|
Reportaje a J. F. Lyotard
Marcelo Gonzalez Magnasco
Desde gue
fue editada la condición postmodema han sucedido muchas cosas, por ejemplo la
Unión Soviética no es más lo que alguna vez conocimos ... o el llamado Nuevo
Orden después de la Guerra del Golfo.
Sí, hace más de
diez años que ha sido editada "La Condición
Postmoderna". En su comentario podemos encontrar la respuesta, la
situación ha manifestado claramente que toda una idea de la historia ha caído en
decadencia; como fundido, pero más complicado. El último gran relato que ha
comandado toda una idea de la política, y no solamente de los militantes de base
sino también de los gobernantes, es decir el relato marxista, ha perdido su
autoridad.
Desde los
tiempos de socialismo o barbarie usted ha mantenido una posición crítica con
respecto al marxismo.
En los años '50 y
'60 las personas de mi generación manifestaban en pequeñas agrupaciones
marxistas pero muy críticas en particular con la Unión Soviética, que no se
trataba de socialismo sino de un aparato burocrático muy poderoso y resultó ser
mucho más de lo que pensábamos. La única cosa completamente nueva es que no se
trató de una revolución de la base que ha tumbado al aparato sino que éste se
fue diluyendo por una incapacidad de continuar. Lo que
queda es que toda la política mundial -sin hablar de las ideas políticas de la
inteligentzia- había sido construida sobre la base de una alternativa; o bien
era el liberalismo-capitalista o bien era el comunismo. Ahora no se encuentra
más esa alternativa, Sabemos que el capitalismo-liberal es el sistema más
eficiente o eficaz. El otro se ha mostrado incapaz de dirigir un país, darles
medios para el desarrollo de su población, etcétera.
¿No
podríamos pensar que nos encontramos frente a un gran relato liberal?
Hay un gran relato que se llama Aufklerung-Iluminismo. Al mismo tiempo hay
desde hace unos años una enorme crisis de confianza en relación a este relato en
el conjunto de la población de los países desarrollados.
Esto sucede por una razón muy simple, es muy difícil creer que el desarrollo
técnico, económico, social o científico sea la misma cosa que el
progreso.
Algunos
pensadores defienden la idea de progreso a toda costa.
Esto no quiere
decir que uno esté en contra pero sí estamos obligados a disociar
desarrollo y progreso. En todos los países
llamados desarrollados, los más ricos, uno constata que al mismo tiempo que el
desarrollo aparece una enorme crisis que ninguno de estos países ha resuelto,
que es una crisis de la juventud, una crisis de trabajo, una crisis de la
escuela.
¿Cómo
podríamos pensar esta crisis de la escuela en relación al saber?
La situación de la educación en general es absolutamente desastrosa en todos
los países desarrollados.
Si uno compara la
idea que había de escuela en la época en que el relato del Iluminismo era
poderoso, es decir hace un siglo, con la forma en que hoy (y no solamente los
jóvenes sino también los adultos, es decir la familia) se considera a la escuela
encontramos una completa ruptura. La idea que la escuela debía formar a los
ciudadanos conscientes, esclarecidos, capaces de intervenir en los asuntos
públicos; esto como ideal, decidir como hombres libres. Para esto servía la
escuela. Había que adquirir conocimientos para poder liberarse de los
prejuicios, un volverse inteligente y libre. Hoy la escuela es considerada un
medio absoluamente obligatorio como lo es el servicio militar, y no solo
obligatorio sino, sobre todo, inevitable para encontrar trabajo, tener una
profesión, calificarse para que la fuerza de trabajo sea útil, utilizable -para
mejor vender el tiempo. Esto quiere decir que hay un ideal de la escuela
completamente transformado. La relación con el saber que hay en la escuela
secundaria es completamente diferente de la que había en mi generación, es
decir, seguro que hay desarrollo, hay seguridad social o médica, para la
desocupación hay un sostén... pero no es verdad que podamos hablar
tranquilamente de progreso. Si el discurso del
Iluminismo continúa valiendo es porque se trata de un discurso
completamente indispensable para la clase política, pero no es verdad que la
población en su conjunto lo crea. Pienso que la crisis de confianza que tiene la
clase política en los países desarrollados proviene del hecho que ese discurso
del Iluminismo no es completamente creíble, entonces, la atmósfera que
encontramos es una suerte de angustia, melancolía..., porque de hecho uno se
encuentra en un plano del desarrollo, es inevitable, no podríamos hacerlo de
otra manera, por ejemplo hay millones de personas que trabajan en la
investigación, ya sea en la medicina, en la astrofísica, etc.
Pero no hay horizonte, el horizonte de la liberación ha
desaparecido.
Nos
quedaría solamente el horizonte del mercado.
Sí, está el
horizonte del mercado, pero yo diría más que eso. No solo es una cuestión de
mercado, sino nos quedamos con un punto de vista estrecho, economista; yo creo
que hay que ir un poco más lejos.
¿Podríamos
encontrar aquí una diferencia con el punto de vista de Gianni Vattimo, quien
manifiesta gue la novedad ha perdido su sentido fuerte y que lo nuevo hay que
entenderlo como una forma para mantenerse en el mercado?
Sí y no. Yo
quisiera diluir un poco ese punto de vista y hacer comprender que
hay que cambiar de escala, hay que tomar un punto de vista
casi astrofísico.
¿Cómo
explicaría esta escala diferente?
Realicé varias
versiones de una fábula para diferentes lugares, distintas versiones de
una fábula posmoderna.
¿Una
fábula? Sería interesante escucharla.
Sobre la faz de
la tierra hay un proceso de complejización
totalmente improbable desde el punto de vista de la teoría física general. Desde
el punto de vista de esta teoría los corpúsculos se organizan en un sistema
cerrado, astros, nebulosas; después, esos sistemas que transfieren energía
transforman los corpúsculos en luz, mucho calor, etc., y finalmente, cuando no
hay más energía, desaparecen. Esto es lo que va a suceder con el Sol en unos
millones de años, todo el mundo lo sabe, el astro ya ha transcurrido la mitad de
su vida.
Eso es lo que
pasa con los sistemas cerrados, pero sobre la superficie de la Tierra hubo,
extrañamente, un acontecimiento de síntesis de los elementos corpusculares en
células vivientes. Este sistema fue capaz de establecer al azar formas vivas.
Después de cierto tiempo, que es el de la historia de la vida sobre la tierra
-que de hecho es muy corto desde el punto de vista astrofísico- desde esa época
el hombre, que es la más improbable de las
formas vivas, la más frágil, porque como todo lo complejo es muy frágil, se ha
apropiado para sí del conjunto de sistemas existentes sobre la superficie de la
Tierra, él es todavía un poco dependiente, un poco inestable pero está bastante
bien protegido, él mismo está obligado a tomar bajo su protección a los otros
sistemas, que es lo que llamamos ecología, ya qué siente que esa problemática
puede tornarse bastante mal para él... la historia de este sistema muy complejo
que es representado por el cerebro humano,
un sistema material extraordinariamente complejo que ha permitido la creación de
sistemas simbólicos, es decir, sistemas que
trabajan mucho más con la energía verbal -si es que así podemos decir- que con
la energía física. El sistema social, el del lenguaje, el industrial, el
económico, el político después de unos milenios de historia es el
capitalismo liberal. Es el sistema más fuerte,
ha triunfado o está en camino de hacerlo. Aún queda el
despotismo oriental (la China), han caído los despotismos modernos
como el fachismo o el comunismo. Los viejos sistemas de
ciudades libres que nacieron en Grecia y luego
aparecieron en Italia, Flandes, etc., aparentemente muy bueno pero muy frágil...
El capitalismo liberal se ha demostrado como un sistema
abierto que reúne energía todo el tiempo, y distribuye energía alrededor de sí
mismo, no solamente física sino también energía humana, reclama de nosotros sin
parar la mayor cantidad de energía posible (quizá, por eso usted ha
venido a París para charlar conmigo, es extraño al menos).
Este sistema es
muy fuerte porque justamente es lo suficientemente abierto, yo diría lo
suficientemente inestable, y la democracia, desde el punto de vista político es
suficientemente inestable... estamos siempre diciendo qué es lo que vamos a
hacer, qué es lo que hay que hacer, pidiendo opinión, que de hecho es para
captar energía, es por eso que es más fuerte.
Todos los
sistemas que por ejemplo, han querido jerarquizar, estratificar, cerrarse están
en vías de desaparición. Podemos considerar esto como una etapa más del proceso
de desarrollo que comienza con la primer alga al borde del mar hace millones de
años o podemos considerar que es el último eslabón de formación en un proceso de
desarrollo que no es humano, donde los humanos solamente son vehículos, el medio
pero no el fin. ¿Qué pasará cuando haya que abandonar la Tierra en unos millones
de años? Porque habrá que irse. Todos están trabajando sobre este asunto, las
investigaciones sobre el cuerpo humano, la informática, la moneda electrónica y
todo eso confluyen, esto no es un fin pero sí un objetivo. ¿Seremos capaces de
mantener el nivel de complejidad que los seres humanos tienen hoy, podremos
hacerlo sobrevivir bajo condiciones no terrestres fuera del sistema solar? Yo
diría que todas las investigaciones van en ese sentido, las investigaciones
genétIcas o cuando hablamos de los problemas de los chicos, todo converge.
"Guardar" esta enorme complejidad cuando no haya más un cuerpo humano para
alimentar el cerebro o si no transportar el cuerpo y darle los medios para
sobrevivir como si todavía estuviese en la Tierra. ¿Es esto progreso? No serán
los hombres los que partirán, será otra cosa mucho más complicada porque
nosotros somos incapaces de hacerlo, tenemos algunos elementos, pero somos
incapaces de evacuar siete mil millones de personas, si es que se evacua a todo
el mundo. Es un punto trágico del desarrollo, la voluntad de progreso es una
voluntad de sobrevivir, pero los países que no son desarrollados, que se
encuentran en dificultad en relación a los países desarrollados, o que no son
subdesarrollados, hay muchos casos, países con un desarrollo muy desigual,
Brasil, por ejemplo, es terrible, el verdadero drama es éste. Podremos
preguntarnos si es que estamos en carrera.
¿Qué se
pensaría en el ambiente científico de esta fábula?
Muchos
científicos lo admiten rápidamente cuando se discute con ellos. Lo que yo he
contado lo admiten como hipótesis global, una hipótesis un poco vaga... jamás lo
escribirían pero es lo que se dice en los laboratorios.
La fábula es un versión posible de la condición posmoderna
junto a esta idea de que el desarrollo no es el progreso.
¿Este
cambio de escala no nos pondría en peligro de no ver ciertas cosas que suceden a
ras del suelo?
El cambio de
escala nos da el verdadero sentido de la caída, el fin del comunismo, da el
verdadero sentido a la Guerra del Golfo que no es solamente una historia del
imperialismo, seguro que también es una historia de imperialismo, pero es mucho
más complicado que eso, es verdad que los sistemas desarrollados no pueden dejar
escapar las fuentes de energía, el golfo es un lugar favorizado y tercero no
pueden dejar instaurarse un estado de rapiña, de jungla, entre países que se
encuentran el borde del desarrollo, es necesario que haya una corporación
razonable entre los países en vía de desarrollo y en consecuencia un affaire de
este nivel no es soportable.
Algunas
partes del relato de su fábula parecen recordar al discurso de Fukuyama y
pudieran hacer retornar cierta discusión que buscaba difrenciar al pensamiento
neoconservador del posmoderno.
Es que hay una
diferencia enorme. Neoconservador quiere
decir una nueva manera -que no es tan nueva- de mantener el estado de las cosas.
Neoconservador quiere decir que existe un idea de Francia, de Argentina, de una
Nación, de un estado nacional; hay una idea de la familia con su tradición o una
idea de la escuela con su tradición. Yo conozco personalmente a Harold Bloom,
quien fue consejero en la Casa Blanca, típicamente neoconservador. El habla de
retornar a los estudios clásicos, ese tipo de cosas. No hay ninguna idea global
de lo que se produce, eso no pasa la escala de la vieja política. Remarqué una
cosa, la fábula que le he contado no lleva a ninguna
acción política, la conclusión sería: primero, usted no está obligado
a creerla, no tiene nada en particular para hacer salvo las cosas que le gusten
de corazón. Todo lo que se le demanda es que gaste su
energía. Usted puede realizar una revista que se llame Spinoza o
volverse presidente de la Argentina o no, pero todo eso no tiene ninguna
importancia, pero tiene que dar energía.
Podríamos
pensar que una diferencia es que en el neoconservadurismo existe una voluntad
politica?
Seguro, ella
existe, pero eso no es nuevo. Ha habido siempre un lado de la
conservación y otro del...
progreso. Desde la revolución norteamericana y
de la revolución francesa, siempre hubo eso, siempre hay algo del lado de la
conservación y otro del lado del movimiento.
Probablemente el sistema político tenga necesidad de esta especie de oposición.
Desde el plano
ideológico político es un affaire tradicional y pienso que indispensable para el
funcionamiento de la democracia liberal. No se trata de un conflicto terrible,
es muy suave, es lo que hace marchar al sistema.
Contrariamente a lo que expresaba el marxismo clásico que pensaba que las
contradicciones acabarían con el sistema.
Sí, Pero no se
trata de una verdadera contradicción.
¿Una
contradicción débil?
Es una oposición.
No es una altemativa sino una alternancia. No vamos a hacer la revolución porque
el candidato neoconservador gane las próximas elecciones. Probaremos, si anda
mal cambiamos, no es grave.
¿No cree
que es un punto de vista muy pesimista?
Seguro, creo que la posmodernidad tiene un pesimismo razonable.
A mí no me gusta mucho la fábula que le he
contado, que no creo que sea pesimista sino simplemente realista.
¿ Puede
usted comentar algo acerca de uno de sus últimos libros? Podríamos empezar por
Peregrinaciones.
Es un libro un
poco imaginario, el título ya lo está diciendo, paseos, un viaje sin
organización, en fin, uno busca siempre algo.
En español
a la palabra pregrinación se le puede también otorgar un sentido religioso.
No en francés,
ese sentido desapareció después de la revolución.
¿Cómo
surgió la idea de este libro?
Son una serie de
conferencias que me pidieron de la Universidad de California, y que yo hice
directamente en inglés. Me solicitaron que diera cuenta de mi punto de vista
sobre lo que en América llaman criticismo. Yo realmente me encontraba en
problemas, porque no tenía ninguna idea acerca de mi punto de vista sobre el
criticismo, así que pude contar historias que, en general, son verdaderas. Traté
de mostrar que no había un camino que conducía a una tesis y que yo estaba ahí
para defender esa tesis, que iba a demostrar que tan buena era. Yo no soy así y
no puedo serlo, yo hago hipótesis y luego las cambio.
Me llamó la
atención que el último capitulo se llamara Memorial para un marxista.
También fue el
último que envié a la publicación. Conserva mí pasado marxista crítico, en el
sentido europeo del término.
¿Qué
sucedió con aquel viejo marxista?
El está muerto.
Fue toda una época. La época en que hacíamos una revista que se llamaba
Socialismo o Barbarie. Realizábamos una crítica no solamente del stanilismo sino
también del trotskismo, y, por supuesto, del capitalismo que se encontraba en
camino de desarrollarse.
¿Qué
querían decir con el nombre de la publicación?
Eso quería decir
o bien el socialismo o bien la barbarie. Llamábamos socialismo a algo depurado,
cercano al movimiento, lo que llamábamos el consejismo, la formación de consejos
de gestión, autogestión, etc. Era eso sino el capitalismo que se desarrollaba, o
tendríamos la barbarie.
¿Barbarie
era una palabra muy dura?
Era una palabra
muy excesiva, la situación actual no tiene una característica muy diferente. En
el fondo cuando yo digo que no sabemos qué hacer con los niños, con el
trabajo... quizás no sabemos qué hacer con el pensamiento excepto venderlo,
quizás sea la barbarie. Ya no diría eso hoy, la palabra me parece un poco
dramática. Un barbarie débil diría.
Recientemente F. Guattari y G. Deleuze publicaron ¿Qué es filosofía? donde
definen ésta última como la creación de concepto ¿Qué opinión le merece?
Yo no comprendo
la palabra creación. Es una palabra de la teología. Es todo lo que tengo que
decir.
Si me
permite, ellos buscan serparar a la filosofía de la ciencia y del arte; ¿no
habría una contradicción si insistimos en utilizar la palabra creación?
Deleuze
aplica ese concepto de creación a la filosofía, a la ciencia y al arte, esta
palabra se ha convertido ahora en algo admitido para hablar de los artistas, se
los llama creadores. Soy complemente crítico en relación a esa designación, no
me dice nada, no quiere decir nada. ¡Claro que quiere decir algo! Pero la
palabra es muy mala.
¿Un
problema de sentido?
Si usted habla de
creación a un oriental de tradición budista Zen, encontrará que para ellos es un
concepto que no existe, es una palabra intraducible. Comprendo muy bien lo que
Deleuze quiere decir, no le voy a hacer un
juicio, es un amigo. Pero estoy totalmente en desacuerdo sobre ese punto... hay
en eso una idea general de una energética
que estuvo vertida sobre Nietszche, sobre
Spinoza y que puede formar fácilmente nuevos y
complejos ensamblamientos. Esto se llevaría muy bien con mi fábula porque se
trata de una fábula de la energía y encuentro que en el fondo le da una suerte
de crédito, de validación filosófica que esta fábula no merece. Hay que dejarla
en ese status y no darle un fundamento filosófico. En
el fondo Gilles tiene una metafísica de energía y es por eso que él utiliza el
término creación.
¿Qué sería
una fábula?
Una
fábula es un relato que no es un gran relato.
No hay una moral para rescatar, no hay una conclusión con una práctica, no da
lecciones... es un relato miserable.
¿Hay algo
de esto en su otra nueva publicación "Lecturas de Infancia"?
No, es otra cosa,
yo me pregunto qué es lo que podemos hacer, usted ve es la pregunta sobre la
creación hecha de otra manera. Yo soy de tradición
freudiana. Pienso que somos habitados por algo que no habla pero nos
hace hablar, el inconsciente, la infancia. Pasamos dos o tres años de nuestra
vida recibiendo un número inmenso de impresiones, comenzando por las que
provienen de las personas más cercanas, y no somos capaces de catalogarlas
porque no teníamos el lenguaje. Estas impresiones no se encuentran inscriptas en
el fondo, pero sí lo están en algún lugar pero no tenemos conciencia de ello.
Ellas continúan trabajando nuestras formas de sentir, de hablar, nuestra manera
de vivir y nosotros no sabemos y no sabremos nunca por qué de esta manera y no
de otra. Nos contaremos muchas historias, que hacer una revista de filosofía es
la cosa más importante del mundo, o pintar, o hacer música o política. Pero en
realidad el niño que está en nosotros -infans quiere decir infancia-, el que no
habla pero hace hablar. Este niño, la cosa con la cual estamos en continuo
contacto sin poder identificarla. Esta cosa que queda totalmente en el interior
pero alrededor de toda identificación y que, yo pienso, es la verdadera fuente
de nuestro entusiasmo, depresión, malestar, bienestar y si nosotros escribimos,
pintamos o hacemos política es en razón de esta demanda de que nos habita y que
nos viene de la infancia y que nunca arribará a ser conocida. He tratado de
reencontrarme con esto, tomé personas muy diferentes, Kafka, Joyce, Sade, Freud,
que además era su tema, su pasión.
No es muy
reconocida su tradición freudiana.
Es verdad aunque
es constante en todos los libros. Como por azar las personas no le prestan
demasiada atención.
Esto no
aparece en su libro más exitoso: "La Condición Postmoderna".
No. Pero en
realidad es un mal libro. No alcanzo a comprenderlo, es el peor de todos los
libros que he escrito.
Como en la
infancia.
SI, seguro, pasa
algo con ese libro que yo no llego a comprender.
¿Sería un
lapsus?
Es un lapsus.
Usted encontró la palabra justa.
Reportaje
realizado en París por M. González Magnasco en octubre de 1991 y
aparecido en la revista Spinoza, en el Número 1, Agosto de 1992,
Buenos Aires, Argentina.
Selección y destacados: Sergio Rocchietti.
|