LAS REDES TE ATRAPAN:
ADICCIONES DEL NEOCAPITALISMO
Por
Prof. Daniel Gonzalez
Los adictos
de fin de siglo son innumerables. Y no hablamos de adicción a
las drogas u otras sustancias prohibidas que destruyen lentamente
el organismo y la vida de quienes la consumen; tampoco del cigarrillo
o el alcohol, que como todos sabemos son perjudiciales para la
salud, pero son denominadas drogas sociales que dejan mucho dinero
a cierto "sistema".
En estos
últimos tiempos otro tipo de adicciones invade nuestro mundo,
de forma mucho más sutil y más peligrosa porque se trata de actividades
sanas, divertidas, útiles y bien valoradas y vistas socialmente.
Acerca
de este tema deseo compartir con ustedes, amigos/as lectores,
pues quizás a muchos pueda servirnos de reflexión.
Nadie puede decir que mirar televisión, comprar, comer, trabajar,
hacer el amor, informarse, comunicarse por Internet y hacer deporte
sean conductas negativas. Sin embargo, cuando estos y otros comportamientos
tan permitidos y necesarios traspasan la barrera del placer, y
se realizan repetidamente en forma mecánica necesitando de ellos
cada vez más y más, deja de ser una distracción o pasatiempo para
pasar a ser una adicción, y este es en gran medida un verdadero
problema social cotidiano. Una vez que estamos asumiendo permanentemente
esa conducta, ya no se puede detener este hábito y dependencia,
y no tiene que ver con disfrutar de una actividad, sino obsesionarse
con ella... Igual que los alcohólicos, los drogadictos, estos
adictos padecen un el conocido (Síndrome de abstinencia).
Según
fuentes médicas una persona obsesiva del trabajo padece de irritación,
angustia y malestar durante las vacaciones. O, por ejemplo, una
persona adicta a su teléfono celular puede llegar a la desesperación
cuando el aparato electrónico ha consumido su batería y queda
sin funcionamiento. Plantean los especialistas para que exista
una adicción, hacen falta solo dos ingredientes:
- Una persona que sufre por un vacío afectivo.
- Y un estímulo que le dé
la ilusión de que calmará su angustia.
Por
ello, es ahí donde está el principio de la adicción.
CUANDO EL LIMITE SE CONVIERTE EN EL BORDE DEL ABISMO
El
ritmo de la vida moderna tiene mucho que ver con esta frase. En
los países donde la sociedad de consumo se impone, y promueve
la idea del consumo ligado al éxito del hombre, genera en los
diferentes individuos una sensación de vacío, de angustia existencial
que hay que llenar a costa de lo que sea.
Las personas dependen cada vez más de cosas externas y está tan
sobreestimuladas que ya no se pueden gobernar a sí mismas. Todo
comienza con un hábito considerado "gratificante"
e "inofensivo"
como salir a comprar.
Muchas personas, fundamentalmente mujeres, cuando están deprimidas
o angustiadas, salen a comprar "algo", esto puede ser
cualquier artículo que las haga "sentirse mejor". Y
con el tiempo se pierde el control y el respeto a las cifras inmanejables,
hasta tener que llegar a endeudarse, como hacen los jugadores,
que se apuestan más de lo que pueden, con el agravante de que
no se calma ni tranquiliza su angustia a pesar de las cifras que
gastan, el "placer" que optienen no es ganar sino simpremente
jugar.
Todos buscamos recursos placenteros, sin llegar a ser, por esa
razón, adictos. Pero entre una conducta agradable y una adicción
existe un límite y más aún, un abismo.
La sustancia en nuestro organismo responsable de que sintamos
"placer", es segregada por el cerebro y llamada Dopamina.
Toda experimentación de goce y placer, desde hacer el amor hasta
saborear un exquisito chocolate, hacer un deporte, divertirnos
con un juego, se traduce en una descarga cerebral de Dopamina.
Una conducta adictiva es aquella que busca y necesita cada vez
mas incrementar esa secreción a cualquier precio y de forma compulsiva.
Cuando
el trabajo es la vida, y la vida se hace trabajo
A las personas
adictas lamentablemente, las impulsa la avidez del poder, del
dinero y el prestigio. La familia, las diversiones y un bello
sueño, pasan a ser lujos que no pueden permitirse quienes desean
triunfar.
Estos
son los adictos al trabajo, una categoría de fanáticos que consideran
su compulsiva actitud como una virtud y creen que el exceso de
horas que destinan a producir sin descanso, es un mérito social
y laboral.
Muy
frecuentemente postergan actividades sociales y gratos encuentros
con familiares y amigos. Con el pretexto de estar aburridos en
su casa o no saber qué hacer en el tiempo libre, más de una vez
están negados a tomarse vacaciones.
Estas
personas adictas al trabajo generalmente padecen problemas de
salud cardiovascular, angina tabacal, bronquitis crónica, úlcera
gastroduodenal, insomnio y hasta pueden presentar estados de neurosis
graves como depresión o ansiedad.
Adicto
es quien tiene el trabajo en su cabeza todo el tiempo, aunque
no este ejerciéndolo físicamente, tal adicción esta estrechamente
ligada a la búsqueda de reconocimiento de los demás, para lograr
elevar su valoración personal. Otra interpretación requieren
aquellos momentos que por necesidad, no ya de compulsión personal,
es necesario cumplir horas extras o desarrollar trabajos intensos
que preocupan a la persona y le ocupan gran parte de su tiempo.
En tales situaciones, no hay adicción, sino responsabilidad y
en todo caso, por ser etapas transitorias no generan adicciones,
aunque sí, en algunas personas, ansiedades transitorias sin que
se llegue a una enfermedad.
Los
fanáticos de la oficina
Dedican horas
de sueño a su trabajo.
Miden
su vida a través de lo laboral.
Las
amistades, lecturas, hobbies, deportes, no tienen sentido.
Ver
amigos, ir al cine o al teatro, es perder el tiempo para ellos.
La familia
ocupa un lugar secundario, generalmente se van muy temprano de
la casa y regresan a la noche muy tarde.
Fuman
en exceso.
Se buscan
apremios económicos.
No se
alimentan bien.
Los
fines de semana siguen en contacto con su ámbito laboral a través
de reuniones sociales.
Trastorno
cibernético, los "ciber-adictos"
Muchos, cautivados
por este mundo virtual, el de INTERNET, cada vez más padecen los
síntomas de una enfermedad de "fin de siglo", que me
he permitido, con permiso de los especialistas, en llamarle Trastorno
cibernético.
Según
informaciones llegadas desde Italia donde se llevó a cabo recientemente
un Congreso de Psiquiatría, el problema de la dependencia a Internet
es una situación problemática que crece al mismo ritmo de la red
Informática y argumentan que a la hora de definir entre las dificultades
y exigencias de una relación frente a frente, muchas personas
prefieren escudarse tras la pantalla de su computadora y optar
por la garantía de la comodidad y la soledad del hogar.
En los
"ciber-adictos", está latente la
dificultad de relacionarse con los demás. Si están alejados de
su casa o del trabajo, acuden a lugares donde pueden consumir
un tiempo de navegación, para ser entregados todos sus minutos
a la computadora. Esto para calmar los estados de ansiedad o de
pánico que pueden sufrir si no tienen al alcance una computadora.
Padecen
un Síndrome de abstinencia, falta de sueño y abandono de las obligaciones
con la familia, estas personas son irritables y tienen falta de
control emocional.
En algunos
países desarrollados, se han creado grupos de autoayuda y profesionales
de la salud ofrecen terapia on line. Informaciones el citado Congreso
revelan que los servicios de Internet que crean mayor hábito son
el chat (conversaciones con otros usuarios en tiempo real), los
foros de discusión, el correo electrónico y las páginas web.
Una
sobredosis tecnológica para dominar a la masa.
Por otra parte,
conocemos que los altos niveles de exposición a la televisión,
provocan conductas como el deseo de evasión y la adicción, lo
cual también ocurre con los videojuegos para niños y adultos.
Es así que las nuevas tecnologías traen consigo nuevos graves
problemas.
En la era del fervor de las comunicaciones, todo se convierte
en un objeto comunicable. Los diarios, la radio, los noticieros
de TV., las revistas, los programas de opinión, quieren saberlo
todo y al instante.
Alteraciones
nerviosas, tendencia al escepticismo, a no distinguir lo relevante,
pérdida de la visión a largo plazo, son las consecuencias de los
excesos de noticias o información dentro de cada uno de nosotros.
La adicción a la información abunda entre periodistas, agentes
de bolsa, financistas, consultores de opinión pública y políticos.
Lo cierto que no es la tecnología la responsable del aumento considerable
de las adicciones típicas de este siglo. En este campo de adicción
se avanza por una carencia, soledades, falta de certezas o de
valores, inconformidad con el propio cuerpo o con la vida. El
ser humano en nuestros días, está cada vez más solo, liberado
a su propio azar, y esto genera actitudes adictivas a las dietas
muy estrictas, a los ejercicios en extremo, u otro hábito, porque
lo que se busca es tapar esas carencias para evitar angustias
y desamparo.
Un adicto
en la actualidad, es un esclavo de sí mismo, se autoengaña e involucra
en su mentira a quienes les rodean, negando su compulsión.
Al corregir
la mentira se están dando pasos a la liberación de la persona.
Pero lo más importante, pienso, es acudir a quienes mejor nos
pueden ayudar, a los especialistas; a la ciencia, la medicina,
la psicologia, que pueden ayudar, curar, partiendo, por supuesto,
de la voluntad personal, ya que, según los especialistas, todo
adicto es recuperable cuando se atreve a aceptar su dependencia
y a reconocer que necesita ayuda.