Mapa del sitio

Quienes somos

Comuníquese con nosotros

  Tema Cuerpo    Ver todas las notas de esta sección


Un país en crisis/ Un cuerpo en crisis/ significación del corralito/ Goce del Otro

Juan Pablo Capdevielle.
Psicoanalista

Ataque de pánico... hay una expresión manifiesta entre la gente a través de cacerolas, y en el cuerpo de mucha gente, a través de un conjunto de presentaciones que inconscientemente “protestan” y desestabilizan la vida corriente de las personas.

No me compete en este artículo hablar sobre las cuestiones relativas al caos inherente al desorden que se ha manifestado en nuestra sociedad en relación a giros de la política, pero sí inaugurar un espacio que es justamente lo que no hay en estos días, para pensar la política del goce que ha atrapado al cuerpo de la sociedad.

Se dijo en la presentación del Link Cuerpo que una de las acepciones del término representa a un conjunto de personas, en este caso treinta y ocho millones, que componen una nación. Sin intervenir en cuestiones ó  cuestionar la medida en que la función del símbolo se ha depreciado, solo haré un comentario: un símbolo representa, y en nuestro país, las representaciones están cayendo; sin representación aparece ante nuestros ojos, sin velo, lo que para los psicoanalistas es llamado lo real, aquello crudo, salvaje, inmodificable, que vive detrás de una imagen. Para que se entienda, y solo a los efectos de conducir al lector por un camino con “indicaciones” para arribar a una comprensión, el ejemplo que uso para hablar de lo real respecto del cuerpo, en tanto el conjunto de órganos, aparatos y sistemas de un ser humano, es: - un par de pechos en bandeja-, impresiona de manera diferente a distintas personas, pues en la estructura psíquica de cada una de ellas se da un modo particular de relación a este real al que estoy haciendo referencia. Un par de pechos, dentro de un cuerpo femenino, seduce, excita, llama la atención; dentro de un cuerpo representa algo más que un par de pechos, representa un cuerpo femenino, lo femenino, algo relativo a una mujer. Un par de pechos fuera de la imagen cuerpo es “lo real del cuerpo”, por ejemplo.

De esta manera, y tomando el ejemplo, puedo así comenzar por diferenciar dos realidades: Lo real- realidad externa a una persona, actualmente crisis, -caos- y realidad psíquica. ¿A qué me refiero cuando digo realidad psíquica?

Cierto esquema estructural ó por así llamarlo matriz simbólica, constituida en un tiempo primitivo por el conjunto de identificaciones a los padres, sustitutos y maestros, y por el conjunto de vivencias de ese tiempo primero o infantil.

Esa matriz de la que hablaba, contiene un engranaje que hace que funcione metafóricamente como una lente: hace que las diversas situaciones de la vida se vivencien de manera particular para cada sujeto. Funciona en algunos casos de filtro, y en otros como posibilitador de entrada a diversas ”cantidades”, “energías”, situaciones diferentes que según el modo particular de funcionamiento de cada aparato psíquico, entrarán, penetrarán, se engolfarán, o no.

Pues entonces, y luego de esta breve introducción, ya puedo ponerme a hablar concretamente de lo que se está presentando con mayor asiduidad en el consultorio de un analista, teniendo en cuenta esas dos realidades: “lo real de la realidad”- que está en crisis y esto quiere decir inestabilidad, incertidumbre, peligro, riesgo, trance, mutación, y “la realidad psíquica”. Esta última, siempre, y a pesar de cualquier real de realidad, pudo haberse visto afectada; de hecho un síntoma existe, la angustia existe, y en un tratamiento son como brújulas que nos permiten acceder a analizar como están colocadas las piezas del engranaje de esa matriz simbólica, ó en otras palabras de la posición inconsciente de un sujeto.

Lo que ocurre en estos días, es que no hay manera de reservar energías para afrontar tantas cantidades que le vienen a la psiquis de afuera, en otras palabras, el stress ha hecho estragos, y lo que se presenta, es un conjunto de sensaciones que tienen estricta relación con lo que dí en llamar lo real del cuerpo. Éstas sensaciones tienen carácter de verdad, indiscutibles; así, médicos especialistas, cardiólogos sobre todo, se expiden en sus informes que dicen que no hay anomalías a nivel orgánico: EEG, tomografías computadas, resonancias magnéticas, dicen “sin alteraciones, y en la mayoría de los casos, esto “desesperanza más. La medicina no tiene respuesta para éstas sensaciones, no ofrece un saber que calme la angustia, no tiene ya pastillas para ofrecer que retiren éstas sensaciones.

El nombre que se ha encontrado para llamar a esta serie de signos, es el de Trastorno de pánico ó ataque de pánico, lo que también para el DSMIV son las crisis de angustia ó Panic Attacks; se caracterizan por la aparición súbita de síntomas de aprensión, miedo pavoroso o terror, acompañados habitualmente de sensación de muerte inminente.

Las marcadas crisis de angustia, generan manifestaciones orgánicas que llevan al individuo a estados de desesperación: Lo primero que se manifiesta es un miedo intenso que no se puede manejar por los sentidos, en muchos casos se inicia una crisis brusca y rápida con sensación de peligro inminente (ataque), y necesidad imperiosa de escapar.

Análogamente a la crisis de la nación, en el cuerpo en crisis, la sensación de incertidumbre se aloja hasta llegar a su máximo extremo: El pánico. Así, miedo intenso y súbito, ilógico, desproporcionado e irracional, sin explicación, miedo a algún objeto en particular en algunos casos, a alguna situación determinada en otros, ó sin objeto, se antepone a una serie de manifestaciones, (sensaciones habíamos dicho) tales como temblores, palpitaciones, dolores u opresión en el pecho, brazos dormidos, falta de aire, sudoración excesiva sobretodo en las palmas de las manos, espasmos faciales, fibrilaciones, vértigo, zumbido en los oídos, cefaleas y otros tantos.

Toda esta gama de sensaciones, en más o menos signos, puede encontrarse detrás de nombres tales como: congelamiento, colapso, acorralamiento, quiebra, y en la consulta se escucha: estoy congelado, estoy quebrado, estoy acorralado, colapsé. Estos nombres no casualmente responden a los padecimientos que a nivel de la economía nacional se han producido. El trabajo de un tratamiento entonces consiste en primera instancia, en desarticular aquello que sintomáticamente a quedado unido, pegado, holofraseado. Pareciera ser que el sujeto ha desaparecido, o en otras palabras atrapado como en la más antigua y mítica memoria infantil dentro de un corralito. Corralito, una especie de andamiaje, sostenido por barrotes unidos de redes, éstas por cierto reales, que solo permitían en aquellas épocas de niñez mirar a una madre o a un padre sombreados por los cuadriculados de esas redes “protectoras” que hacían sombras en los rostros de los progenitores.

El término corralito ha entrampado nuevamente desde lo más profundo de un recuerdo inaccesible a la memoria de cualquier adulto, al cuerpo que nuevamente como en aquella infancia no respondía en su totalidad a la coordinación motora, un cuerpo que de no ser encerrado en un corralito, al menor descuido de la mamá ó el papá, podía lastimarse, quemarse con un horno, una mamadera hirviendo, rodar por las escaleras, ó participar de escenas que no son “aptas para la mirada del niño”.

Decía, que el trabajo de un análisis entonces se trata de despegar, separar, poner justos nombres a lo que ha ocurrido; lo que ha colapsado es el sistema, lo que ha quebrado es un país, ó una empresa, los que se han congelado son los depósitos, lo que ha quedado acorralado es el dinero  bien ganado, ahorrado por años, ó resultado de una herencia ó indemnización; y el arduo trabajo es el de despejar los tantos y apostar al sujeto, quien desde su lógica podrá hacer algo, pero bajo decisión propia, quiero decir, sin volver a ser acorralado por la perversión de un sistema...

Hasta aquí por ahora, esto continúa en la próxima publicación...

 

 
 

  

 

copyright 2004 Con-versiones.com Todos los derechos reservados.