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Enrique Santos Discépolo
Dolor de lengua perdida / Yira yira/ Martirio

 

Dolor de lengua perdida

Vanesa Guerra

Que se me permita la infamia y el orgullo por comentar una nota de otra nota con humildes aportes callejeros que mi pueblo tararea en una esquina de arrabales -otrora- y hoy, aún, de raros peinados nuevos en la ciudad oficial del moderno Buenos Aires que ahora es viejo Palermo.

Primera cacofonía:

Donde antes se acuchillaban en la orilla del Maldonado -hoy arrollo mal entubado – la lengua se va cambiando y de lejos el hombre, viene gritando, una verdad sin remedio.

Reproduzco:

"Lázaro Carreter anuncia que la anemia idiomática producirá 'el guirigay'
Fernando Lázaro Carreter, uno de los máximos expertos en español, cree que la 'anemia idiomática' crece en los hispanohablantes hasta extremos que anuncian una nueva lengua: 'el guirigay'. "Todo empieza en la escuela" alerta, mientras critica que hoy se ensalce la vulgaridad y se persiga la excelencia." (1)

Así informó el diario La Estrella

Quizá entonces, Discépolo murmure:

"Dolor de bestia perdida que quiere huir del puñal, yo me revuelco sin manos para olvidarme de tu mal.

Sola. Increíblemente sola, como están los que se mueren, los que sufren, los que quieren, así estoy yo, por tu impiedad." (2)

¿Quién es Lázaro Carreter?

Aceptaremos que la respuesta es imposible en lo que refiere a lo humano. Nada más pretencioso que semejante formulación. Frente a la pregunta quién es fulano, se responde con un nombre -según Borges en el nombre se cifra el destino- (3), destino que no es más que una sucesión humana de actos, con lo cual, solo se cantarán las epopeyas a la vieja usanza del gran Homero -magnífico cantor de hechos gloriosos- que la velocidad del mundo ha transformado en su afán pragmático en algo parecido a un currículum vitae. (Que bien puede cotizar en las diversas bolsas mercantiles que produce la cultura.)

Brevísima semblanza:

"Lázaro Carreter (Zaragoza, 1923) presentó en la Biblioteca Nacional El nuevo dardo en la palabra, un libro que sucede al que editó hace cinco años y en el que reúne los artículos que ha publicado en los últimos cuatro años en el diario 'El País' (España). Unos textos en los que el que fuera director de la Real Academia de la Lengua entre 1991 y 1998 reflexiona sobre los errores lingüísticos que observa a su alrededor, recopilados en un libro cuya presentación abarrotó el salón de actos de la Biblioteca Nacional, en un acto al que asistió desde la ministra de Educación, Cultura y Deporte, Pilar del Castillo, al director de la RAE, Víctor García de la Concha o escritores como Juan José Millas, Antonio Muñoz Molina o Almudena Grandes. Lázaro Carreter estuvo acompañado en la presentación de El nuevo dardo en la palabra (Aguilar) por el también académico Juan Luis Cebrián, el presentador de televisión Lorenzo Milá, el locutor Iñaki Gabilondo y el crítico teatral Eduardo Haro Tecglen, representando las distintas vertientes de una profesión, el periodismo, desde la que se asumen y extienden "picotazos a un lenguaje que refleja un mayor ablandamiento del mucílago cerebral colectivo".

Sigue cantando Discépolo:

"Sin comprender por qué razón te quiero, ni que castigo de dios me condenó al horror, de que seas vos, vos solamente y sólo vos, nadie en la vida más que vos lo que deseo; y entre la risa y la burla yo arrastré mi amor, llamándote."

Retomo: "Mucílago": palabra poco empleada en la Argentina. Palabra poco empleada. Palabra: "Materia viscosa que se encuentra en algunos vegetales o se prepara disolviendo en agua sustancias gomosas"

Evito el pie de página e interrumpo con mi sugerencia: La voz "Mucílago" puede utilizarse como elegante ofensa o improperio. Dada la característica generosa de la lengua, aventuramos que la palabra Mucílago denota su practicidad para sintetizar o condensar las ideas de ser un vegetal y un viscoso.

Para Lázaro Carreter : "La ignorancia comienza en la escuela y sigue en los medios, así lo expresa en el prólogo de su libro este lingüista que cree que el problema no es sólo de los periodistas, sino también de los políticos, juristas, profesores y de todos los profesionales que, entre otras cosas, cuando quieren utilizar el lenguaje de la calle, escogen "el de la calle de la ignorancia". "Todo esto empieza en la escuela" porque "allí es donde se despierta la conciencia crítica" y donde los niños deben empezar a aplicar la receta que les permitirá hablar bien: "leer, estudiar, preocuparse, discutir, no creer que lo mejor es lo que uno dice". Y sobre todo dudar: "la duda es absolutamente necesaria".

"Si cada vez que pronuncias una palabra te preguntas si estás metiendo la pata es bueno porque tienes conciencia crítica", explicaba el académico, para quien mientras antes "las personas humildes lamentaban no poder hablar bien hoy existen programas enteros de televisión basados en la pobreza mental y lingüística".

Lázaro Carreter cree que antes "había más reposo" y que ahora "la vida es más agitada", y eso, la prisa, es "un criadero de errores", algo que hace del periodismo una profesión de riesgo en este asunto, especialmente en medios como la radio o la televisión.

Sin embargo, no sólo las prisas tienen la culpa de que los periodistas no hablen o escriban con la corrección suficiente: "antes había mejor formación aunque no había Facultad de Ciencias de la Información, porque antes había vocaciones de escritor y no por alcanzar un puesto de trabajo", explicaba este experto que cree que la unidad del español en las dos orillas del Atlántico es "absolutamente necesaria". "

He cruzado océanos de tiempo para encontrarte -susurra en el abrazo Drácula a su amada.

El océano es tiempo y espacio. Nadie habla la lengua de los peces, intuyo que en los mismos barcos que se trajo por vez primera el idioma, se curó con nuevas palabras el dolor de las mordidas de ratas hambrientas y aquella esperanza constreñida por hallar un horizonte, y debo imaginar que al descubrir la nueva Tierra -sinónimo y atributo de vida- se habrá festejado en la lengua íntima e infantil del hombre que se recupera después del horror y el desamparo.

Génesis de la nueva lengua en los barcos, génesis de la lengua mordida y soltada,

y luego: cópula de sangre y dioses.

El español universal no existe. No hay lengua divina, ni idioma absoluto, no hay Volapuk ni Esperanto en la esperanza de la igualdad.

¡Canta en mi oído, amado Discépolo!:

-" Fiebre de pasiones maldecidas que uno arrastra de otras vidas, y que sufre hasta morir. Dolor que muerde la carne, herida que hace gritar, vergüenza de no olvidarte, y yo sé que no vendrás. Sola, pavorosamente sola, mientras grita mi inconciencia, tu traición, la de tu ausencia; hoy, mañana, siempre igual."

"De todas formas Lázaro Carreter no quiere asustar con sus "dardos" a hispanohablantes como el presentador de televisión Lorenzo Milá, quien bromeaba hoy diciendo que tras leer El nuevo dardo en la palabra tenía la sensación de que: "lo único que estoy seguro que digo bien es mi nombre".

"El error quizás más grande que se ha cometido en la Academia lo cometí yo", contó Lázaro Carreter para recordar que en el discurso que pronunció en los actos conmemorativos del centenario de Santa Teresa de Jesús, "dije que era testiga de Dios". "Por lo tanto creo que todos los demás están absueltos"."

Hay quienes dicen que luego de la absolución se puede pecar de nuevo. Hay otros, ostentados de saber histórico, que sostienen la irreparable censura, allí por siglo IV, de todos los pasajes bíblicos que daban cuenta de la reencarnación. ¿La causa? Es simple, había que apostar al castigo.

El lenguaje se reencarna día a día, para algunos peca, para otros vive. Palpita.

Carreter ubica un conflicto, nunca nuevo, intenta acotar la anarquía que puede producir la lengua. Un hombre con su lengua es un mono con navaja, traza garabatos con su filo si lo dejan; hay algo extremadamente maravilloso en ello y se presiente que algo del espanto y del caos incomoda, acecha. El extremo de babel es la divisoria total de la lengua: para cada hombre un lenguaje. Y en algún punto todos sabemos que esto es así. Todo mal entendido lo demuestra.

Que la poesía nos ampare.

Frente a un académico del porte de Lázaro Carreter, cierto respeto hace que las cuestiones se piensen más de una vez antes de plasmarlas en tinta sobre una hoja. Pero, la calle tiene su código, un código que no implica necesariamente la ignorancia, aunque sí a veces.

Sin el lenguaje de la calle nos falta la calle y su gente.

Como han matado lenguas han matado dioses.

Luego tendremos la historia de Tlön, Uqbar y Orbis Tertius.

Mucho debe reflexionarse. El lenguaje de la calle está representado por actos y por frases cortas, por verbos usados en tiempo presente, absolutamente en diferido con la acción delatada. Cierta velocidad del mundo, que atenta contra la historia como furia del presente, hace que en estos tiempos el lenguaje se contraiga y se agilice. Más que un producto de la ignorancia, es una función inexorable que el lenguaje produce: intento y búsqueda de una sintaxis que represente lo nuevo que el vivir en este mundo impone.

Es probable que en esta transición un rumor de caos remolinee en los claustros: inevitable escucharlo, pues no hay hombre que no esconda su Absoluto por higiénica neurosis en alguna parte.

El habla tiene sus razones, siempre. Las razones en la vida implican cambios y metamorfosis. Si algo no padece de estatismo es el lenguaje. Preservar y conservar las sacras formas del lenguaje es una empresa mística, que aleja al hombre de su naturaleza y de su condición humana.

Antes de realizar un conjuro, habría que resolver y comprender la encrucijada.

Notas:

1) En letra negra texto del Diario La Estrella Digital: www.estrelladigital.es

    2) Martirio- Enrique Santos Discépolo

    3) "Sólo dios puede saber /La laya fiel de aquel hombre/ Señores yo estoy cantando/ Lo que se cifra en el nombre." Milonga de Jacinto Chiclana. Para las seis cuerdas. J.L.Borges

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Con-versiones. Noviembre, 2003

 

 

  

 

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