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Tema Crónicas de viaje    Ver todas las notas de esta sección

"Las ciudades invisibles"

de Italo Calvino 

"En Las ciudades invisibles no se encuentran ciudades reconocibles. Son todas inventadas; he dado a cada una un nombre de mujer." Esta es la síntesis que Italo Calvino escribe en la Nota Preliminar de su libro. Allí, Marco Polo relata a Kublai Jan, emperador de los Tártaros, sus viajes imaginarios por estas ciudades invisibles. Kublai Jan, sin moverse de su reino, emprende un viaje imposible. Toda esta ficción que Italo Calvino construye nos sumerge en un largo recorrido por lugares donde se intercambian mucho más que mercancías.

 

M.D.

Las ciudades y el nombre.5

Irene es la ciudad que se asoma al borde del altiplano a la hora en que las luces se encienden y en el aire límpido se distingue allá en el fondo la rosa del poblado: donde es más densa de ventanas, donde amontona sombras de jardines y levanta torres con luces de señales; y si la noche es brumosa, un difuminado claror se hincha como una esponja lechosa al pie de las caletas. Los viajeros del altiplano, los pastores con sus rebaños trashumantes, los pajareros que vigilan sus redes, los ermitaños que recogen raíces, todos miran hacia abajo y hablan de Irene. El viento trae a veces una música de bombos y trompetas, chisporroteo de los petardos entre las luces de una fiesta; a veces el desgranarse de la metralla, la explosión de un polvorín ene l cielo amarillo de los fuegos encendidos por la guerra civil. Los que miran desde arriba hacen conjeturas acerca de lo que está sucediendo en la ciudad, se preguntan si estría bien o mal encontrarse en Irene esa noche. No es que tengan intención de ir –y de todos modos los caminos que bajan al valle son malos- pero Irene imanta miradas y pensamientos del que está allá en lo alto. Al llegar a este punto Kublai Jan espera que Marco Polo hable de Irene tal como se la ve desde adentro. Y Marco no puede hacerlo: qué es la ciudad que los del altiplano llaman Irene, no ha conseguido saberlo; por lo demás poco importa: si se la viera estando en medio sería otra ciudad; Irene es un nombre de ciudad desde lejos, y si uno se acerca, cambia. La ciudad es una para el que pasa sin entrar, y otra para el que está preso en ella y no sale; una es la ciudad a la que se llega la primera vez, otra la que se deja para no volver; cada una merece un nombre diferente; quizá de Irene he hablado ya bajo otros nombres; quizás no he hablado sino de Irene.  

De "Las ciudades invisibles" de Italo Calvino, 1972 Selección: Marcela Depiera.

 

Con-versiones-noviembre-2003

 

 

  

 

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