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Temas presentados en las Jornadas sobre Actualización en Alergia e Inmunología, realizadas por el Servicio de Alergia del Hospital Ramos Mejía.
Por Juan Pablo Capdevielle (psicoanalista)

Cuestiones relativas al fenómeno psicosomático, la subjetividad, y el compromiso del cuerpo en los casos en que el significante no está en función (primera parte).

Los siguientes, serán los ejes que tomaré para desarrollar el presente trabajo:

  • Cuerpo
  • Dualismo: cógito cartesiano
  • Sujeto
  • Afánisis
  • Holofrase
  • Afección
  • Fenómeno
  • Indefensión
  • Padecimiento
  • Pasión
  • Marca del Goce
  • Función de nominación
  • Significante
  • ¿Qué es la alergia?
  • Órganos de choque
  • ¿Qué es el asma?
  • ¿Cómo se presenta un paciente a la consulta?
  • Si demanda, ¿qué Demanda?
  • ¿Cuál es su representación?
  • ¿Cuál es el manejo del analista?
  • ¿Es posible pensar un tratamiento con este tipo de afección?

“Cada uno de nosotros somos una escritura de nuestros infinitos ayeres” J.L.Borges

“Los médicos saben bien, aunque algunos analistas necios pretenden ignorarlo, como una enfermedad de esta naturaleza, perfectamente catalogada, conocida tanto en su causalidad como en su evolución, tendrá una modificación paradójica en función de lo que se ha dado en llamar el terreno del enfermo, que no es otra cosa que su posición subjetiva, en otras palabras su deseo.” Patrick Valas

“Nadie tiene derecho de ser anónimo, o a morir de algo anónimo”. Jean Guir

“Finalmente es de todos modos del orden de lo escrito. En muchos casos no sabemos leerlo. Todo sucede como si algo estuviese escrito en el cuerpo, algo que nos es dado como un enigma, no es para nada sorprendente que tengamos como analistas esa sensación.” J. Lacan (Conferencia de Ginebra)

INTRODUCCION: HISTORIA SOBRE SUJETO
Con Descartes se inaugura una nueva concepción de interpretar el mundo, pero de una manera mucho más radical que todas las modificaciones que necesariamente se fueron sucediendo a lo largo de la historia. Antes de Descartes, la existencia del mundo exterior y sensible, es decir lo corpóreo, material, era un dato dado, es decir algo sobre lo cual se trabajaba, pero prácticamente no se cuestionaba. La gran revolución cartesiana, consiste justamente en que con su “duda metódica”, llega a dudar incluso de estos cuerpos externos y de su propia existencia, y va a recorrer el camino inverso porque el fundamento de credibilidad de la existencia del mundo exterior va a partir, no ya de las sensaciones externas captadas por los  sentidos, sino del propio pensamiento, con su célebre cogito ergo sum (pienso, entonces soy). Ya entonces, el conocimiento no va a partir en Descartes desde el mundo sensible y externo, sino que va a partir del propio pensamiento, y a partir de este pensamiento intentará demostrar la existencia del mundo exterior y del propio cuerpo. Queda así fijada en la visión cartesiana, la primacía del pensamiento en el proceso cognoscitivo sobre las sensaciones corporales.
En nuestro tema, los trastornos psicosomáticos cuyo origen está en lo psicológico o mental, ampliamente considerados, que repercuten en lo corporal; sí tenemos un cuadro en donde el síntoma corporal es lo más notable a primera vista, pero que tiene su asidero y su origen en el tiempo en lo mental o psicológico, encuentra su paralelismo con el sistema cartesiano, de la preeminencia del pensamiento sobre los objetos externos. El sujeto cartesiano, es sujeto del pensamiento.
En suma, manifiesta en realidad que la vida es impensable, que el término viviente del cuerpo es impensable, y que en el pensamiento solo tiene lugar la sustancia extensa. La oposición entre sustancia extensa y sustancia pensante en Descartes implica que la animación del cuerpo viviente escapa al significante.

¿QUE ES EL SUJETO? AFANISIS- HOLOFRASE
El sujeto para el psicoanálisis, no es la persona, no es el individuo, ya tenemos algo dicho al respecto, y es que a partir de la cogitación cartesiana se introduce al sujeto, en tanto pensante. Freud, de este sujeto cartesiano, extrae al sujeto del inconsciente. Se trata entonces, del sujeto del inconsciente, sujeto del deseo. Una condición relevante para la existencia del Icc, es el lenguaje, y el sujeto en tanto efecto, es un efecto de lenguaje. El sujeto, es un efecto del significante, no aparece nunca en el enunciado, aparece en la enunciación.
Hablar, armar una frase, sitúa en diferentes posiciones al sujeto que habla: el sujeto se sitúa en una determinada posición en el discurso. Dicha posición es sí solo sí, respecto de la castración o de la falta. Se considera la posición entonces como la relación del sujeto a la función de la falta; y tenemos tres posiciones posibles, tres estructuras, estructura en el sentido matemático del término, Neurosis, Psicosis, Perversión.
Volviendo al sujeto, diré que está entre significantes.
SIGNIFICANTE
Un significante, es una huella, una marca, algo así como una escritura, pero eso sí, no se lo puede leer solo. Lo propio  del significante, es hacer cadena con otro significante, un significante no se significa así mismo, lo propio del significante es sustituirse.
Una PALABRA se corresponde con un determinado referente, un significante escapa a esta relación unívoca (EJ: Cincuenta/ sin cuenta), la característica del significante es que es EQUIVOCO. Un significante, adquirirá un sentido, de acuerdo a la posición que adquiera en la frase.
Un sujeto es lo que un significante, representa para otro significante. En cuanto aparece un significante que hace cadena con otro significante, esto produce un efecto, el surgimiento del sujeto en tanto efecto de lenguaje.
Se hace necesaria una hiancia entre un significante y otro significante, un intervalo entre S1 y S2 dará lugar al sujeto dividido por efecto del significante. Asimismo, en esta operación hay una pérdida, un resto que cae, cae como residuo, es el objeto a.
Cuando un sujeto aparece representado por un significante, en cuanto hay S2 que lo representa, inmediatamente el sujeto desaparece. Un sujeto aparece por efecto del significante, y se desvanece bajo ese significante, en cuanto que está representado por un significante para otro significante… S2 es un representante de la representación, S2 no es el sujeto, lo representa. Ejemplo: ser la función no es lo mismo a desempeñarla, discursos diplomáticos de 2 representantes de países diferentes que portan el discurso de su país, ellos no son el país, son sus representantes. El sujeto aparece y desaparece por efecto del significante, es puntual y evanescente: a esto se lo llama Afánisis. 
Afánisis, es un término que proviene de Jones. Lacan en el seminario XI dice que en la psicosomática no se pone en juego la afánisis del sujeto. Es decir que el significante deja de representar al sujeto. No se produce la distancia, o el espacio, necesarios entre S1 y S2, sin dar así lugar a la aparición del sujeto. Los significantes quedan PEGOTEADOS. De los significantes encimados, surge lo que llamamos la HOLOFRASE, una frase compactada, un enunciado en el cual, no aparece el sujeto de la enunciación. Holofraseo, proviene de la lingüística. Se trata de frases, incluso interjecciones, que no pueden descomponerse. En términos del discurso del psicoanálisis, el holofraseo del significante, quiere decir que el mismo escapa a su propia lógica, que  NO ESTA EN FUNCION, no hace cadena con otro significante.
En el FPSM (fenómeno psicosomático), no hay representación, la cual es correlativa a la afánisis del sujeto.
Por eso, estoy a esta altura, en condiciones de agregar para pensar el FPSM, y a la alergia en particular, algo muy importante, el RECHAZO, el rechazo del sujeto de la cadena.
Los pacientes que padecen este tipo de fenómeno, podría decir que se pueden agrupar en aquellos que consultan por sus propios medios, esto es en la mayoría de los casos en consulta privada, y aquellos que son enviados por un profesional médico.
Para los primeros, la demanda de un tratamiento estará causada por cuestiones netamente circunscribibles en el terreno de la neurosis, entonces una vez en circuito el tratamiento, sea en entrevistas, o sea en análisis propiamente dicho, el analista podrá “casualmente” escuchar algo del orden de una afección y como al pasar; ó también es posible que dicho fenómeno surja en transferencia… de esto hablaré más adelante, por si me olvido de hacerlo, aclararé brevemente: es dable que en transferencia instalada, una inadecuada intervención por parte del analista produzca en el analizante un FPSM.
Para el segundo caso, aquellos que son “enviados”, tanto en consulta privada, como en el Servicio de Alergia en el que me desempeño, podría decir que de entrada, en la primera entrevista, algo del orden de la falla, y de la falla específicamente del nombre, estará el analista en la posibilidad de escuchar: “Me mandó el Dr. X, y me dijo que tenía que consultar con un psicólogo”, “Soy asmático”, “Vengo porque la Dra. Me dijo que tenía que consultarlo, tengo urticaria…”, “Soy HIV”… La primera pregunta del analista, y que puede funcionar o no en el orden de la intervención será “¿Cuál es su nombre?”

Desde el comienzo entonces de una primera entrevista, y sin esperanzarse que haya una segunda, se está en condiciones de pensar algo en el orden de la representación. ¿Qué es lo que representa al individuo que tenemos en frente?  Evidenciamos primero que su nombre, no. Es allí, justo allí, a partir de allí que elijo hablar de fenómeno. Puesto que para este tipo de presentaciones, a manera de introducción, prefiero hablar de “fenómeno”, siendo que vamos a trabajar esta cuestión pensando el porque ubico como preferente este término, y no elijo el de afección; si bien muchos autores lo trabajan bajo esa nominación. Desde ya que no ha sido de mi invención ubicar estos nombres para hablar de la “cosa” a la que pretendo referirme, de “eso” que causa tantas preguntas a la ciencia médica y al psicoanálisis de hoy, pero haré una mínima distinción para explicar el porqué pienso a “esta cosa” más del lado del fenómeno que de la afección:
 Afección no está tomada por quienes hablamos de esto, en el sentido del affectus (del lado de la emoción), sino que está referida a affectio, y los escolásticos distinguen dos clases de afección, la externa,  procedente de causas exteriores, y la interna, derivada de principios íntimos. Entonces afección aquí era tomada como el resultado de una impresión sobre la mente, como una forma de excitación. Si avanzamos un poco más, Kant piensa el afectar, como el hecho  que el objeto, cualquiera sea este, influya sobre el sujeto. Así, la sensibilidad es la capacidad de recibir las representaciones según la manera como los objetos nos afectan, y la distingue  de la sensación, que es el efecto de un objeto sobre nuestra facultad representativa al ser afectados por él. Para Spinoza, los sentimientos son las afecciones del cuerpo por medio de las cuales aumentan o disminuye la potencia de obrar de dicho cuerpo, y a la vez las ideas de estas afecciones. Así se desprende que la afección, como el propio Spinoza plantea, no es algo meramente pasivo, la afección es una acción cuando el cuerpo puede ser causa adecuada de alguna de las afecciones, y pasión en los demás casos. Se puede pensar a la afección entonces como una alteración de la sensibilidad o del entendimiento inferior que puede ser producida por algo externo, o puede responder a un estado preexistente del ánimo afectado. En el primer caso, se la denomina pasiva y en el segundo, activa.

Al respecto de fenómeno, su significado es “lo que aparece” equivale pues a apariencia. Los fenómenos ó apariencias son contrastados por Platón con la realidad verdadera ó los “seres”, el mundo de los fenómenos ó apariencias, es el mundo de las meras representaciones, Heidegger definió fenómeno a lo que se hace patente por sí mismo. Ahora bien, como lo que se hace patente por sí mismo aparece bajo una luz, sin la cual no podría verse, el fenómeno es considerado como lo que se revela por sí mismo en su luz. Entonces es aquello que se manifiesta por sí mismo y desde sí mismo, es lo que parece ser tal como realmente se manifiesta pero en rigor puede ser algo distinto y aún opuesto. El fenómeno se contrapone entonces al ser verdadero y aún es un encubrimiento de este ser.
Si bien el concepto de fenómeno es sumamente equívoco ya que por una parte puede ser la verdad, lo que es a la vez aparente y evidente, por otra puede ser lo que encubre la verdad, el falso ser, y, finalmente aquello por lo cual la verdad se manifiesta.
Para introducir lo que pensaremos como FPSM diremos que  nuestro abordaje es de la concepción de fenómeno en tanto apariencia.
En principio FPSM no se lo define como síntoma estructurado por el significante, no constituye ni hechos de discurso, ni historia, permeables a la acción de la palabra, por lo tanto no es accesible de entrada a la interpretación analítica.
Este tipo de fenómenos no incumbe en la relación entre el sujeto y el objeto,  cuando digo no incumbe me refiero a que está por fuera; escapa a las construcciones del narcisismo y en consecuencia  a la fijeza del fantasma.

INDEFENSIÓN
Una palabra que es interesante de resaltar en relación al FPSM, es la Indefensión, y la tomaré en tanto desamparo, un sin palabras que afecta al cuerpo en su consistencia.
Esto puede pensárselo no solo desde un aspecto simbólico, prestando significantes a la cosa, y así, en tanto esta cosa adquiera representación, será posible incluirla, o darle alcance para el entendimiento; además lo puedo pensar desde un aspecto imaginario y desde un aspecto real.
Sin pretender en nuestra práctica del psicoanálisis que pongamos en juego la empatía (dejaríamos de estar en función analista), un paciente da muestras en imágenes de su cuerpo fenomenizado, más en profundidad de un órgano en particular, allí precariamente ubico un orden imaginario de estudio, y decía que real también, me refiero al desamparo que en el paciente es real. No olvidemos que estas formas de goce implican un sufrimiento. Esto, así, de esta manera, no podemos enunciárselo a un paciente, pero sí pensémoslo nosotros: si le digo a un paciente asmático “Usted goza”, seguramente provocaremos en él una suerte de ira, ofreciéndole un camino más vertiginoso a la asfixia… pero él sufre, decía, él se encuentra en relación al fenómeno que lo representa, en un sin salida, se ahoga, hay una falta de explicación eficiente para él sobre su aquejamiento. La medicina le ofrece herramientas, que hasta en algunos casos, le sirve hasta para la salvación de su vida, pero hay un resto, una incógnita, y sobre esa incógnita, cuando esto aparece como pregunta, es posible con que nos ilusionemos  en nuestra labor de analistas, de que alguna forma discursiva haga cadena en el lenguaje. Es decir, es necesario que se produzca un pasaje entre “no sé que es lo que me pasa” a “¿qué tengo que ver yo con este mal que me aqueja?” Es allí que la cuestión pasó de fenómeno a síntoma, y este cambiará su estatuto, enlazándose a otros significantes, articulándose una demanda simbólica dirigida al Otro, y adquiriendo un valor de verdad, que es el resultado de cernir al goce. Hasta que la pregunta no surja, esa persona, “no puede querer saber nada de aquello que no se sabe que se sabe”.

CUERPO
Un cuerpo que circunscribe y delimita se lo puede pensar en la definición de Descartes, de dicotomía entre pensamiento y la superficie o extensión.
El cuerpo se pensará dentro del terreno que se plantea como estudio de las afecciones psicosomáticas, como extensión separada del espíritu que lo anima, entonces puede ser fotografiado, radiografiado, analizado, diagramado y hasta calibrado; no obstante esta objetivación implicada por las necesidades del discurso científico no se debe olvidar a otro cuerpo: un cuerpo más difícil de aprehender.
Lacan definió como falla epistemosomática, a aquella que se manifiesta en la relación entre el cuerpo y la ciencia, por la cual el cuerpo biológico sólo encuentra su estatuto a través de la represión del cuerpo de goce que alteraría su saber al manifestarse en la palabra.
El cuerpo a diferencia del organismo, sí o sí requiere de una cubierta imaginaria, esto permite que un sujeto no quede  alienado a los datos que le envía el organismo. Es la imagen unificadora la que da la posibilidad que sea cuerpo, y no solo un organismo biológico, un conjunto de órganos, aparatos y sistemas; es decir que se ubica al cuerpo dentro del registro imaginario y así éste adquiere su importancia en el campo de la representación. En la imagen del otro que aparece en el espejo hay una falta.

Con-versiones noviembre 2004

 

        

 

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