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Los sueños y las sociedades humanas*
(Introducción)
G. E. VON GRUNEBAUM
En
las distancias de nuestros tiempos hay referencias ineludibles.
Estamos situados en la cercanía del profundo corte que realizó S.
Freud al publicar en 1900 "La interpretación de los sueños".
Acentuamos un antes y un después de esa publicación porque quedan
explicitados allí los mecanismos formadores del sueño y el modo
de lograr una intelección de lo que sucede en esa localidad psíquica
o terreno onírico, que antes se nos sustraía y generaba las más
diversas explicaciones que no carecen ni de lucidez ni de verdad.
En todas las épocas se ha considerado de suma importancia al acontecer
vivido por los humanos durante el dormir, vulgarmente dicho, al
soñar. No nos es indiferente lo producido en esos otros tiempos
y en esas otras culturas, nos parece, por lo contrario, que conocerlo
enriquecerá nuestras posibilidades y nos permitirá una mejor comprensión
de lo que, para simplificar reducimos al llamarlo simplemente: humano.
Sergio
Rocchietti
Las
ciencias, como las naciones, tienen sus momentos de avance y de
retirada, pero, a diferencia de las naciones, establecen fácilmente
el condominio sobre el territorio en disputa, a menos que no adviertan
que ese condominio existe realmente donde se creen en posesión exclusiva.
En consecuencia, las fronteras, para no hablar de la zona natural
y cultural, oscilan y se sobreponen a medida que el desarrollo de
las ciencias naturales y culturales une o separa más a las dos regiones
y hace que parezcan casi coincidentes o las reduce otra vez a una
comunicación tenue. Este siglo ha presenciado un aumento notable
en el campo de las ciencias culturales y se ha extendido el acondicionamiento
social del comportamiento fisiológico. Considérese solamente lo
que ha enseñado la antropología con respecto a las actitudes, los
movimientos elementales, los hábitos de reposo y el sueño. ¿Puede
uno llegar a reclamar la admisión de factores culturales siempre
que se reconoce la influencia psicológica en el hecho fisiológico?
A la inversa, la infraestructura fisiológica no sólo del lenguaje,
sino también de la literatura y de la música, las artes plásticas
y, en una palabra, de toda creación estética, ha sido aceptada,
aunque todavía puede no ser tenida en cuenta en la investigación
propiamente dicha. Pero cualquiera que pueda ser la práctica erudita,
la Kulturforscher reconoce al menos que:
(1) una gran variedad de fenómenos fisiológicos
y una variedad todavía mayor de fenómenos psicológicos tienen que
ser investigados para hallar sus componentes (o sus motivos) culturales,
y que (2) correspondientemente una gran variedad de fenómenos
culturales deben ser estudiados para descubrir sus facetas fisiológicas
o "naturales". Dicho más estrictamente, la Kulturforscher
ha aprendido que para comprender las variables
culturales de un fenómeno tiene que determinar primeramente
sus invariables "naturales".
Entre
los fenómenos a los que se aplica este principio mtodológico figura
el sueño como uno de los más conspicuos. Su base fisiológica es
indiscutible, y su campo social y cultural coincide con la sociedad
humana, si se admite que en este contexto no se tengan en cuenta
los sueños observables en los animales. Una parte indispensable
de la existencia humana depende para su descripción completa, y
a fortiori para su explicación adecuada, de los esfuerzos
de un número considerable de ciencias, desde la neurofisiología
hasta la historia literaria y desde la medicina hasta la religión
comparada. La unidad, y al mismo tiempo la diversidad funcional
de la experiencia humana elemental, es puesta de manifiesto dramáticamente
por esta necesidad de un ataque concertado desde cada uno de los
numerosos puntos de partida implicados en los diversos contextos
en que hace su aparición el sueño.
La
abundancia del material que deben tener en cuenta todas y cada una
de las ciencias que se interesan por su elucidación y, en realidad,
la eficiencia misma de su progreso individual, han tendido a impedir
la coordinación en los esfuerzos que necesita la investigación de
los sueños. El presente Colloquium tiene el propósito de contrarrestar
el aislamiento de las investigaciones de dos maneras: aumentando
la conciencia de lo urgente de la cooperación interdisciplinaria
en todos los planos y en todas las ramas pertinentes del saber,
y exponiendo los resultados y compartiendo los problemas de los
que han elegido un modo diferente de abordar el fenómeno polifacético
del sueño. Por lo que yo sé, nuestro Colloquium es la primera tentativa
sistemática de proporcionar a los onirologistas de todos los matices
por
lo
menos una idea del estado de los conocimientos a que se ha llegado
en los campos vecinos, aunque remotos, considerados desde el punto
de vista de la organización de las investigaciones.
La
finalidad no podía ser un estudio completo, sino solamente una selección representativa, sobre todo
respecto a la función y el significado del sueño en los diferentes
ambientes culturales, tanto actuales como del pasado.
Cierto énfasis en el Cercano Oriente es, hasta cierto punto, accidental,
aunque heurísticamente defendible a causa del intenso interés que
la civilización musulmana ha mostrado por el sueño. Otros énfasis
u omisiones pueden ser igualmente accidentales, pero para el desarrollo
de nuestros estudios la sugestión y el ejemplo pueden hacer más
que un tratamiento prematuramente enciclopédico que en esta etapa
apenas podría producir algo más que una monotonía pretensiosa.
Arrojando
al aire la cautela y la reserva que acabo de defender para justificar
los límites a los que tiene que someterse esta reunión, me atreveré
a generalizar declarando que con anterioridad a la civilización
del Occidente reciente -de la cual podemos designar a Descartes,
a nuestro propósito y con cauta mordacidad, como el primer vocero
consciente de sí mismo- todas las civilizaciones, orientales
u occidentales, simples o complejas, pueden ser llamadas "medievales",
o más suavemente "premodernas". Con estos nombres, que
son al mismo tiempo demasiado vagos y demasiado precisos, excesiva
y demasiado poco relacionados con las situaciones históricas concretas,
deseo indicar que poseen, aunque en diversos grados, estas características:
(a)
Su teoría del conocimiento
es predominantemente realista. Los conceptos, los principios o el
orden y la organización, en una palabra los nombres y los universales,
toda entidad construida o abstraída para delinear y dominar lo particular,
son existencia atribuida.
(b)
La
realidad fundamental es trascendental; esta realidad mundana, su
señal o símbolo.
En consecuencia, el ser se hace
susceptible de graduación, con la jerarquía del ser coincidiendo
frecuentemente con la jerarquía de la participación graduada en
la perfección moral.
(c)
El anhelo de la verdad
absoluta y en gran parte estática -pues el cambio
degrada y el paso de un estado a otro es inferior al ser- excluye
la aquiescencia a la verdad psicológica o funcional. La experiencia
humana no refleja solamente la condición humana, sino también una
realidad objetiva independiente de la estructura del "alma"
humana. La introspección no se limita
al conocimiento de sí mismo, sino que aspira a la exteriorización
o reificación de las experiencias psicológicas y sus causas.
(d)
Por tanto, el universo, y con él la
vida individual, se concentran en Dios o en el destino;
el propósito del hombre está fuera de él, y lo mismo la fuente y
la exposición razonada de los incidentes que componen su vida.
(e)
Como no hay criterios firmes para distinguir
la realidad
de la ficción,
la ficción de la teoría y la teoría de la realidad, el
hombre se ve obligado a especular y deducir, expuesto
al asombro y al temor en una medida que ya no podemos imaginarnos,
y en consecuencia está sujeto a alternaciones de emociones extremas
que le hacen asirse a cualquier sugestión que puede orientarlo en
un universo que por su misma construcción desafía a la orientación.
(f)
De aquí también la dedicación del hombre a un ideal de estabilidad cósmica y
social con líneas de causalidad y simbolización fijas. El universo,
al menos su segmento directamente pertinente, tiende a ser limitado
o cerrado. Al mismo tiempo, esta búsqueda de estabilidad y seguridad
es frustrada ab initio por la renuencia a aceptar las consecuencias
epistemológicas de la fragilidad del conocimiento humano: se espera que las revelaciones y los
sueños y señales de todas clases remedien desde afuera lo que el
hombre es incapaz de conseguir desde dentro.
(g)
En consecuencia, los
fenómenos psicológicos tienden
a ser interpretados como representando la realidad "exterior"
objetiva, no psicológica; constituyen un medio de obtener información
objetiva, relativa a hechos, acerca de esta realidad exterior, y,
hasta cierto punto, de controlarla.
(h)
No existe, para decirlo de otro modo,
una línea divisoria obligatoria ni siquiera claramente percibida
entre lo natural
y lo sobrenatural,
(i)
como tampoco entre lo posible
y lo imposible
(1).
Luego,
esta axiomática, o si se prefiere, esta mentalidad, crea necesariamente
(a) un intenso interés por el sueño, que es (b) experimentando
y considerando, sobre todo, como algo que indica hechos y condiciones
no subjetivos, no psicológicos, es decir suprapersonales y objetivos;
(c) cuando no cumple la función de un medio de comunicación
entre el soñador y los poderes sobrehumanos o sobrenaturales. En
otras palabras, se
ve al sueño como poseedor de fuerza cognoscitiva respecto a sectores
de otro modo inaccesibles de la realidad objetiva, tales como, especialmente,
el futuro y el más allá, o más en general, las verdades referentes
a la relación del hombre con lo divino.
Así
el papel del sueño, con su simbolismo heurístico transpersonal,
estaba firme y legítimamente enclavado en la civilización medieval
del Islam, así como en la perspectiva prevaleciente en toda
nuestra Edad Media. Sin embargo, para explicar ciertas actitudes
contemporáneas con el sueño es útil recordar que, con respecto a
las circunstancias, un punto de vista cultural tiende a subsistir
cuando su justificación estructural ha desaparecido desde hace mucho
tiempo. Debajo y a veces inclusive en la superficie de nuestra vida
cultural persiste la astrología a pesar de que es incompatible con
nuestro universo infinito, nuestro concepto de causalidad y en suma
con las principales suposiciones de nuestra cosmología y nuestra
epistemología. Lo mismo se puede decir de la reacción ante el sueño
que sigue animando a grandes sectores de la población en todo el
Occidente. Como un canto rodado que sobrevive de una era geológica
remota, la búsqueda popular de una guía material en los sueños,
alimentada por curiosidades y ansiedades, sigue la norma medieval.
Contradicción lógica: un universo intelectual dividido es menos
molesto que el impulso que el sueño parecería satisfacer tan bien.
Este recuerdo de las contradicciones en los sistemas conceptuales,
tanto en el plano individual como (todavía más) en el colectivo,
contribuirá a explicar la persistencia de un tipo de interpretación
del sueño, así como de la astrología, a pesar de las vacilaciones
que sugieren las implicaciones de la doctrina religiosa aceptada.
La
penetración, para no decir la ubicuidad del sueño en la civilización
musulmana será tratada en este informe sólo con respecto a su
"gran tradición", su estrato superior, por decirlo así,
donde su adecuación al punto de vista del mundo científico es significativa.
No se puede insistir demasiado en que para el musulmán medieval,
docto o lego, el poder cognoscitivo del sueño no plantea un problema
epistemológico. Ni
una sola vez la más reciente autoridad sobre la oneirokritika,
el teólogo Abdalghani an-Nabulusi (1641-1731), compilador de
una guía enciclopédica para la interpretación de los sueños, dispuesta
de acuerdo con el orden alfabético del objeto visto en el sueño,
en las seiscientas páginas de su Ta'tir al-anam fi ta'bir
al-manam, pone en duda la validez objetiva de los datos oníricos.
El significado cognoscitivo del sueño queda suficientemente demostrado
y explicado por la observación de que "los profetas solían
considerar a los sueños como una revelación que se les hacía de
las leyes sagradas: la profecía pertenece al pasado y sólo subsisten
los portadores de buenas noticias, o sea los buenos sueños que un
hombre ve o que se le muestran mientras duerme (2).
Lo
que se requiere es únicamente la clasificación de los sueños
y la metodología de su interpretación. La realidad del
significado objetivo del sueño está garantizada por el Libro Sagrado
mismo, en el que a José se le concede el conocimiento de los sueños
y Dios le dirige estas palabras: "Así tu Señor te preferirá
y te enseñará la interpretación de los acontecimientos"(3),
es decir la ciencia de los sueños, la ciencia principal desde el
comienzo del mundo, que los profetas y mensajeros no dejaban de
estudiar y en la que ejercían su influencia. Para invalidar el significado
de los sueños algunos incrédulos han afirmado que lo que un hombre
ve en su sueño es dictado por el prevaleciente de los cuatro humores.
Si domina la atrabilis ve impurezas (o desgracias), oscuridad, horrores
y terrores; si domina la bilis amarilla ve fuego, luces, sangre
y cosas teñidas de amarillo (mu'asfarat); si domina
la flema ve blancura, agua, ríos y olas; y si domina la sangre ve
vino, plantas aromáticas, laúdes y caramillos (lit. instrumentos
de cuerda y de viento). Pero esto constituye solamente un tipo de
sueño, al que no se puede limitar todo el campo de los sueños. Pues
sabemos con seguridad que si bien los humores dictan algunos
sueños, otros son enviados por el demonio
o se originan en el yo. Estos últimos, los
más verdaderos de los tres, son 'sueños confusos (o incoherentes)'
(adghath), llamados así porque son mixtos. Son como un manojo
de plantas, un huzma que una persona recoge de la tierra
y que contiene plantas grandes y pequeñas, rojas y verdes, marchitas
y frescas."
"Se
ha dicho que los
sueños son de tres clases: sueños de noticias agradables
provenientes de Dios; son los sueños citados en la tradición; sueños
de advertencia provenientes del diablo; y sueños que se originan
en el yo. Los sueños de advertencia del diablo son falsos y no tienen
interpretación (o significado)... Como ejemplos de sueños que tienen
su origen en las aspiraciones del yo, una persona se ve con otra
a la que ama, o ve algo que teme, o estando hambrienta se ve comiendo,
o estando ahíta se ve vomitando, o durmiendo al sol se ve quemándose
en el fuego, o sintiendo dolor en sus miembros se ve torturada."
"Los
sueños falsos se
dividen en siete tipos: (1) los que tienen su origen
en el yo, el deseo, la ambición y la confusión; (2) los sueños (sexuales)
que necesitan la ablución y no tienen interpretación; (3) las advertencias
de las amenazas y pesadillas del diablo, las que no causan daño;
(4) los sueños causados por hechiceros, tanto yinni como
humanos, y que agobian a los soñadores tanto como los enviados por
el diablo (4);
la falsedad causada por Satán no figuraba entre los sueños; (6)
los sueños causados por los humores cuando están turbios y en desacuerdo;
(7) 'reversión', esto es cuando un soñador se ve en el presente
como si fuera veinte años más joven."
"Los
sueños más verdaderos
son los de las buenas
noticias. Si en el sueño hay tranquilidad, reposo,
vestidos magníficos y comida sana y apetitosa, el sueño es verdadero
y hay un mínimo de confusión. Los sueños verdaderos se dividen en
cinco tipos: (1) el
sueño fidedigno y claro, parte de la profecía, de acuerdo con las
palabras del Exaltado: 'Dios ha confirmado para su
mensajero la visión con la realidad. Entrarás en la Mezquita Sagrada,
si Dios quiere, seguro...(5).
Se ha dicho: 'Bienaventurado el que ve un sueño claramente, pues
los sueños claros sin mediación del ángel de los sueños son enviados
sólo por el Creador.' (2) Los
sueños buenos, que son noticias agradables de Dios, así como las
noticias funestas son un medio con el que Dios os pone sobre aviso...
(3) Los sueños que
os muestra el ángel de los sueños, llamado Sadiqun, de acuerdo con
lo que Dios le ha enseñado del ejemplar original del Libro y según
lo ha estimulado para que proporcione una semejanza segura para
cada una y todas las cosas. (4) El sueño simbólico, que viene de los
espíritus. Por ejemplo, una persona ve en sueños que
uno de los ángeles le dice: 'Tu esposa quiere darte a beber veneno
por medio de tu amigo Fulano de Tal', con lo cual le insinúa que
el amigo comete adulterio con su esposa. Pero este sueño indica
que el adulterio está oculto, lo mismo que el veneno. (5)
El sueño que es válido para el que lo ve
y que ejerce una influencia abrumadora en él, con lo cual convierte
el mal en bien y el bien en mal. Por ejemplo, sueña que está
tocando un tunbur (instrumento de cuerdas de cuello largo)
en una mezquita; después de lo cual se vuelve hacia Dios arrepentido
de haber hecho algo abominable y prohibido y llega a ser
muy conocido por sus buenas acciones. 0 sueña que está leyendo el
Corán en el baño o bailando; luego se hace notorio por cometer abominación
o por incitar a las prostitutas, pues el baño es un lugar en que
se ponen al descubierto los órganos genitales, un lugar en el que
no entran los ángeles, así como el diablo no entra en una mezquita.
El sueño de menstruación e impureza ritual es válido, pues los incrédulos
y los magos no creen en la ablución ritual. José interpretó la visión
del rey, un incrédulo; los sueños de los jóvenes son válidos, pues
José era un muchacho de siete años cuando soñó el sueño que se convirtió
en realidad" (6).
La clasificación de los sueños es seguida por lo que se
puede llamar una metodología mínima para su interpretación. La base
psicofísica de la conciencia que tiene el soñador de su visión es
esta: "El hombre ve los sueños con el
espíritu y los comprende con la inteligencia... Cuando un hombre
duerme, su espíritu se difunde como la luz de una lámpara o la del
sol. Con esta luz y el resplandor de Dios ve lo que el ángel de
los sueños le muestra... Cuando los sentidos despiertan de nuevo
a sus actividades el espíritu recuerda lo que el ángel de los sueños
le ha mostrado y sugerido".
Nabulusi
se protege contra cualquier objeción basada en lo incompleto de
su clasificación observando que hay muchos caminos que llevan a
la interpretación; los métodos del intérprete se pueden ampliar
de acuerdo con sus conocimientos. Hay,
no obstante, ciertas características básicas en la estructura del
sueño que atañen a la interpretación. 'Los elementos
de un sueño se componen del género, la especie y la naturaleza de
las cosas. El género, por ejemplo, pueden ser los árboles, los animales
de presa y las aves, y todos ellos representan hombres. La especie
implica el conocimiento de la especie del árbol, el animal o el
ave. Si el árbol es una palmera, el hombre representado por ella
es un árabe, pues el origen de la mayoría de las palmeras es la
tierra de los árabes. Si el ave es un pavo real, el hombre es un
no-árabe, y si es un avestruz, es un beduino árabe. La naturaleza
implica la observación de la naturaleza del árbol; al hacer eso
se determina la naturaleza del hombre. Si el árbol es un nogal,
se saca la conclusión de que el comportamiento y los razonamientos
del hombre son desagradables en una disputa. Si es una palmera,
se deduce que es un hombre que hace el bien. Pero si el sujeto es
un ave, uno sabe que se trata de un hombre que viaja. Luego uno
observa la naturaleza del ave; si es un pavo real, es un rey no
árabe, apuesto y rico. Si es un águila, es también un rey, pero
si es un cuervo es un hombre pecador, traicionero y mentiroso".
La relación que establece el intérprete entre los elementos
del sueño y la realidad "objetiva" es en gran manera asociativa.
Es preferible que la asociación sea dirigida por medio de pasajes
aplicables del Corán y la Zuna, pero en realidad la asociación correcta
se puede encontrar en "los dichos corrientes y las expresiones
comunes". La veracidad de un personaje visto
en un sueño depende de lo que se puede esperar de él en la vida:
un niño será veraz en el sueño, porque en la vida no ha aprendido
todavía a mentir. Si los animales hablan en los sueños dicen la
verdad, y lo mismo hacen los muertos, porque están en "la morada
de la verdad". Así como el medio ambiente influye en el soñador,
así también influye en los sueños. A causa de las diferencias regionales
en lo que respecta "al agua, el clima y la localidad"
la interpretación de las diversas escuelas de intérpretes difiere.
"Así, soñar en un país tórrido con nieve, hielo o frío indica
precios altos y hambre. Pero si se sueña eso en un país frío significa
fertilidad y abundancia. Para los habitantes de la India el fango
y el cieno significan prosperidad; para otros, privaciones y miseria.
Para los indios también un ventarrón significa buenas noticias,
pero para otros es un modo de expresión repugnante. En algunos países
el pez significa castigo; en otros, de uno a cuatro peces significan
casamiento; para los judíos, calamidad". Inclusive en su disfraz
hipocrático esta conciencia del acondicionamiento cultural del contenido
y el significado del sueño es notablemente clara. Nabulusi se da
cuenta de que la gente acude al intérprete con sueños inventados
y no le corresponde comprobar su autenticidad. "Si la respuesta
es favorable, el mérito es del intérprete; si es mala, es a costa
del interrogador obstinado".
Cuán
enteramente convencido estaba el musulmán medieval de la importancia
de sus sueños se puede apreciar por los documentos autobiográficos,
como el diario del médico hanbalita-Ibn al-Banna de
Bagdad (1005-1079). En la parte que se conserva y que abarca
desde el 3 de agosto de 1068 hasta el 4 de septiembre de 1069 se
narran no menos de veintitrés sueños, algunos de ellos muy largos.
No todos los había tenido él, pues Ibn al-Banna parece haber
gozado de reputación como intérprete y con frecuencia acudían a
él otros para que les explicase los de ellos. Estos sueños se refieren
a asuntos puramente personales, así como a acontecimientos políticos
y a cuestiones doctrinales.
Igualmente,
el sueño desempena un papel importante en la autobiografía del historiador
damasceno Abu Shama (1203-1268). En realidad casi la cuarta parte
de ella está compuesta por sueños. El autor justifica la importancia
que da a esas informaciones ultraprivadas con el versículo coránico
wa-amma bi-ni'mati rabbi-ka fa-haddith ("en cuanto a.
las mercedes de tu Señor, habla de ellas"). El don de los sueños
era compartido por el hermano del docto shafiita. La comunidad reconocía
que el califa 'Umar (634-644) se le aparecía con frecuencia a Abu
Shama en sus sueños y le transmitía por medio de ellos sus ideas
respecto a la guerra con los francos y a otros asuntos relacionados
con el Islam. Esto sucedía en el año 624/1226-7 [la primera fecha corresponde a la era islámica y la segunda
a la cristiana].Tipológicamente, la justificación alegada
por Abu Shama para relatar sus sueños es de la misma clase que la
del místico ash-Sha'rani (m. 1565) cuando justifica la glorificación
de sí mismo como cumplimiento del deber del creyente de reconocer
las mercedes, minan, que Dios se ha dignado concederle.
Apenas hay fase alguna de la vida de la comunidad y del individuo en que no
desempeñen un papel los sueños. Menos con el propósito de clasificar
el material superabundante que con el de hacerlo más manejable se
pueden distinguir varias categorías de sueños o de intervención
en los sueños.
El soñador recibe mensajes personales
El
Profeta puede aparecer simultáneamente a una persona y a un futuro
protector que lo saca de una situación difícil. El poeta Nizami
(m. 1209) exhorta al indo-musulmán 'Isami (escribió en 1349-50)
para que redacte su obra histórica llamada luego Futuh as-salatin.
Con anterioridad a su último viaje a Korasán el califa Harun
ar-Rashid (786-809) ve una mano con tierra roja que sale de bajo
de su cama mientras se oye una voz que dice: "Esta es la tierra,
turba, de Harun". El médico de la corte pide al califa
que resista la "visión confusa" pero no es necesario decir
que resulta un agüero verídico. Una
conversación en sueños con Aristóteles fue una de las razones que
indujeron al califa al-Ma'mun a promover las traducciones al arábigo
de textos filosóficos griegos.
Un norteafricano piadoso convencido de que morirá como mártir de
la fe ve en un sueño que Dios bendice una parte de su cabeza, exactamente
la parte en que luego recibe la herida mortal. El gran heresiógrafo,
jurista y literato andaluz Ibr Hazm (994-1064) recuerda que ha visto
en sus sueños a algunos de sus amigos difuntos, pero no a otros.
"En el tiempo en que uno de ellos vivía todavía convinimos
en que si era posible visitaríamos (al sobreviviente) en un sueño.
Sin embargo, no lo vi después de haberme precedido en el otro mundo.
Y no sé si se olvidó o le impidieron (aparecer)". El actual
Primer ministro de Malaya, Tunku Abdul Rahman, fue recientemente
a Ajmer porque "un hombre humilde de Malaya soñó tres veces
en el curso de unas pocas semanas en 1959 que el Pir o santo
enterrado allí deseaba que Tunku hiciera una visita (a su tumba)
si se habían de resolver sus dificultades... Se dice que en el tercero
y último sueño el pir blandía una espada". Al enterarse
de eso Tunku decidió adelantar la fecha de la peregrinación.
El
sueño constiluye una Profecía privada
Tras
largos años en la prisión, el caído visir de al-Mahdi (775-785),
Yunus b. ar-Rabi, es visitado en su sueño por una aparición
que le recita un versículo que indica su pronta liberación. El anuncio
se convierte en realidad después de repetirse el sueño tres veces.
El piadoso Rushaid, de origen eslavo, soñó que había orinado en
el mihrab de una mezquita. El famoso Buhlul b. Rashid de
Qairawan (m. 799) explicó que esa visión presagiaba que le nacería
un hijo que llegaría a ser un destacado sabio religioso, predicción
que apenas es necesario decir que se realizó. Cuando Qansuh al-Ghuri
(1501-16) asciende al trono, más de setecientos años después,
el famoso polimático Jalal ad-Din as Suyuti (m. 1505) sale
de su retiro e informa que el Profeta le ha anunciado en un sueño
el próximo fin de al-'Adil Tumanbay, quien lo había condenado
a muerte. Abu'I-'Abbas Ibn al-Furat, el hermano del famoso
visir, se le aparece a Abu 'Abdallah az-Zanji y le dice que
las preocupaciones de su hermano terminarán al día siguiente. En
efecto, por la mañana el califa al-Muktafi (902-908) le concede
un cargo. En 1169 Asad ad-Din Shirkuh, el general zenjida
en Egipto, tiene un sueño que interpreta como un pronóstico de que
detendrá y sustituirá a su rival, el fatimita Shawar. Animado por
este sueño lleva a cabo la conspiración que da por resultado la
captura y la ejecución de su adversario.
El
sueño privado puede llevar a un cambio de personalidad. Una mujer
de mal genio modifica su manera de comportarse cuando sueña que
cinco hombres la azotan porque su marido se ha quejado de ella a
un santo; el santo, a su vez, le había informado a Dios, quien inmediatamente
envió la aparición. Un caso más célebre es el sueño que decidió
a Nasir-i Khusraw en 1045 a poner fin a su disipación y hacer una
peregrinación. Todavía más famoso y de más consecuencias para la
comunidad musulmana es el sueño que indujo a al-Ash'ari (m. 935)
a abandonar el kalam de los Multazila y establecer
la ortodoxia "Ash'-arita" . El caudillo qarakhanida Satuq
Bughra Khan (m. 955), el primero de su tribu que se adhirió al lslam,
dio ese paso a causa de un sueño en el que el Cielo le ordenó la
conversión.
Los sueños aclaran
la doctrina teológica
Abu
Dulaf, en 226/841, ve a su padre en una casa abandonada; el padre
le recita versículos asegurándole la realidad del examen después
de la muerte y expresando el deseo de que la muerte fuera en realidad
un descanso, raba kul shail' lo que, sin embargo,
no es, pues al morir nos despiertan e interrogan. Del mismo modo,
al-Baji le dice a Abull Fadl al-Ghadamisi (m. 349/960) en un sueño,
que ha salido bien de ese examen. "A mi muerte, me fue devuelta
el alma. Percibí todo lo que me hiciste: el lavado (de mi cuerpo),
el amortajamiento, la plegaria. Cuando me pusiste en la tierra alguien
me gritó que recitara. Mi lengua recitó la Sura Yasin (sura 36).
Llegaron los dos ángeles (interrogadores). Uno de ellos le dijo
al otro: '¡Examínalo!' '¿No le has oído recitar lo esencial del
Corán?, replicó el otro; y se alejaron sin hacer más preguntas".
Estos sueños tienen el doble propósito de aclarar la discutida cuestión
del "examen en la tumba"
y de tranquilizar a los sobrevivientes con respecto al destino en
el más allá de personas particulares. Zubaida, la esposa de Harun
ar-Rashid, la que murió en 831, es vista en el Cielo por 'Abdallah
b. al-Mubarak. La habían admitido en el Paraíso a causa de la obra
que había hecho en el camino de peregrinación a la Meca; sin embargo,
tenía el rostro pálido a causa de los lamentos del mu'tazilita Bishr
al-Marisi (m. 833), a quien había oído subir del infierno y le había
hecho temblar. La
muerte revela la verdad acerca del estado religioso de una persona.
El místico Abu Bakr al-Warraq (m. 903) llora cuando lo ve en un
sueño un darwish. Le pregunta: "¿Por qué lloras?"
y al-Warraq contesta: "¿Cómo podía no llorar? De los diez muertos
que han llevado hoy al cementerio en que descanso ni uno solo ha
muerto como creyente". La intensidad de la comunicación que
algunos sufíes
mantienen con el mundo trascendental por medio del sueño sólo puede
ser anotada. Se debe a la naturaleza de su manera de acercarse a
sí mismos y a la realidad que se hagan difíciles de apreciar la
distinción entre el mensaje personal y la ilustración teológica
o la confirmación de su tipo de religiosidad tal como la da a conocer
un sueño. Los sueños
que aclaran la situación de los muertos en el más allá con frecuencia
instruyen al mismo tiempo acerca de la solución correcta de problemas
teológicos en discusión. Hay algunos sueños en los
que el Profeta aparece tomando parte en favor del todavía vivo Ahmad
b. abi Du'ad, cuya muerte (que se produjo en 854) y castigo se anuncian.
Después de la muerte de Ibrí Hanbal (en 855) soñadores creyentes
lo ven con frecuencia resolver problemas teológicos. Sahnun, el
gran médico (m. 854), a quien el malikismo le debe mucho su difusión
en el África del Norte, anunció después de su muerte por medio de
un sueño que leer el Corán con el texto a la vista era preferible
a recitarlo de memoria, con lo que decidió una controversia que
duraba desde hacía mucho tiempo. Se sabe, por supuesto, que los
jerarcas cristianos también utilizaban esta manera de comunicación
para tranquilizar el corazón de los fieles. Un sueño atestiguó que
el Papa Benedicto VIII (1012-24) había sido recibido en el Cielo
por intercesión de los cluniacenses.
A veces el escenario del sueño es muy complicado. Así Rabi 'al-Qattan (m. 339/995-96)
tuvo el siguiente sueño en apoyo de la doctrina de la predestinación
estricta: Caminando por el aire como se camina por la tierra vio
unas tiendas de campaña y una gran multitud junto a ellas. Tuvo
la sensación de que se hallaba cerca de Dios. Una voz le dijo que
se le rogaba que entrara; vio a los chambelanes y lo introdujeron
ante la presencia de Dios, quien estaba sentado en su lecho real.
Dios le dijo: "Pide". Rabi' pidió que le enseñaran algo
útil. Inmediatamente fue proyectado en el espacio, con el pecho
por delante, como si nadara en el agua. Vio seres parecidos a hormigas,
algunos con una luz y otros sin ella. Dios le dijo: "En la
tierra esos (los que tenían luz) Nos desean; entre ellos hemos elegido
un pequeño número y les hemos dado sabiduría: uno de ellos es al-Hajjaj
b. abi Ya'qub ad-Daqqaq". En tanto que en este sueño se presenta
a Dios muy ingenuamente, la visión del Señor en sueños, testimoniada
como una experiencia real por muchos que afirman haberlo visto
en diversas formas -como un joven barbilampiño, una mujer, un turco
con el fez puesto en un ángulo coquetón- se iba a convertir en un
problema teológico. Lo esencial era, por supuesto, la eliminación de las concepciones
antropomórficas. Dios, según enseña al-Ghazzali (m. 1111), por estar
por encima de toda figura y forma, no puede ser visto en el ruyat
Allah; lo
que aparece al soñador es un parecido, un símbolo,
mithal. La experiencia de ser instruido por medio de un sueño
no se limita por completo al musulmán piadoso. El filósofo cristiano
Ibn Zur'a (m. 1008) ve en 368/978-79 a su maestro Yahya b.'Adi,
quien había muerto hacía cuatro años, en un sueño durante
el cual le comunica ciertas enseñanzas con una minuciosidad sorprendente.
Desalentador para los poderosos pero alentador para los hombres
sencillos y piadosos es el sueño en el que Mahmud de Ghazna (998-1030)
reveló el conocimiento adquirido en el otro mundo de que su reinado
no había sido ilusión y error. Sólo Dios gobierna y merece
gobernar. Habiendo comprendido su impotencia y su confusión, Mahmud
se avergüenza de haber sido sultán. Para él habría sido mejor
pasar la vida como mendigo; ahora tenía que dar cuenta de cada
grano que gastaba. La importancia cósmica que el santo, en contraste
con el rey, posee se pone de manifiesto en el sueño en el que Abu
Musa' ve el trono celestial colocado sobre su cabeza. Cuando va
a relatar la visión a su maestro Bayazid Bistami (m. 874) se encuentra
con que el shaikh ha muerto esa misma noche. Durante el funeral
Abu Musa', a quien la multitud no permite conducir el ataúd por
uno de sus extremos, pone la cabeza bajo él mientras el cortejo
se dirige al cementerio. El sueño se le ha olvidado. De pronto se
le aparece su maestro y le dice: "Este es el significado del
sueño de anoche. El trono celestial es el cuerpo de Bayazid".
Vale
la pena advertir que la norma de la argumentación teológica por
medio de los sueños subsiste aún en nuestra época. Durante una polémica
reciente en el Irak acerca de los problemas del modernismo el Profeta
se le apareció en un sueño a uno de los polemistas para confusión
del hereje. Asimismo, por medio de un sueño el santo cuya tumba
protegía un mercado en la Argelia oriental anunció en 1953 que consentía
en que aquel mercado fuese trasladado a un lugar más conveniente
sugerido por el administrador francés.
El
sueño atañe a la Política
A
'Alqama an-Nakha'i le dijo en un sueño su hermano muerto en la batalla
de Siffin (65) que los sirios (partidarios de Mu'awiya) y los iraquís
(partidarios de 'Al¡) muertos habían discutido en el Cielo cuál
de las dos causas era la justa y Dios se había declarado en favor
de los iraquís. La aprobación por la comunidad de la política de
Saladino se refleja en un sueño en el que se ve al Profeta visitando
la tumba del príncipe con algunos de sus Compañeros. Cuando Saladino
murió alguien oyó en sueños una voz que anunciaba: "Esta noche
José salió de su prisión". Para apreciar plenamente este episodio
hay que recordar que Yusuf (José) era el nombre propio de Saladino,
que Yusuf, el José bíblico, se había convertido en el pensamiento
místico en el símbolo de la belleza divina e inclusive de la divinidad
que reside en el corazón del creyente; y que la liberación del alma
de la prisión del cuerpo es una interpretación de la muerte favorita
entre los sufitas. En contraste, la acción política es censurada
cuando Ibrahim b. Maimun as-Sa'igh, después de su ejecución por
Abu Muslim cuyo colega da'¡ o propagandista al servicio
de los abasidas había sido y al que había causado dificultades insistiendo
en imponer al pie de la letra la ley religiosa, el shari'a es
visto en las "altas moradas", manazil 'aliya, del
Paraíso, adonde había sido elevado a causa de su perseverancia en
el cumplimiento del deber musulmán de "prescribir lo bueno
y prohibir lo malo", al-amr bi'l-ma'ruf wa'n-nahy 'an al-munkar.
De la misma manera, después de la ejecución de Ahmad b. Nasr
en 231/845-46 se ve en un sueño al Profeta avergonzado porque un
miembro de su Casa, el califa al-Wathiq (842-847) había cometido
ese crimen. Un sueño
puede sugerir una acción política determinada.
La expedición del Profeta en 628, emprendida para impulsar la peregrinación
a la Meca y que dio por resultado el famoso tratado de al-Hudaibiya,
se decidió por impulso de un Sueño. Ya'qub b. Da'ud vio en un sueño
a al-Mahdi (775-785) y el califa le aconsejó que designase a ese
personaje para el visirato. Cuando más tarde
Ya'qub
fue presentado a al-Mahdi se dice que el califa exclamó: "¡Este
es el hombre que apareció en mi sueño!" e inmediatamente lo
nombró visir. A la inversa, se dice que 'Umar b. alKhattab destituyó
a un funcionario a causa de un sueño. Ahmad b. Tulun, el gobernador
y, en realidad, el gobernante independiente de Egipto desde 868
hasta 884, conoce por un sueño la llegada de espías que fueran enviados
por el califa. Otro sueño aconseja a lbn Tulun que derogue ciertos
impuestos "ilegales" contra el consejo de su secretario
financiero. En una ocasión cierto Ma'mar b. Muhammad aljauhari indujo
a lbn Tulun a asociarse con él en el comercio de lino. Al cabo de
un tiempo lbn Tulun se vio en un sueño chupando el tuétano de unos
huesos. El famoso intérprete Ibn al-'Assal explicó: "El amir
corre tras un beneficio de escaso valor e indigno de él."
En seguida lbn Tulun retiró su inversión y la distribuyó entre los
pobres. El califa al-Mu'tadid (892-902) dijo a su séquito que ciertos
sueños que había tenido en su juventud habían determinado que nunca
causara daño a ningún descendiente de 'Ali.
El sueño es un instrumento de Profecía política
Particularmente
numerosos son los casos en que la muerte de un gobernante es anunciada
por un sueño. Así
sabemos que a Sa'id b. al-Musayyab (m. ca. 718/19) lo visita un
hombre que le dice haber visto en un sueño al Profeta a la orilla
del mar. Asía a un hombre por el pie y lo hacía girar tres veces
como hace girar la máquina de lavar un vestido, después de lo cual
lo introdujo en el océano. Sa'id dijo: "Si la visión de tu
sueño resulta cierta (es decir: si has comprendido tu sueño correctamente),
'Abdalmalik (685-705) morirá dentro de tres días." Y, en efecto,
el califa murió tres días después. Cuando se le pidió una explicación
razonada de su interpretación, Sa'id dijo: "Moisés ahogó al
Faraón y el Faraón de nuestro tiempo no era otro que 'Abdalmalik'".
En su lecho de muerte el califa al-Mansur (754-775) habla de un
sueño que había tenido antes que su familia llegara al poder. Primeramente
su hermano y luego él mismo recibieron una bandera del Profeta y
mientras la llevaban dieron algunos pasos antes de caer en tierra.
El número de pasos resultó ser el número de años de su reinado.
Mansur, recordando el sueño, se da cuenta de que su muerte es inminente.
Otro tipo de acontecimiento es predicho cuando en 1160 alguien sueña
en Monsul con las hazañas contra los cristianos que un día realizara
Saladino; o también en el sueño en que 'Umar I le anuncia a Abu
Shama en 1228 que encabezará personalmente una expedición contra
la costa siria, entonces en poder de los cruzados, y dará su gobierno
a un príncipe noble y valiente. Con esta visión se puede comparar
el sueño de Shaikh 'Al¡ as-Sakhawi, quien, el 8 de junio de 1229,
durante el sitio de Damasco por an Malik an-Nasir, oye una voz que
dice: "Dentro de un mes Damasco será como el Paraíso."
El pronóstico se realiza cuando el 9 de julio se restablece la paz
entre las facciones musulmanas en lucha.
El
Corán mismo había sentado el precedente para la utilización del
sueño como un arma política. Después
de la victoria musulmana en Badr (15 de marzo de 624), donde unos
350 creyentes vencieron a cerca de mil paganos, Mahoma recibió una
revelación en la que Dios reclamó el mérito de haber llevado a cabo
el encuentro que sin su ayuda ninguna de las partes habría buscado.
En este contexto se le dice al Profeta: " (Recuerda) que Alá
te hizo verlos en tu sueño como pocos en número; si Él te hubiera
hecho verlos numerosos te habrías sentido pusilánime y rivalizado
con los otros en el deseo de renunciar a la empresa, pero Alá mantuvo
firme (tu corazón). Él sabe lo que hay en los pechos". Al describir
la llamarada de la actividad chiita después de la muerte de Zaid
b. 'Al¡ en 121-1739, Ya'qubi dice: "Aparecieron propagandistas,
se vieron visiones en los sueños y circularon libros apocalípticos",
wa-zaharat ad-du 'at waru iyat al-manamat wa-tuduwwirat kutub
al-malabim. No es necesario decir que la confianza general en el sueño
trajo consigo muchos "sueños fraudulentos". Dada la naturaleza del caso no se podía evitarlo,
pero es justo observar que los musulmanes se daban cuenta de este
peligro, como lo atestigua la anécdota en la que el qadi
Abu Muliriz observa que Abu Shaikh al-Mufassir está mintiendo cuando
le habla a Ziyadat Allah I, el gobernante aglávida de la lfriq¡ya
(817-838) de un sueño en el que ha visto a Gabriel besando la mano
del amir.
En
una fecha tan reciente como 1902, cuando lo que más le preocupaba
era el pedido de un edicto de Rusia, Muzaffar ad-Din, Cha de Persia
desde 1896 hasta 1906, solicitó a uno de los principales teólogos
que le interpretara un sueño en el que ese mismo teólogo se le había
aparecido al gobernante. El teólogo explicó: "Puesto que Vuestra
Majestad me vio con la vestidura musulmana primitiva arrojar a sus
pies un saco del que salieron oro y plata, eso significa que mi
antecesor el Profeta os ordena que no toméis nuevos préstamos de
los incrédulos, sino que para restaurar vuestras finanzas confiéis
en vuestros súbditos y en los otros servidores de la religión".
En esa época hubo algún desacuerdo acerca de si el sueño había o
no sido inventado por el Cha para poner a prueba los sentimientos
del clero. Cuando Polibio dice que Escipión el mayor, en 212 a.
de C., relató a su madre un sueño en el que había visto a él mismo
y a su hermano elegidos para la edilidad y que el mismo Escipión,
dos años después, estimuló a sus soldados diciéndoles que sus planes
para atacar a Cartago habían sido inspirados por la visión de Neptuno
en un sueño, al menos el historiador está convencido de que el romano
inventó esas apariciones; sin embargo, el éxito del pretexto se
basa en el predominio de una actitud análoga a la de la sociedad
musulmana.
No
viene al caso tratar detalladamente la diferencia entre la actitud
musulmana y la nuestra respecto al sueño, sobre todo porque nuestra
actitud estará presente, al menos implícitamente, en los informes
que se presentarán en este coloquio. Sin embargo, conviene hacer
dos observaciones:
(1) Hasta cierto punto,
los sueños son para nosotros menos necesarios que para los musulmanes
y nuestros antepasados. Por de pronto ya no nos interesan tan profundamente
el más allá y lo sobrenatural; mejor dicho, las fronteras
de lo "natural" han sido llevadas más lejos, y con esta
expansión de lo racional e incluso experimentalmente accesible la
importancia del sueño, la revelación y la comunicación reveladora
se ha reducido dentro de nuestra vida cotidiana y también de nuestra
vida intelectual. Además, el mayor conocimiento y el dominio más
amplio de nuestro universo nos ha aliviado de ansiedades y temores
que, en muchos casos, la Wahrtraum estaba destinada a apaciguar.
Conviene recordar que hace nada más que tres o cuatro siglos nuestra
situación psicológica no era aún tal que se pudiera prescindir del
sueño, y que las deficiencias de nuestros métodos científicos ocasionaban
más que una pequeña incertidumbre acerca de lo que se podía y lo
que no se podía aceptar como real y verdadero.
(2) Como resultado de nuestro progreso científico nos hemos hecho capaces de un
renunciamiento que debíamos haber asumido hace mucho tiempo; hemos
podido prescindir de la idea de que el sueño es sintomático de una
realidad divorciada de la realidad psicológica del soñador y su
sociedad. (El progreso de las investigaciones acerca
de la estimulación "paranormal" de los sueños no contradice
esta afirmación.) Para
nosotros el significado sintomático, revelador, "profético"
del sueño señala hacia adentro al soñador (y su sociedad) y no hacia
afuera, a las áreas de realidad inaccesibles a los medios racionales
o "naturales". (De hecho, la existencia
de esas zonas de realidad se ha hecho para muchos de nosotros muy
dudosa.) El sueño explica y refleja no el pensamiento
del Profeta o del califa Umar, sino el nuestro, personal o, en opinión
de algunos, transpersonal, y en todo caso el pensamiento humano.
Permítaseme
que repita mi conclusión: el
gran cambio que ha hecho del sueño un instrumento para la introspección
y el autoconocimiento (colectivo), más bien que para el conocimiento
de la "realidad exterior" ha disminuido en algunos aspectos
y aumentado en otros su importancia dentro de nuestra cultura.
Aunque es cierto que, en general, nuestro interés por el
sueño ha disminuido, hemos desarrollado, más allá del interés médico
y analítico, un sentido del valor heurístico del sueño en la investigación
cultural y cultural cruzada. Nuestra actual actitud con nosotros
mismos y la civilización como tal tiende a avivar nuestra habilidad
perceptual para la diferenciación funcional de los fenómenos comunes,
universales, en diferentes contextos históricos y culturales. En
mi opinión, lo favorable del momento psicológico implica una obligación
y contiene la promesa de un discernimiento más agudo que, para nosotros,
constituye su recompensa.
18 de junio de 1962 Los Angeles, California.
NOTAS:
(1)
En relación con (h) e (i) cf. L. Febvre, Le Probléme de l'incroyance
au XVIe siécle. La religion de Rabelais (2da. ed.; París, 1947),
páginas 473-481.
(2)
El Cairo, 1316, vol. I, pág. 2. La hadith fue aceptada por
Bukhari; cf. Sahib, 91:5. Las traducciones de Ta'tir al-anam
fueron preparadas por el señor D. P. Little en colaboración
con el autor de este informe. La relación del sueño con la profecía
es examinada en el notable estudio de T. Fahd , "Les songes
et leur interprétation selon l' Islam" en Les Songes et
leu interprétation, ed. A.-M. Esnoul, P. Garelli et al.
(París,
1959), págs. 125-157, y pág. 137; pág. 156 n. 37. Hay referencias
a dichos talmúdicos del mismo tipo ("El sueño es la sexagésima
parte de la profecía", etcétera.)
(3)
Corán 12:6.
(4)
Para (3) y (4) cf. como representativos de nuestra actitud en una
época tan reciente como el siglo XVI los versos de Ronsard en los
que identifica a los demonios que traen los sueños como mensajeros
de la divinidad: Postes divins, divins postes de Dieu //Qui ses
segrets nous apportez grand erre. (Citados por Febvre, op. cit.,
págs. 205-206.)
(5)
Corán 48:27.
(6)
Ta'tir, 1, 3-4. Una clasificación más sencilla propuso el
qadi Sharik b'Abdallah an-Nakha'i (m. 177/793-94). Cuando
el califa al-Mahdi lo vio en un sueño dirigiendo la plegaria de
la comunidad en competencia con él y se convenció de que la visión
indicaba la oposición del juez a su gobierno, Sharik señaló que
había cuatro clases
de sueños: (1) de inspiración divina; (2) de plática del
hombre con su alma; (3) visiones confusas (o meros sueños, ahlam);
y (4) tretas que hace Satán al soñador, tala' 'ub ash-shaitan.
El califa comprende que su sueño era de la última clase
y concede una toga de honor al juez. Cf.
Tauhidi (m. 1023), al-Basa'ir wa'dh-dhakha'ir, ed. A.
Amin y A. Saqr (El Cairo, 1373/1953), págs. 218-219.
*NOTA [S.R.]: Destacamos
en lo siguiente los párrafos significativos del trabajo.
[...] cualquiera que pueda ser la práctica erudita, la Kulturforscher reconoce
al menos que:
(1) una gran variedad de fenómenos fisiológicos y una
variedad todavía mayor de fenómenos psicológicos tienen que ser
investigados para hallar sus componentes (o sus motivos) culturales,
y que (2) correspondientemente
una gran variedad de fenómenos culturales deben ser estudiados para
descubrir sus facetas fisiológicas o "naturales". Dicho
más estrictamente, la Kulturforscher ha aprendido que para
comprender las variables
culturales de un fenómeno tiene que determinar primeramente
sus invariables "naturales".
Entre los fenómenos a los que se aplica este principio mtodológico figura el
sueño como uno de los más conspicuos. Su base fisiológica es indiscutible,
y su campo social y cultural coincide con la sociedad humana, si
se admite que en este contexto no se tengan en cuenta los sueños
observables en los animales. Una parte indispensable de la existencia
humana depende para su descripción completa, y a fortiori para
su explicación adecuada, de los esfuerzos de un número considerable
de ciencias, desde la neurofisiología hasta la historia literaria
y desde la medicina hasta la religión comparada.
[...]
todas las civilizaciones, orientales u occidentales, simples o complejas, pueden
ser llamadas "medievales", o más suavemente "premodernas".
Con estos nombres, que son al mismo tiempo demasiado vagos y demasiado
precisos, excesiva y demasiado poco relacionados con las situaciones
históricas concretas, deseo indicar que poseen, aunque en diversos
grados, estas características:
(a) Su teoría del conocimiento
es predominantemente realista. Los conceptos, los principios o el
orden y la organización, en una palabra los nombres y los universales,
toda entidad construida o abstraída para delinear y dominar lo particular,
son existencia atribuida.
(b) La realidad fundamental es trascendental; esta
realidad mundana, su señal o símbolo. En consecuencia, el ser
se hace susceptible de graduación, con la jerarquía del ser coincidiendo
frecuentemente con la jerarquía de la participación graduada en
la perfección moral.
(c)
El anhelo de la verdad absoluta
y en gran parte estática -pues el cambio degrada y el paso de un
estado a otro es inferior al ser- excluye la aquiescencia a la verdad
psicológica o funcional. La experiencia humana no refleja solamente
la condición humana, sino también una realidad objetiva independiente
de la estructura del "alma" humana. La introspección
no se limita al conocimiento de sí mismo, sino que aspira
a la exteriorización o reificación de las experiencias psicológicas
y sus causas.
(d) Por tanto, el universo, y con él la vida individual, se concentran en Dios
o en el destino; el propósito del
hombre está fuera de él, y lo mismo la fuente y la exposición razonada
de los incidentes que componen su vida.
(e) Como no hay criterios firmes para distinguir la realidad de la ficción,
la ficción de la teoría y la teoría de la realidad, el
hombre se ve obligado a especular y deducir, expuesto
al asombro y al temor en una medida que ya no podemos imaginarnos,
y en consecuencia está sujeto a alternaciones de emociones extremas
que le hacen asirse a cualquier sugestión que puede orientarlo en
un universo que por su misma construcción desafía a la orientación.
(f)
De aquí también la dedicación del hombre a un ideal de estabilidad cósmica y
social con líneas de causalidad y simbolización fijas. El universo,
al menos su segmento directamente pertinente, tiende a ser limitado
o cerrado. Al mismo tiempo, esta búsqueda de estabilidad y seguridad
es frustrada ab initio por la renuencia a aceptar las consecuencias
epistemológicas de la fragilidad del conocimiento humano: se espera que las revelaciones y los
sueños y señales de todas clases remedien desde afuera lo que el
hombre es incapaz de conseguir desde dentro.
(g) En consecuencia, los fenómenos
psicológicos tienden a ser interpretados como representando
la realidad "exterior" objetiva, no psicológica; constituyen
un medio de obtener información objetiva, relativa a hechos, acerca
de esta realidad exterior, y, hasta cierto punto, de controlarla.
(h) No existe, para decirlo de otro modo, una línea divisoria obligatoria ni siquiera
claramente percibida entre lo natural y lo sobrenatural,
(i)
como tampoco entre lo posible
y lo imposible
(1).
Luego,
esta axiomática, o si se prefiere, esta mentalidad, crea necesariamente
(a) un intenso interés por el sueño, que es (b) experimentando
y considerando, sobre todo, como algo que indica hechos y condiciones
no subjetivos, no psicológicos, es decir suprapersonales y objetivos;
(c) cuando no cumple la función de un medio de comunicación
entre el soñador y los poderes sobrehumanos o sobrenaturales. En
otras palabras, se
ve al sueño como poseedor de fuerza cognoscitiva respecto a sectores
de otro modo inaccesibles de la realidad objetiva, tales como, especialmente,
el futuro y el más allá, o más en general, las verdades referentes
a la relación del hombre con lo divino.
Así el papel del sueño, con su simbolismo heurístico transpersonal, estaba firme
y legítimamente enclavado en la civilización medieval del Islam,
así como en la perspectiva prevaleciente en toda nuestra Edad
Media. Sin embargo, para explicar ciertas actitudes contemporáneas
con el sueño es útil recordar que, con respecto a las circunstancias,
un punto de vista cultural tiende a subsistir cuando su justificación
estructural ha desaparecido desde hace mucho tiempo. Debajo y a
veces inclusive en la superficie de nuestra vida cultural persiste
la astrología a pesar de que es incompatible con nuestro universo
infinito, nuestro concepto de causalidad y en suma con las principales
suposiciones de nuestra cosmología y nuestra epistemología. Lo mismo
se puede decir de la reacción ante el sueño que sigue animando a
grandes sectores de la población en todo el Occidente.
[...]
Ni una sola vez la más reciente autoridad sobre
la oneirokritika, el teólogo Abdalghani an-Nabulusi (1641-1731),
compilador de una guía enciclopédica para la interpretación de los
sueños, dispuesta de acuerdo con el orden alfabético del objeto
visto en el sueño, en las seiscientas páginas de su Ta'tir al-anam
fi ta'bir al-manam, pone en duda la validez objetiva
de los datos oníricos. El significado cognoscitivo del sueño queda
suficientemente demostrado y explicado por la observación de que
"los profetas solían considerar a los sueños como una revelación
que se les hacía de las leyes sagradas: la profecía pertenece al
pasado y sólo subsisten los portadores de buenas noticias, o sea
los buenos sueños que un hombre ve o que se le muestran mientras
duerme (2).
Lo que se requiere es únicamente la clasificación de los sueños y la
metodología de su interpretación. La realidad del significado
objetivo del sueño está garantizada por el Libro Sagrado mismo,
en el que a José se le concede el conocimiento de los sueños y Dios
le dirige estas palabras: "Así tu Señor te preferirá y te enseñará
la interpretación de los acontecimientos"(3), es decir
la ciencia de los sueños, la ciencia principal desde el comienzo
del mundo, que los profetas y mensajeros no dejaban de estudiar
y en la que ejercían su influencia.
[...]
Pues
sabemos con seguridad que si bien los humores
dictan algunos sueños, otros son enviados por el demonio
o se originan en el yo.
Estos últimos, los más verdaderos de los tres, son 'sueños confusos
(o incoherentes)' (adghath), llamados así porque son mixtos.
Son como un manojo de plantas, un huzma que una persona recoge
de la tierra y que contiene plantas grandes y pequeñas, rojas y
verdes, marchitas y frescas."
"Se
ha dicho que los sueños son de tres clases:
sueños de noticias agradables provenientes de Dios; son los sueños
citados en la tradición; sueños de advertencia provenientes del
diablo; y sueños que se originan en el yo. Los sueños de advertencia
del diablo son falsos y no tienen interpretación (o significado)...
Como ejemplos de sueños que tienen su origen en las aspiraciones
del yo, una persona se ve con otra a la que ama, o ve algo que teme,
o estando hambrienta se ve comiendo, o estando ahíta se ve vomitando,
o durmiendo al sol se ve quemándose en el fuego, o sintiendo dolor
en sus miembros se ve torturada."
"Los
sueños falsos se dividen en siete tipos:
(1) los que tienen su origen en el yo, el deseo, la ambición y la
confusión; (2) los sueños (sexuales) que necesitan la ablución y
no tienen interpretación; (3) las advertencias de las amenazas y
pesadillas del diablo, las que no causan daño; (4) los sueños causados
por hechiceros, tanto yinni como humanos, y que agobian a
los soñadores tanto como los enviados por el diablo (n.4);
la falsedad causada por Satán no figuraba entre los sueños; (6)
los sueños causados por los humores cuando están turbios y en desacuerdo;
(7) 'reversión', esto es cuando un soñador se ve en el presente
como si fuera veinte años más joven."
"Los sueños más verdaderos
son los de las buenas
noticias. Si en el sueño hay tranquilidad, reposo,
vestidos magníficos y comida sana y apetitosa, el sueño es verdadero
y hay un mínimo de confusión.
[...] Los sueños verdaderos se dividen en cinco tipos: (1) el
sueño fidedigno y claro, parte de la profecía, de acuerdo con las
palabras del Exaltado: 'Dios ha confirmado para su
mensajero la visión con la realidad. Entrarás en la Mezquita Sagrada,
si Dios quiere, seguro...(n. 5). Se ha dicho: 'Bienaventurado
el que ve un sueño claramente, pues los sueños claros sin mediación
del ángel de los sueños son enviados sólo por el Creador.' (2) Los sueños buenos, que son noticias agradables
de Dios, así como las noticias funestas son un medio con el que
Dios os pone sobre aviso... (3) Los
sueños que os muestra el ángel de los sueños, llamado Sadiqun, de
acuerdo con lo que Dios le ha enseñado del ejemplar original del
Libro y según lo ha estimulado para que proporcione una semejanza
segura para cada una y todas las cosas. (4) El
sueño simbólico, que viene de los espíritus. Por ejemplo,
una persona ve en sueños que uno de los ángeles le dice: 'Tu esposa
quiere darte a beber veneno por medio de tu amigo Fulano de Tal',
con lo cual le insinúa que el amigo comete adulterio con su esposa.
Pero este sueño indica que el adulterio está oculto, lo mismo
que el veneno. (5) El
sueño que es válido para el que lo ve y que ejerce una influencia
abrumadora en él, con lo cual convierte el mal en bien y el bien
en mal. Por ejemplo, sueña que está tocando un tunbur
(instrumento de cuerdas de cuello largo) en una mezquita; después
de lo cual se vuelve hacia Dios arrepentido de haber hecho
algo abominable y prohibido y llega a ser muy conocido por sus buenas
acciones.
[...] La clasificación de los sueños
es seguida por lo que se puede llamar una metodología mínima para
su interpretación. La base psicofísica de la conciencia que tiene
el soñador de su visión es esta: "El hombre ve
los sueños con el espíritu y los comprende con la inteligencia...
Cuando un hombre duerme, su espíritu se difunde como la luz de una
lámpara o la del sol. Con esta luz y el resplandor de Dios ve lo
que el ángel de los sueños le muestra... Cuando los sentidos despiertan
de nuevo a sus actividades el espíritu recuerda lo que el ángel
de los sueños le ha mostrado y sugerido".
[...] Hay, no obstante, ciertas características básicas
en la estructura del sueño que atañen a la interpretación. 'Los elementos de un sueño se componen del género, la especie y la naturaleza
de las cosas. El género, por ejemplo, pueden ser los árboles, los
animales de presa y las aves, y todos ellos representan hombres.
La especie implica el conocimiento de la especie del árbol, el animal
o el ave. Si el árbol es una palmera, el hombre representado por
ella es un árabe, pues el origen de la mayoría de las palmeras es
la tierra de los árabes. Si el ave es un pavo real, el hombre es
un no-árabe, y si es un avestruz, es un beduino árabe. La naturaleza
implica la observación de la naturaleza del árbol; al hacer eso
se determina la naturaleza del hombre. Si el árbol es un nogal,
se saca la conclusión de que el comportamiento y los razonamientos
del hombre son desagradables en una disputa. Si es una palmera,
se deduce que es un hombre que hace el bien. Pero si el sujeto es
un ave, uno sabe que se trata de un hombre que viaja. Luego uno
observa la naturaleza del ave; si es un pavo real, es un rey no
árabe, apuesto y rico. Si es un águila, es también un rey, pero
si es un cuervo es un hombre pecador, traicionero y mentiroso".
[...] La relación que establece el intérprete entre
los elementos del sueño y la realidad "objetiva" es en
gran manera asociativa. Es preferible que la asociación sea dirigida
por medio de pasajes aplicables del Corán y la Zuna, pero en realidad
la asociación correcta se puede encontrar en "los dichos corrientes
y las expresiones comunes".
[...] Apenas hay fase alguna de la vida de la comunidad
y del individuo en que no desempeñen un papel los sueños. Menos
con el propósito de clasificar el material superabundante que con
el de hacerlo más manejable se pueden distinguir varias categorías
de sueños o de intervención en los sueños.
El soñador recibe mensajes personales
El
Profeta puede aparecer simultáneamente a una persona y a un futuro
protector que lo saca de una situación difícil. (...) Una
conversación en sueños con Aristóteles fue una de las razones que
indujeron al califa al-Ma'mun a promover las traducciones al arábigo
de textos filosóficos griegos.
[...] El sueño constituye una Profecía privada
El
sueño privado puede llevar a un cambio de personalidad. (...) Un
caso más célebre es el sueño que decidió a Nasir-i Khusraw en 1045
a poner fin a su disipación y hacer una peregrinación. Todavía más
famoso y de más consecuencias para la comunidad musulmana es el
sueño que indujo a al-Ash'ari (m. 935) a abandonar el kalam de
los Multazila y establecer la ortodoxia "Ash'-arita"
. El caudillo qarakhanida Satuq Bughra Khan (m. 955), el primero
de su tribu que se adhirió al lslam, dio ese paso a causa de un
sueño en el que el Cielo le ordenó la conversión.
[...] Los sueños aclaran la doctrina teológica
Abu
Dulaf, en 226/841, ve a su padre en una casa abandonada; el padre
le recita versículos asegurándole la realidad del examen después
de la muerte y expresando el deseo de que la muerte fuera en realidad
un descanso, raba kul shail' lo que, sin embargo,
no es, pues al morir nos despiertan e interrogan. (...) Estos sueños
tienen el doble propósito de aclarar la discutida cuestión del "examen
en la tumba" y de tranquilizar a los sobrevivientes
con respecto al destino en el más allá de personas particulares.
Zubaida, la esposa de Harun ar-Rashid, la que murió en 831, es vista
en el Cielo por 'Abdallah b. al-Mubarak. La habían admitido en el
Paraíso a causa de la obra que había hecho en el camino de peregrinación
a la Meca; sin embargo, tenía el rostro pálido a causa de los lamentos
del mu'tazilita Bishr al-Marisi (m. 833), a quien había oído subir
del infierno y le había hecho temblar. La
muerte revela la verdad acerca del estado religioso de una persona.
El místico Abu Bakr al-Warraq (m. 903) llora cuando lo ve en un
sueño un darwish. Le pregunta: "¿Por qué lloras?"
y al-Warraq contesta: "¿Cómo podía no llorar? De los diez muertos
que han llevado hoy al cementerio en que descanso ni uno solo ha
muerto como creyente". La intensidad de la comunicación que
algunos sufíes mantienen con el
mundo trascendental por medio del sueño sólo puede ser anotada.
Se debe a la naturaleza de su manera de acercarse a sí mismos y
a la realidad que se hagan difíciles de apreciar la distinción entre
el mensaje personal y la ilustración teológica o la confirmación
de su tipo de religiosidad tal como la da a conocer un sueño. Los sueños que aclaran la situación de
los muertos en el más allá con frecuencia instruyen al mismo tiempo
acerca de la solución correcta de problemas teológicos en discusión.
Hay algunos sueños en los que el Profeta aparece tomando parte en
favor del todavía vivo Ahmad b. abi Du'ad, cuya muerte (que se produjo
en 854) y castigo se anuncian. (...) Lo esencial era, por supuesto, la eliminación
de las concepciones antropomórficas. Dios, según enseña
al-Ghazzali (m. 1111), por estar por encima de toda figura y forma,
no puede ser visto en el ruyat Allah; lo
que aparece al soñador es un parecido, un símbolo,
mithal. La experiencia de ser instruido por medio de un sueño
no se limita por completo al musulmán piadoso. El filósofo cristiano
Ibn Zur'a (m. 1008) ve en 368/978-79 a su maestro Yahya b.'Adi,
quien había muerto hacía cuatro años, en un sueño durante
el cual le comunica ciertas enseñanzas con una minuciosidad sorprendente.
[...] El sueño atañe a la Política
Un
sueño puede sugerir una acción política determinada. La expedición del Profeta en 628, emprendida para impulsar la peregrinación
a la Meca y que dio por resultado el famoso tratado de al-Hudaibiya,
se decidió por impulso de un Sueño. Ya'qub b. Da'ud vio en un sueño
a al-Mahdi (775-785) y el califa le aconsejó que designase a ese
personaje para el visirato. Cuando más tarde
Ya'qub
fue presentado a al-Mahdi se dice que el califa exclamó: "¡Este
es el hombre que apareció en mi sueño!" e inmediatamente lo
nombró visir.
[...] El sueño es un instrumento de Profecía política
Particularmente
numerosos son los casos en que la muerte de un gobernante es anunciada
por un sueño. Así
sabemos que a Sa'id b. al-Musayyab (m. ca. 718/19) lo visita un
hombre que le dice haber visto en un sueño al Profeta a la orilla
del mar. Asía a un hombre por el pie y lo hacía girar tres veces
como hace girar la máquina de lavar un vestido, después de lo cual
lo introdujo en el océano. Sa'id dijo: "Si la visión de tu
sueño resulta cierta (es decir: si has comprendido tu sueño correctamente),
'Abdalmalik (685-705) morirá dentro de tres días." Y, en efecto,
el califa murió tres días después. Cuando se le pidió una explicación
razonada de su interpretación, Sa'id dijo: "Moisés ahogó al
Faraón y el Faraón de nuestro tiempo no era otro que 'Abdalmalik'".
(...) El Corán mismo
había sentado el precedente para la utilización del sueño como un
arma política.
[...] No viene al caso tratar detalladamente la diferencia entre la actitud musulmana
y la nuestra respecto al sueño, sobre todo porque nuestra actitud
estará presente, al menos implícitamente, en los informes que se
presentarán en este coloquio. Sin embargo, conviene hacer dos observaciones:
(1) Hasta cierto punto, los sueños
son para nosotros menos necesarios que para los musulmanes y nuestros
antepasados. Por de pronto ya no nos interesan tan profundamente
el más allá y lo sobrenatural; mejor dicho, las fronteras
de lo "natural" han sido llevadas más lejos, y con esta
expansión de lo racional e incluso experimentalmente accesible la
importancia del sueño, la revelación y la comunicación reveladora
se ha reducido dentro de nuestra vida cotidiana y también de nuestra
vida intelectual. Además, el mayor conocimiento y el dominio más
amplio de nuestro universo nos ha aliviado de ansiedades y temores
que, en muchos casos, la Wahrtraum estaba destinada a apaciguar.
Conviene recordar que hace nada más que tres o cuatro siglos nuestra
situación psicológica no era aún tal que se pudiera prescindir del
sueño, y que las deficiencias de nuestros métodos científicos ocasionaban
más que una pequeña incertidumbre acerca de lo que se podía y lo
que no se podía aceptar como real y verdadero.
(2) Como resultado de nuestro progreso científico nos hemos hecho capaces de un
renunciamiento que debíamos haber asumido hace mucho tiempo;
hemos podido prescindir de la idea de que
el sueño es sintomático de una realidad divorciada de la realidad
psicológica del soñador y su sociedad.
(El progreso de las investigaciones acerca de la estimulación
"paranormal" de los sueños no contradice esta afirmación.)
Para nosotros el
significado sintomático, revelador, "profético" del sueño
señala hacia adentro al soñador (y su sociedad) y no hacia afuera,
a las áreas de realidad inaccesibles a los medios racionales o "naturales".
(De hecho, la existencia de esas zonas de realidad se ha hecho para
muchos de nosotros muy dudosa.) El sueño explica y refleja no el pensamiento
del Profeta o del califa Umar, sino el nuestro, personal o, en opinión
de algunos, transpersonal, y en todo caso el pensamiento humano.
Permítaseme que repita mi conclusión: el gran cambio que ha hecho del sueño
un instrumento para la introspección y el autoconocimiento (colectivo),
más bien que para el conocimiento de la "realidad exterior"
ha disminuido en algunos aspectos y aumentado en otros su importancia
dentro de nuestra cultura. Aunque es cierto que, en
general, nuestro interés por el sueño ha disminuido, hemos desarrollado,
más allá del interés médico y analítico, un sentido del valor heurístico
del sueño en la investigación cultural y cultural cruzada. Nuestra
actual actitud con nosotros mismos y la civilización como tal tiende
a avivar nuestra habilidad perceptual para la diferenciación funcional
de los fenómenos comunes, universales, en diferentes contextos históricos
y culturales.
Texto extraído de "Los sueños y las sociedades humanas",
Coloquio de Royaumont, varios autores, Introducción, editorial Sudamericana,
Buenos Aires, Argentina, 1964.
Selección, nota inicial, final y destacados: S.R.
Con-versiones junio 2004
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