| “LA
VIOLENCIA Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD NACIONAL”
ROBERTO SAMAR
Nuestra
hipótesis es que la construcción de la identidad nacional se encuentra
asociada a la idea de sufrimiento. Asimismo, sectores de la dirigencia
política de nuestro país construyeron su pensamiento a partir de
las siguientes ficciones orientadoras:
-
El
marcar polarizaciones tajantes
-
La
lógica de la hecatombe
-
La
idea de vanguardia o minoría iluminada
-
La
reproducción de modelos extranjeros
-
Sentido
progresivo de la historia
Por
ello, existe una tendencia a reproducir esos criterios.
Cabe
aclarar que el detonante de la hipótesis será el libro “La sangre
derramada” de José Pablo Feinmann.
INTRODUCCIÓN
Podría afirmar que al no haber vivido
el momento histórico que analizo, me encuentro en un rol distante
que me permite estudiarlo más fríamente. Pero no, yo no pretendo
jugar un rol de seudo objetividad , ya que tengo una posición tomada
con respecto a los hechos sucedidos en la década del 70. Por lo
cual no utilizaré artilugios manipuladores, ni pretenderé ser neutral
con mi actitud frente al tema.
En
base a lo expuesto es que les anticipo que yo formo parte de los
hijos de una generación que fue arrasada por pensar distinto; y
tengo un rechazo visceral por la última dictadura militar. Desde
ese lugar escribo.
Descrito
mi lugar, se podrá estudiar el del autor de “La sangre derramada”.
Al analizar el ensayo sobre la violencia política de Juan Pablo
Feinmann, noté que, como Rodolfo Walsh, el autor en el texto habla
de él mismo, caracterizándose como una persona comprometida. Por
eso en la página 95, al hablar de cómo se vivió la última dictadura,
afirma: “tal vez esta experiencia la sabemos sólo quienes permanecimos
aquí”. En el mismo orden de cosas, en la Página 92 hace referencia
a un cambio de cerradura que hizo en su casa por el miedo que lo
atravesaba a partir del golpe militar. Es decir, el autor analiza
la violencia desde un lugar que va construyendo en la obra, el lugar
de izquierdista crítico, que sin embargo, en algunos pasajes podría
interpretarse que es funcional a la derecha.
VIOLENCIA Y MILITARIZACIÓN
La
Política sin mediatintas
José Pablo Feinmann en el libro La
Sangre Derramada plantea que en la Argentina, en parte a partir
del texto “Apuntes de Historia Militar” de Juan Domingo Perón, la
política fue entendida desde una óptica militarista.
En
ese texto el ex presidente afirma:
-
“La
guerra es la continuación de la política por otros medios”
-
“Aniquilamiento
del enemigo”
-
En
la guerra “todas las consideraciones de humanidad que se pudiera
hacer valer os expondrían a ser abatidos por un enemigo menos
sentimental”
-
“Sólo
el aniquilamiento puede ser el fin”
Feinmann marca en su libro que mediante
el Decreto del año 75, del Gobierno de Isabel Perón se le solicita
a las Fuerzas Armadas “aniquilar a la subversión”, es decir, Feinmann
emparenta el genocidio de la última dictadura con los conceptos
anteriormente marcados por Perón. Cabe aclarar que esta es una de
las pocas referencias que hace del Peronismo, ya que luego el texto
analiza la historia de la violencia en Argentina esencialmente sobre
los hechos sucedidos en el Siglo XIX.
Asimismo, según Nicolás Shumway,
“la rígida polaridad de la retórica de la Generación del 37, especialmente
en las irreductibles dualidades de Sarmiento, dejaron un marco poco
servicial para el debate porque impide toda mediatinta o acuerdo”.
Por lo tanto las soluciones “sólo puede venir de la eliminación
de una de las partes para que sobreviva la otra”. Esta retórica
se puede relacionar con el concepto tomado por Perón de que “sólo
el aniquilamiento (del oponente) puede ser el fin” a determinada
situación.
La rígida polaridad planteada se
complementa con el concepto de Feinmann de que “los violentos siempre
encuentran la legitimación de su violencia negando la humanidad
del agredido. Desde piojoso judío al tumor subversivo”.
Sin embargo a diferencia de Shumway,
según Feinmann, Perón considera a la sociedad dividida en dos bandos,
pero no por existir dos ficciones orientadoras distintas, sino porque
la dirigencia pensó la sociedad desde la óptica de guerra. Esto
según el periodista se ve reflejado en la afirmación de Perón, “al
amigo todo, al enemigo ni justicia”.
Es decir, ambos autores coinciden
en observar tajantes polarizaciones en los análisis políticos de
nuestro país, ya sea por una militarización de los discursos en
el siglo XX o por las ficciones orientadoras establecidas en el
XIX.
Este concepto lo puede ilustrar la
siguiente afirmación que le realizan al personaje Farias en la novela
el Banquete de Severo Arcángelo:
“Bien
Farias: Ahora necesitamos de Usted una definición terminante. O
usted está por el Banquete o se define en contra”.
LA LÓGICA DE LA HECATOMBE
Cuanto
peor mejor
Según Feinmann, “hubo un enfoque
fanoniano que tuvo profunda influencia en la militancia armada Argentina.
Fue decisivo. Fanon decía que la represión, cuanto más intensa,
mejor. Porque desnudaba las verdaderas relaciones entre opresores
y oprimidos”. “Toda hecatombe, a partir de cierto estadio embrionario
de la conciencia, fortalece a la conciencia nacional”
En ese sentido es que los Montoneros
“juzgaban que el gobierno peronista era un colchón que impedía al
pueblo visualizar a las verdadera fuerzas enfrentadas: Ejército
y Guerrilla. No bien el pueblo viera esta antinomia optaría por
la guerrilla.” “Los Montoneros, por su parte, siguen entregados
a una violencia implacable. Favorecen, claro, a los militares.”,
dándoles argumentos para su intervención.
Esta cultura de agudización de las
contradicciones, puede llevar a la lógica de que un mayor sufrimiento
genera mayores condiciones para el desarrollo de una insurrección.
Sin embargo, no debe ser necesariamente así, ya que como afirma
Gramsci, cuando las crisis no son orgánicas, es porque no pueden
dar “expresión centralizada a sus aspiraciones y necesidades.” Esto
genera que la “lucha de clases se confunda con el bandidaje, el
chantaje, el incendio de bosques, el asalto al municipio: es una
forma de terrorismo elemental, sin consecuencias estables y eficaces.
Estos movimientos espontáneos son inorgánicos porque no tienen la
mediación de los intelectuales”.(1 Portelli) Por lo tanto se puede
estar peor sin que se establezca una insurrección que lleve a un
cambio revolucionario.
LA
CULTURA DEL SACRIFICIO
La identidad popular estuvo marcada
desde sus orígenes con la idea de martirio y sufrimiento. Desde
la religión católica que instala la idea del sacrificio de Jesús,
quien da su vida por la salvación del hombre, pasando por los mártires
del federalismo, hasta la trágica muerte de Ernesto Che Guevara.
El elemento común de estos sucesos es el levantar una tragedia como
bandera de una causa política e ideológica.
Mártires
del Federalismo
La fuerza más representativa de los
sectores populares del siglo XVIII, fueron los federales, quienes
sufrieron el asesinato de “Manuel Dorrego, fusilado por el unitario
Juan Lavalle”. Rosas toma el poder para vengar la muerte de Dorrego.
“Juan Facundo Quiroga, cuya muerte
adjudicaba Hernández a Rosas, a quién, claro está, consideraba unitario,
un representante más de los intereses del puerto.” “Sin embargo,
Rosas asume el segundo gobierno como vengador de Facundo.” (2 Feinmann).
El
Mártir de la Izquierda
“El foco insurreccional no había
logrado crear nada. O sí. Había creado un mártir de la Revolución,
un Cristo que sonreía rodeado de sus asesinos, como si se burlara
de ellos. Nadie reflexionó acerca del fracaso de la teoría del foco.
Sólo permaneció la imagen del piletón Vallegrande, alimentando un
mito infinito: el de la muerte bella. Hay que ser como el Che, dice
Castro. Y toda la izquierda latinoamericana traduce: hay que luchar
hasta morir, hay que entregar la vida, la muerte es el más elevado
momento de un revolucionario porque testimonia que ha sido capaz
de llegar hasta el límite. Porque la revolución no tiene limites,
tampoco los puede tener un revolucionario. El límite sólo puede
ser la muerte. Porque la muerte es la consagración del juramento.
Se ha jurado luchar hasta morir.
Y todo militante muerto dice que sí, que ha cumplido, que murió”.
(2 Feinmann)
Esta idea del héroe, mártir, que
da la vida por la causa, que supuestamente no muere en vano, impregnó
el pensamiento de la dirigencia argentina y de la militancia armada
setentista en particular. Asimismo, generó a su vez en la identidad
nacional la concepción del sufrimiento como un elemento necesario
para valorar los logros de la sociedad, lo cual se ve reflejado
en los siguientes párrafos de la literatura nacional:
El
Banquete de Severo Arcángelo:
“Lleno de indignación y piedad, intenté
librarlos de sus ataduras. Pero Gog me detuvo con un gesto de reproche,
como si yo intentara escamotearle su palma de martirio”
“Algo de sublime traducían esas dos
figuras castigadas, y una seguridad que se adquiere sólo en el ejercicio
de las virtudes heroicas”.
“Empuñé la soga menor y estuve mosqueándome
con ella lomos y espaldas, ya olvidé cuanto tiempo. Me acosté finalmente
y me dormí con el sueño de los justos”
Los
siete Locos:
“Sos el hombre más desgraciado de
la tierra. ¡Cuánto sufriste, Dios santo! ¡Qué grande que sos...
qué grande es tu alma!”
Operación
Masacre:
“Valle actuó y entregó su vida, y
eso es mucho más que cualquier palabra”. El morir está por encima de los argumentos.
Diario
de la Argentina:
“Buenos Aires era entonces un chupadero
y los chupadores se habían olvidado de él. A lo mejor era peor,
ni siquiera era tenido en cuenta; insólitamente, esa posibilidad
también lo deprimía, porque entonces no era ni por lo menos un condenado,
cualquier adolescente era en apariencia más peligroso, se habían
ganado con mayores méritos los derechos a la tortura y la degradación”.
De lo expuesto, se deduce que el
sufrir engrandece el alma, morir está por encima de los argumentos,
el autoflagelarse lleva al sueño de los justos, el castigo genera
virtudes heroicas y la tortura es un derecho que se gana con méritos.
Por lo tanto en los textuales citados se le da una carga positiva
a las situaciones de sufrimiento, lo cual en cierta manera refleja
un sentir de la sociedad.
El
LENGUAJE
Pasaremos a analizar los discursos
de ciertos actores, ya que como afirma Antonio Paoli, “El lenguaje
está conformado por sistemas de interpretación. Los hablantes de
una lengua, aplican esos sistemas a la realidad que los circunda.
Los modos de ver, interpretar y ordenar la experiencia inciden necesariamente
en el lenguaje y lo conforma”. Por lo cual entender el lenguaje
de un momento permite en algún punto comprender una manera de concebir
la realidad de ese tiempo histórico.
Himno
Nacional Argentino:
“Coronados de gloria vivamos o juremos
con gloria morir” – Ejemplifica las opciones extremas y tajantes planteadas
por Shumway como elemento constitutivo de nuestra identidad.
Ernesto
“Che” Guevara:
“En cualquier lugar que nos sorprenda
la muerte, bienvenida sea”. – Cultivo de la cultura del sacrificio.
Sepelio
de Ortega Peña:
La
izquierda peronista cantó “Vea, vea, vea, que cosa más bonita,
Ortega dio la vida por la patria socialista.” – Se revindica
no la lucha o los logros del abogado sino que dio la vida, por lo
tanto se observa nuevamente una valorización del sacrificio.
Los tres ejemplos mencionados muestran
como en momentos históricos diversos se plasmó en los discursos
de la sociedad la reivindicación de la violencia, las opciones tajantes
y la valorización del sacrificio.
LA VANGUARDIA
El concepto de un grupo de iluminados
que guiará a la sociedad, es decir de una minoría que guía e impone
a las mayorías una visión política por su propio bien. Esta una
idea constitutiva de ciertos sectores dirigentes del país.
Según
Shumway:
“Los morenistas reflejaron un aspecto
de este esfuerzo, en su apoyo a una democracia peculiarmente doctrinaria,
en la que gobernaría un pequeño grupo de los hombres ilustrados;
gobierno que sería para el pueblo, quizás, pero seguramente no por
el pueblo”.
Asimismo, en “Los siete locos” de
Roberto Arlt, se manifiesta la necesidad de poner por medio de la
violencia un modelo de sociedad que traería aparejada la felicidad
a las mayorías.
“Soy enemigo de la violencia, pero
Ud. Me entiende. Nuestra idea está por encima de todo sentimentalismo”.
“En un islote se asentarán las bases
de la nueva sociedad. La mayoría vivirá en la ignorancia y una minoría
manejará la ciencia y el poder. De esta forma se garantiza la felicidad
de la mayoría.” “La minoría administrará los milagros”.
En el mismo sentido en la novela
El Banquete de Severo Arcángelo, el personaje Gog afirma:
“Explotar aquella desilusión de la
Cuesta del Agua. Los infelices de la chusma parecían indignados
hasta la sublevación. Nuestro plan consistía en tomar por asalto
la Casa Grande y hacerla servir a nuestros fines ideológicos”.
Feinmann sostiene que en la “Tendencia
leninista – castristoguevarista y montonera – “ La elite es la que
conoce el rumbo de la historia y es la que puede añadirle la conciencia
a la opresión, ya que la conciencia es patrimonio de la elite”.
A su vez, “el endiosamiento de la
figura de Guevara, la concepción leninista de la vanguardia y la
concepción castrista de la toma de poder como hazaña heroica de
un reducido número de guerrilleros distorsionaron las traslúcidas
reflexiones de Marx”, impregnando el análisis en concepciones voluntaristas.
Lo expuesto se ve ejemplificado en
el cántico de Montoneros “Ayer fue la resistencia, hoy Montoneros
y FAR, y mañana el pueblo entero en la guerra popular”. Es decir,
hoy es la vanguardia y mañana recién el pueblo y la lucha popular.
Esta idea, lamentablemente no fue
patrimonio exclusivo de los sectores de izquierda, ya que como se
manifiesta en la novela de Arlt, también se impregnó a las Fuerzas
Armadas Argentinas:
“El
noventa por ciento de los diputados de nuestro país son inferiores
en cultura a un teniente primero del ejército”.
“El
ejército es un estado superior dentro de una sociedad inferior,
ya que somos la fuerza específica del país”.
Volviendo a la política vanguardista
de los Montoneros, fue el aislamiento de las masas; lo que contribuyó
indirectamente a la gestación de los individuos que Jorge Asís catalogó
como “canguros”, es decir el prototipo de hombre descomprometido
con la realidad. Este proceso se dio porque la sociedad civil se
comenzó a distanciar cada vez más de una lucha que entendía como
ajena.
Sin embargo, se puede observar las
raíces de la falta de compromiso en la caracterización que hace
Raúl Scalabrini Ortiz en el siguiente fragmento del libro “El Hombre
que está solo y espera”:
“La prudencia porteña tiene una frase
para prevenir a los que lesionan con su atolondramiento las incumbencias
del Estado. ’No te metás’ dice el porteño.”
“ El ‘No te metás’ es, verdaderamente,
una pauta de la idiosincrasia porteña”.
En la Argentina de la dictadura algunos
los sectores que cultivaban el “no te metás”, luego afirmaron el
desconocimiento. Pero, como dice Feinmann en su obra, “Todos
sabíamos que se tiraban cadáveres al mar. Lo sabíamos porque el
mar los devolvía como si los entregara para que nos hiciéramos cargo
de ello”.
En base a lo expuesto es que deducimos
que la concepción de “vanguardia iluminada” se encuentra arraigada
en nuestra sociedad, ya que esta idea atraviesa las concepciones
del siglo XIX, la izquierda y derecha del siglo XX y logra hasta
sumergirse en la literatura Argentina.
LA
MIRADA EUROPEA
Para Shumway la sociedad argentina
se basó en dos ficciones orientadoras que marcaron el desarrollo
de nuestra historia. Una relacionada al nacionalismo y la reivindicación
de lo popular y otra en busca de la reproducción de los modelos
extranjeros.
Estos argumentos se pueden relacionar
con “La burda propaganda militar que caracterizó a los Montoneros
como ‘extranjeros, como no–argentinos, como soldados de ideologías
disolventes y ajenas al ser nacional’.” (2 Feinmann)
Esta mirada de nuestro país, con
una identidad distinta al resto de Latinoamérica y asociada a Europa
se refleja en el siguiente fragmento del texto de Feinmann antes
del golpe de Onganía, en referencia a las dictaduras latinoamericanas:
”Secretamente, pensábamos que nunca habríamos de serlo. Porque la
Argentina no era latinoamericana, sino un país europeísta y culto.
Un país en el que los estragos del imperialismo no podrían jamás
adoptar el salvajismo de las dictaduras de Batista o Trujillo”.
Asimismo,
Feinmann también analiza la violencia desde una mirada Europea,
esto se puede deducir del siguiente fragmento:
“Este
pasaje de la razón kantiana a la razón hegeliana ha sido fundamental
en la historia de la modernidad: sin él no hubieran existido la
Revolución Cubana, el Che Guevara y las guerrillas latinoamericanas”.
Es
decir, el autor establece una estrecha relación entre las corrientes
de pensamiento europeas y los movimientos insurreccionales latinoamericanos.
Quizás
uno de los errores de la izquierda latina, así como el de Feinmann,
sea el de pensar nuestra problemática desde parámetros externos.
SENTIDO PROGRESIVO
Según
Feinmann, “la certeza sobre el sentido progresivo de la Historia
ha sido esencial en la cultura política de la izquierda. A esto
se le suele llamar utopía”.
En
ese sentido en el texto “Carta Abierta de un escritor a la Junta
Militar”, se plantea la siguiente afirmación:
Las
tres armas “conducen al país tras la ilusión de ganar una guerra
que, aún si mataran al último guerrillero, no haría más que empezar
bajo nuevas formas, porque las causas que hace más de veinte años
mueven la resistencia del pueblo argentino no estarán desaparecidas
sino agravadas por el recuerdo del estrago causado y la revelación
de las atrocidades cometidas” .
Asimismo,
el sentido de continuidad histórica queda establecido en la cita
que se detalla a continuación perteneciente a la revista El Descamisado:
“ Así muere Juan, un Juan Cualquiera
de hace 170 años. Así muere Juan Cualquiera por defender al país.
Peleando contra el imperialismo, Juan Cualquiera, como tantos otros
Juanes que vendrán después. Juan de Güemes, Juan Moreno de San Martín,
Juan Mazorquero, Juan Revolucionario del 90, Juan de la resistencia.
Juan Montonero”.
(9 Sigal - Verón)
En
el mismo sentido progresivo se manifiesta en los fragmentos del
libro Recuerdo de la Muerte que se detallan a continuación:
“Estos hijos de puta podrán derrotarnos
a nosotros, pero no van a poder derrotar al pueblo”.
“La guerra seguirá. Uds. tuvieron
es sus manos la posibilidad de una victoria estratégica que aunque
no hubiera detenido las ruedas de la historia, hubiera retrasado
varios años el triunfo popular”
En
los textos se evidencia la noción de progreso y de la inevitable
continuidad histórica que tendrá la política y el rumbo del país.
CRITICA
AL ANALISIS DE FEINMANN
Para
el autor de “La sangre derramada”, para evitar la violencia sería
beneficioso promover “la figura del intelectual crítico es decir
del intelectual libre”. A su vez, define al intelectual crítico
en oposición al intelectual orgánico que es el que pertenece a un
partido político o algún estamento del estado.
Según
Feinmann, quienes “pertenecen a un partido político, su praxis
crítica queda seriamente erosionada por la necesidad de contemplar,
cotidianamente, la táctica y la estrategia partidarias”.
La
propuesta del ensayo de Feinmann es “rechazar la noción de fundamento,
de causa, necesidad y ley, para recuperar a la vez la visión crítica
del sujeto”; ya que “los garantismos de los textos de Fanon, Sartre
y Bobbio, o cómo están presentes en innumerables textos de Marx,
no hacen más que introducir otra vez a Dios en el pensamiento.“
Según el periodista, son estas concepciones absolutas las que permiten
el fundamento de la violencia.
“La cuestión, entonces es: eliminar
todo fundamentalismo, todo garantismo metafísico, pero mantener
la crítica viva. Matar a Dios y construir al sujeto crítico” , ya
que “la violencia siempre mata desde un absoluto”. (2 Feinmann)
Ahora,
el autor del libro, no define cómo cambiar la estructura del sistema
sin la violencia.
A
su vez, Feinmann cuando toma ejemplos de la violencia de la historia
Argentina los hace sobre la Argentina casi anárquica del Siglo XIX,
cuando todavía no se había establecido una democracia como la entendemos
hoy. Por lo tanto, salta los periodos históricos dictatoriales del
siglo XX, donde las fuerzas mayoritarias se encontraban excluidas
y la resistencia se basó en parte en la violencia. Esto se debe
a que cuando hay menor inserción social de la violencia es más fácil
criticarla. Pero nos deja sin resolver la pregunta de cómo resistir
una tiranía sin la utilización de la violencia.
Asimismo
plantea que en la actualidad vivimos en “una sociedad en la que
ellos los amos de la banca, de las grandes empresas supranacionales,
los medios de comunicación, de la timba para los hambrientos, los
corruptos, los mafiosos y los narcotraficantes – han acaparado todas
las razones y han arrojado a los otros a los parajes de la sinrazón”
(2 Feinmann). Es decir, que plantea que hoy vivimos en una sociedad
injusta manejada por grupos poderosos. En este caso el autor no
nos contesta como acumular poder y construir una contra hegemonía.
La lucha contra ese poder se hace más difícil si el autor sugiere
como mecanismo de resistencia a los intelectuales críticos que para
colmo no pueden organizarse partidariamente.
Por
lo tanto la fuerza de Feinmann no acumula poder, no usa la violencia,
esta compuesta de intelectuales aislados y pretende cambiar el sistema.
“Sólo que la lucha contra la tiranía
no debe hacerse con las mismas armas de la tiranía. El arma fundamental
de los tiranos es la muerte, la muerte del Otro.” (2 Feinmann) El autor olvida determinar
los mecanismos de lucha contra un tirano.
Por
lo tanto el discurso del autor es aceptable sólo en una sociedad
donde ya existe una democracia con canales de expresión y reglas
de juego para la acumulación de poder, lo cual permite evitar la
violencia.
En
este caso no será el evitar las ideas absolutas, ni la promoción
de intelectuales críticos lo que evite la violencia, sino los mecanismos
de participación.
CONCLUSIÓN
En
base a lo expuesto es que considero que nuestra hipótesis es válida,
por lo menos en esta primera instancia de análisis. Es decir que
sectores de la dirigencia política de nuestro país construyeron
su pensamiento a partir de las polarizaciones tajantes, de la lógica
de la hecatombe y acompañado por una visión de vanguardia, lo cual
contribuyó al desarrollo de hechos violentos.
Sin
embargo, en el texto de Feinmann no hay soluciones a la problemática
de la violencia, ya que simplemente se queda en el plano de la crítica,
o bien da soluciones parciales que dejan sin resolver como acumular
poder y construir una contra hegemonía.
Por
otro lado, concluyo que en Argentina se reprodujeron modelos extranjeros,
lo que llevó a reiterados errores de análisis. No sólo a errores
de la dirigencia política, sinó también en la investigación del
autor de “La sangre derramada”. Esto se debe a que Feinmann establece
una estrecha relación entre las corrientes de pensamiento europeas
y los movimientos insurreccionales latinoamericanos dejando en un
segundo plano el contexto socio político que originó la violencia.
Asimismo
encuentro validada la noción de que izquierda en particular le dio
un sentido progresivo a sus proyectos lo cual pudo estimular el
fuerte voluntarismo de sus militantes. Del mismo modo considero
confirmada la concepción de que la construcción de la identidad
nacional se encuentra asociada a la idea de sufrimiento, ya que
esta concepción se reitera en los discursos políticos y literarios.
Lo
expuesto se fundamenta en que estas definiciones se vieron plasmadas
en nuestra literatura, en los discursos y en las definiciones tomadas
por diversos dirigentes políticos.
Cabe
aclarar, que la concepción de violencia analizada por Feinmann en
realidad se limita al análisis de asesinatos políticos, dejando
fuera del estudio las formas de violencia más común que sufren los
sectores populares. Es decir, el hambre, la explotación, el deterioro
de la educación, la creciente desigualdad en la distribución de
la riqueza, etc. Esta limitación que realiza el autor de “La sangre
derramada” no es casual, ya que de esta manera evita analizar las
causa históricas sobre las cuales se argumenta generalmente la violencia.
BIBLIOGRAFÍA
:
(1)
Gramsci y el bloque histórico – Hugues Portelli
(2)
La sangre derramada – José Pablo Feinmann
(3)
La lingüística de Gramsci – Antonio Paoli
(4)
El Hombre que está sólo y espera – Raúl Scalabrini Ortiz
(5)
Los siete locos – Roberto Arlt
(6)
El Banquete de Severo Arcángelo – Leopoldo Marechal
(7)
Operación Masacre – Rodolfo Walsh
(8)
Carta Abierta de un escritor a la Junta Militar - Rodolfo Walsh
(9)
Perón o Muerte – Silvia Sigal – Eliseo Verón
(10)
Diario de la Argentina – Jorge Asis
(11)
Recuerdo de la Muerte – Miguel Bonasso
Con-versiones abril 2004
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