinero en Deleuze" comenzó a ser
una certeza de exposición. Puede parecer que nos alejamos de nuestra
consideración, el tema del dinero, y bien es así. Es así con el
tema del dinero, puede también no serlo, no ser así, y de ese
modo, al no serlo, nos situamos en un tópico muy específico y
bien conocido desde la antigüedad, me estoy refiriendo al "avaro",
véanse Los caracteres de Teofrasto o el mismo tema en Moliére.
No nos detendremos aquí, sería sumamente interesante una lectura
que siguiera este tópico, lugar clásico, del avaro, y tuviera
como fondo la lectura de textos de Freud sobre "el carácter
y el erotismo anal". Es una indicación, nada más.
Nuestro
tema es "el dinero en Deleuze". Podría ser breve, sumamente
breve, casi un cultor del género literario del microrrelato, y
decirles: hay una clase de un seminario de G. Deleuze donde
él plantea que el problema dejado de lado por el psicoanálisis
es "¿quién paga?; no sería una mala intervención a mi
juicio. Igual es una paráfrasis, un recuerdo, una cita hecha de
memoria , quizás con la "mala memoria" de toda elaboración
secundaria que busca y encuentra ser un orden que de sentido y
no es más (y nada menos) que una selección siempre tendenciosa.
Tendenciosa de nuestros deseos, que cuanto más inconcientes más
tendenciosos; nunca rectos, rectilíneos, siempre torcidos, oblicuos,
tendientes a una realización que los extingue como deseos. O sea,
podría decir eso: "hay una clase..." y nada más.
Concluir allí, e insisto no sería una mala intervención porque
estaríamos poniendo en acto un inicio una afirmación y un corte.
Y todos aquéllos que soporten el fárrago (ver al final de este
casi extenso prólogo o introducción; lo consideramos una mera
introducción a un tema mucho más vasto: la economía de los goces
y las producciones), sí, el fárrago de leer la selección de fragmentos
de las tres clases de seminario de Deleuze dados en la Universidad
entre los años 1971 / 1972, podrían concluir y coincidir conmigo
en que no es una mala intervención hacer un microrrelato en lugar
de una exposición que nos lleva inevitablemente a tener que confrontarnos
con palabras extrañas y con conceptos extraños; por lo menos sería
más simple, y cómodo, y placentero. Para aquéllos que soporten
ese diluvio de palabras cuya sintaxis y ajenidad nos altera será
posible encontrar un eco y una resonancia singular entre lo que
se está planteando aquí y lo que resonará en ustedes allí.
Trataré
de ser más preciso: estamos codificados. Y nuestras codificaciones
habituales que no se hacen sólo con signos de lenguaje sino con
todo tipo de objetos, usualmente nos ubican en lugares estancos,
en lugares de detención; estamos codificados y si podemos hacer
lugar a una línea de fuga en nosotros, en nuestras intensidades,
si una línea de fuga realiza una pequeña desterritorialización,
haremos lugar a algo, cualquier cosa, una duda, un disgusto, una
interrogación, una perplejidad, que convoque algo de nuestro querer
continuar interrogando (¿?, es un modo de decir: causando a nosotros
para acercarse a, y hacer con) los textos, o mejor aún, interpelando,
el decir de Deleuze y Guattari, por ejemplo en "El Antiedipo",
que es el producto final de estas clases de seminario dadas en
esos años.
Estamos
codificados y territorializados en esas pequeñas parcelas de pensamiento
y acción que son las disciplinas, las que profesamos (profesiones)
y aún por las que no ejercemos, que marcan límites y determinaciones
a las nuestras. La salida, las salidas, son los puntos, puntos
de fuga, de cada escenario disciplinario. Y aquí la palabra fuga
no tiene otro matiz más que el de la perpectiva, perspectivas.
La fuga no es más que la práctica de la disposición simbólica
que está tramada en cada una de nuestras escenas disciplinarias.
Practicarla o detenerla es asunto de cada quien. Pero no estamos
aquí para desarrollar los temas de la interdisciplina o la transdisciplina,
dejémos esto.
Introducir
a Deleuze e introducirnos en sus temas con especial referencia
al dinero no puede hacerse sin "hacer multiplicidad".
Esta es una de las acentuaciones que hace John Rajchman cuando
intenta plantear 'un mapa de Deleuze' en su libro que es altamente
recomendable (ver al final bibliografía recomendada). Y es más
al hacer la cita en el idioma original (francés) introduce la
posibilidad de traducción y ya ella misma es un factor de multiplicación,
pues las resonancias y conexiones en un idioma no son las mismas
en otro e incluso las consonancias y asonancias para uno no son
idénticas en otro. Ese "se debe hacer el múltiple",
lo múltiple, la multiplicidad, es una referencia explícita del
libro "escrito a cuatro manos" por Deleuze y Guattari
que es la continuación de "El Antiedipo. Capitalismo y esquizofrenia"
tal su título completo y que se llama "Mil mesetas".
No podemos más que dejar nuestra mención, consejo quizás, para
que se dirijan a su "meseta" inicial que se llama "Rizoma"
y que surja lo que surja. Desde ya no es una lectura fácil, como
plantea el psicoanalista francés J.-M.Vappereau, una lectura es
un abrir, cuando uno lee, llegan ideas, pensamientos, sensaciones,
digámoslo de una vez, múltiples. Un múltiple es lo convocado.
En términos de Deleuze, pensar es un proceso de fluencia. Un fluir
ininterrumpido que para hacerse entender (decimos nosotros) debe
detenerse en algunos puntos, es el famoso punto de capitón de
Lacan, hasta el signo lingüistico de Saussure.
Pensar
no es cogitar y oponer. Esta oposición dual -cogito cartesiano-
es justamente lo más rechazado por Deleuze ¿deberíamos decir que
es el polo reaccionario del inconciente el que opera las detenciones?
O tendríamos que agregar que la permanencia en las detenciones
son consecuencia directa de la influencia de este polo reaccionario
que impide la acción al polo revolucionario. La acción del libre
fluir.
"Si la
anti-psiquiatría tiene un sentido,
si el esquizo-análisis tiene
un sentido, es al nivel de un análisis del inconsciente, hacer
ir y volver el delirio de su polo siempre presente, polo fascista
reaccionario que implica un cierto tipo de investimento libidinal,
hacia otro polo, por duro y lento que sea, el polo revolucionario" [selección
de la primera clase citada al final].
Cuidémonos
de concluir con apresuramientos en la desactualización que podemos
sentir en una frase como tal. Es más, luego de la caída del muro
de Berlín y la consecuencia histórica inmediata, la globalización,
estas palabras de Deleuze tienen que ser más que nunca tenidas
en cuenta, o mejor que en cuenta, ése sería uno de los axiomas
del capitalismo, tenidas en reserva para ser continuadas en su
consideración bajo otros modos. Los libros de Imperio I
e Imperio II (Multitud), de T. Negri y M. Hardt no habrían
sido escritos sin Deleuze y Guattari, sin Foucault y otros, lo
mismo que Gramática de la multitud de Virno; tengamos en
nuestro aprecio o no tales escritos, no por ello dejaremos de
percibir que hay algo sumamente importante en sus planteos, la
misma importancia que podemos otorgarle a la República
de Platón o a la Utopía de Tomás Moro.
¿Qué es
lo que puede ser percibido de importante en tales trabajos situados
a tantos años de distancia -1800 uno y 500 el otro? El malestar.
Empleémos esa palabra usada y gastada por los freudianos. Un malestar
próximo, muy próximo, asco, ¿náusea, quizás?, seamos sartreanos
o existencialistas. Seamos lo que seamos, creyendo ser, nada podrá
impedir que algo se haga perceptible en un recorrido por cualquiera
de esos textos y de los que estamos acercando. El malestar y un
correlato efímero e intenso, el intento de solución de ese malestar.
Para decirlo con una palabra que lleva cinco siglos de acuñación:
la utopía.
Para nosotros
la utopía es el intento de solución del malestar. Humano para
más datos, de los seres hablantes para decirlo mejor. El malestar
humano es tal por proponer en el mismo acto de inicio un desvío
tal que nuestra llegada al mundo humano (simbólico) va a estar
regida por una profunda alienación que nos llevará la mayor parte
de la vida curar (hacemos uso aquí de las metáforas médico-políticas
tan caras al Platón del inicio, el del período socrático). Pocos
lo lograrán y no es una cuestión de elites, ni de aristos (aristocracia),
no, será una cuestión de abolir el dominio (domine, señor en latín,
dominar). Abolir el dominio de los domine que intentarán gozar
(palabra muy utilizada por Marx en sus Escritos económico-políticos
de 1844) de los otros (y de sus objetos). Palabra retomada por
Lacan para sus últimos Seminarios, a partir del XX y enlazada
a la plus-valía de Marx (Seminario XVI, De un Otro al otro), Lacan
haciéndose deudor del concepto de síntoma en el mismo autor (Marx).
Meras indicaciones, todas para prevenirnos, para mostrarnos cuan
difícil es el tema del dinero. Tocar el "dinero" es
ser un Midas de las cloacas ("la civilización: cloaca máxima";
J.L. Confs. en EEUU). Y aquí hagamos un alto para la reunión.
Hagamos
un alto (un corte, suspensión de la continuidad) para reunir en
un campo (meseta, plano) de convergencia, lo que desde distintos
puntos y vectores (divergencias e intensidades) llega hasta nosotros
luego de este pequeño trecho de camino realizado. Hemos dejado
a un lado a Freud y sus aportaciones al "carácter anal"
y en especial a las transmutaciones de las pulsiones. Nos hemos
dedicado a demorarnos en la introducción de Deleuze, no hay otra
posibilidad más que la demora hasta que se lo lea y se lo trague
o vomite, bendiciones de la digestión. Igual brindaremos algunos
antídotos en forma de claves-llaves antes de que eso suceda, que
se lo lea. Nuestra forma de desplazamiento incesante es la característica
principal del dinero. Antes de éstas épocas capitalistas se trataba
de "el oro" (Midas o el diario de viaje de Colón) y
la acumulación y el goce (de la retención), y su valor fetiche
( -Marx- un valor puro como el sol y los dioses). En lo post feudal
y la consolidación de un mercado de trabajo el dinero se erige
como la otra forma falogocéntrica, hubiera dicho Derrida, de hacer
presencia de un símbolo, un símbolo que domina (no nos olvidemos
de los "domine") todo (Marx). ¿Habrá excepción a este
todo? ¿Se hará excepción de este todo? Difícil para lo social,
no imposible para lo singular. ¿Serán las singularidades excepciones?
¿Estamos planteando las cuestiones del discurso del amo en los
microdispositivos y del discurso capitalista en los macrodispositivos?
¿Es la economía libidinal de los cuerpos lo que se modela en la
biopolítica? ¿O son las intensidades pulsionales las que dan forma
(de determinación) a los dispositivos biopolíticos?
Sabemos
que todas estas son preguntas de aproximación y que podrían formularse
de mejor manera cada vez que nos acerquemos a las problemáticas
puntuales en un tiempo diferente al de una introducción, pero
no queremos dejar de plantearlas. Es más, si hay psicología de
lo individual (de ese sujeto trascendental kantiano) no hay psicoanálisis
de lo individual, cada persona que acude a un análisis e ingresa
en el dispositivo (que no es la mera asociación libre, sino mucho
más que eso) hace una modificación también en lo social, por más
que también hay que aceptar las críticas deleuziana y foucaultiana
que -a mi parecer- se dirijen más a las instituciones que a las
personas, que si se "edipiza" al deseo se lo restringe
(*); comenzaría aquí otra discusión, ya el mismo Lacan
planteó al Edipo como un mito freudiano (ver Seminario XVII, El
revés del psicoanálisis), y al horizonte del psicoanálisis como
un ir más allá de "la roca de la castración" freudiana;
pero dejemos también de lado estas cuestiones técnicas y específicas.
Volvamos a la reunión. Hemos dicho que el dinero era ese otro
malestar ¿por qué ese otro?; ese otro modo del malestar que comienza
su itinerario en las consideraciones freudianas sobre la sexualidad
en 1905 y continuan luego del texto de El malestar en la cultura
de 1930, trabajo singularmente descriptivo hasta que Freud llega
al mecanismo de la renuncia pulsional como paradoja del superyó
(en su parte VII). Nuestra 'querida' civilización, cultura, sociedad,
está edificada con el desvío de las fuerzas primordiales de la
vida para ser utilizadas en la construcción de nuestro mundo (social,
cultural, etc.). Al desvío lo podemos llamar alienación y separación
(propuesta lacaniana de operaciones lógicas para el surgimiento
del sujeto del inc.); alienación desde Marx, o represión desde
Freud. Lo importante es ese quantum de desvío, ese refuerzo (esfuerzo)
de ir hacia los símbolos (palabras, letras, lenguaje, gestos,
silencios, mercancías, valores, o un simple trazo que invoca a
los animales en una pintura rupestre en el fondo de una caverna).
Es igual, cambiamos los nombres y las perspectivas y queda el
desvío. No es igual, cada punto de consideración plantea problemáticas
diferentes que se pueden combinar, así hemos conocido las manifestaciones
de Marx y Freud o Nietzsche, Marx y Freud, como acercamientos
teóricos o Freud y Lacan, etc., etc. Para nosotros el mapa se
remite a una cartografía no realizada, retomamos la distinción
entre mapa y calco de Rizoma (meseta uno de Mil Mesetas). Lo importante
es el desvío y lo que queda y lo que pasa. Y lo que queda en ese
espacio del quedar y lo que pasa y adónde llega y que hace al
llegar. Sea el dinero o el síntoma. Son si ustedes quieren, lógicas
simples, las que debemos poner en primer plano cuando hablamos
de fluires, flujos y fluencias. Son circuitos y superficies, recorridos
y trazos, densidades y bordes. Agreguemos, conexiones y figuras
extrañas, geometrías lovecraftianas (por el escritor H. P. Lovecraft),
inestables, indescriptibles en "ideas claras y distintas"
(Descartes). Es ese campo, el del goce (los goces) y sus paradojas
un campo que nos permite ese acercamiento del cuerpo libidinal
y la política económica, el del cuerpo social chorreando flujos
y el de la economía política de un individuo cuando se dice "trabajadora
sexual", cuestiones de economía, cuestiones de goces, cuestiones
de cuerpo, cuestiones de políticas, de poderes e impotencias,
de poderes y políticas, de poderes y dominios, de circulación,
sojuzgamiento, de vida y de muerte. Esto se merece nuestra atención
e incluso nuestra reflexión más ajustada y filosa para hacer de
nuestras prácticas algo un poco más eficaz.
(*)
"Derrida
ha visto claramente en que sentido el psicoanálisis, al
menos en una de sus primeras intenciones, se opone al código;
es un sistema de descodificación y por esto esa historia se echa
a perder. Porque descodificación quiere decir, o bien
leer un código, penetrar el secreto de un código, o bien quiere
decir descodificar en sentido absoluto, es decir destruir los
códigos para hacer pasar flujos en estado bruto; toda una parte
del psicoanálisis se proponía hacer una descodificación absoluta
de los flujos de deseo y no una descodificación relativa, hacer
pasar a los flujos el muro de los códigos, y hacer manar los flujos
de deseo en estado bruto. Ahí el
psicoanálisis estaba muy próximo a la economía deseante y, propiamente
hablando, a las máquinas deseantes, productoras de flujos de deseo,
y esto lo vemos en textos de Freud como: "La interpretación
de los sueños", donde dice: ¿qué distingue mi método de la
clave de los sueños? La gran diferencia es que la clave de los
sueños propone un código del deseo; Freud dice que ellos
lo tienen todo previsto, que proponen un código sistemático: esto
quiere decir eso, esa es la clave de los sueños; y en la perspectiva
de una clave de los sueños, si se descodifica el sueño se lo hace
en sentido relativo, es decir se descubre la cifra de su código.
Ahora bien, Freud dice que el psicoanálisis no tiene nada
que ver con eso, no traduce. Y Derrida lo muestra muy bien
en su artículo sobre Freud, en "La escritura de la diferencia".
El psicoanálisis opera una descodificación absoluta, traduce
los códigos en flujos en estado bruto, y ahí, el psicoanálisis
se opone a los códigos. De hecho, al mismo tiempo, y desde el
comienzo, inventan un nuevo código, a saber: el código edípico que es un código aún más codificado
que todos los códigos; y he aquí que los flujos del deseo pasan
en la codificación de Edipo, cualquier flujo de deseo,
se lo abate en el grillete edípico. En ese momento el psicoanálisis
se muestra cada vez menos capaz de comprender la locura, pues
el loco es verdaderamente el hombre de los flujos descodificados".
[Selección
clase dos] No acordamos con Deleuze en que se haya perdido la
historia del psicoanálisis porque en ningún momento un psicoanalista
aceptaría que la metapsicología de la interpretación o el ejercicio
de las intervenciones analíticas se remiten, se restringen a la
práctica de una descodificación; en una época tan temprana como
1909 hay indicaciones precisas y preciosas para apreciar desde
donde se ejerce la práctica del psicoanálisis, véase la quinta
de las Cinco conferencias en la Clark University y especialmente
en su parte final para apreciar lo que Freud plantea allí como
lugares de acción para la energía libidinal liberada por la desaparición
de los síntomas. Otra refutación mucho más sencilla es que el
trabajo de análisis queda del lado del analizante (paciente),
el analista propugna, libera, desbroza, facilita que lo encriptado
en los síntomas sea reubicado en la existencia por aquél que la
vive y no bajo los ideales del otro. Pero dejemos también esto,
hemos dicho e insistimos que la crítica de Deleuze es hacia una
época y hacia determinadas instituciones psicoanalíticas y la
política implementada por ellas y sus elementos constitutivos.
Hasta ahora ninguna institución pudo instituirse desde el discurso
analítico y es improbable que se lo haga porque la tarea del discurso
analítico es justamente la destitución y no la institución del
sujeto supuesto saber como del sujeto supuesto gobernar. Lo instituído
debe dar lugar a la destitución. La institución se cobija y se
enlaza bajo el anverso del discurso psicoanalítico, o sea, bajo
el discurso del amo, o sea bajo el feudo y bajo el pequeño señor
feudal de un territorio. El discurso del amo no es el discurso
del capitalismo (ni del capitalista). Seguimos confiando en la
liberación de la palabra de cada quien, en la liberación en la
palabra, con la palabra y con el otro (alguno), en sus microdispositivos
de efectuación y en sus posibilidades de expansión. De un bien-decir
a un bien-hacer es cuestión de conducta (éticas).
Palabras claves-llaves
para una lectura de Deleuze:
Agenciamiento: Concepto más amplio que el
de estructura, sistema, formación, etc. Un agenciamiento reúne
componentes heterogéneos, tanto de orden biológico como social,
maquínico, gnoseológico, imaginario. En la teoría esquizoanalítica
del inconsciente, el agenciamiento es concebido como sustituto
del "complejo" freudiano.
Código / sobrecodificación: La noción de código se utiliza aquí en un sentido amplio: se refiere
tanto a los sistemas semióticos como a los flujos sociales y a
los materiales. El término "sobrecodificación" corresponde
a una codificación en segundo grado.
Devenir: Término relativo a la economía del
deseo. Los flujos del deseo proceden por efectos y devenires,
independientemente del hecho de que puedan o no atravesar personas,
imágenes, identificaciones. De esta manera, un individuo etiquetado
antropológicamente como masculino puede ser atravesado por devenires
múltiples y, aparentemente, contradictorios: devenir mujer que
coexiste con un devenir niño, un devenir animal, etcétera,
Flujo: Los flujos materiales y semióticos
"preceden" a los sujetos y a los objetos. El deseo,
por lo tanto, no es, inicialmente, ni subjetivo ni representacional:
él es una economía de flujos.
Territorialidad / desterritorialización
/ reterritorialización: Se comprende
el concepto de territorio en un sentido amplio, que sobrepasa
el uso que suelen hacer la etnología y la etología. Los seres
existentes se organizan según territorios que los delimitan y
los articulan a los demás y a los flujos. El territorio puede
ser referido tanto a un espacio habitado como a un sistema perceptivo/percibido,
en el cual un sujeto se siente "en casa". El territorio
es sinónimo de apropiación, de subjetivación realizada sobre sí
mismo. El territorio puede ser desterritorializado, esto es, abrirse,
en líneas de fuga y salir de su curso. La reterritorialización
consiste en una tentativa de recomposición de un territorio desgajado
en un proceso desterritorializante. El capitalismo es un buen
ejemplo de sistema permanente de reterritorialización: las clases
dominantes están constantemente intentando "recapturar"
los procesos de desterritorialización en el orden de la producción
y de las relaciones sociales.
[Texto extraído de "El lenguaje libertario", varios autores, Págs.
175/6, editorial Altamira, Buenos Aires, Argentina, 1999.]
Selección: S.R.
Gilles
Deleuze - Curso del 16 de noviembre de
1971:
¿Qué
pasa sobre el cuerpo de una
sociedad? Flujos, siempre flujos, y una persona siempre
es un corte de flujo.
Una persona, es un punto de partida para una producción
de flujos, un punto de llegada para una recepción de flujos, de
flujos de todo tipo; o bien una intersección de muchos flujos.
Finalmente ese es siempre el problema esencial de la codificación
y de la territorialización, codificar los flujos con, y como medio
fundamental: marcar a las personas, (porque las personas están
en la intersección y el corte de los flujos, las personas existen
en los puntos de corte de los flujos).
[...]
Los
pensadores del siglo XIX tienen una reacción muy rara, principalmente
la escuela histórica francesa: es la primera en haber pensado
al siglo XIX en términos de clases, inventan la noción teórica
de clases y la inventan precisamente como una pieza esencial
del código capitalista, a saber: la legitimidad del capitalismo
viene de esto: la victoria de la burguesía como clase contra la
aristocracia.
[...]
Y
es que el capitalismo dispone de una especie de axiomática,
dispone entonces de algo nuevo que no se conocía. Y esta es, como
sucede con todas las axiomáticas, una axiomática, al límite, no
saturable; lista para añadir siempre un axioma de más que
hace que todo vuelva a funcionar.
[...]
Una
sociedad puede codificar la pobreza, la penuria, el hambre; lo
que no puede codificar,
es cuándo aparece esa cosa, entonces se dice: ¡¿qué es esa gente?!
Entonces,
en un primer momento, se agita el aparato represivo, si no
se los puede codificar, se intenta aniquilarlos. En un segundo
momento, se intenta encontrar nuevos axiomas que permitan, bien
que mal, recodificarlos.
Un
cuerpo social, se define así: perpetuamente las cosas,
los flujos chorreando sobre el, chorreando de un polo a otro,
y perpetuamente codificando; y hay flujos que escapan a los códigos,
y después hay un esfuerzo social para recuperarlos, para axiomatizarlos,
para rehacer un poco el código, a fin de darle un lugar a flujos
tan peligrosos; y todo a la vez. Hay gente joven que no responde
a los códigos, empiezan a tener un flujo de cabello que no estaba
previsto,
¿qué se hará con ellos? Se intenta recodificarlos, añadiendo un
axioma, se intenta recuperarlos, o bien hay algo más allá, que
continúa no dejándose codificar, ¿entonces qué?.
En otros
términos, el acto fundamental de la sociedad
es: codificar los flujos y tratar como enemigo lo que, con relación
a ella, se presente como un flujo no codificable,
porque, una vez más, esto pone en cuestión toda la tierra, todo
el cuerpo de esta sociedad.
[...]
¿Qué
es lo que falta para que se realice el encuentro entre los flujos descodificados del capital o del
dinero y los flujos descodificados de los trabajadores,
para que se realice el encuentro entre los flujos de capital naciente
y el flujo de mano de obra desterritorializado, literalmente,
el flujo de dinero y el flujo de trabajadores desterritorializados?
En efecto, la manera como el dinero se descodifica para
devenir capital-dinero y la manera como el trabajador
es arrancado a la tierra para devenir propietario de su sola fuerza de trabajo; estos son dos procesos completamente
independientes el uno del otro, es necesario que haya un encuentro
entre los dos. En efecto, el proceso de descodificación del
dinero para formar un capital se hace a través de las formas
embrionarias del capital comercial y del capital bancario; el
flujo de trabajo, su libre posesión de su sola fuerza de trabajo,
se hace a través de otra línea que es la de la desterritorialización
del trabajador al final de la feudalidad, y estos habrían podido
muy bien no encontrarse. Lo que está en la base del capitalismo
es una conjunción de flujos descodificados y desterritorializados.
El capitalismo se ha constituido sobre la quiebra de todos los
códigos y las territorialidades sociales pre-existentes.
Si
lo admitimos, ¿eso qué representa? La máquina capitalista es propiamente demente. Una
máquina social que funciona a base de flujos descodificados, desterritorializados.
Una vez más, no es que las sociedades no hayan tenido la idea;
la han tenido bajo la forma de pánico, se trataba de impedirlo
-pues esta era la inversión de todos los códigos sociales conocidos
hasta ahora-, entonces, ¿cómo puede funcionar una sociedad que
se constituye sobre el negativo de todas las sociedades pre-existentes?
Una sociedad donde lo propio es descodificar y desterritorializar
todos los flujos: flujos de producción, flujos de consumo, ¿cómo
puede funcionar, bajo qué forma? quizá el capitalismo tiene otros
procedimientos diferentes a la codificación para hacerla funcionar,
tal vez es completamente diferente. Lo que quisiera, en este momento,
sería refundamentar, a cierto nivel, el problema de la relación
Capitalismo-Esquizofrenia -y el fundamento de su relación se encuentra
en algo común entre el capitalismo y la esquizofrenia; lo que
tienen completamente en común, -y quizá es una comunidad que nunca
se realiza, que no toma una figura concreta-, es la comunidad
de un principio todavía abstracto, a saber, el uno como la otra
no dejan de hacer pasar, de emitir, de interceptar, de concentrar
los flujos descodificados y desterritorializados.
[...]
La esquizofrenia es el negativo de la formación capitalista. En un sentido,
va más lejos, el capitalismo funciona sobre una conjunción
de flujos descodificados, con una condición que es que al mismo
tiempo que descodifica perpetuamente los flujos de dinero, flujos
de trabajo, etc., introduce, construye un nuevo tipo de máquina,
al mismo tiempo, no después, una máquina que ya no es de codificación,
una máquina axiomática. Así es como llegará a ser un sistema
coherente, a condición, para nosotros, de decir en que se distingue
tan profundamente una máquina axiomática de flujos descodificados
de una codificación de los flujos.
[...]
Mientras
que el esquizo, da más, ya no se deja axiomatizar, va siempre
más lejos con los flujos descodificados; si es preciso sin flujos,
antes que dejarse codificar; nada de tierra, antes que dejarse
territorializar. ¿En qué relación están, el uno con el otro?
A partir de ahí se plantea el problema. Hay que estudiar más de
cerca la relación capitalismo / esquizofrenia, dándole a esta
la mayor importancia: ¿es verdad que, y en qué sentido, puede
definirse el capitalismo como una máquina que funciona a base
de flujos descodificados, a base de flujos desterritorializados?
¿En qué sentido es el negativo
de todas las formaciones sociales y por eso mismo, en que sentido
la esquizofrenia
es el negativo del capitalismo, y va aún más lejos en la descodificación
y la desterritorialización, y hasta dónde va, y a dónde lo conduce?
¿Hacia una nueva tierra, hacia nada de tierra, hacia el diluvio?
Si
intento enlazarlo con los problemas del psicoanálisis,
¿en qué sentido, de qué manera -es solo un punto de partida-,
yo supongo que hay algo en común entre el capitalismo, como estructura
social, y la esquizofrenia como proceso? Algo en común hace que
el esquizo sea como el negativo del capitalismo (el mismo el negativo
de todo el resto), y ahora podemos comprender esa relación considerando
los términos:codificación de flujos, flujos descodificados y desterritorializados,
axiomática de flujos descodificados, etc.
Nos falta
ver en qué el problema psicoanalítico y psiquiátrico, continúa
preocupándonos. Es necesario volver a leer tres textos de Marx:
en el libro I, la producción de la plusvalía, el capítulo sobre
la baja tendencia en el último libro, y, en fin, en los "Gründrisse",
el capítulo sobre la automatización.
[...]
Nunca hay primero un flujo
y después un código que viene sobre él. Los dos coexisten. ¿Cuál
es el problema? Si retomo los estudios, ya antiguos, de Levi-Strauss
sobre el matrimonio, él nos dice: lo esencial en una sociedad
es la circulación y el intercambio. El matrimonio, la alianza,
eso es intercambiar, y lo importante es que algo circula y se
intercambia. Hay, entonces, un flujo de mujeres -elevar algo al
coeficiente de flujo me parece que es una operación social, la
operación social flujo; al nivel de la sociedad no hay mujeres,
hay un flujo de mujeres que remite a un código, código de cosas,
de edades, de clanes, de tribus, pero nunca hay un flujo de mujeres
y después, en segundo lugar, un código; el código y el flujo están
absolutamente formados cara a cara el uno del otro. ¿Cuál es,
entonces, al nivel del matrimonio, el problema en una sociedad
primitiva? El problema es que, con relación a los flujos de mujeres,
en virtud del código, hay algo que debe pasar. Se trata de formar
una especie de sistema, no del todo como lo sugiere Levi-Strauss,
no del todo como una combinatoria
lógica, sino un sistema físico con territorialidades:
algo entra, algo sale, entonces vemos como, relacionadas con el
sistema físico matrimonio, las mujeres se presentan bajo la forma
de un flujo, de ese flujo; el código social quiere decir
esto: con relación a un tal flujo,
algo del flujo debe pasar, es decir manar; algo no debe pasar;
y en tercer lugar -serían los tres términos fundamentales de un
código-, algo debe hacer pasar o, al contrario, bloquear.
Ejemplo, en los sistemas matrilineales, todo el mundo conoce la
importancia del tío uterino, ¿por qué? En el flujo de mujeres,
lo que pasa es el matrimonio permitido o aún prescrito.
[...]
En
todas las sociedades, el problema siempre ha sido codificar los
flujos y recodificar aquellos que tendían a escapar -¿cuándo vacilan
los códigos en las sociedades llamadas primitivas? Esencialmente
en el momento de la colonización, donde, ahí, el código es lanzado
fuera del campo bajo la presión del capitalismo; basta ver lo
que ha representado en una sociedad codificada la introducción del dinero: hace
saltar por los aires todo su circuito de flujos. En ese sentido
ellos distinguen esencialmente tres tipos de flujos: los flujos
de producción por consumir, los flujos de prestigio, objetos de
prestigio y los flujos de mujeres.
Cuando se introduce el dinero es la catástrofe (ver lo que Jaulin
analiza como el etnocidio: dinero, complejo de Edipo). Ellos intentan
relacionar el dinero con sus códigos, como tal eso solo puede
ser un bien de prestigio, no es un bien de producción o de consumo,
no es una mujer, pero con el dinero, los jóvenes de la tribu que
comprenden más rápido que los ancianos, aprovechan para apoderarse
del circuito de los bienes de consumo, circuito que, tradicionalmente
en ciertas tribus, era mantenido por las mujeres. He aquí que
los jóvenes, con el dinero, se apoderan del circuito del consumo;
con el dinero que no puede ser codificado en un marco preciso;
se empieza con dinero
y se termina con dinero.
D-M-D,[dinero-mercancía-dinero]
no hay manera de codificar esa cosa porque los flujos cualitativos
son reemplazados por un flujo de cantidad abstracta del que lo
propio es la reproducción infinita de la que el tipo es D-M-D.
Ningún código puede soportar la reproducción infinita. Lo
formidable en las sociedades primitivas es que existe la
deuda, pero existe bajo la forma de bloque finito, la
deuda es finita. Entonces, en ese sentido los flujos continúan
huyendo, lo que no impide que los códigos sean correlativos y
que codifiquen los flujos; sin duda, eso se escapa por todos lados,
y al que no se deja codificar se le dirá: es un loco, se le
codificará: el loco de la ciudad, se hará un código de código.
La
originalidad del capitalismo
es que ya no cuenta sobre ningún código, hay residuos
de código, pero ya nadie cree: ya no creemos en nada. El último
código que
ha sabido producir el capitalismo es el fascismo: un esfuerzo
para recodificar y reterritorializar todo, aún al nivel económico,
al nivel del funcionamiento del mercado en la economía fascista;
vemos ahí un esfuerzo extremo por resucitar una especie de código
que habría funcionado como código del capitalismo; literalmente,
eso solo podía durar lo que ha durado. En cuanto al capitalismo,
él es incapaz de proporcionar un código que cuadricule el conjunto
del campo social, porque sus problemas ya no se plantean en términos
de código, sus problemas son hacer una mecánica de los flujos
descodificados como tales, entonces únicamente en ese sentido,
opongo el capitalismo como formación social
a todas las otras formaciones sociales conocidas.
[...]
Todo
lo que se hace del lado del psicoanálisis y la psiquiatría,
¿a qué remite?
El
deseo,
o no importa, el inconsciente no es imaginario o simbólico, es
únicamente
maquínico, y hasta tanto ustedes no alcancen la región de la máquina
de
deseo, mientras permanezcan en lo imaginario, en lo estructural
o en lo simbólico,
ustedes no habrán verdaderamente captado el inconsciente. El inconsciente
son máquinas que, como toda máquina, se confirman por su funcionamiento.
[...]
El esquizoanálisis
procederá a la inversa del psicoanálisis, en
efecto, cada vez que el sujeto cuente algo que se relacione, de
cerca o de lejos, con Edipo o la castración, el esquizo-análisis
dirá: ¡tonterías!. Lo
que verá como importante es que Schreber padre inventa un sistema
pedagógico de valor universal, que no actúa sobre su pequeño,
sino mundialmente: Pan-gimnasticón. Si se suprime del delirio
del hijo la dimensión político-mundial del sistema pedagógico
paterno, no se puede comprender nada. El padre no aporta una
función estructural sino un sistema político. Digo
que la libido pasa por ahí, no por papá y mamá, sino por el sistema
político. En
el Pan-gimnasticón hay máquinas. No hay sistema sin máquinas,
un sistema en rigor es una unidad estructural de máquinas, aún
si hay que hacer estallar al sistema para llegar hasta las máquinas.
Y ¿qué son las máquinas de Schreber? Son máquinas Sádico-Paranoicas,
un tipo de máquinas delirantes. Son sádico-paranoicas en el sentido
en que se aplican a los niños, de preferencia a los niños pequeños.
Con esas máquinas los niños permanecen tranquilos.
[...]
Una
vez más, los nombres de la historia y no el Nombre del padre.
[...]
La
tarea del esquizo-análisis
es ver como los parientes juegan en el inconsciente
como agentes de intersección, agentes de trasmisión en
un sistema de flujos de deseo, de máquinas deseantes, y que lo
que cuenta, es mi relación inconsciente
con mis máquinas deseantes.
¿Qué son mis máquinas deseantes en mi? Y
por eso mismo la relación inconsciente de esas máquinas deseantes
con las grandes máquinas sociales de las que proceden... y entonces,
no hay ninguna razón para mantener el psicoanálisis en la tentativa
de reterritorializarnos.
[...]
... digo
que el deseo, bajo la forma sexual fundamental, solo puede ser
comprendido en sus investimentos sexuales, no llevados sobre papá-mamá,
eso es secundario, sino en tanto que llegan sobre -de una parte,
sobre las máquinas deseantes, porque la libido es la energía libre
de las máquinas deseantes, y de otra parte, a través de nuestros
amores sexuales, homosexuales, heterosexuales.
Lo
investido siempre son los cortes de las dimensiones de un campo
histórico, y seguramente el padre y la madre juegan dentro de
este, son agentes de comunicación de máquinas deseantes, y de
otra parte, los unos con los otros, y de otra parte, las máquinas
deseantes con las grandes máquinas deseantes.
Hacer
Esquizo-análisis
es hacer tres operaciones:
Una tarea
destructiva: hacer
saltar las estructuras edípicas y castradoras para llegar a una
región del inconsciente donde no haya castración, etc., porque
las máquinas deseantes ignoran eso.
Una
tarea positiva: que
se tiene que ver y analizar funcionalmente, nada hay a interpretar.
Una máquina no se interpreta, se capta su funcionamiento o sus
fallos, el por qué de sus fallos: la picota edipiana, la picota
psicoanalítica del diván es la que introduce los fallos en las
máquinas deseantes.
Tercera
tarea: las máquinas deseantes solo funcionan invistiendo a las
máquinas sociales. Y aquellas son esos tipos de investimentos
libidinales, distintos de los investimentos preconcientes de interés,
esos investimentos sexuales -a través de todos los seres que amamos,
todos nuestros amores, son un complejo de desterritorializacion
y de reterritorialización, no son la territorialidad seca e histérica
del diván, y a través de cada ser que amamos, lo que investimos
es un campo social, son las dimensiones de ese campo social, y
los parientes son agentes de trasmisión en el campo social-.
Ver la
carta de Jackson; la madre negra clásica que dice a su hijo: no
hagas historias, haz un buen matrimonio, gana dinero. ¿Esta madre
clásica actúa como madre y como objeto del deseo edipiano, o actúa
en tanto que trasmite un cierto investimento libidinal del campo
social, a saber el del tipo que hace un buen matrimonio?
[...]
y
el último problema del esquizo-análisis
no es solo el estudio positivo de las máquinas deseantes, sino
el estudio positivo de la manera en que las máquinas deseantes
proceden al investimento de las máquinas sociales, sea formando
los investimentos de la libido de tipo revolucionario, sea formando
los investimentos de la libido de tipo reaccionario. El dominio
del esquizo-análisis se distingue en ese momento del dominio de
la política, en el sentido en que los investimentos políticos
preconcientes son investimentos de interés de clases que son determinables
por ciertos tipos de estudios, pero que aún no dicen nada sobre
el otro tipo de investimento, a saber los investimentos propiamente
libidinales -o investimentos del deseo. Al punto que se puede
llegar a que un investimento preconciente revolucionario puede
estar doblado de un investimento libidinal de tipo fascista; lo
que explica cómo se hacen los desplazamientos
de un polo a otro del delirio, cómo un delirio tiene fundamentalmente
dos polos -lo que decía muy bien Artaud: "el misterio
de todo es Heliogábalo el anarquista", porque son dos polos
-no se trata simplemente una contradicción, es la contradicción
humana fundamental, a saber el polo del investimento inconsciente
de tipo fascista, y el investimento inconsciente de tipo revolucionario.
Lo que me fascina en un delirio, es la ausencia radical de papá-mamá,
salvo como agentes de trasmisión, salvo como agentes de intersección,
y ahí tienen un rol; pero al contrario la tarea del esquizo-análisis
es desarrollar en un delirio las dimensiones inconscientes
del investimento fascista
y del investimento revolucionario, y hasta qué punto resbala,
hasta qué punto oscila. Ese es del dominio profundo de la libido.
En la territorialidad más reaccionaria, la más folklórica puede
surgir (nunca se sabe) un fermento revolucionario, algo esquizo,
algo loco, una desterritorialización: el problema vasco, están
poblados de fascismos, pero en otras condiciones, esas mismas
minorías pueden estar determinadas, no digo que se haga por azar,
ellas pueden asegurar un rol revolucionario.
[...]
Si la
anti-psiquiatría tiene un
sentido, si el esquizo-análisis tiene
un sentido, es al nivel de un análisis del inconsciente, hacer
ir y volver el delirio de su polo siempre presente, polo fascista
reaccionario que implica un cierto tipo de investimento libidinal,
hacia otro polo, por duro y lento que sea, el polo revolucionario.
Richard:
¿Por qué únicamente dos polos?
Deleuze:
Se pueden hacer muchos, pero fundamentalmente hay dos grandes
tipos de investimentos,
dos polos. ¿La referencia de los investimentos libidinales, es
papá-mamá, son las territorialidades y las desterritorializaciones?
Es lo que hay que encontrar en el inconsciente, sobre todo a nivel
de sus amores.
[...]
La
familia es un sistema de trasmisión de los investimentos
sociales de una generación a otra, pero no pienso que el que se
haga el investimento social sea un elemento necesario, porque
de todas maneras hay máquinas deseantes que, por sí mismas,
constituyen los investimentos sociales libidinales de las grandes
máquinas sociales.
Si usted
dice: el loco es alguien que permanece con sus máquinas deseantes
y que no
procede a investimentos sociales, no estoy contigo. En toda locura
veo un intenso
investimento de un tipo particular del campo histórico, político,
social,
aún en las personas catatónicas. Eso vale tanto para el adulto
como para el
niño, desde la más tierna infancia las máquinas deseantes están
empalmadas sobre
el campo social.
[...]
...
si desear es desterritorializarse,
es necesario decir que cada tipo de territorialidad es apta para
soportar tal o cual genero de índice maquínico: el índice maquínico
es lo que, en una territorialidad, sería apto para hacer huir
en el sentido de una desterritorialización. Entonces, tomo
el ejemplo del sueño, desde el punto de vista en que intento explicar
el papel de las máquinas, es muy importante, diferente al del
psicoanálisis: cuando un avión pasa o una máquina de coser -el
sueño, es una especie de pequeña territorialidad imaginaria, el
dormir o la pesadilla son las desterritorializaciones- se puede
decir que la desterritorialización y las reterritorialidades solo
existen las unas en función de las otras, pero usted puede evaluar
la fuerza de desterritorialización posible en los índices que
están sobre tal o cual territorialidad, es decir lo que soporta
del flujo que huye -huir y huyendo, hacer huir,- no a los otros,
sino algo del sistema, un cabo.
Un índice
maquínico en una territorialidad es lo que mide en esa territorialidad
la potencia de huir haciendo huir los flujos, en éste aspecto
no valen todas las territorialidades. Hay territorialidades artificiales,
entre más huya y más pueda huir huyendo, más se desterritorializará.
Nuestros amores están siempre situados sobre una territorialidad
que, con relación
a nosotros, nos desterritorializan o bien nos reterritorializan.
En este aspecto, hay malentendidos en juego de investimentos que
son el problema del esquizo-análisis: en lugar de tener como
referente a la familia, tiene como referente los movimientos de
desterritorialización, de reterritorialización [...]
.
Traducción
al español: Ernesto Hernández B.
Santiago
de Cali, Octubre 1997; e-mail: epropal@col2.telecom.com.co
Destacados:
J.Muñoz /G.Piquín/ S.R.
Gilles
Deleuze - Curso del 14 de dicembre de
1971 (selección):
Quisiera
plantear el problema de la economía de los flujos, la vez
pasada, alguien quería una definición más precisa de los flujos,
más precisa que algo que chorrea sobre el socius; llamo socius
no a la sociedad sino a una instancia social particular que
juega el rol de cuerpo pleno. Toda sociedad se presenta
como un socius o cuerpo pleno sobre el cual chorrean flujos de
toda naturaleza y son cortados, y el investimento social del deseo,
es esta operación fundamental del corte-flujo a la cual
se puede dar el cómodo nombre de esquizo. Todavía no importa,
para nosotros, tener una definición real de los flujos, pero importa,
como punto
de partida, tener una definición nominal y esta definición
nominal debe proporcionarnos un primer sistema de conceptos.
Tomo como
punto de partida para la búsqueda de una definición nominal de
los flujos, un estudio reciente de un especialista de los flujos
en economía política: Daniel Entier, "Flux et stocks".
Stocks y flujo son dos nociones fundamentales de la economía política
moderna marcados por Keynes al punto que se encuentra en
él la primera gran teoría de los flujos en "La teoría general
del empleo y del interés". Entier nos dice: "desde
el punto de vista económico, se puede llamar flujo al valor de
las cantidades de bienes de servicio o de moneda que son trasmitidos
de un polo a otro"; el concepto de polo es el
primer concepto por relacionar con el de flujo; el flujo
en tanto que mana sobre el socius, entra por un polo y sale por
otro.
[...]
cuando una sociedad está completamente descodificada los flujos
saltan a un sistema contable, a una axiomática de las cantidades
abstractas, en lugar de remitir a los códigos calificados; el
sistema contable en el sistema capitalista es el residuo de cantidades,
abstracción de la codificación de los flujos, el capitalismo funciona
con base en flujos descodificados, entonces, esos flujos son captados
en un sistema de base contable...
[...]
Acabamos
de ver la correlación de la noción de flujo con cinco nociones: polo, código
o sistema contable, fase de las trasformaciones, sector, stock.
Si
intentamos reducir todo eso, creo que la noción de la que yo partía
la vez pasada, opera una tal reducción o reune esos cinco referentes,
a saber la noción de corte-flujo.
Pues la
noción de corte-flujo
debe entenderse simultáneamente de dos maneras: se entiende en
una correlación del flujo mismo y del código, y si, una vez más
en el capitalismo, se percibe que los flujos son contabilizados,
lo son en favor de un movimiento de descodificación tal que el
sistema contable simplemente ha tomado el lugar de los códigos;
entonces se percibe que no basta hablar de sistema contable, sino
que habría que hablar de un sistema o de una estructura de
financiamiento.
La
estricta correlación del flujo y del código implica que en una
sociedad, en apariencia -y es nuestro punto de partida-, solo
se pueden agarrar los códigos por la operación que los codifica,
es que, en efecto, un flujo no codificado, es propiamente hablando, la cosa
o lo innombrable. El terror de una sociedad es el diluvio,
el torrente: el diluvio es el flujo que rompe la barrera de los
códigos. Las sociedades no tienen temor porque todo está codificado,
la familia está codificada, la muerte está codificada, pero lo
que les da pavor es el hundimiento de algo que hace crujir los
códigos. Entonces un flujo solo es reconocible como flujo económico
y social por y en el código que lo codifica, ahora bien, esta
operación de codificación implica dos cortes simultáneos, y es
esta operación de simultaneidad la que permite definir esta noción
de corte- flujo: simultáneamente, en una operación de codificación
de los flujos, se produce, gracias al código, una extracción sobre
el flujo, y esta extracción sobre el flujo define sus polos: entra
en tal sitio y sale en tal otro sitio, entre los dos, esto
es lo que hace el corte-extracción, al mismo tiempo que
el código
remite a un corte de otro tipo y estrictamente simultáneo, esta
vez se trata de: no hay extracción de un flujo que no se acompañe
de una separación sobre o en el código que codifica ese flujo,
si bien es la simultaneidad de la extracción de flujo y de la
separación de un segmento de código la que permite definir el
flujo en preferencia a los polos, sectores, fases, stocks. Esta
noción de corte-flujo se presenta doble puesto que es a la vez
corte-extracción actuando sobre el flujo y corte-separación actuando
sobre el código.
[...]
Un loco, a primera vista,
es un tipo que hace pasar lo innombrable, es alguien que arrastra
los flujos descodificados: "un dios me habla,
pero no es vuestro dios"; los griegos tenían una noción que
es la de demonio, ellos tenían los dioses y los dioses estaban
repartidos, todo estaba bien cuadriculado, tenían las potencias
y los espacios; de cierta manera, se habían acomodado, eran sedentarios,
tenían su territorio y los demonios operaban su codificación.
El sistema religioso, no hay que tomarlo a nivel ideológico,
sino a nivel de su pertenencia al código social; los demonios
lo eran ante todo de las potencias que no respetaban los códigos.
En Edipo, hay un texto que se ha traducido mal y es: "cual
demonio ha saltado de un gran salto", texto saltarín
franqueando los límites, era el texto de una potencia innombrable,
lo era de la desmesura, y no forzarmos las cosas, traducimos esa
descodificación. Entonces un demonio habla de tal manera que el
loco recibe los flujos descodificados, emite flujos descodificados,
se fuga por todas partes, mezcla todos los códigos. Edipo corre
el riesgo de no prender en él, porque literalmente, Edipo
es un código ridículo. Cuando algo funciona mal, siempre hay que
remontarse mas arriba para ver donde comenzó a echarse a perder
(la URSS), y el psicoanálisis se ha echado a perder, ¿Por
qué y cómo? Derrida ha visto claramente en que sentido
el psicoanálisis, al menos en una de sus primeras intenciones,
se opone al código; es un sistema de descodificación y por esto
esa historia se echa a perder. Porque descodificación quiere decir,
o bien leer un código, penetrar el secreto de un código, o bien
quiere decir descodificar en sentido absoluto, es decir destruir
los códigos para hacer pasar flujos en estado bruto; toda una
parte del psicoanálisis se proponía hacer una descodificación
absoluta de los flujos de deseo y no una descodificación relativa,
hacer pasar a los flujos el muro de los códigos, y hacer manar
los flujos de deseo en estado bruto. Ahí
el psicoanálisis estaba
muy próximo a la economía deseante y, propiamente hablando, a
las máquinas deseantes, productoras de flujos de deseo,
y esto lo vemos en textos de Freud como: "La interpretación
de los sueños", donde dice: ¿qué distingue mi método
de la clave de los sueños? La gran diferencia es que la clave
de los sueños propone un código del deseo; Freud dice que ellos
lo tienen todo previsto, que proponen un código sistemático: esto
quiere decir eso, esa es la clave de los sueños; y en la perspectiva
de una clave de los sueños, si se descodifica el sueño se lo hace
en sentido relativo, es decir se descubre la cifra de su código.
Ahora bien, Freud dice que el psicoanálisis no tiene
nada que ver con eso, no traduce. Y Derrida lo muestra
muy bien en su artículo sobre Freud, en "La escritura
de la diferencia". El psicoanálisis opera una descodificación
absoluta, traduce los códigos en flujos en estado bruto, y ahí,
el psicoanálisis se opone a los códigos. De hecho, al mismo
tiempo, y desde el comienzo, inventan un nuevo código, a saber:
el código edípico que
es un código aún más codificado que todos los códigos; y he aquí
que los flujos del deseo pasan en la codificación de Edipo,
cualquier flujo de deseo, se lo abate en el grillete edípico.
En ese momento el psicoanálisis se muestra cada vez menos
capaz de comprender la locura, pues el loco es verdaderamente
el hombre de los flujos descodificados.
Y
Beckett es el hombre que ha mostrado esto de una manera
viviente y convincente, las extrañas criaturas de Beckett
pasan su tiempo descodificando las cosas, hacen pasar flujos no
codificables. La operación social solo puede captar los
flujos en relación con los códigos que operan sobre ellos, en
la simultaneidad, separando los flujos deducidos de cadenas o
de códigos, y el loco, ahí, hace pasar flujos sobre los
cuales nada se puede deducir, ya no tiene códigos,
hay una cadena de flujos descodificados, pero no se pueden cortar.
Hay una especie de torrente o de falla del cuerpo, quizá eso es,
después de todo, el cuerpo sin órganos, cuando sobre el cuerpo,
o del cuerpo, manan, por polos de entrada y de salida, flujos
sobre los cuales no se puede operar extracciones porque ya no
hay códigos sobre los que se puedan operar las separaciones.
[...]
Y
la experiencia del operado sobre un cuerpo sin órganos, es que,
literalmente, sobre su cuerpo manan flujos no codificables que
constituyen la cosa, lo innombrable.
En el
momento en que respira, es una especie de gran confusión de los
flujos en un solo flujo indiviso que no es susceptible de extracciones,
ya no se puede cortar. Un largo arroyo indomable donde todos los
flujos que normalmente están distinguidos por sus códigos, se
reúnen en un solo y mismo flujo indiviso, manando sobre un solo
y mismo cuerpo no diferenciado, el cuerpo sin órganos.
Y el operado loco, cada bocanada de respiración que toma, al mismo
tiempo lo es de baba, el flujo de aire y de saliva tienden a entremezclarse
el uno al otro, de tal manera que no hay rasgos. Aún más, cada
vez que respira y babea, a la vez hay una vaga ansia de defecación,
una vaga erección: el cuerpo sin órganos huye por
todos los extremos. Es triste, pero por otra parte, tiene momentos
muy alegres, mezclar todos los códigos, ahí se tienen grandes
momentos, por eso Beckett es un autor cómico.
Hay que
decir: "y además, y además", pero eso constituye al
loco y su lugar en la sociedad como aquel por donde pasan
los flujos descodificados, y por eso es captado como el peligro
fundamental. El loco no descodifica en el sentido de que
disponga de un secreto del que la gente normal habrían perdido
el sentido; descodifica en el sentido de que, en su pequeño
rincón, maquina pequeñas máquinas que hacen pasar flujos y hacen
saltar los códigos sociales. El proceso esquizofrénico
como tal, del que el esquizo es solo la continuación esquizofrénica, bien,
el proceso esquizofrénico es el potencial
propio de la revolución en oposición a los investimentos
paranoicos que son fundamentalmente
de tipo fascista.
Llegamos
a este último resultado, a saber: la operación económica de
la codificación de los flujos con el doble corte, corte separación
y corte extracción, y sobre el socius en una sociedad esas
extrañas criaturas, los locos, que hacen pasar los flujos
descodificados. La formación del capitalismo es el fenómeno
más extraño de la historia mundial porque, de cierta manera, el
capitalismo es la locura en estado puro, y de otra manera, al
mismo tiempo es lo contrario de la locura. El capitalismo
es la única formación social que supone, para aparecer, el derrumbamiento
de todos los códigos precedentes. En ese sentido,
los flujos del capitalismo son los flujos descodificados y eso
plantea el problema siguiente: ¿cómo una sociedad, con todas sus
formaciones represivas bien constituidas, ha podido formarse sobre
la base de lo que constituía el terror de las otras formaciones
sociales, a saber: la descodificación de los flujos?
La relación
íntima entre capitalismo y esquizofrenia, es su común instalación,
su común fundación sobre flujos descodificados en tanto que descodificados.
¿Cómo se hace esta descodificación? Habría que tener presentes
en el espíritu estas dos exigencias: la afinidad fundamental
de la esquizofrenia y del capitalismo, pero al mismo tiempo,
en esa afinidad fundamental, encontrar la razón por la cual la
represión de la locura, en el capitalismo, se hace
de una manera increíblemente más dura y más específica en relación
con las formaciones pre-capitalistas.
Tenemos, en un caso, una economía
política, una economía libidinal, en el otro caso, una economía
de los flujos descodificados.
Quisiera
mostrar que, históricamente, eso se produce en un periodo de tiempo
muy largo -hay máquinas sociales que son sincrónicas, hay
máquinas sociales que son diacrónicas; las máquinas despóticas
asiáticas son una forma verdaderamente sincrónica, el estado asiático
de Marx surge de un golpe, todas las piezas y engranajes
del aparato de estado aparecen sincrónicamente. La formación
de la máquina capitalista se extiende por muchos siglos. Es
una máquina diacrónica y ha necesitado dos grandes momentos: el
capitalismo no descodifica los flujos, los flujos se descodifican
sobre lo que se llama la ruina y decadencia de los grandes
imperios, y la feudalidad es solo una de las formas
de la ruina y de la decadencia. El capitalismo no procede
de la descodificación de los flujos porque la supone, supone flujos
que han perdido sus códigos.
Marx
es el autor que ha mostrado la contingencia radical de la formación
del capital. Toda filosofía de la historia es, o
bien teológica, o bien historia de las contingencias y los encuentros
imprevistos. El fenómeno originario del capitalismo hace
que esos flujos descodificados en tanto que descodificados, entren
en conjunción. Ahora bien, ¿qué asegura esta conjunción?
Sentimos que, al igual que la historia nos informa sobre los procesos
de descodificación de los flujos, así mismo lo que asegura la
conjunción de los flujos descodificados como tales, solo pueden
ser los procesos de un sector histórico particular.
Esta historia
del capitalismo, que implica una descodificación generalizada
de los flujos y al mismo tiempo otra cosa, como si debiera tomar
lugar un aparato para conjugar los flujos descodificados; eso
es lo que da al capitalismo su apariencia, pura ilusión, de liberalismo.
El capitalismo nunca ha sido liberal, siempre ha sido capitalismo
de estado. Las historias del capitalismo de estado comienzan en
Portugal en el siglo XII. No ha habido momento en que los
flujos se descodifiquen y todo este en estado libre, y después
una recuperación, siendo la recuperación lo malvado. Y si es verdad
que el capitalismo sustituye los viejos códigos derrumbados
de las máquinas de conjugar por máquinas axiomáticas infinitamente
más crueles que el déspota más cruel, aunque de otra crueldad,
es al mismo tiempo que se descodifica y que se capta por otra
máquina que es una máquina de conjugar los flujos descodificados.
De ahí la afinidad con la esquizofrenia porque esta funciona
con base en descodificaciones y su oposición a la esquizofrenia,
porque en lugar de hacer pasar los flujos descodificados, los
corta y fija de otra manera, y al hacerlo los obliga a entrar
en una máquina que opera las conjunciones de los flujos
descodificados.
[...]
El
funcionamiento del capitalismo, aun tomado en su esencia industrial,
es un funcionamiento
bancario y mercantil, es necesario sostener que el capitalismo
es esencialmente
industrial, pero que funciona por su sistema bancario y sus circuitos
mercantiles.
¿Por qué? Hay una especie de conjunción; el capital empieza
a controlar la producción, pero ¿es la primera vez? No; pero
si retomamos el análisis de Marx, y Marx insiste en eso:
de cierta manera siempre ha existido el control de la producción
por el capital, pero de otra manera aparece con el capitalismo.
[...]
Traducción
al español: Ernesto Hernández B.; Santiago de Cali, Colombia,
Octubre 1997. Revisión, Octubre de 1998; e-mail: epropal@col2.telecom.com.co
Destacados: J.Muñoz/G.Piquín/S.R.
Gilles
Deleuze - Curso del 18 de abril de 1972 (selección):
Cuando
Marx busca el acta de bautismo de la economía política
burguesa, su respuesta es muy clara, consiste en decirnos
que la economía política burguesa se ha fundado a partir del momento
en que la esencia de la riqueza ya no está relacionada
con un elemento objetivo exterior, con un elemento objetivo extrínseco,
sino con una actividad subjetiva como tal. Como tal, es decir,
no a una objetividad determinada, sino a una actividad subjetiva
indeterminada.
Ustedes
comprenden, dice Marx, antes de él no había economía política
en sentido propio, hay un análisis de las riquezas, lo cual consiste
fundamentalmente en relacionar la riqueza con una objetividad
determinada. La riqueza es variable. Esta objetividad determinada
puede ser la tierra. Los mercantilistas relacionan la esencia
de la riqueza con una objetividad determinada, a saber el estado
como emisor de dinero. Ahora bien, es necesario seguir lo que
dice Marx, allí no hay economía política. ¿Cuando comienza
como tal la economía política? Comienza a partir del momento
en que la esencia de la riqueza está relacionada con una actividad
indeterminada con relación a la cual ningún elemento objetivo
tiene privilegio. A saber, es cuando, los llamados economistas,
liberan una actividad que ellos llaman el trabajo, y que
es tanto el trabajo agrícola como el manufacturero o el industrial...
definida una actividad de producir cualquiera que sea, en general,
deviene posible el campo de la economía política.
Entonces,
la inversión que funda la economía política, es este acto de relacionar
la riqueza, ya no a una objetividad determinada, sino a una actividad
subjetiva definida como producción en general. Ese es el acto
fundamental de A. Smith y de Ricardo. Entonces,
yo digo, según esta proposición de base concerniente a la fundación
misma de la economía política, por el momento aparece bajo la
forma de un simple paralelismo, algo que el análisis va a liberar.
Ahora
bien, de la misma manera o de manera análoga, ¿qué es lo que sorprende
en los primeros libros de Freud? Es una inversión de hecho
análoga. A saber que, al igual que la economía política se funda
a partir del descubrimiento de la esencia de la riqueza, no ya
del lado de una objetividad determinada, sino en función de una
actividad subjetiva general, a saber la producción, Freud opera una inversión análoga al nivel del deseo. Y quizá el carácter fundamentalmente inconsciente del deseo no podía descubrirse más que a condición
de relacionarla con una actividad subjetiva en general, un producir
en general, al cual Freud le dará un nombre, para señalar la originalidad
de su descubrimiento, le dará el nombre de libido. Y, permaneciendo en la superficie
del texto, ¿qué es lo impresionante en los Tres ensayos...?
Es precisamente la manera en que Freud nos muestra
que el deseo definido como libido no puede estar simplemente
determinado por objetos sean los que sean, no puede estar determinado
por las fuentes sean las que sean, no puede estar determinado
por los fines sean los que sean, como si fuera la libido
como actividad subjetiva quien contuviera el secreto y
los objetos de los que ella hacia elección y las fuentes por las
cuales emanaba, y los fines que se proponía, si bien en este aspecto,
lo mismo que la riqueza en el campo de la economía política va
a estar relacionada con la actividad de producir en general y
ya no con una objetividad, la esencia del deseo está desde el
comienzo. Y quizás, es la primera palabra del psicoanálisis, porque
los Tres ensayos... nos muestran una especie de contingencia de
la fuente, una especie de contingencia del objeto, una especie
de contingencia de los fines en el campo de la sexualidad. En
el campo de la sexualidad, todo se relaciona a una actividad
productora llamada libidinal, productora de síntomas,
de desviaciones, de perversiones... En este aspecto, me parece
que permanecemos en un simple paralelismo, habría que preguntarse
¿por qué es un paralelismo, por qué no es algo más, y al mismo
tiempo, es ya algo más? ¿Por qué? ¿Por qué se siente que ya es
algo más? Creo que esto es fundamental, que marca una especie
de pertenencia del psicoanálisis tanto como de la economía política
clásica al mundo de [?], a saber que cuando la esencia de la riqueza
es buscada del lado de una actividad subjetiva más allá de los
objetos, más allá de los fines, más allá de las entidades, más
allá de las objetividades, no hace más que recibir el efecto del
movimiento, el más profundo del mundo capitalista, el movimiento
de la desterritorialización.
Desterritorialización de la riqueza bajo la forma capitalista
que hace que la riqueza sea comprendida en función de una actividad
productora cualquiera y no en función de un elemento determinado
que sería la tierra o el estado; y el movimiento de desterritorialización
del deseo que ya no se deja medir ni en sus objetos, ni en sus
metas, ni en sus fuentes. Simplemente, es necesario añadir
un segundo punto: apenas la economía política hace esto, y no
basta decir apenas, hay que decir al mismo tiempo, al mismo tiempo
que hace esto, hace también otra cosa. Al mismo tiempo
que rompe con las objetividades, al mismo tiempo que libera una
actividad de producir en general, hace otra cosa, ¿qué es? También
aquí hay que seguir, me parece, esta idea de Marx respecto
a la economía política, esta actividad de producir o de trabajo
no determinado, este trabajo abstracto, este trabajo desterritorializado,
apenas la economía política lo descubre, nos dice Marx, ella lo
realiena. Simplemente, él es muy preciso, poco importa el
concepto de alienación, Marx nos dice, atención esta
realienación no consiste en volver a una objetividad cualquiera,
es una forma de hecho nueva de alienación. En lugar de alienar
la actividad productora en algo: la tierra, el estado, de tal
manera que ya no pueda ser captada, no pueda ser percibida, liberada,
pues bien, en lugar de alienarla en una cosa, en una objetividad,
en un estado de cosas, que no sería más que un retorno a la situación
precedente, es realienada en su acto mismo. Y ¿Cómo se expresa
esa realienación en un acto? Es la realienación en las condiciones
de la propiedad privada. Y esto me parece muy importante pues
la propiedad privada no es del todo tratada por Marx
como una nueva objetividad que sería la del mundo capitalista,
sino como la forma misma de un nuevo tipo de alienación en acto
por oposición a la alienación en un estado de cosas.
Esto querría decir, me parece, que a la vez la economía política
rompe con las grandes representaciones objetivas, representaciones
de la tierra, del estado, y gracias a esta ruptura descubre la
esencia de la riqueza como actividad productora en general, como
actividad subjetiva que no se deja explicar por ningún objeto
y al mismo tiempo, a esta esencia subjetiva la realiena bajo otra
forma, no ya devolviéndola a un estado de cosas, sino en una realienación
en acto, a saber la realiena ya no en una nueva representación objetiva,
sino que la realiena en un sistema de representación subjetiva.
Y el sistema de representación subjetiva
es la propiedad privada. Esto funciona a este nivel, y tengo la sensación de que
con mayor razón debe proseguirse, de hecho, el aparente paralelismo
con la situación psicoanalítica. Quiero decir que basta con cambiar
las palabras, es lo que estamos haciendo, porque hay un paralelismo
y nada distinto a un paralelismo. Basta cambiar las palabras para
que sea una historia del psicoanálisis, a saber que al mismo
tiempo que Freud rompe con el sistema de la representación objetiva
que relacionaría el deseo a los elementos extrínsecos, a los objetos,
a los fines, descubre verdaderamente la esencia subjetiva de la
libido. Pero al mismo tiempo la realiena ya no en un estado de
cosas, sino en algo que va a ser como el equivalente de la propiedad
privada, no del todo idéntico, es necesario decir que relación
existe, pero que será a nivel del deseo el mundo de la representación
subjetiva al igual que la propiedad privada era al nivel de la
producción-trabajo el mundo de la representación subjetiva, y
esta vez esta esencia del deseo, determinada como libido, que
no puede ser comprendida con relación a ningún objeto, con relación
a ningún fin, con relación a ninguna fuente, va
a ser realienada en acto, en su acto mismo, a saber en el acto
familiar, y el sistema de la representación subjetiva va a representarse
como el conjunto de coordenadas edípicas. Y bien me
parece literalmente, sin forzar nada, que es la misma historia,
el mismo descubrimiento y el mismo uso del descubrimiento. Es
la misma historia ya sea la riqueza de la que la esencia descubierta
del lado de un sujeto como producción general, después esta producción
realienada en acto en las condiciones de la propiedad privada,
o que sea el descubrimiento freudiano del deseo como actividad
subjetiva que solo es determinable como libido más allá de sus
objetos y sus metas, pero que al mismo tiempo es realienada ya
no en un estado de cosas sino en acto en las coordenadas familiares.
Entonces yo quisiera insistir sobre esto: en el descubrimiento
económico y en el descubrimiento psicoanalítico, hay
a la vez algo irreductible, específico y después algo no específico,
hay una ruptura real y una manera de encontrar eso con
lo que se ha roto y sin embargo la ruptura esta hay, quiero decir
la posición extremadamente ambigua del psicoanálisis con relación
a todo el campo del mito y de la tragedia.
[...]
El
mito no está relacionado
con instancias de la tierra, la tragedia
no está relacionada con instancias del déspota, en otros términos
el psicoanálisis no trata al mito y la tragedia como representaciones
objetivas que habría que explicar relacionándolas con las correspondientes
objetividades.
¿Que hacen? Al mismo tiempo que hay
una extraña desvalorización, una verdadera crítica del mito y de la tragedia,
hay, sobre un modo de hecho diferente y no del todo contradictorio,
al mismo tiempo, hay una muy curiosa revalorización del mito y
de la tragedia, porque en vez de ser captado como representación
objetiva que debe ser explicada con relación a una objetividad
por descubrir como secreto de tal sociedad, el mito y la tragedia son tratados por el psicoanálisis como
representaciones subjetivas capaces de expresar adecuadamente
la esencia subjetiva del deseo o de la libido. Y me parece que es por eso que, en la historia misma
del psicoanálisis hay esta curiosa ambivalencia con relación al
mito y la tragedia. La doble impresión que tenemos y que varia
según las épocas, hay una grande en la que los psicoanalistas
hacen grandes análisis de los mitos, de las tragedias, y después
se siente una especie de golpe de mano de Freud, notablemente
en función de la ruptura con Jung, donde se produce una
especie de descrédito lanzado sobre las interpretaciones psicoanalíticas
del mito y la tragedia. Para comprender este doble aspecto, creo,
es necesario precisamente ser sensible a esto, ellos
operan una verdadera desvalorización del mito
y de la tragedia precisamente
porque el deseo no esta relacionado con las grandes objetividades que podrían
aparecer a través de los mitos o las tragedias correspondientes,
y al mismo tiempo revalorizan y dan al mito y a la tragedia una
extensión que jamás han tenido, que solo tienen cuando se los
relaciona con objetividades puesto que estas objetividades miden
su uso y su sentido, pero, al contrario, con el psicoanálisis,
el mito y la tragedia adquieren una especie de poder de expresar
adecuadamente la universalidad de la libido porque van a ser comprendidos
como la representación subjetiva que corresponde a la libido como
producción.
Si bien, a
un cierto nivel, con el psicoanálisis, encontramos una especie
de falsa creencia, el psicoanálisis va a devolver al galope bajo
una forma modificada, o como se diría, bajo una forma de denegación,
el conjunto de todo lo que ha sido creído, Edipo, la tierra, todo
va a ser resucitado.
En otros
términos, intentando resumir ese movimiento: sean los economistas
o los psicoanalistas, rompen con la representación y restauran
una nueva forma de representación, la representación subjetiva
misma, ellos la religan, es decir operan, en el lenguaje que he
utilizado precedentemente, apenas han descubierto una esencia
desterritorializada, el deseo
desterritorializado, es decir que ya no está en
relación con una objetividad, el trabajo desterritorializado,
apenas ellos han descubierto esto lo reterritorializan pero no por un simple
retorno, lo reterritorializan bajo
una nueva forma: sea en las condiciones de la familia burguesa,
sea en las condiciones de la propiedad privada burguesa.
[...]
El
psicoanálisis deja de ser la aplicación de una axiomática de otra
naturaleza para presentarse el mismo como una verdadera axiomática;
ahora bien, creo que en ese movimiento hay una especie de terminación,
el psico rompe su relación con la economía política para convertirse
el mismo en economía política.
El
cuerpo sin órganos. Un axioma salido de un acontecimiento.
Quisiera
intentar hacer pop-filosofía, pop-análisis. El cuerpo sin órganos
es, de hecho, una matriz intensiva. Y si tiene aire de
estar completamente cerrado sobre sí, es porque no es extenso,
y no se puede entonces captar su dinamismo eventual; yo estoy
seguro de que tiene un dinamismo, pero si lo tiene, no es extenso,
no es en extensión, él esta cosido, cerrado, sin órganos, y
al mismo tiempo, algo pasa sobre él, es como una superficie,
recorrido por algo, pongamos un flujo, pongamos que está atravesado
por un flujo intensivo y reacciona a las variaciones de ese flujo;
variaciones de ese flujo sobre el cuerpo sin órganos, eso
implica ya lo que he buscado desde el año anterior, pero en lo
que he progresado poco, porque ustedes no me ayudan, como diría
alguien, eso implica que aquellos que estarían de acuerdo con
un tal punto de vista que hemos intentado ver en todos los fenómenos
del delirio, pues es lo que me interesa, el delirio, para mi
el pensamiento es el delirio, es lo mismo, pero delirar
es precisamente, y es mi hipótesis desde el inicio,
franquear umbrales de intensidad, pasar de un umbral de intensidad
a otro, es decir que antes que delirar, el delirante
es alguien que siente y sentir es sentir los pasos intensivos
sobre el cuerpo sin órganos, tomemos el ejemplo del presidente
Schreber, nada de laringe, su estómago carcomido, cuerpo sin órganos
y sobre su cuerpo sin órganos, siente que deviene mujer, franquea
un flujo... Ahí estamos en el campo de una experimentación solamente
sentida, y me digo mis tres cuerpos, o mis cuatro: masoquista,
esquizofrénico, drogado, histérico, todos ellos son aproximaciones
a este límite del cuerpo sin órganos, y en este límite puro ellos
se distinguen cada uno y sin embargo, todos tienden hacía un mismo
límite; ¿cómo se distinguen los unos de los otros? La historia
de las intensidades nos va a ayudar en este punto. El cuerpo
masoquista, finalmente es tocado, no quiero decir que eso
es lo que él busca, sino que todo lo que se inscribe en él debe
estar instruido por un flujo o por una intensidad de dolor,
hablo del masoquismo llamado erógeno, lo que pasa sobre su cuerpo
sin órganos es acogido en el marco de una intensidad cualquiera,
sea una disminución, sea un aumento de una intensidad de dolor,
eso es, si se quiere, su escritura sobre su cuerpo sin órganos;
el drogado, al menos en ciertos casos, y ahí también es necesaria
la farmacia, y, lo he dicho desde el principio, la farmacia y
la psiquiatría no tienen razón, sino más bien se debe ir en el
sentido de una experimentación farmacéutica fundamental.
El cuerpo drogado, al menos bajo la forma del opio
y sus derivados, el cuerpo sin órganos desde el punto de vista
de la droga, una especie de cuerpo pleno, el cuerpo esta
de tal modo sin órganos que el tipo solo sabe inyectarse su producto,
ese cuerpo, se sitúa en función de un flujo de intensidad que
recorrerá la experiencia de la droga, si bien, tanto en el delirio
como en las alucinaciones de la droga, habría que restablecer,
como en el caso de la esquizofrenía y de Schreber, un yo siento
más profundo que el delirio, un yo siento más profundo que la
alucinación, antes de decir devengo mujer, y de delirar su devenir
mujer. Schreber siente que deviene mujer, y deviene mujer en intensidad.
¿Qué quiere decir esto? Pues bien, la droga no es como el masoquismo,
a partir de un flujo intensivo de variación de dolor, las cosas
pasan sobre su cuerpo sin órganos como si nada prendiera sobre
su cuerpo sin órganos, en el caso del masoquista; bajo la
forma de un flujo variable de dolor, él, el drogado, su asunto
no es el dolor, es el frío, y los americanos emplean precisamente
la noción de frío cero para indicar el límite de intensidad, exactamente
como el esquizo. He hablado de una intensidad= 0 a partir de
la cual se construirá la escala de intensidad que corresponde
al delirio del esquizo, esta especie de 0 absoluto del frío sobre
el cuerpo sin órganos, sucede como si, como para el maso que
lo era a partir de una especie de flujo de dolor, ese flujo de
calor y de frío que reparte, esta vez, las intensidades, ya no
es el dolor, es verdaderamente lo calido y lo frío que reparten
las zonas de intensidad, pero un frío y un calido muy especial,
un frío glacial, una especie de hielo absoluto, un hielo intensivo
a partir del cual se establece la escala intensiva de la experiencia
de la droga, y en el caso del esquizo, será otra cosa, y en cuanto
al histérico, como lo acabamos de decir, es posible definir un
flujo mimético en intensidad, entonces nuestro problema
empieza a dibujarse, a saber: el estatuto de un tal cuerpo sin
órganos, es decir que sea cada vez menos la metáfora de la que
no logro escapar, y entonces pensando que es el signo de algo
distinto a una metáfora. Sea una vez más las cosas rudimentarias
que dicen los embriólogos sobre el huevo, cuando dicen: bien,
si, el huevo antes del ser desarrollado, tiene regiones que están
destinadas, si nada lo impide, tal región del huevo dará tal cosa,
por ejemplo dará la cola tritón, dará el ojo del tritón, dará
la máquina respiratoria del tritón, pero precisamente cuando los
órganos solo están esbozados, el huevo se presenta, verdaderamente,
como cuerpo sin órganos, se presenta bajo la forma sacra
ovoide, esta forma que niega al órgano, que niega los órganos,
que niega las excresencias orgánicas, y ciertamente la región
que está llamada a dar el aparato bucal o el aparato ocular o
el tubo neural, todas esas regiones que están destinadas a dar
esto más bien que aquello, no se parecen al órgano que será inducido
sobre ella, la región del huevo de tritón que dará el arco neural
no se parece a lo que dará, y los embriologos nos dicen, y ustedes
comprenden, un huevo es algo que esta cerrado sobre sí, pero
completamente cuadriculado, atravesado por sistemas de coordenadas
extremadamente complejas, y esos sistemas de coordenadas, hay
que comprenderlas en intensidad, es decir entre tal o cual,
entonces está atravesada de ejes, de paralelas, hay toda una
topología del huevo, y si estamos entre tal o cual gradiente
de intensidad, estamos en la región que dará esto, si trastornamos
el orden de las regiones nos sorprendemos de que la región que
habría debido, normalmente, dar la cola del tritón, empieza a
dar la placa neural... Todo el huevo esta cuadriculado, pero en
virtud de un cuadriculaje intensivo, como si un flujo ...
Traducción
al español: Ernesto Hernández B.; Santiago de Cali, Marzo
1998.
e-mail:
epropal@col2.telecom.com.co
Selección
y destacados: J. Muñoz / G. Piquín / S.R.
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Si alguien ha llegado hasta aquí, lo cual puede ponerse en duda, podrá
apreciar el trabajo que queda por hacer en dos instancias, una,
la disposición de autores y temas que habría que seguir para continuar
con esta apertura en relación al tema del dinero y dos se podrá
apreciar también una bibliografía que puede orientar varias tentativas
de hacer algún recorrido.
con
Descartes: desarrollar el tema del cogito relacionado con el ego (cogito ergo sum,
cogito ego sum) y su formulación en J. Lacan en el Seminario XV,
El acto psicoanalítico (soy, estoy allí donde no pienso, pienso
allí donde no soy).
con
Hegel: figuras de la conciencia (Fenomenología), saber absoluto.
con Feuerbach:
toda religión es una antropología
------------- Kant:¿Qué es el hombre?
Críticas:
razón, práctica, juicio
con
Marx: ejercicio de la crítica
De alienación religiosa a alienación
económica Brentano: juicios
De la filosofía a la praxis
De la ideología al fetichismo
con
Althusser: Para leer el Capital
con
Freud: sexualidad,
represión, malestar, fetichismo
con
Lacan: afirmación-
separación
Plus
de gozar, síntoma,
Antifilosofía