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"Entre el Cielo y la Tierra,
Pintando Rayuelas en el parque Avellaneda”
Una experiencia educativa y de gestión cultural
Ana Luz Chieffo

Existe un mundo que no miramos y tal vez, ése sea el motivo de la “queja argentina”. Podríamos decir que en país “tan generoso” motivos para la queja sobran. Pero...¿qué es la queja? No es otra cosa que ubicarnos en un lugar pasivo. La queja es lo contrario al movimiento, al cambio.
Y pensaba en estas cuestiones escuchando a tantos padres “quejosos” frente al fin de semana porteño y la posibilidad de divertirse con sus hijos. Pareciera que no es posible una salida en familia, si para ello no se destina una suma de dinero importante (en relación a los tiempos que corren)
Advierta usted que no sólo es posible divertirse, sino enriquecerse, informarse, tomar contacto con la naturaleza, interactuar con ella, en familia y además, haciendo un poco de historia, entre otras cosas.
Mientras se pierde tiempo en la queja, existe un mundo que no se mira, ni se escucha, ni se siente y de este modo es imposible percibir lo que está al alcance de la mano (y del bolsillo)
Se impone casi imperativamente, no apostar ni un minuto más al inefable aparato televisivo que da cuenta de sombrías especulaciones e intenciones de unos pocos e invita a lo que debería ser lo más ajeno al ser humano: la individualidad. Siendo seres que vivimos en sociedad no es posible mimetizarse con un aparato electrónico a cambio de la no integración social.
La propuesta que brinda el “Parque Avellaneda” se trata de apostarle a la integración desde una mirada artística, accediendo a una sociedad más humana que electrónica. Y el artista está allí, no sólo se lo puede ver, sino tocar, es de carne y hueso!!!

Estuvimos allí y Ana va a contarles ¿qué pasa los domingos en el Parque?

Nora Martinez

Los juegos y los juguetes son transmisores de la identidad cultural de una comunidad, la relación del jugador con su juguete, es expresión de la época, de la cultura de una sociedad.
Graciela Scheines dice  “En ciertas comunidades el pasado funciona como referencia o pivote de identidad. Esto es verificable a través de los juegos y juguetes infantiles  en las sociedades pretecnológicas, donde son los padres o los propios chicos  quienes fabrican juguetes y juegan como vieron hacerlo a sus mayores. Estos juegos ancestrales son los transmisores de tradiciones, costumbres, valores, tabúes y códigos de la comunidad. Manipulándolos, los chicos se atan al pasado del grupo y aprenden a integrarse a él.”
Esta afirmación nos lleva a pensar qué pasa con nosotros, con nuestra sociedad, con nuestros niños identificados con juguetes y juegos de origen extranjero: el mundo de barbie y sus infinitos equipamientos y los muñecos-monstruos cuyas transformaciones y atributos los hacen más efectivos en las luchas. Sin olvidarse de los productos audiovisuales, videojuegos que simulan guerras y persecuciones, programas televisivos, animaciones y canales infantiles que a través de entretenimientos vuelcan la ideología de sus productores: forman consumidores, transmiten modelos, valores y conductas.

Sin caer en posturas “apocalípticas” que inmovilizan ni en apologías negadoras, en Parque Avellaneda se impulsó el encuentro con los juegos tradicionales, en particular la rayuela por formar parte de la historia del parque. La intención fue  posibilitar que los chicos y las familias se reencontraran con estos juegos y algunos los descubrieran, propiciando una suerte de convivencia, de compensación ante el avasallante mundo de los productos creados por las culturas tecnológicas. Al mismo tiempo, esta actividad  promovió la vivencia de la ciudad como un espacio de comunicación, de afirmación de la identidad colectiva, de interrelación y  proyectos creativos.

“Entre el cielo y la Tierra...”  fue una experiencia educativa y de gestión cultural desarrollada en el Parque Avellaneda de acuerdo a  la metodología de gestión asociada (1). La programación, a diferencia de los eventos organizados desde la cultura oficial, en los cuales funcionarios contratan a los  especialistas que lo realizan, fue resultado de un proceso de planificación participativa entre el grupo de educación y cultura de la Mesa de Trabajo y Consenso de Parque Avellaneda y grupos independientes que voluntariamente se asociaron para este proyecto. Se desarrolló a través de dos jornadas diferentes en función de los actores sociales que intervinieron: en la primera jornada participaron el grupo de recreación Colore Bizia (2), el artista plástico Camilo Guinot (3) y los docentes y alumnos de dos segundos grados de una escuela vecina al parque, la Escuela Nº 2  del Distrito Escolar Nº11.
La otra jornada se realizó como un encuentro abierto a la comunidad durante un día domingo. La programación se realizó en forma conjunta entre el equipo docente de “Tierra Verde” (4), Camilo Guinot, Colore Bizia y el grupo musical Tutú Marambá. Con estos recursos se programó el evento de carácter abierto y gratuito cuyo objetivo central fue promover el encuentro con los juegos tradicionales a través de  la interrelación entre todos los participantes: niños, familia, profesionales y artistas. De esta manera se ofrecieron distintas propuestas para complementar la pintada, se realizaron juegos coordinados por el grupo de recreación , un taller de construcción de juguetes tradicionales y el espectáculo de rondas y canciones participativas.
Quienes programamos el encuentro comunitario tuvimos presente el impacto que viene produciendo en todos, adultos y niños,  la II Guerra del Golfo, que aunque lejos, nos afecta principalmente porque son los niños, las víctimas de esa guerra. Como promotores de educación y cultura necesitábamos manifestarnos al respecto y  así  canalizar algo de la angustia y desazón de quienes vendrían a participar del evento. Creímos que creando un ámbito de encuentro con valores que hablen de comunicación, patrimonio y creación comunitaria, estaríamos afirmando otro escenario posible, el de la vida en paz.

“Entre el Cielo y la Tierra...” articuló distintos temas y  niveles de acción en el marco de los proyectos educativos y culturales de Parque Avellaneda: se vincularon distintas disciplinas, un abordaje desde la historia, la educación, el arte, la recreación y la gestión cultural. Estas miradas fueron aportadas  por diversos grupos de trabajo tanto institucionales como independientes.

Desde la historia del juego

Elegir a la rayuela,  eje de la actividad, requirió abordar la temática de los juegos tradicionales: su simbología, estrategias, aspectos histórico- sociales en el contexto local y en otros países y regiones.
Descubrimos que se trataba de un juego milenario que se encontraron rayuelas en Egipto, en la antigua Grecia, Roma, que se jugó durante el Cristianismo y se siguió jugando a través de los tiempos con formas y modos semejantes. En América, los aztecas tenían sus rayuelas.
Antiguamente la rayuela formaba parte de ritos y cultos: entre los aztecas, era un rito, los dioses hablaban a través de la resolución del juego. 
La rayuela de hoy es, como otros juegos, un rito secularizado.  Es un juego simbólico que habla del mundo, un escenario donde se representa la vida, el recorrido del hombre de la tierra al cielo, de la vida a la muerte. Es a través del juego que la muerte está presente, se la conjura incorporándola a la vida. Sólo jugando se encuentra el rumbo, se está a salvo de la deriva, del naufragio.
Es un juego de itinerario con paradas, un tablero o mapa con casillas que hay que recorrer desde la salida hasta la llegada, la piedrita es la aparición del azar. La rayuela propone un viaje, metáfora de la vida con avances y retrocesos.

La Rayuela se juega en todas las latitudes, recibiendo adaptaciones según la región:

En Argentina: Gambeta, luche, rayuela, tejo, tilín, tuncuna, lucho, aeroplano, En Bolivia: Tuncuña, Tunkuña, T`unk`uña. En Brasil: Academia, cademia, amarelinha, aviao, caracol.  En Colombia: La golosa, coroza o caroza, rayuela. En Cuba: Arroz con pollo, quiriquiquí, quian disao, tejo. En Chile: Luche, lucho, tejo, mariola, coxcojilla, reina mora, infernáculo. En Puerto Rico: Peregrina, rayuela. En Albania: Kambegithkuri, Templehupfen. En Australia: Hopscotch. En Bélgica: Hinkelen (Región de Flandes). En Eslovaquia: Skôlka, skákana, sklièko. Estados Unidos: Hopscotch. En  Haití. Marelles. En Hawaii: Ki-no-a.En Marruecos:Edfarazrod. En Portugal: Jogo do homen, jogo da mulher, macaca, da macaca, do diablo, do Homen morto, da gargalo, da cuadrado, do truque, pulgarcillo...........

Nos pareció valioso plantear que un juego ancestral como la rayuela,  metáfora de la vida del hombre,  era una alternativa a  otros juegos que hablan sobre la guerra, que muestran a la vida como la lucha de unos sobre otros, la vida como un ejercicio de dominación.  

Desde la educación en relación a la escuela

El proyecto original de Camilo Guinot sobre  pintar rayuelas en el parque, adquirió una dimensión explícitamente educativa a instancias del proyecto formativo de parque Avellaneda Un aula a cielo abierto”. Es a  través del cual, el parque  trabaja en red con las instituciones educativas del barrio y de la ciudad a fin de promover la reconfiguración del tejido social. “Un Aula a Cielo Abierto” considera al parque como un espacio potencialmente educador a partir de su patrimonio natural, histórico y artístico cultural. Su forma de concreción es a través del programa de visitas guiadas y de los procesos de planificación participativa con los actores de la comunidad escolar.

La visita guiada al patrimonio histórico comprende el Complejo Cultural “Chacra de los Remedios” a través de sus edificios , Antiguo Natatorio, La Casona y El Tambo. Estos edificios refieren a procesos históricos,  a la  evolución social, política, económica y arquitectónica de Buenos Aires: La Casona de los Olivera   es hoy  el último casco de estancia que queda en nuestra ciudad  cuyo pasado se remonta al siglo XVIII. La antigua  pileta pública de 1925 y un antiguo Tambo de 1921 permiten evocar costumbres porteñas  de principio del siglo XX y el nacimiento del barrio. Es una invitación a descubrir los procesos históricos que subyacen a la transformación del  campo en ciudad y la actual modalidad de gestión asociada y planificación participativa que permitió recuperar el patrimonio del parque y que hoy lo caracteriza.
El recorrido para primer ciclo de E.G.B. propone descubrir las huellas del presente y de otros siglos que duermen en el parque y que ayudan a  hilar historias. Cuando ingresan a La Casona, el abordaje de la vida de la familia que vivió y construyó esta casa, se realiza evocando los juegos que realizaban los niños del siglo XIX. Este tema se retoma hacia el fin de la visita cuando los chicos llegan al  Patio de Juegos (actual Jardín de Meditación) y juegan en las antiguas rayuelas y canchas de bolitas que datan de 1927, año en el que se inauguró el Patio de Juegos.
El impacto que tuvo este momento de juego en dos grupos de segundo grado, motivó que las docentes encararan con sus grupos y junto con las familias,  un proyecto de juegos tradicionales en el marco del  cual, los chicos volvieron al parque para realizar la experiencia de “Entre el Cielo y la Tierra....”.
En esta ocasión, en lugar de pintar rayuelas fijas que quedaran en el parque, se eligió crear rayuelas móviles o desmontables realizadas en cartón y que una vez finalizadas, pudieran ser llevadas a la escuela para usarlas durante los recreos o cuando los grupos pudieran hacerlo. Previo a la actividad plástica, tuvo lugar un momento recreativo coordinado por el grupo Colore Bizia, que a través de distintos juegos grupales abordaron algunos aspectos de la rayuela a fin de promover el conocimiento acerca de la temática y la estrategia de este  juego milenario.
Esta experiencia, de la mano de artistas y profesionales en recreación, permitió rescatar y revalorizar la memoria del parque, la presencia de la rayuela en su historia, una historia viva que forma parte de las historias personales de algunos docentes y abuelos de los chicos.
Así mismo hablar del juego en el parque, también permitía abordar una de las funciones de este espacio verde público, como el lugar de esparcimiento de distintas generaciones, al aire libre y en un entorno de belleza natural.  
Por otra parte, teniendo en cuenta que el arte y el juego no tienen una presencia central en la escuela, se consideró que la experiencia era una oportunidad para promover el encuentro entre los chicos, los especialistas y estos lenguajes que simbólicamente, permiten  elaborar y acercarse a  cuestiones profundas relacionadas con los misterios de la vida y la existencia.

Desde el arte y la gestión cultural en relación al evento comunitario

El proyecto de Camilo Guinot sobre arte en el espacio público, coincidía plenamente con el proyecto cultural del parque y en especial con el centro cultural para chicos “Tierra Verde”.
“Entre el Cielo y la Tierra...“ posibilitaba la construcción colectiva entre artistas y comunidad,  que los chicos  y sus familias puedieran pintar junto a los artistas y a otros chicos las rayuelas que quedarían  en el parque para que ellos mismos pudieran jugar y disfrutar.
La experiencia, permitió cumplir con muchos de los propósitos que la gestión cultural del parque busca cumplir en relación a los chicos:
La participación  en un hecho cultural  como alternativa a la lógica del mercado que propone espectáculos y actividades para ser consumidos pasivamente, se generó un espacio en el cual  los chicos fueron los protagonistas, participaron gratuitamente, jugando, construyendo juguetes (baleros y ta-te-tis), pintando, bailando y cantando.    

La apropiación de este lugar del parque pensado para ellos: la apropiación del ámbito de Tierra Verde se propició en la medida que el espacio físico del parque, pudo convertirse en un campo de juegos. Los chicos y las familias “intervinieron” el espacio, construyendo nuevos significados y nuevos recursos lúdicos referidos a la tradición y a los valores del parque. La construcción colectiva genera actitudes de pertenencia y de cuidado hacia el espacio público.

Una experiencia de aprendizaje y comunicación el arte y el juego como medios de comunicación facilitaron la relación interpersonal, con el propio lenguaje y con el entorno como ámbito cargado de significados.
La realidad cobró una nueva dimensión vinculada a la creación colectiva, la participación, la confianza, la comunicación, el placer, el disfrute y la expresión.

La desmitificación del rol del artista:  artistas plásticos y músicos construyeron junto con los chicos y sus familias las rayuelas y las canciones del repertorio infantil tradicional. Se produjo el contacto directo entre artistas y chicos. El artista aparecía ante la mirada del niño como un hacedor y el arte como un trabajo que requiere de técnicas, herramientas y contenidos.

El encuentro con la memoria del parque: la creación de las nuevas rayuelas se realizó en el marco de la presencia de las antiguas, en la medida en que uno de los momentos recreativos se llevó a cabo en el antiguo Patio de Juegos, donde los chicos jugaron grupalmente en las rayuelas originales. Se crearon tres rayuelas, para el formato de las mismas, los artistas plásticos eligieron realizar una con la misma estructura de las rayuelas originales y las dos restantes, como deformaciones de aquella, ellos contaron que “el viento las fue desarmando”. Los chicos pintaron con pintura látex de variados colores, los fondos de los casilleros y crearon en ellos  motivos de su invención. De esta manera la creación cultural se alimentó de la tradición y al mismo tiempo innovó de acuerdo a  las intenciones estéticas personales de quienes intervenieron en el proceso de creación.     

Por último,  “Entre el Cielo y la Tierra....” propició un nuevo paisaje comunitario en el que tuvo lugar la construcción social y creativa de la ciudad, un espacio de identidad donde se manifestaron las continuidades y las diferencias.  Al mismo tiempo fue una manera de pronunciarse ante la realidad de un mundo convulsionado con pobrezas múltiples, con guerras, muertes y destrucción de ciudades. Fue una manera de manifestarse ofreciendo, al igual que la rayuela, otro escenario posible que hable de comunicación, de construcción, de solidaridad y de vida a través del arte y del juego.  

Notas: 
(1) Parque Avellaneda (P.A) viene implementando la gestión asociada entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y los vecinos. Esta modalidad de gestión mixta es la forma en que el estado y la sociedad asumen solidaria y corresponsablemente sus compromisos  manteniendo sus incumbencias. Se concreta a partir del Plan de Manejo de P.A. y a través de la Mesa de Trabajo y Consenso que es el ámbito abierto y público en el que se procesan las propuestas y se elaboran las decisiones.  www.parqueavellaneda.org.ar

(2) Colore Bizia es un grupo de recreación vecino integrado por jóvenes docentes y recreólogos que voluntariamente vienen desarrollando actividades para chicos en el parque.   marorecchio@yahoo.com.ar

(3) Camilo Guinot es el autor del proyecto  “Entre el Cielo y la Tierra” que consiste en pintar participativamente rayuelas en el espacio público. El artista realizó esta misma experiencia en la localidad de Mercedes, Provincia de Buenos Aires y la presentó en el Parque Avellaneda en el  mes de septiembre de 2002. 
camilogui@hotmail.com

(4) “Tierra Verde” es el Centro Cultural para chicos del Complejo Cultural Chacra de los Remedios de P. A. Comprende tanto la casa donde funcionan los talleres, como también el entorno al aire libre que lo rodea en el que se desarrollan actividades para chicos.

 

Bibliografía:

·         Scheines, Graciela: “Juegos Inocentes, Juegos Terribles”, Editorial Eudeba, Buenos Aires, 1998.

·         www.uchile.cl/cultura/oplath/antología/oryfolc20.htm

·         Equipo de Educación de la Mesa de Trabajo y Consenso de Parque Avellaneda: “Un Aula a Cielo Abierto, cartilla de Visitas Guiadas 2003”.

·         Puig Picart, Toni: “Animación Sociocultural, e Integración Terrritorial”, Ediciones Ciccus, Buenos Aires, 1994.

·         Menéndez Eduardo: “Aproximaciones al estudio de un juego: La Rayuela” (Análisis Etnológico). Separata de Cuadernos de Antropología, Ministerio de Educación y Justicia, Buenos Aires, 1963.

·         Actualización del Plan de Manejo de Parque Avellaneda: “Proyecto Cultural”, Febrero, 2001, Imprenta de la Ciudad, Buenos Aires.

Ana Luz Chieffo es Licenciada y Profesora en Artes, actualmente coordina el Programa de Visitas Guiadas y el Centro Cultural para chicos “Tierra Verde” de Parque Avellaneda, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.  analuz@netizen.com.ar

 

    

 

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