| GRISELDA
GAMBARO Y CLARICE LISPECTOR :
UNA INVITACIÓN A SU LECTURA.
Ángela Sannuti
“Cuando una mujer
escribe una novela protagonizada por una mujer, todo el mundo considera
que está hablando sobre mujeres; mientras que cuando un hombre escribe
una novela protagonizada por un hombre, todo el mundo considera que
está hablando sobre el género humano.” Rosa Montero en su libro “La
loca de la casa” (Ed. Alfaguara, 2003)
Este prejuicio –universal como vigente- es pulverizado con la maravillosa
narrativa de Griselda Gambaro (Argentina, 1928) y Clarice Lispector
(Ucrania, 1925, Brasil1977).
Ambas comparten igual riqueza y talento creativo para narrar con la
mayor economía de palabras y con la mayor profusión en el uso de metáforas,
universos íntimos, sutiles y delicados, para construir sorprendentes
bellezas verbales.
Gambaro -cuyas obras teatrales ya forman parte de la más importante
dramaturgia contemporánea a nivel internacional- ha publicado muchas
novelas traducidas a varios idiomas, pero no por ello, se la conoce
tanto en su prosa.
“Después del día de fiesta.”(1994) “Lo mejor que se tiene.”(1998)
“Escritos inocentes.” (1999) “Lo impenetrable.”(2000) “El mar que
nos trajo”.(2001) son sus más próximas publicaciones hasta hoy.
Acordes de entrañable humanidad confeccionan personajes e historias
que llevan cautivo el mismo dolor, la misma esperanza y perplejidad;
náufragos de ilusiones, exilios interiores, diásporas de la memoria.
Memoria y sueños que se plasman en la búsqueda humana que continúa.
La mayor madurez de un novelista radica, probablemente, en alcanzar
la distancia exacta con lo narrado, utilizando voces que enriquecen
no sólo lo formal sino también el contenido; éste es un mérito característico
de Gambaro.
Y como en toda gran escritora no hay textos menores, cualquiera de
ellos siempre nos invitan a una experiencia profunda de lectura, en
la que, leer es un acto de descubrimiento y de asombro.
Clarice Lispector, comparada con James Joyce y Virginia Woolf, por
la introspección y la precisión de su narrativa, ha construído un
universo literario único e irrepetible con una inconfundible identidad
propia.
Alejada del gusto por la mera anécdota, su escritura nos sumerge en
una constante reflexión y, más aún, en una meditación acerca del ser,
situando sus personajes en el límite, allí donde no hay barreras entre
lo cotidiano y lo metafísico : para qué se vive o porqué se muere,
para que se vive sin saberlo o por qué se está muerto sin que se tenga
conciencia de ello. Ahonda en el misterio sagrado que hace que la
vida continúe a pesar de los límites y los abismos.
Sus escritos son de una extrema y aparente austeridad; habitados por
pequeñas historias, tan secundarias como simples, con sugestión y
humor refinado, nos muestra lo esencial de las cosas, ocultas en nuestro
transcurrir cotidiano.
No es una lectura cómoda pero atrapa apenas uno ingresa en su mundo;
lo aconsejable es comenzar con sus cuentos, reagrupados en tres libros
: “Lazos de familia.” (1960) “Felicidad clandestina.”(1971) “Silencio.”(1974)
Sus novelas son verdaderos viajes a la intimidad desnuda de lo humano:
“Cerca del corazón salvaje.”(1943) “Ciudad sitiada”(1946) “La manzana
en la oscuridad.”(1961) “La pasión según G.H.”(1964) “Un soplo de
vida.” (1978), entre otras.
Una de las maravillas del arte -en este caso, la literatura- es que
nos permite traspasar , al menos por un instante, los estrechos límites
de nuestras celdas individuales o colectivas, a las que llamamos realidad;
nos regala la posibilidad de explorar otras dimensiones de la vida
que vibra en cada uno de nosotros.
Con-versiones
abril 2004
|
|