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El
acting out posibilitador (*)
Juan Pablo Capdevielle
“ El arcón de los
significantes”
Se presenta al
consultorio una paciente, con una bolsa cuyo contenido era el de un arcón que
había estado en su cuarto durante años. De su cuarto pasó al comedor, y a los
pocos días al consultorio. En el arcón se encontraban los testimonios de
diversos sucesos de su vida, los cuales se irían guardando allí, sin hablar más
de ellos, a través de los años.
M. llega y apoya una
bolsa sobre el escritorio...
“... abrí el
arcón y traje todo...” “... pero no puedo estar yendo y viniendo con esto...”
Analista: “Si
querés podés dejarlo acá...”
M. vacía todo junto
el contenido de la bolsa sobre el escritorio del consultorio, y empieza a tomar
contacto con objetos, cartas, recuerdos, que en algunos casos hacía más de 15
años que no veía ó tocaba; diarios personales de sus 12 años, una bolsita que
había usado su madre para su primera comunión, en la que había recuerdos de
ella, de su propia comunión, de su hija... 15 dijes de su cumpleaños de 15,
resultados de análisis clínicos, recibos, boletas...
Leía a medida que
tocaba cada uno de los papeles, papeles desordenados, desorden que volcó sobre
el escritorio del analista. Lo mostró, mostró ese desorden, lo expuso, leyó su
diario íntimo, leyó su primera carta de amor...
Cuando el sujeto no
puede disponer de los recursos que el significante ofrece, en especial del
síntoma como metáfora, su presentación podrá ser mediante el Acting Out.
¿Cómo conceptuar
esta falla, que no es la forclusión del significante del Nombre del Padre?
¿Cómo pensar la
clínica? ¿Podría ser reconducida a la lógica del significante? ¿Podría pensarse
que el significante fracasa en representar al sujeto para otro significante?
Esta paciente no
llega al análisis representada por un síntoma, no articula pregunta, ni hay
queja, en su lugar aparece una bolsa de recuerdos.
En la primer lectura
que M. hace de sus cartas de amor, diarios íntimos, resultados de análisis, etc.
-esto es con el arcón una vez abierto- podemos ubicar un intento de inscribir
tardíamente algo que no fue inscripto a su debido tiempo.
Ubiquemos algo de la
historia de M:
Para ese entonces M.
tiene 33 años, una hija de doce años, y una madre casi completa, casi no tocada
por la castración, una portadora de un deseo materno que le hace frente al
nombre del Padre.
Allí donde M.
demanda que un deseo sea reconocido, es allí donde su madre obstaculiza a lo
largo de su historia y confunde el registro de la necesidad con el registro del
deseo y del amor.
La demanda es de amor, de reconocimiento, de presencia. La respuesta que la
madre da a M. es a través de objetos de la necesidad, a ella no le falta nada,
“todo lo da”, y todo pide de su hija.
Esa madre nunca
interpretó lo que de niña M. pudo haber dicho, ó podríamos pensar en que se pasó
interpretando bajo su lente los dichos de M.,y no hubo convalidación por parte
de ese Otro materno, en cuanto que allí pudo haber un sujeto diciendo, diciendo
algo.
Podría inferirse que
uno de los intentos de M., por constituir otro lugar, distinto al lugar del Otro
primordial, es ubicar en lo real, un lugar, un arcón donde encuentra sus
límites a esa madre.
M. guarda en el
arcón su pasado, su presente; ese arcón que tiene la particularidad de llevar
inscriptas en su tapa las iniciales del nombre de su padre.
En este sentido la
letra que M. lee en sus notas delante del analista nos da la oportunidad, en
tanto abre ese arcón, de ver las letras en el cuerpo que marcan cierto recorrido
pulsional como historia significante: donde debería haberse alojado palabra, se
alojó una bolsa con el contenido del arcón.
¿Cómo hacer para
convertir lo real de la cosa en simbólico?
Al igual que
nosotros, Lacan se preguntaba en el seminario de la Angustia, “¿Cómo hacer
entrar el elefante en el cercado?”
Podría leerse una
respuesta, el primer movimiento con este tipo de episodios en un paciente,
apuntaría a un cambio de registro. Que los fenómenos que se manifiestan a nivel
del actino-out puedan ser dichos.
Si no hubiese habido
quien alojara esa bolsa, tal vez ya no se trataría de un desfallecimiento
puntual, como en Kris, sino de un desfallecimiento estructural del Otro en un
momento instituyente.
El analista se
constituye en el Otro, cuando con su intervención
... si querés podés
dejarla ac”, abre un espacio para que M. formule una pregunta que no por
casualidad fue en relación a la maternidad.
M. dice: “ no
se porque sí que
haya abierto el arcón, creo que estoy embarazada...”.
A pesar que sus análisis dieron negativo, M. sostuvo estar embarazada.
Para Lacan el
actino-out es jugar una escena, una historia, una acción, como opuesta a la
lectura. En el seminario 11 dice que en la práctica localizar al sujeto con
respecto a la realidad y no con respecto al significante, significaría caer en
la degradación psicológica del sujeto.
En el actino-out, el
sujeto deja de estar representado por un significante, para ser mostrado en una
escena, el Out es de lo simbólico.
¿Hay una demanda de
interpretación?
Sí, llamada que no
se responde con una interpretación, sino situando aquello que se muestra por si
solo y no representado. Se muestra al analista en tanto fenómeno de carácter
transferencial. M. se dirige al analista demandando significación sobre una
pérdida real: dejar de ser hija para ser madre, como intento fallido de poner en
escena lo que no pudo ser simbolizado por el trabajo del duelo. M. con el duelo
debería haber perdido en lo simbólico, lo que en ese momento estaba intentando
perder en lo real.
Con este intento de
M. fue posible un cambio de registro, dando entrada en análisis, ya que las
letras de aquel arcón hoy operan como función en tanto palabras, M. empezó a
escribir un texto. La palabra puede ser encarnada en la historia misma del
analizante.
A través del trabajo
analítico, puede realizarse la reintegración del pasado, poniéndose en marcha el
funcionamiento del juego de los símbolos.
(*)(
Trabajo presentado en las Jornadas del Htal. Ameguino en el año 1995, acerca del
Acting-out como posibilitador de entrada a un análisis.)
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