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Tema Crónicas de viaje    Ver todas las notas de esta sección

Marco Polo

En 1271, Marco Polo salió de Venecia rumbo a Asia junto con su padre y su tío. A la edad de 17, inició el viaje que terminaría al cabo de veinticuatro años de travesía. Allá fueron siguiendo las rutas comerciales antiguas por tierras que aún hoy son las más difíciles de abordar, y regresando por mar a través de la India. La Ruta de la Seda lo llevó a China en donde permanecería diecisiete años. Doscientos años más tarde, Cristóbal Colón llevaba las notas de Marco Polo al emprender su equívoco viaje a las Indias tras el cual descubrió América. Con el correr de los años, las crónicas de Marco Polo se han convertido en una mezcla de realidad y fantasía que pone en duda la verosimilitud de las narraciones .

Lo que sigue es una de las tantas historias de su paso por la India.

M.D.

Donde se habla de las islas Macho y Hembra

Por Marco Polo 

"La isla que se llama Macho está en alta mar, a quinientas millas hacia Mediodía cuando se parte de Kesmacorán. Son cristianos bautizados y se atienen a la ley y costumbres del Antiguo Testamento. Porque os aseguro que cuando una mujer está en cinta su hombre no la toca ya hasta que ha dado a luz, y luego todavía está cuarenta días sin tocarla. Pero después de esos cuarenta días la toca ya a capricho. No obstante, os digo que en esta isla no viven sus mujeres, ni ningún otro tipo de damas; viven todas en la otra isla, que se llama Hembra. Porque sabed en efecto que los hombres de la isla Macho se van a la isla de las mujeres y se quedan allí tres meses, marzo, abril y mayo, porque las mujeres no van jamás a la isla de los hombres. Durante estos tres meses los hombres van a la otra isla a vivir con sus mujeres y entonces toman su placer con ellas, cada hombre con su mujer en la casa de ésta. Al cabo de esos tres meses, vuelven a su isla y se ganan la vida los otros nueve meses.

Y os aseguro que en esta isla se produce ámbar gris muy fino, muy bueno y bello, a causa de las ballenas que cazan en gran número en el mar. Viven de la leche, de arroz, de carne y de pescado. Son muy buenos pescadores, porque sabed que en el mar de esta isla se pescan muchos peces buenos y grandes. Pescan tantos que los hacen secar en grandes cantidades al sol, de suerte que tienen para comer todo el año, y que incluso venden a otras gentes, tanto frescos como salados, y a los mercaderes que van a comprarlos; sacan gran provecho de estos peces, y particularmente del ámbar gris.

Y no tienen ningún señor, salvo un obispo, sometido a su vez al arzobispo de la otra isla llamada Scotra. Tienen lenguaje propio. Y sabed que de su isla a la isla donde viven sus mujeres hay aproximadamente treinta millas. Si no viven con ellas todo el año es, según dicen, porque no podrían encontrar allí su subsistencia. Las madres nutren en su isla a los niños que nacen. Si es una niña, la madre la guarda hasta que esté en edad de casarse, y entonces, llegada la estación, la casa con uno de los hombres de la isla. Y es cierto que, cuando el hijo varón tiene catorce años, su madre le envía con su padre a la otra isla. Esa es la costumbre y el uso de estas dos islas como habéis oído. Pero es cierto que sus mujeres no hacen nada más que educar a los niños, porque los hombres les proporcionan lo que necesitan. Cuando los hombres van a la isla de las mujeres, siembren el grano, que las mujeres cultivan y cosechan luego; cogen también frutos, de los que tienen varias clases en esta isla.

Ya os he hablado de todo; no hay nada más que mencionar, por lo que partiremos de estas dos islas y os hablaremos de la de Scotra".

Extraído de "El libro de las maravillas" de Marco Polo.

Título original: Le Devisement du monde.

Selección: Marcela Depiera

Con-versiones- noviembre 2003

 

  

 

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