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Oíd
Mortales
(Selección
y destacados: Nora Martinez)
Un
espacio inaugural, una escucha popular. Un decir haciendo "acto"
de la palabra postergada.
Cientos
de humanos convocándose estuvieron allí en "La manzana de las
luces" haciendo sombra a miles de discursos "escuchados"
a lo largo de la historia. Hecho éste que invita no sólo a la reflexión,
sino a la acción. Acompañados del lema "Oíd Mortales"
y a mi parecer "La noble igualdad", se llevó a cabo "la
convocatoria".No creo oportuno agregar más palabras. Los dejo
con el texto extraído de la revista "Hecho en Bs.As."*,
cuyos destacados son propios.
Nora
Martinez
*"Publicación
creada para brindar una oportunidad laboral a la gente de la calle,
marginados y desempleados que a través de la venta obtienen ingresos
al tiempo que tienen un medio para expresar sus opiniones y comentarios".
"La venta de la revista es el primer paso hacia su reinserción".
Para
visitar en Internet: www.hechoenbsas.com
Diálogo por la gente
de la calle
-salud
-reinserción y trabajo
-derechos humanos
Con
la boca abierta /Si fuera un cuento podría titularse: «La
resurrección del anfiteatro. Lejos de ser ficción, éste es
sólo un recorrido por cuatro días en los que la Manzana
de las luces volvió a brillar. Ubicada en pleno centro porteño,
este edificio histórico fue, nada más ni nada menos, que la primera
sede de la Legislatura de Buenos Aires. Allá por el 1850, esas
mismas paredes blancas fueron testigos privilegiados de otros
debates, otros diálogos, otros representantes. Y así, de a poco,
entre palabra y palabra, el país iba naciendo. En ese mismo
auditorio, los días 5, 6, 7 y 10 de agosto se realizó el Diálogo
por la Gente de la Calle. El Programa de Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD) y la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno
porteño, junto a Hecho en Bs. As. (HBA) en el marco
del Diálogo Argentino, convocaron a que los mismos protagonistas
participaran en talleres para reflexionar y debatir temas
en torno a Salud; Reinserción y Trabajo, y Derechos Humanos.
No
fue casual que 200 años después el lugar haya sido justamente
la Manzana de las luces. Esas mismas gradas le vieron otra
vez la cara a la gente, a sus organizaciones; a sus reclamos e inquietudes.
Nadie quiso estar ausente: asociaciones de cartoneros, meretrices,
travestis, cooperativas de autoconstrucción, personas alojadas en
hogares y hoteles municipales, entre otros. Bajo el lema
Oíd Mortales, comenzó de forma clara la participación en
talleres. Divididos en grupos, se plantearon los problemas
y se pensaron soluciones. Con la consigna Sin
techo pero con derecho, estas jornadas
surgieron como un verdadero disparador de acciones, como
una forma concreta para permitir lo impensado por las instituciones
más formales: dar un espacio a los que nunca lo tienen,
darles voz a quienes fueron enmudecidos y generar conciencia
sobre su realidad en toda la sociedad.
Pusieron
manos, cabeza y corazón a la obra. Porque valía la pena
que sin miedo empezaran, todos juntos, a abrir la boca.
Día
uno, Salud
PRIMER
ACTO: LA SALUD
El
disparador fue una obrita de teatro del Grupo Los Rivas, que hacía
alusión a la situación de discriminación que vive la gente de y
en la calle cuando debe acudir a los hospitales. Más que una obra,
fue un espejo que miraban 300 personas.
Silencio
de por medio, los participantes se dividieron en seis grupos. Pasaron
a trabajar en distintas salas de la Manzana de las Luces. Algunos
se conocían; otros no. El tema de hoy: la salud. Las voces son muchas,
pero las problemáticas, son las mismas para todos.
«Tenemos un grupo heterogéneo pero con cosas en común: la marginación
y la exclusión»,
sintetizó al comenzar Sonia, trabajadora sexual de Asociación de
Mujeres Meretrices Argentinas (AMMAR).
La
discriminación que tanto trabajadoras sexuales, travestis, personas mayores y
personas que viven en situación de calle o viven de forma vulnerable sufren en
carne propia el momento de llegar a un hospital fue la voz cantante. Y ese fue
uno de los ejes principales que surgieron del taller.
«Miran a la gente de la calle como una raza inferior, pero ya se están dando
cuenta de que en un país en donde el 50% de la población está bajo la línea de
pobreza, esa línea cada vez está más cerca de ellos. Lo loco es que pese a que
tienen miedo de que les toque a ellos, igual, te siguen discriminando-
comentó Julio,
vendedor de HBA.
Según las mujeres de AMMAR, «como saben que sos trabajadora sexual, se ponen dos
guantes de látex en lugar de uno, antes de atenderte. Con las chicas de AMMAR
hicimos en el hospital Alvarez un laburo de concientización con los médicos
y enfermeras y tuvimos un buen resultado. Ahora cambió mucho el trato que nos
dan. Esa puede ser una sugerencia, formar grupos para concientizar al personal,
para lograr humanizarlos. Nosotras nos organizamos y logramos que ahora nos
traten de manera excelente»
La organización para el reclamo conjunto surgió como una de las medidas posibles
para exigir que el derecho a la salud sea garantizado por igual, a todos
aquellos que concurren a hospitales públicos, ya que en todos los grupos se vio
una profunda preocupación y sufrimiento por la discriminación a la que son
sometidos, al momento de necesitar asistencia médica. Esto genera tanto
sentimientos de resignación e impotencia como también reacciones de violencia.
«Para algunas cosas te pueden llegar a dar turnos para tres meses después. En
ese tiempo la persona se puede morir. Cuando pateás los escritorios, entonces
ahí reaccionan y te dan bola. Porque te tienen miedo», dice un miembro de la
asociación Don Jaime de Nevares.«Cuando llegás a las ventanillas es
porque ya pasamos ahí muchas horas. Se te atiende si armás escándalo. El que no
llora no mama. Eso sí, cuando te dan un turno para cualquier hora, qué vas a
hacer, tenés que agachar la cabeza y agarrar. No te queda otra. Vos no decidís
nada. »
Las prácticas favoritistas al interior de los hospitales también tuvieron sus
momentos: las enfermeras suelen ser una traba para el acceso a los médicos, y en
muchos casos, sacan turnos para conocidos, imposibilitando el acceso de quienes
pasaron toda la noche esperando un turno.
«El enemigo está ahí, detrás del mostrador. Te atacan, son agresivos, parece que
les vas a pedir plata y les estás pidiendo información -comenta Marta-, jefa de
familia desocupada de una de las organizaciones que participaron.
El sistema está colapsado y no puede dar respuestas. No depende siempre de la
voluntad de los médicos. La excesiva burocratización, el maltrato que sufren por
parte del personal y los trámites innecesarios, fueron resaltados por los
concurrentes, como en el caso de Enrique, vendedor de HBA.
«Para entrar a un albergue te piden como requisito una ficha del hospital. Así
que tenés que ir a buscar el papelito del hogar e irte de madrugada al hospital
para poder sacar un turno, así que te vas a dormir al hospital. Esperás todo el
día para recién ahí poder volver al hogar. Todo eso lo podrían ahorrar teniendo
móviles de salud que trabajen en los hogares. Además, esos certificados vencen a
los cuatro meses y ahí tenés que volver. a hacer todo el tramiterío de nuevo.
Situaciones similares son comentadas por todos los participantes, como el caso
de Patricia, que comentó: «Hay médicos de cabecera que para algunos estudios
tienen que firmarte una autorización, pero a veces el médico no está en el
hospital que te atendió, entonces tenés que irte hasta otro hospital para que te
firme, eso significa tomarte otros colectivos, es plata y a veces uno no tiene
la guita para ir y venir.
Para acceder al cuidado de la salud, la puesta en marcha de un programa con
móvil sanitario que acerque la salud a la comunidad fue una de las sugerencias
que más se escucharon. «Un camión sanitario sería lo más práctico, la
gente que está en la calle tiene más urgencias todavía que nosotros, los que
vivimos en albergues, propuso Enrique. Igual, estar en un hogar no te da
garantía de nada, hay mucha resistencia en llamar al SAME si pasa algo.
PANZA
LLENA,
NO SIEMPRE
CORAZON CONTENTO
La alimentación surgió como preocupación en lo referente a la salud. «En la
calle hay prioridades. El hambre, la falta de sueño, la inclemencia del tiempo.
Vivimos buscando comida y así terminás en los comedores. Comemos comida de olla,
arroz, fideos. Una cosa es comer eso y otra cosa es poder comprarse alimento,
que es muy distinto a llenar el estómago.
Del intercambio de experiencias, se concluye en que los recursos de los
hospitales no alcanzan para satisfacer las demandas de los pacientes, y que
ciertos insumos médicos u hospitalarios como prótesis odontológicas, lentes,
audífonos, que hasta hace poco podían conseguirse en Desarrollo Social, hoy son
cosas muy difíciles de conseguir.
Una de las mujeres participantes, tras exponer su imposibilidad para conseguir
audífonos para una de sus hijas, recibió un aluvión de referencias y consejos
sobre posibles lugares donde poder encontrar lo que buscaba. Esto dio lugar a
una de las sugerencias para mejorar, aunque sea en parte, algo de los servicios
de salud: la creación de una base de datos que permita a los pacientes
ahorrar tiempo y dinero en consultas y viajes innecesarios. La propuesta fue
hacer una lista de las entidades que proveen medicamentos u otros insumos
que no tienen los hospitales, para garantizar de manera rápida y sencilla el
acceso a esa información. «Los asistentes sociales en general están muy
desinformados y terminás yendo a cualquier lado. Es una pérdida de tiempo y de
dinero. Te tomás dos colectivos y cuando llegás, te dicen que ahí no tienen lo
que buscabas, que intentes en otro lado. »
ORGANIZACIONES NEO-GUBERNAMENTALES: "EL NEGOCIO DE LA POBREZA"
Pero hete aquí que no sólo el sistema público fue blanco de quejas y demandas.
Si bien de forma general y sin precisión, también algunas organizaciones no
gubernamentales (ONG) fueron objeto de duras críticas de quienes, en teoría,
deberían ser sus beneficiarios.
"La marginalidad es un gran negocio. Hay una gran industria de las ONGs, porque
están exoneradas de impuestos y les entran donaciones. Hay Gente que vive de eso
y a nosotros nos da las migas" argumentó Mariano, padre de familia
desocupado.
«Nosotros no queremos que nos den una mano, más bien estamos peleando para que
nos saquen las manos de encima», dijo Jorge, vendedor de HBA.
¿ZAPATERO
A SU ZAPATO?
Poniendo el humor como antídoto a semejante crudeza, uno de los participantes
del taller, Jorge, contó un chiste haciendo alusión al funcionamiento de algunas
ONGs:
«Un
señor entra en un negocio cuyo letrero dice Zapatería. Entra y pregunta por
zapatos. Rápidamente el vendedor le pregunta: ¿De vestir, informales,
deportivos? De vestir, responde. Vaya por ese corredor, la primer puerta a la
derecha, le contesta. El señor va hacia allí y al entrar le preguntan, grises,
marrones, negros. Negros, responde. Y así sucesivamente hasta llegar a la última
puerta a donde lo derivan. Cuando cruza la puerta, se encuentra de nuevo en la
calle. Entonces vuelve y, algo molesto, le pregunta al primer vendedor. ¿Ustedes
venden zapatos o no?. No, le responde el vendedor. Zapatos no vendemos, pero vio
qué bien organizados estamos para venderlos.. Bueno, eso mismo es lo que pasa en
algunas ONGs», dijo.
Día dos,
Reinserción y Trabajo
BIENVENIDOS Al
MUNDO DE LA DESOCUPACION Y Al NUEVO MUNDO DE LA AUTOGESTION
Autoempleo, autogestión y proyectos asociativos son la salida para la evidente
realidad de un mercado de trabajo moribundo. Pero eso es el reflejo del nuevo
paradigma mundial, en el que surge un nuevo concepto de trabajo.
En la segunda jornada, se aborda el universo de la reinserción y el trabajo.
Vaya tarea. Sepan qué opinan los participantes del Diálogo por la Gente de la
Calle en un país que sobrevive con un "oficial" 21,4% de desempleo.
Si algo está claro entre los participantes es que el Estado no da trabajo y ni
siquiera todos los excluidos pueden aplicar a las asignaciones de menos de 200
pesos de los planes para Jefes y Jefas de Hogar, que si bien sigue siendo un
modelo asistencial, cuando no hay con qué comer, sirve.
BUSCADO:
ESPACIO EN LA SOCIEDAD
El mercado formal laboral ha desplazado ya a buena parte de la clase media,
negándole la posibilidad de encontrar un nuevo empleo. En estas circunstancias,
para aquellos que viven en la calle, la falta de oportunidades es aun más cruel.
Para quienes las únicas plazas disponibles son las de los Hogares de Tránsito o
las plazas públicas; un empleo formal, está fuera de toda imaginación posible.
«Ya no servimos para ser dependientes, hay que olvidarse de la figura
tradicional del empleador, tenemos que buscar una salida laboral nosotros
mismos la unión de voluntades es lo que hace la fuerza", dice Enrique,
vendedor de HBA, albergado en un Hogar de Tránsito del gobierno porteño.«Tengo
42 años y nunca viví una cosa así vivir en un hogar es como vivir en una cárcel
sin rejas. Sos una gallina, te acuestan a las 7 y te despiertan a las 5.
Hay
casas, fábricas en manos del gobierno que están deshabitadas ... que nos
las den a nosotros para hacer locales, viviendas, que salga para pagarle una
cuota al Estado. No es que queramos vivir gratis, pero de ahí
podemos sacar para vivienda y para comida.
Un miembro de la Cooperativa de cartoneros El Ceibo agrega: «Al lado de la
cancha de San Lorenzo hay una planta clasificadora de residuos que está
en desuso y los cartoneros no tenemos un lugar donde acopiar la basura, es
ridículo.
PRODUCCION
SOCIAL DE LA TIERRA
La producción y recuperación activa de tierras fiscales o privadas para
construir vivienda, producir socialmente la tierra y crear nuevas comunidades;
la adjudicación de edificios inutilizados, para dar vida / actividad a
infraestructura ociosa, fueron las propuestas. Y al igual que ésta, todas las
soluciones que surgen son en base a proyectos colectivos y no a búsquedas
individuales.
«
Organizarse en pequeñas comunidades, como los kibbutz en Israel. En
Argentina sobran tierras, se puede construir con materiales muy baratos,
con plástico reciclable o adobe. Hasta se han hecho proyectos de
viviendas con el caucho de las cubiertas",
dice Pedro y se
suman otros, entusiastas.
«Cuando la comunidad logra autoabastecerse puede empezar a venderle a otras
comunidades. Hay que olvidarse de la moneda»,
remata Enrique.
Hernán intentó
hacer desde un partido político, pero tampoco cree que ése sea el ámbito
adecuado para ver la luz. «Hay que pensar cosas nuevas. Perdemos mucho tiempo
reclamándole al sistema, cuando ese mismo tiempo podemos usarlo para organizamos
en pequeños grupos, volcar ideas, empezar desde la célula más básica, que somos
nosotros mismos, los que estamos acá hoy, que estamos juntos porque, todos somos
excluidos" Desde la asociación Don Jaime de Nevares, cuentan: «Nosotros, ya no
reclamamos más, ahora estamos construyendo.
Frente a un Estado sin capacidad de reaccionar positivamente a propuestas de
autogestión, interactuar con organizaciones de la sociedad civil y multiplicar
así el capital social de todos nosotros, los grupos coincidieron en que el
cambio se produce desde abajo. A través de proyectos como asociaciones de
tipo cooperativas y organizaciones de base comunitaria se pueden generar vías de
inserción y desarrollo laboral. Muchos de los dialogantes, pertenecen a
emprendimientos de este tipo (las cooperativas de recolectores Re.Na.Ser, El
Ceibo, Corralito o asociaciones civiles y empresas sociales como Don Jaime de
Nevares y Hecho en Bs. As.) y son referentes para quienes no viven hoy una
experiencia colectiva. Mirta, vendedora de HBA: «En la revista le vuelven a dar
valor a tu capital humano. Yo estaba en la calle, fui ahí y la verdad que el
primer día que salí con mis diez revistas para vender, salí contenta, tenía un
trabajo. No te marginan si sos hombre o mujer, ni como vas vestida. Con eso me
pago el hotel y la comida. Ideas de micro emprendimientos como criaderos
de caracoles y lombrices, viveros, talleres de oficios y producción social de la
tierra rebotaban en las paredes. Allí, en el histórico micro cine de la Manzana
de las Luces, un vendedor de HBA refuerza.
«El
capital humano es lo más importante. No nos damos cuenta del poder que tenemos,
el recurso ocioso más importante es la mano de obra. Hay que generar trabajo, no
a partir del trabajo asalariado sino a partir de comunidades de trabajo
independientes»
Y
hacia el Estado, el deseo de cambio y comprensión fue el pedido de legitimar el
trabajo informal a partir de la tramitación de permisos del Gob. de la Cdad.
para cartoneros, cirujas, vendedores ambulantes. Para respetar el derecho
constitucional a trabajar, ya que inspectores municipales y policiales generan
obstáculos cuando una persona está desarrollando una actividad laboral informal
aunque legal. Porque no hay regulación alguna que prohíba la actividad laboral
en cualquiera de sus formas.
Día tres, Derechos Humanos
¿CON QUE
DERECHO?
Como aquella imagen de los tres monitos, pero esta vez personificado por cuatro
participantes de un taller de Derechos Humanos: uno con las manos atadas, el
segundo con los ojos vendados, otro tapándose los oídos y el cuarto con la boca
tapada.
Así es como uno de los equipos de trabajo presenta sus conclusiones de la
jornada de Derechos Humanos. Así hacen alusión al estado actual del cumplimiento
de esos derechos.
«Ni
dignidad, ni educación, ni salud, ni vivienda, no tenemos nada de eso, y sí no
tenés eso, no tenés vida»,
comentó Julio,
vendedor de HBA.
«El Estado argentino es el primer violador de nuestros derechos», es uno
de los denominadores comunes del recurrente reclamo acerca de la situación
actual en nuestro país. «El Estado es hipócrita, los gobiernos son hipócritas.
Nuestro gobierno se la pasa votando contra Cuba en materia de Derechos Humanos,
cuando acá, en la Argentina, se violan todos los derechos. Empecemos por casa"
asegura Sonia de AMMAR. «No sólo el Estado Argentino no garantiza los Derechos
Humanos sino que, por el contrario, sus políticas legitiman, instan y ordenan la
violación de los Derechos», refuerza Vicente, de una cooperativa del partido de
La Matanza.
BAJANDO A TIERRA
Debate va, debate viene, y tratando de bajar el tema al día a día, los talleres
finalmente coinciden en que eso se traduce en las acciones y actitudes hacia los
ciudadanos incluso al interno de los programas gubernamentales. Numerosos
ejemplos de hogares de tránsito y hoteles municipales; de hospitales públicos
recorren al unísono en los diferentes talleres. No falta tampoco el descontento
con comisarías y en las calles. Los derechos se violan continua y
sistemáticamente.
En algunos casos, seguimos siendo tan «derechos y humanos» como antes.
Sonia (AMMAR) ironiza.
«Yo
al principio creía que la policía tenía derecho a pegarme cuando me detenían.
Recién organizándome aprendí que ése no era su derecho, antes no lo sabía»
Experiencias como las de Sonia se repiten en varios ámbitos. Porque la falta de
conocimiento de los propios derechos hace que una persona o grupo no pueda
defenderse a la hora de sufrir violación de derecho, carece de argumentos para
defenderse y son sucesivamente objeto de distintos abusos.
«La educación no debe enunciar solamente cuáles son nuestros derechos sino
instruirnos en el modo de ejercerlos», concluyen. El desconocimiento
de los propios derechos fue uno de los puntos que resaltan los participantes,
quienes proponen generar encuentros y talleres con el objetivo de conocer los
Derechos Humanos.
Abusos como discriminación o violencia psíquica y física fueron denunciados por
todos los grupos representados en el Diálogo: gente en situación de calle,
travestis, trabajadoras sexuales, cartoneros.
Propuestas como apelar a la ayuda de organizaciones, distribuir información,
hacer denuncias colectivas ante abusos y violaciones a los Derechos, rebotan
enérgicamente en las salas de talleres. Y el entusiasmo de aspirar a una vida
mejor y más respeto por parte de la sociedad, hizo que los participantes
llegaran a proponer que sería necesario reeducar y capacitar en materia de
Derechos Humanos a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas de Seguridad.
María, de la Cooperativa El Ceibo, con osadía y coraje se atreve a enunciar que
«nosotros tenemos que controlar la gestión de las instituciones encargadas de
hacer cumplir nuestros derechos.
«Detrás de cada derecho existe un deber, y el nuestro es exigir que se cumplan
nuestros derechos", claman.
DIME QUIEN ERES
La identidad como
derecho.
No es poca cosa pero tampoco es nada de otro mundo.
El reclamo de que las personas sin recursos no pueden acceder a un Documento
Nacional de Identidad (DNI) de forma gratuita, aunque esté estipulado desde
ámbitos oficiales como tal.
«Si no tenés documentos no existís, no tenés ningún derecho, pero no conseguimos
que nos los den gratuitamente. Yo fui a hacerle el DNI a mis dos chicos y aunque
fui con el Certificado de Pobreza, la asistente social me dijo que igual tenía
que pagar 8 pesos por cada uno y yo no pude pagar eso, así que mis hijos no
tienen documentos», relata una de las participantes.
«
Estando en la calle y sin trabajo, no podés sacar documentos. No tenés domicilio
fijo, ni contrato de trabajo, ni plata para pagarlo», agrega Mario.
«¡Derechos Humanos! ¡Qué bueno sería eso! Es un chiste gallego.
Si
hay chicos que llegan al hospital por comer tierra, ¿de qué Derechos Humanos
hablan?", se
interroga Julio.
«Si ni siquiera a
las señoras paquetas que tienen plata en el corralito les van a dar bola porque
golpeen los bancos. No podemos ser ingenuos, los Derechos Humanos en la
Argentina son como los tres Reyes Magos, no existen. »
ACORRALADOS
DE SIEMPRE
A
diferencia de la falta de Derecho que siente hoy la clase media que tiene su
dinero en el corralito, para la mayoría de los participantes, esto no es una
novedad. El Estado hace años viene incumpliendo los derechos que debería
garantizarles, como el derecho al trabajo y a una vivienda digna.
«
Yo me volví escéptico, no creo en las leyes. Hay una situación de derecho y otra
de hecho, que es la que se da en definitiva. Por más que haya leyes, si no hay
voluntad de hacerlas cumplir, no sirven para nada», opinó Jorge, vendedor de
Hecho en Bs. As.
Pablo Broder, presidente de la Fundación Grameen Aldeas Argentinas ironizaba:
«La ley es pareja para todos, y prohíbe tanto a ricos como a pobres, dormir
debajo de los puentes"
Oíd
el ritmo
El sábado 10 de agosto fue el cierre del Diálogo. En el mismo espacio de la
Manzana de las Luces, que después de tres días ya tenía en su haber otra
vivencia histórica, se presentaron las conclusiones a la opinión pública. Fue el
lugar en donde, cara a cara, con autoridades oficiales y con sus pares, los
protagonistas dieron el puntapié inicial de lo que tal vez sea el inicio de una
nueva etapa.
A
pesar del Oíd Mortales, nadie cantó el himno. No hacía falta, El mejor
homenaje lo hicieron ellos: los que aun en la dificultad volvieron a creer en
aquello de «hablando la gente se entiende.
Desde uno de los palcos de la sala principal alguien alentó a que «las
autoridades salgan por fin de sus oficinas para empezar a preocuparse por la
gente que está en la calle conociendo realmente lo que nos pasa. La ovación en
la sala marcó el primer apoyo colectivo de la tarde.
Ahora todos sabemos más cosas que antes: por lo pronto, y de acuerdo con las
conclusiones de los talleres, la salida está en cada uno de nosotros, que las
organizaciones tienen un rol vital en el proceso de inserción de las personas, y
que aunque muchas veces tendremos que luchar solos, entendamos que es mejor
agarrarse de la mano.
A
sala llena, imágenes de un documental con los momentos y las expresiones más
salientes del Diálogo hicieron de espejo para los participantes, quienes
prefirieron autodefinirse como «gente en la calle y no de la calle",
y fue una oportunidad de verle la cara a los representantes del Gobierno
y Organismos Internacionales, y hacerlos partícipes de sus problemas, sus
proyectos, sus modos de vida y su forma de interpretar la realidad en que viven.
Una vez más, la sala estuvo llena; era el momento de hacerse oír una vez más, y
actuar.
Mientras tanto, la pantalla gigante proyectaba una de las frases más
representativas del Diálogo:
«No
queremos asistencialismo ni que nos den una mano, queremos que nos saquen las
manos de encima y nos dejen crecer.
Cuando ya el sol empezaba a caer, el representante residente de Naciones Unidas
para el Desarrollo (PNUD), Carmelo Angulo, fue el encargado de cerrar el
encuentro: «Se tienen los unos a los otros. Por favor, no desperdicien su fuerza
y hagan valer todo lo que aquí se ha dicho a lo largo de estos días. No
desperdicien esta oportunidad. Por eso, si bien fue el cierre, las ganas de
cambiar no murieron. Las ideas, la esperanza, la lucha, tampoco.
Y
llegó la fiesta. La murga Los Amantes de La Boca, hizo escuchar también su voz y
su ritmo en un final de puertas abiertas.
Afuera, en el patio colonial de un sábado soleado de agosto, la murga esperaba
sumarse y despedir al Diálogo, o tal vez, dar la bienvenida a una nueva etapa.
Cerramos la calle Perú para el baile y no había mejor manera de festejar. El
motivo: la voz de un grupo de personas que volvió a hacerse escuchar. Un lujo
para el viejo pero impecable anfiteatro, que entre tanta idea, grito o protesta,
supo volver a la vida. Y renaciendo, haciendo historia.
continuará...
Durante el diálogo
Los que
vinieron.
En el plenario
que dio el cierre al Diálogo llegaron Carmelo Angulo, Representante Residente
del PNUD y Carlos Sersale, Asesor Especial para el Diálogo Argentino y Director
de Derechos Humanos de la Cancillería.
Derechos a los
hechos
Estuvo la
directora de Derechos Humanos del gobierno porteño, Gabriela Alegre.
Esperando a
Godot
La esperábamos
pero no llegó: Secretaria de Desarrollo Social del gobierno porteño, Gabriela
González Gass. Pero nos dio su opinión*
* "Estas jornadas
han sido sumamente positivas. Se convirtieron en un lugar de encuentro
de diferentes grupos de personas para la exposición de problemáticas
diversas, desde el aspecto económico, social, laboral, la salud
o las libertades individuales. Sirvieron para que quienes sufren
esos problemas o se sienten discriminados por alguna razón en particular
pudieran dialogar y discutir entre ellos y con representantes de
sectores sociales, civiles y gubernamentales sobre la focalización
de los problemas y las posibles vías para encarar soluciones. Gabriela
González Gass, Secretaria de Desarrollo Social, gobierno porteño.
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