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ACERCA DEL ATAQUE DE
PANICO;
CUANDO LA ANGUSTIA CERCA...
Juan
Pablo Capdevielle
Introducción
Una definición
interesante se nos presenta en el diccionario, y nos podrá servir de ruta para
tener en cuenta en un tratamiento psicoanalítico. Es posible que nos encontremos
entonces con un...
“Cuerpo
glorioso”:
persona que pasa
largo tiempo sin satisfacer necesidades corporales. Tanta gloria,
tanta gloria, pero después hay complicaciones...(1)
“El
cuerpo se introduce en la economía del goce por la imagen del cuerpo.
La relación del hombre con su cuerpo es imaginaria.” “La prematuración
es lo único que explica la preferencia esa por la imagen.”
(2)
Un término
interesante para agregar es el de soma , de origen griego y que también
se lo traduce como cuerpo, y dice el diccionario: “Soma, parte
material del cuerpo por oposición a la parte inmaterial o psique”. Esto
último empieza a dar sentido a lo anterior, encontrando una pista para
diferenciar al envoltorio de lo envuelto, y hablar a esta altura de lo que sería
una somatización ó transformación de los estados mentales en síntomas orgánicos.
Ataque
de pánico?
...”
El hombre piensa con ayuda de las palabras. Y es en el encuentro entre esas
palabras y su cuerpo donde algo se esboza...” (3)
Ataque de pánico
dice poco sobre el sujeto efecto de significante que lo experimenta, y de la
angustia ni hablar!
Bien sabemos que la
angustia es un afecto y no una emoción. Un afecto desamarrado, desplazado, loco,
pero no reprimido, lo reprimido son los significantes que lo amarran.
Forcluyendo
clasificaciones del tipo del DSMIV, y la demanda capitalista de obturadores del
desciframiento de lo Inconsciente, tales como productos de la industria
farmacéutica ( clonazepam, alprazolam), se focalizará en el presente trabajo al
ordenamiento de los trastornos psíquicos como los hubieran citado Freud y Lacan
respectivamente, apostando a la dignidad del sujeto en relación con su deseo y
su particularidad de goce; contraponiendo entonces al imperativo capitalista en
tanto acumulación de plusvalía rigiéndose por estadísticas, nosotros los
psicoanalistas nos dedicaremos al síntoma, síntoma este con que se cuestiona la
totalidad de los recursos farmacológicos de nuestro tiempo.
Entonces, lo que el
sistema capitalista dicta como necesario: taparle la boca al sujeto produciendo
el cierre de lo Inconsciente, eludiéndose la relación con lo imposible; lo
eludido retorna en lo Real bajo la forma de catástrofe ingobernable. Ahí donde
se presenta la apertura de lo Inconsciente, quedan dos caminos: o se lo tapona
con Clonazepam, o se lo pone a trabajar, es decir a hablar, teniendo en cuenta
lo que Lacan decía que sucede en la cura: la única resistencia es del analista y
la gente se analiza a pesar de nosotros y del sistema.
Una persona se
presenta a consulta enviado por su médico, quien lo atendió previamente, ó por
un servicio de guardia de un hospital público. Su motivo de consulta:
Sensaciones conocidas popularmente en casos de infartos, de accidentes cerebro
vasculares, edema de glotis y demás patologías severas y mortales en su gran
mayoría, tales como perturbaciones respiratorias, ataques de temblor,
palpitaciones, convulsiones, dolores u opresión en el pecho, vértigo locomotor,
brazos dormidos, sudoración excesiva, etc. Al no encontrar asidero en el campo
de la ciencia médica, llega al consultorio una persona dotada de su
representación palabra tenue, pobre y casi oculta; muñida de información o de
sentido que medios de comunicación o libros de autoayuda se encargan de
proliferar, para en la mayoría de los casos generar una suerte de identificación
masiva o histérica. Muchos son los casos en que nos consultan sumergidos en la
desesperanza “sé que en la tomografía no va a salir nada”; la medicina no les
dio respuesta, y vienen a hablar de sus sensaciones en búsqueda de una solución
mágica e inmediata. En más o en menos, pero esperan que haya Otro que urgente
ponga nombre a su malestar, sin creer ni por un rato en lo que sería la posición
inconsciente subjetiva. La aparición súbita de síntomas de aprensión, miedo
pavoroso, o terror acompañados habitualmente de sensación de muerte inmediata
llevan al individuo a la desesperación, denotando un fracaso del control yoico,
el afecto es desbordante con regresión al estado de la ansiedad automática y no
específica. Hay una amenaza a nivel de lo intrapsíquico; la ansiedad fue llamada
por Freud angustia señal, que activa los mecanismos de defensa del yo. La
angustia detecta riesgos simbólicos cuyo sentido profundo es el producto de
procesos no concientes, a favor de pulsiones inaceptables surgidas en conflictos
a nivel del trauma. El trauma es la matriz de todo acontecimiento, es la huella
que actúa a través de la compulsión a la repetición.
Los casos más puros
de Neurosis de angustia, son casi siempre los más marcados, estos casos se dan
en sujetos jóvenes y potentes, cuya enfermedad data de fecha próxima y presenta
una etiología unitaria. De todos modos es más frecuente la aparición conjunta y
simultánea de síntomas de Neurosis de angustia y otros de Neurastenia, Histeria,
Melancolía y Neurosis Obsesiva. Del análisis de las Neurosis Mixtas puede
descubrirse la existencia de una mezcla de varias etiologías específicas, esta
multiplicidad de factores etiológicos puede establecerse cuando una nueva acción
nociva viene a sumar a los de otra ya existente; por ejemplo una mujer histérica
que comienza a practicar el coito interrumpido, añade a su estructura una
Neurosis de angustia.
En otras palabras, y
siguiendo a Lacan, el miedo es al propio cuerpo. “La angustia es precisamente
algo que se sitúa en nuestro cuerpo en otra parte, en el sentido que surge de
esa sospecha que nos embarga de que nos reducimos a nuestro cuerpo”. “La
angustia no es el miedo de cosa alguna con que el cuerpo pueda motivarse, es un
miedo al miedo”(4).
Analistas: Dejen que
todo el cuerpo de psicólogos se entretenga con el cuerpo de identificaciones que
estructura la personalidad del individuo, y ustedes deléitense con el síntoma!
Apostemos a la presencia del síntoma como aquello que viene de lo Real, frótense
las manos, para ponerse a trabajar y descubrir la posición inconsciente de un
sujeto. El analista a veces desespera “ Padre nuestro! Jehová! Buda! A los mil
nombres de Dios! Que por favor baje una metáfora en el decir de este ser
hablante!”
Relax! Tenemos la
costumbre de correr a los textos para ver que nos dice Freud, Lacan... a
bancársela! Supervisiones, controles, para darnos cuenta al final que nuestro
camino ya había comenzado a surcarse, la palabra del Otro nos autoriza,
Autoricémonos! Eso sí, con guantes de seda, la seda no pica, no da alergia, con
el mayor de los respetos inviten a hablar a un sujeto.
Entonces,
en la generalidad de los casos, lo que se presenta en la clínica
diaria, es una cantidad de libido puesta indiscriminadamente y a
cualquier hora sobre algunos cuerpos. Podríamos jugar a decir “Cuerpos
que hablan una lengua que no alcanzó al lenguaje, al lenguaje del
inconsciente, a la Neurosis; pequeños procesos psicóticos o pedazos
de psicosis se desencadenan en un cuerpo que por momentos cabalga
sin jinete.” Cuerpo y mente no están juntos, se separaron, hay una
predeterminación de una de las partes... lo pienso así: primero
hubo un cuerpo, un cuerpo sin dueño, o si se quiere el dueño era
Otro, Otro que continúa apoderado de ese cuerpo, un cuerpo al servicio
de Otro. “En ese goce del Otro, es donde se produce lo que muestra
que así como el goce fálico está fuera-de- cuerpo, en esa misma
medida el goce del Otro está fuera-de-lenguaje, fuera-de- simbólico,
pues a partir de esto, a saber, a partir del momento en que se pesca
aquello que en el lenguaje hay, ¿Cómo decirlo? de más vivo o de
más muerto, a saber, la letra, únicamente a partir de allí tenemos
acceso a lo Real”(5)
Esos
mismos cuerpos en su mayoría, en el recorrido de un análisis, encontrarán
su correlato simbólico, a un insuficiente o inadecuado manejo de
la satisfacción sexual. Esos mismos cuerpos, serán gloriosos?
(1) Lacan,
Jacques. Conferencia en Ginebra. Volver
(2)
Lacan, Jacques. La tercera. Volver
(3)
Lacan, Jacques. Conferencia en Ginebra. Volver
(4)
Lacan, Jacques. La tercera. Volver
(5) Lacan, Jacques. La tercera. Volver
Bibliografía:
Lacan, Jacques: Seminario X
Intervenciones y textos II. Manantial. Bs.As. 1998
Freud, Sigmund: Obras Completas “La Neurastenia y la Neurosis de
Angustia”
1894- 1895
(Texto adaptado
para la revista Con-Versiones, del trabajo presentado el 31/08/02 en la jornada
“El cuerpo en la clínica del siglo XXI”, realizada en la Facultad de Psicología
U.B.A. bajo el mismo título.)
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