|
Bazar Freudiano II
Un curioso antecedente
Sergio Rocchietti
"Pero ahora saltamos por encima de todo este curso de
desfiguración y decadencia para tratar de reconquistar la fuerza
nominal no destruída del lenguaje y las palabras. En efecto, las
palabras y el lenguaje no son, en absoluto, cápsulas en las que
las cosas se empaquetan para el comercio del que habla y
escribe. Para nosotros las cosas sólo llegan a ser y son en la
palabra, en el lenguaje".
M.Heidegger; Introducción a la metafísica.
El lenguaje
siempre el lenguaje. Ha habido épocas en las cuales fueron otros temas los que
concitaban la atención principal, la del siglo XX puede considerarse después de
los años sesenta como aquella del "estructuralismo" y la de "las ciencias del
lenguaje" desde el inicio del mismo. Pero ya antes, en el fin del siglo XIX y
durante el mismo, se dio lugar a la creación de la Filología moderna , y los
estudios sobre el lenguaje que continuaron después. Autores como von Humbolt, de
Saussure, Abel, Sperber, participan de ambas épocas, y hay una observación de
F. De Saussure sobre el lenguaje que queremos destacar:
"Tomado en su conjunto, el lenguaje es multiforme
y heteróclito; a caballo en diferentes dominios, a la vez físico, fisiológico y
psíquico, pertenece además al dominio individual y al dominio social".
Ha sido esta
"vocación plural", la podemos llamar así, la que ha dado lugar a que "las
ciencias del signo" hayan tenido tal importancia en el siglo pasado, hoy
hablamos de postmodernidad o post-estructuralismo. Lo que es irrevocable es la
cantidad de encuentros a que han dado lugar los estudios sobre el lenguaje: en
la historia, en la literatura, en la antropología, en la filosofía, y en el
psicoanálisis, por ejemplo, y las posteriores modificaciones que esos encuentros
produjeron.
También ha sido
en uno de esos "encuentros", llamémosle el encuentro de Freud con el lenguaje
del inconciente corporizado en las histéricas que poblaban la Salpetriere
(París) y en su retorno a Viena al conocer el caso de Ana O. (Breuer), que Freud
comienza a construir el dispositivo analítico. Llamamos encuentro a un espacio
que reúne distintos sucesos y que se da en una duración de años. No podemos
reconstruir esa historia, sería una historia (mito del origen) que entramaría
distintos elementos que se deslizarían unos a otros tratando de ubicarse en un
lugar de privilegio para fijar una versión definitiva.
Pero hay algo de
lo que no podemos deslizarnos: el psicoanálisis cura por la palabra.
Claro está, seamos precisos, nuestra versión de curar es etimológica. Curar, en
este caso, es cuidar.
Esa es la
etimología de curar: cuidar.
Hagamos entonces
de nuevo el intento desde aquí: el psicoanálisis cuida por la palabra.
Pero inmediatamente surge la pregunta, ¿es que cuida el psicoanálisis?. Si, a
condición de una precisión que aún no establecimos: el psicoanálisis cuida la
palabra. O bien, si el psicoanálisis cura es por cuidar la palabra.
Retengamos esto y
vayamos al año 1879. En ese año Sir Francis Galton, científico
inglés, primo de Charles Darwin realiza por primera vez
-comprobable- el experimento de asociación de palabras. Para hacerlo escribe
setenta y cinco palabras diferentes, cada una en una tarjeta, y las archiva
durante varios días después de los cuales volvió a leerlas una por una; con un
cronómetro tomó el tiempo que transcurría entre el momento en que sus ojos
captaban la palabra y el momento en que ésta le sugería dos ideas diferentes.
Anotó estas ideas a medida que recorría la lista pero -y he aquí lo que nos
interesa destacar- no quiso publicarlas. Nuestra pregunta es ¿por qué no quiso
hacerlo? Tenemos su respuesta, porque -dijo- "ponen al desnudo con curiosa
claridad los fundamentos de los pensamientos de una persona y exhiben
su anatomía mental con más vivacidad y verdad de lo que
probablemente quisiera hacer público".
Sabemos que
Freud en "La psicopatología de la vida cotidiana" o en "La
interpretación de los sueños" no retrocede ante esta verdad que hizo pública,
luchando para que ello fuera así ¿Cuál verdad? La suya, ya que son sus sueños o
sus lapsus, los propios, de los que se trata en numerosas ocasiones en las obras
mencionadas. De allí que la "curiosa claridad de los fundamentos de los
pensamientos", dicha por Galton, se instala por lo que posteriormente será
llamado "asociación libre" (forma parte del dispositivo psicoanalítico). Pero
esto, aún no es suficiente si ese fundamento no fundamenta la verdad.
La verdad de la consecuencia de cuidar la palabra. La verdad será la
consecuencia de haber cuidado la palabra.
En otros
términos, el "hacer público" de Freud a diferencia del "no hacer público" de
Galton posibilitará la invención del dispositivo. Un otro modo de "hacer" la
verdad. Una verdad o dicho de otro modo, la verdad en lo humano no será otra
cosa que "verdad singular".
Tratemos ahora de
mostrar la otra parte de un hacer que es el del psicoanálisis. Lo resumo así, si
el lenguaje nos otorga una bendición, nos hace humanos y el acento recae
sobre este nos hace, y también nos otorga por ese mismo golpe de
acuñación la máxima alteración. Recurro para ilustrarlo a San Agustín,
quien en sus "Confesiones" escritas alrededor del año cuatrocientos, nos dice:
"Y así, oyendo constantemente palabras a medida
que aparecían en diversas oraciones, aprendí gradualmente que significaban; y
habiendo adiestrado mi boca en estos signos por medio de ellos di expresión a mi
voluntad".
Esta es ya toda
una teoría de la adquisición del lenguaje; una explicitación más amplia de la
misma la encontramos en el diálogo "De magistro" -del maestro- del mismo autor.
Pero San Agustín no se equivoca cuando a renglón seguido agrega:
"Así intercambié con los que me rodeaban estos
signos comunes de nuestra voluntad, y así me arrojé más profundamente en las
relaciones tormentosas de la vida humana..."
El lenguaje,
bendición y maldición; lo bien dicho y lo mal dicho. Decires y hablares, nos
crean, nos hacen, nos afectan. El verdadero pathos: el lenguaje.
No
otra cosa es el hombre: un animal herido por el lenguaje, que se
cura con palabras, o no.
Relacionar
con:
Bazar Freudiano - Sergio Rocchietti
>>>
Bazar Freudiano (III) - Sergio
Rocchietti >>>
Comentarios
al autor: srocchietti@ciudad.com.ar
Revista
Con-versiones
|