La
cultura en medio de la guerra
Grace
Gómez Henriquez
Yo pinto lo que
me conmueve
y si hay mucha violencia
en mis cuadros es porque
estoy
rodeado de violencia
Luis Caballero
Estamos en un proceso de recuperación y motivación
cultural con la formación del nuevo Ministerio de la Cultura,
el cuál fue aprobado por el Congreso de la República
como el Ministerio de la Paz; "como el lugar donde la diversidad
infinita del Colombiano no sea una justificación nociva de
la violencia sino una afirmación positiva de aquellos poderes
reales con que la cultura incrementa la vida y la hace mas grata
y respetada por todos. El derecho a la vida es también el
derecho a la cultura, que sintetiza la vida, en sus mejores expresiones".(1)
" La cultura, es el conjunto de rasgos distintivos; espirituales,
intelectuales y emocionales que caracterizan a los grupos humanos
y que comprende, más allá de las artes y las letras,
modos de vida, derechos humanos, sistemas de tradiciones y creencias"(2).
Esta
definición nos da un sentido amplio del significado de la
cultura y lo que los trabajadores de la misma debemos defender.
La cultura nace del pueblo y es transformada por él, igualmente
la inconformidad y el desarraigo se engendran en las personas y
estas se encargan de alterar el orden normal de las cosas, generando
violencia: verbal, psicológica, física, etc., hasta
el punto de generalizar sus ideales y convertirlos en guerra. La
violencia en Colombia es total, originada por factores internos,
por sectores que tratan de imponer sus leyes vulnerando los derechos
fundamentales del hombre; la guerrilla, los paramilitares, los militares,
la delincuencia común, los narcotraficantes, los políticos
y sus políticas que ayudan a dividir mas el país.
No podíamos obviar el espacio primario en donde crece, se
expande y en muchos casos se fortalece la violencia la familia,
que cada vez se ve mas afectada por esta plaga que nos apremia y
oprime desde que los Españoles llegaron a conquistar estas
lejanas tierras. Violencia, es un termino utilizado para designar
fenómenos protagonizados por una o múltiples personas,
que impiden la realización de los derechos humanos. Encontramos
que definir la violencia es muy complejo al igual que definir la
cultura; los psicólogos clasifican como violento gritar en
el hogar, el economista considera el desempleo como una consecuencia
violenta de una estructura socio-política, para los artistas
puede ser tomado como violento que se les impida exponer sus obras,
para los estudiantes negarles sus derechos es y produce violencia,
y para los indígenas que forman parte de nuestra diversidad
cultural y étnica, ¿Qué es la violencia? O acaso ellos
no viven en medio de las balas y han sido violentados desde hace
no sabemos cuantos años, muchos años de segregación
y maltratos. ¿Cómo afecta la Violencia a la Cultura? Nestor
García Canclini define la cultura: "como el conjunto de procesos
donde se elabora la significación de las estructuras sociales,
se reproduce y transforma mediante operaciones simbólicas,
es posible verlas como parte de la socialización de las clases
y los grupos en la formación de las concepciones políticas
y el estilo que la sociedad adopta en diferentes líneas de
desarrollo". La cultura es la fuerza que nos impulsa, nos estimula,
nos nutre y da identidad. Gozamos del privilegio de la diversidad
y del pluralismo cultural y a pesar de lo que se ha tratado de demostrar,
que las culturas humanas crecen mediante el contacto y el conflicto,
tenemos que tener en cuenta que muchas culturas se desploman al
ser destrozadas por guerras civiles, por la persecución a
las minorías, por el miedo general a opinar y a dirigir procesos
de cambio. Nuestra cultura se debilita porque la violencia hace
que las tradiciones, valores y creencias de nosotros los Colombianos
se pierdan; nuestra cultura se ve afectada porque la vida carece
de importancia, no se respeta y se toma como objetos que se pueden
destruir cuando los dioses de la guerra lo decidan. Nuestra cultura
se mancha, se tiñe de luto, de silencio, de miedo porque
la sociedad se encuentra inmersa en el diario acontecer de la tragedia,
del odio, de la corrupción, del desplazamiento obligado.
La conquista Española a estas tierras trajo consigo hechos
aberrantes que aún hasta nuestros días prevalecen,
instauró una de las formas más antiguas de violencia
y la menos negociable, la que enfila sus baterías contra
el legado social y cultural, variando en el transcurrir de los años
en intensidad y severidad, el etnocidio. En Colombia el etnocidio
forma parte del diario acontecer, las poblaciones indígenas
y negras han sido sometidas, reprimidas, utilizadas, los indígenas
americanos considerados en alguna época animales salvajes
con cuerpos de humanos para los Europeos, son en esta época
a dos años del nuevo milenio despojados de sus tierras, evangelizados,
presionados a cambiar sus tradiciones y su fe, su Dios y a cumplir
con el sagrado deber de todo buen habitante de este país
de fábulas y engaños, de sueños y pesadillas,
el de elegir a una autoridad, llámese alcalde, gobernador,
etc., que desconocen las necesidades reales que tienen estas comunidades
olvidadas y desprotegidas. Los negros Africanos fueron vistos como
"bienes muebles" negociables, con el precio o valor estipulado por
sus dueños, no han dejado de ser objetos de ataques violentos
y trágicos, viven en zonas donde carecen de la infraestructura
necesaria para una vida digna, apartados, se les cambia el panorama
con promesas falsas, con palabras que les recuerdan que son iguales
a los demás pero que también son diferentes y por
ellos deben permanecer inmersos en la pobreza, entre charcos y basuras.
"En 1905, el general Rafael Reyes dictó una ley que ordenaba
una nueva división y repartición de resguardos; en
la que fueron definidas como carentes de derechos, las poblaciones
originales de los territorios nacionales adquiriendo invisibilidad
o inexistencia legal. De ahí que desde entonces hayan sido
tratadas como una especie de "mercancías desechables", y
que miles de sus miembros hayan sido eliminados".(3) Ineptos, inútiles,
no podían controlar sus territorios y vieron cada vez mas
reducido sus entorno, sin posibilidades de desarrollar sus prácticas
de cultivo y del cuidado del ecosistema. Muchos indígenas
de la amazonía talan la selva selectivamente, imitando las
características del bosque natural, evitando la perdida de
nutrientes por las lluvias fuertes y creando barreras para la no
propagación de plagas. A diferencia del sistema de cultivo
de los colonos que se inicia con la tala total de bosques, dejando
tierras erosionadas e irrecuperables. En 1993 se crea la ley 70
que habla de la propiedad colectiva y la cuál establece mecanismos
de protección para la identidad cultural y los derechos de
las comunidades negras e indígenas, como grupos étnicos
y el fomento de su desarrollo económico y social. Este avance
es de suma importancia para que las comunidades negras e indígenas
tengan la libertad de reclamar y hacer valer sus derechos, no es
justo que sigan siendo los indígenas los verdaderos dueños
de estas tierras hayan quedado relegados a territorios pequeños,
territorios que son explotados por las multinacionales petroleras
y auríferas entre otras tantas, sin tener en cuenta el impacto
ambiental y la modificación de sus formas de vida. Casos
como el de la comunidad UWA que ante la posibilidad de ver invadidas
y saqueadas las tierras donde habitan, que ante las amenazas de
irrespeto a su integridad y dignidad, decidieron realizar un suicidio
colectivo. Que los Arhuacos en vez de creer en sus mamos creen en
los pastores que con el pensamiento retrogrado de siglos atrás
han instalado sus iglesias cerca de los asentamientos indígenas
con el único fin de venderles una idea cerrada, de creencias,
costumbres y tradiciones foráneas que no encajan con su mundo
de intercambio con el cosmos, es posible que permitamos que esto
suceda, que no hagamos nada para evitar estas acciones violentas;
tenemos que esforzarnos por acabar con la discriminación
étnica, no podemos seguir negándoles su participación
en la historia. Son parte de la nación y aunque lo hayamos
omitido a través del tiempo somos parte de ese engranaje
cultural, son símbolo de paz, de hermandad, de convivencia
con la naturaleza, debemos aprender de ellos, adoptar sus doctrinas,
integrarlos e integrarnos a su pensamiento pacificador y constructivo.
Hay que dejar de ser silenciados, oprimidos, opacados, debemos buscar
la manera de afrontar los conflictos, de encarar los problemas,
de dar soluciones o posibles soluciones a la situación de
violencia que vive el país, teniendo en cuenta a las comunidades
apartadas en los nuevos planteamientos de paz, no debemos perder
de vista a la familia como punto de partida, como eje principal.
Retomar los conceptos de unión y respeto familiar, fortalecer
y cuidar la vida y su entorno. La conflagración se volvió
inmanejable y está destruyendo las posibilidades de transformación
política y afianzamiento de la identidad cultural. La misión
es apoyarnos en nuestros valores, dar una educación participativa
y justa, implica mejorar la calidad de vida y satisfacer las necesidades
físicas a partir de los cultural, como lo plantea Orlando
Fals Borda. Somos seres humanos comunes obligados a pertenecer al
país del terror, del miedo colectivo, con la fatigable tarea
de consumir violencia: en la realidad y en la ficción. Se
ha perdido el interés por las maravillas naturales que nos
rodean, nos hemos enfocado en lo destructivo, en lo desagradable,
cada vez miramos menos el cielo para sentir que somos un punto en
medio de tanto azul y que el poder que queremos alcanzar nos aleja
del camino del compartir y aprender de los demás sin dañarlos,
nos olvidamos que antes de nosotros vivieron seres grandiosos que
nos heredaron sus sueños, sus ilusiones de una patria unida.
Algo destacable en esta posición es el hecho de ver el futuro
como un elemento en común de proyección, pero no es
posible hacerlo sin partir del pasado que compartimos y aunque no
queramos permanentemente vamos a reflejar. Al presentarnos como
una nación con abundante diversidad, nos volvemos vulnerables
a la influencia externa de otras culturas que por su solidez y trayectoria
logran sobrepasar sus fronteras y llegan a marcar aquellas como
la nuestra que carecen de la adhesión que el transcurso de
la historia les ha negado. Para nadie es un secreto que la mezcla
de razas originó en nuestro país la diversidad, pero
que desafortunadamente no dio origen a una cultura lo suficientemente
fuerte para soportar los embates de la influencia de las otras.
Con la masificación de los medios descubrimos que tan vulnerables
somos, pero a pesar de esto no creemos que allí radique el
ciento por ciento de nuestros males. La consciencia de lo propio,
de lo nuestro no es encausada plenamente en nuestros grupos humanos,
el temor con que nos formamos impide que enfrentemos nuestra cultura
como única y como propia. Sólo lo hacemos cuando nos
sentimos atacados en nuestro amor propio, cuando percibimos la agresión,
el acecho, pero una vez pasado esto volvemos a nuestra actitud conforme
y lo que es peor cambiante. Al buscar lo que nos identifica como
nación nos vamos inmediatamente a los símbolos patrios,
el Himno Nacional, la Bandera, el Escudo, que más que identificarnos
nos representa, a estos nos acercamos por ser elementos presentes
en los medios. No es que sea malo reconocer nuestros símbolos
patrios, pero considero que la identidad se encuentra en nuestro
sentir. Escapamos de nuestra verdadera historia, de verdaderos acontecimientos
pasados y nos conformamos con adoptar lo que senos muestra en los
medios masivos de comunicación, lo aceptamos como si no tuviéramos
mas que conocer y explorar de Colombia. El psiquiatra americano,
Ralph Banay dice: " Si la prisión es la universidad de los
criminales, para los jóvenes adolescentes perturbados, la
televisión es el curso preparatorio para la delincuencia".(4)
La televisión es el medio más agresivo que existe,
es uno de los que tiene mayor acogida, presenta imágenes
irreales, deformadas, sin profundidad que se convierten en el centro
de atención de un mundo debilitado por falta de seguridad
y fe en las demás personas. En nuestro país también
es la televisión el adecuador de mentes, el condicionador
de vidas, el cumplidor de sueños, fantasías y pesadillas,
el eslabón entre lo imaginario y lo real. Es otro de los
generadores de violencia. "Tenemos, pues, la misión de vencer
el pecado, y al mismo tiempo la misión de vencer la ignorancia.
El hombre moderno tiene una cita con el caos: por una parte, por
culpa de la malicia y otra de la estupidez. Si la civilización
occidental como veinticuatro antes de ella continúa degenerando
hasta caer sin esperanza en un abismo sin fondo, la causa no esta
únicamente en su innegable culpabilidad, sino también
en su espantosa ofuscación. Y si la democracia americana
se desintegra progresivamente será debido, tanto a una falta
de conocimiento como una falta de afán de justicia. Si el
hombre moderno continua decidido a coquetear con la guerra y transforma,
llegado el caso, su habitáculo terrestre en un infierno que
ni el mismo Dante hubiera podido imaginar será el resultado
de una malicia evidente y una flagrante estupidez".(5) Este pasaje
de la obra de Martín Luther King nos revela que debemos buscar
alguna luz que nos brinde nuevas perspectivas de cambio para afianzar
el proceso cultural y de pacificación vigente. Es nuestro
deber profundizar y llevar a cabo un análisis completo del
fenómeno de la violencia y su incidencia en la cultura, estudiar
las políticas culturales, lograr niveles altos de respeto
a los Derechos Humanos, participar como intermediarios culturales,
dar nuestro esfuerzo, aportar el trabajo y crear grupos que posibiliten
el aprendizaje de nuestros valores, creencias, costumbres, etc.,
como una manera de lograr la integración y la tolerancia
en este convulsionado país. "…TODO ESTA ASI, murmuro.
NOS ESTAMOS PUDRIENDO VIVOS. Y cerró los ojos para pensar
más intensamente en el muerto…" Gabriel García
Márquez, El Coronel No Tiene Quién Le Escriba
Barranquilla,
Julio 10 de 1998.
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noviembre 2003
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