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- Vestido de novia -
Romina Campopiano
Ahí estábamos todas gritando, llorando, riéndonos de emoción por la noticia
del casamiento de Majo. La primera de nosotras cinco que se casaba, la
noticia no nos tomó muy de sorpresa porque siempre ella se había querido
casar, siempre supo que era eso lo que quería. Majo se casaba, iba a ser una
novia.
Y unos días después del anuncio, de los reiterados brindis, de los llamados
telefónicos donde nos pasábamos la noticia, a pesar de la euforia de los
preparativos, las dietas para llegar a tiempo para la fiesta, María José me
vino a buscar. Me llamó y dijo: - "Voy para allá, me tenes que ayudar"-
, había algo en su voz que no me gustó desde un principio, pero preferí no
preguntar. Mientras venía caminando pude en ese momento ver su cara ¡Qué
cara! Una cara pálida, de espanto terrible, rara, abrumada; mientras yo
pensaba - "no se casan, la dejó"- "Bueno que sea mejor ahora antes
de que esté todo listo, sería un lío." - . "O estará embarazada, no
sé..., no llegan con la plata"- . Y mientras me debatía entre las más
caóticas supuestas situaciones comunes que se presentan en estos
acontecimientos, ella se me acercó , me abrazó, tomó luego su cara con las
dos manos y me dijo: "¡Por favor ayudame!" . No dije nada,
simplemente asentí con la cabeza como para que supiera que la iba a ayudar.
Y dijo con una vos de angustia y desesperación: "Tengo el vestido... pero
no lo tengo, está acá ves (y señalaba su cabeza) pero no puedo describirlo".
"Lo veo, lo siento pero no puedo contar ni siquiera como es el color". - "Ayudame!,
diseñalo vos, por favor. No sé como sacarlo de mi cabeza, no puedo".
¿Justo yo?, me pregunté. Yo que nunca pensé en casarme ... creo.
Cursi y tonto. Entonces, ¿por qué esta necesidad de escribir sobre un tema
que considero tan banal, como el vestido de novia? . Que cosa tan
superficial esto de pensar y de ver los vestidos de novia. Pero todavía no
entendía como a pesar de mis pensamientos yo seguía parada en la vidriera
viendo a esa chica probándose su vestido de novia. Quizás porque a pesar de
lo que yo pensaba del casamiento me acordé de las palabras de mi abuela,
quien en cada casamiento se encargaba de decirle a sus nietas: "todas las
mujeres tienen que tener un vestido de novia". ¿ Qué hay en cada
vestido, qué se esconde allí? O mejor dicho, ¿qué tiene para contarnos, para
decir de cada una de las novias, el vestido?, ¿qué es lo que delata de las
novias?
Pensé nuevamente, ¿qué hay detrás del vestido de novia?. Y porqué mi amiga
que toda la vida quiso casarse no podía describir su vestido, porqué no
podía describirse como una novia, quizás porque ella tampoco sabía qué novia
ser.
Recuerdo que me empecé a obsesionar con el tema del vestido de novia.
Comencé a recordar la canción de la mujer que espera en el mar a su amado
que partió, con su vestido de novia. Ella envejece y muere esperándolo, pero
a pesar del transcurso del tiempo no dejó morir la ilusión que tenía de ser
novia, no apagó el anhelo de vivir algún día como lo soñó, por eso llevó
hasta el último día su vestido.
Claro, me dije, el vestido de novia es como la síntesis de todo lo que fue,
lo que es y lo que desea ser o vivir una mujer. Si uno ve los vestidos de
cada una de las novias, encuentra su deseo de ser, su ilusión de lo que es.
Tener un vestido de novia, encierra al recuerdo de lo que alguna vez una
mujer tuvo como ideal a seguir en su vida.
Me calmé ya que había encontrado una respuesta a las tantas preguntas que ni
sabía porqué me las seguía haciendo. ¿ Qué devela el vestido de novia?.
Seguía parada mirando a esa joven que minuciosamente prestaba atención a
cada detalle de su vestido. Como si estuviera vigilando que cada uno de sus
anhelos estuviera colocado en el lugar que ella quería. Decidimos entrar con
Majo al local, un local con moños, flores, tocados, ramos, colores...
colores claros. Y mientras descubría parecía, un nuevo mundo, un mundo donde
cada una de esas mujeres diseñan la novia que desean ser.
Pero yo no podía dejar de ver los vestidos de novia. Estaban todos colgados
con fecha de entrega, para un día particular, para el día especial .
Todos vestidos diferentes para vestir a distintas novias . Y... ¿Por qué
diferentes, si acaso no son todas novias? ¿a qué apunta esta distinción? Fue
justo en ese momento cuando la modista nos preguntó - "¿Cuál de las dos
es la afortunada?"-, - "¿Cómo?" - contesté. "Sí ¿cuál de
ustedes dos es la elegida"?
Evidentemente esta señora conocía muy bien su trabajo, porque sabía bien
cual era la idea de ser novia. Una mujer, una mujer convertida en novia,
novia una vez en la vida, un momento. Una, elegida entre todas las novias,
es ser una y no todas.
Y ahí estaban los vestidos, todos colgados, únicos. Vestidos para vestir una
novia, vestidos que se encargarán pensé- de recordarle a cada mujer, a pesar
del transcurso del tiempo, que una vez en un momento fue la elegida.
Con el fin de que Majo se relajara y le pudiera decir algo a la modista
sobre la idea que tenía de su vestido de novia, le propuse un juego. Por
supuesto que me miró con esa cara de... - no empieces con tus cosas- ...
pero logré intrigarla y aceptó. Le pedí que se parara frente a cada uno de
los vestidos y me dijera qué le decían cada uno de ellos, ¿qué se imaginaba
de la persona que era la dueña de cada uno de esos vestidos?. "Fijate, -
le dije- fijate y decime según vos que encierra y qué delata de cada una de
sus dueñas"-
Nos paramos frente a uno que tenía mucho tul, miriñaque, mangas con
campanas, muy duro, tosco para mi gusto. Exclamó "Mmm, ésta debe ser una
fría". "No sé, el vestido no transmite nada, mirá es muy aparatoso, pero no
deja nada de sutileza por descubrir en él." – "No debe tener pasión, le
falta vida, no?". Majo siguió con el siguiente vestido, este era de color
marfil, muy sencillo pero con detalles ocultos como unos bordados en las
mangas al igual que en la cola, y de caída recta y suave. Y me dijo: "Ves,
ésta debe ser una persona calma, que tiene gusto por lo delicado y
sensible". Hasta que el último que estaba lleno de flores, moños rosas,
estilo principesco del cual las dos pensamos e imaginamos lo mismo de esa
novia...
Y Majo pudo describir su vestido de novia, ese que toda su vida se imaginó.
Mientras estábamos en la segunda prueba del vestido, entró la dueña de ese
último vestido para llevárselo. Por lo poco que pudimos ver, era igual a
como la habíamos imaginado.
¿Y ahora me pregunto, acaso será que todas debemos tener un vestido de
novia?
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