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El arte perturbador de Ronsino (*)

Matilde Matos (**)

 

Cuando el arte de Ronsino comenzó a llamar la atención (en 1989), el mundo artístico ya se había convencido de que la pintura , desde los años 80 relegada al pasado, volvía a recuperar la autonomía de un lenguaje visual que se involucra y se integra en los términos de la sociedad en que vivimos, traduciendo su imaginería vernácula. Sin la fantasía del pasado o la utopía de un nuevo lenguaje perpetuamente deferido, la pintura de los 90 estaba libre para revelar lo inesperado en el contexto preexistente. Es lo que ocurrió en la pintura de Ronsino, un artista muy individual cuya originalidad no se detecta en la innovación del lenguaje: un realismo surrealista que da expresión directa a la fantasía de su mundo interior. Lo que se destaca en la pintura de Ronsino es el modo particular en que se componen sus imágenes perturbadoras, antropomórficas, más agredidas que agresoras. Sus personajes son víctimas, y algunos verdugos, que tanto infligen como sufren las degradaciones que el hombre es capaz de engendrar. Con un humor feroz y mordaz recurriendo en ciertas ocasiones a las palabras escritas, el artista hace de cada pintura una unidad compleja, acomodando una multiplicidad de mensajes interrelacionados que revelan los efectos mientras esconden las causas. Injusticia, dolor, sufrimiento, terror, miedo, son los sentimientos que despiertan, sin dejar claro el motivo que los provoca, ampliando la sensación de misterio y curiosidad en el observador. ¿Acaso el agente provocador sería el Pájaro Ciego, la única figura humana incólume y atemorizante que aparece repetida en fruta seca, con ramas y cuernos brotando de la frente? Es como si las degradaciones fueran consecuencias naturales que afectan a la humanidad, y hasta cuando afirma “Estoy bien, gracias” la imagen del bellísimo pájaro está prisionera en una red de ramas secas, el vidrio partido, el espejo roto, señal innegable de mal agüero.

Fuertes, originales y muy personales son las figuras de Ronsino. Quien las ve, no las olvida.

                        

 

       

 

 

                    

 

 

 


 

 

 


 

 


 

 


 


Notas

(*) Texto extraído de “Southward Art” Latin American Art Review No.8  

(**) Miembro de la Asociación Brasileña de Críticos de Arte y de la Asociación Internacional de Críticos de arte.

 

Con-versiones- noviembre 2003

 

    

 

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