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Seminario XII
"Problemas cruciales para el psicoanálisis"
Jacques Lacan
Clase 1 (2 de diciembre de 1964)
"Colorless green ideas sleep furiously
Furiously sleep ideas green colorless"
"Songe,
songe, Céphise, á cette nuit cruelle,
qui fut pour tout un peuple une nuit éternelle"
(1)
Si yo no estuviera ante un auditorio francófono, podría inmediatamente decir:
¡He ahí lo que se llama hablar!. Ocurre que debo suponer que, pese a la evidente
necesidad del bilingüismo en nuestra cultura, hay algunas personas aquí que no
entienden el inglés. Daré de ello la equivalencia palabra a palabra:
"Sin color,
verde, ideas, sueño, dormir..." (a condición de poner "to" delante), puede
querer decir duermen en la tercera persona del plural del indicativo presente.
Verán por que éste es el sentido en el cual nos detendremos.
La naturaleza del
indefinido en inglés permite traducir: "Incoloro, ideas, verde, duermen,
furiosamente" (adverbio, en razón de su terminación).
Yo digo: he ahí lo que se llama hablar y hablar bien. ¿Cómo saberlo?. Es
precisamente para saberlo que ha sido formada esta cadena significante, me
atrevo apenas a decir, frase. Ha sido formada por un lingüista: Noam Chomsky.
Este ejemplo está citado en una pequeña obra que se llama "Estructuras
Sintácticas", aparecida por Mouton, en La Haya.
¿De qué se trata?
De estructuralismo, crean en mi palabra, y de estructura sintáctica, de
sintaxis. Ello merecería, inmediatamente, un comentario más preciso. No hago más
que indicarlo.
La sintaxis, en una perspectiva estructuralista, se sitúa en un nivel
preciso, que llamaremos de formalización, por una parte; y por la otra, en el
nivel concerniente al sintagma. El sintagma es la cadena significante
considerada en lo que tiende a la unión de esos elementos. Estructura sintáctica
es lo que consiste en formalizar esas ligazones. Todas esas ligazones entre esos
elementos, ¿son equivalentes a otros términos, no importa que elemento pueda
estar inmediatamente contiguo a qué significante?.
Salta a los ojos que la respuesta se inclina más bien hacia la negativa, al
menos en lo que concierne a ciertos usos de esta cadena significante, digamos, a
su uso en el discurso.
Este ejemplo se
encuentra al comienzo de la obra en cuestión. Introduce algo que sé distinguirá
en el final de ese trabajo, a saber: la constitución, el comienzo, el esbozo de
un razonamiento sobre la estructura sintáctica. Introduce su propósito:"Syntactic
structure", especificándola como teniendo un fin: cómo establecer la
formalización, los signos algebraicos, digamos, que permitirían producir en la
lengua inglesa todo lo que es gramatical e impedir que se produzca una cadena
que no lo sea.
No me puedo
anticipar aquí a juzgar lo que obtiene el autor de tal empresa, lo que puedo
indicar, es que en las condiciones particulares que le ofrece esta lengua
positiva que es la lengua inglesa, quiero decir la lengua tal como se habla, no
se trata de despejar la 1ógica de la misma, se trata, de algún modo, de algo que
podría ser montado en una máquina electrónica. De élla no pueden salir más que
frases gramaticales correctas, y ambición más grande aún,todas las formas
posibles que ofrece, al sujeto hablante inglés, su lengua, la inglesa. La
naturaleza de esta obra es fuertemente seductora porque da la idea de lo que
persigue un trabajo así suerte de rigor, de imposición de un cierto real que es
el uso de la lengua y la posibilidad muy ingeniosa y cautivante que nos es
demostrada, de arribar a amoldarse a fórmulas que son, por ejemplo, la de la más
compleja conjunción de los auxiliares que son propias del inglés, como engendrar
sin error la transformación del activo al pasivo y el uso conjunto de una cierta
forma que es la del presente en su actualidad, que para decir leer, distingue "read"
de "I am reading" que engendra de un modo enteramente mecánico "I am been
reading". Hay allí algo muy seductor pero: que no es de ningún modo aquéllo
con lo cual yo me comprometo. Pues lo que me interesa es porqué ha sido
formado este ejemplo. Ha sido formado para distinguir lo gramatical de otro
término que el autor introduce en el orden de la significación en inglés. Eso se
llama "meaning". El autor piensa, al haber construido esta frase, que élla no
tiene significación, bajo el pretexto que: Colorless contradice a green, que las
ideas no pueden dormir, que aparece más bien problemático que se duerma
furiosamente. Lo que lo afecta es que se puede obtener de un sujeto que él
interroga, o hace interrogar, que esté sin recursos, que esta frase sin
significación sea una frase gramatical. Tomo este ejemplo histórico porque está
en la historia, en el trabajo, en el camino actual de la lingüística, lo cual me
incomoda un poco en razón que él también puntualiza en francés esta ambigüedad
que forma parte de nuestra posición.
Para aquéllos que
no saben el inglés, les pido hacer el esfuerzo de representarse el orden
invertido de las palabras, eso no es gramatical:
"¡Nuestro Padre
que estas en los cielos, permanece allí!"(J. Prévert)
"¡Allí permanece
cielos en los estás que Padre nuestro!"
He ahí lo que
resta de la frase que se expresa.Está claro que élla no descansa sobre lo que
puede aparecer en algunas palabras de flexión, a saber las de ideas, la "ly" de
furiously.
La característica
que permanece en la segunda frase es para un inglés de un grado enteramente
diferente en cuanto a la experiencia de la palabra, de la primera. Ella no es
gramatical y no ofrecerá más sentido que la plegaria irónica, hasta
blasfematoria, de Prevert.Pero con el tiempo se la bautizará:¡qué respeto en ese
"permanece allí"!
Esto indica que
subrayen al pasar lo que acabo de articular: la palabra sentido.
Veremos hoy, en
qué va a servirnos; veremos aquéllo que, por allí, yo introduzco aquí. En
efecto, la empresa de Chomsky está sometida a la discusión.Otros
lingüistas han destacado, y enteramente a justo título, que existe algún abuso,
o en todo caso que la discusión puede abrirse alrededor de esta connotación del:
"sin significación".Seguramente, la significación está allí donde existe
gramática, quiero decir constitución gramatical sentida y asumida por el sujeto.
Sólo que aquí, no existe en absoluto gramática.
El sujeto
interrogado que está allí, llamado a ser juez, en el lugar del Otro, para
reintroducir nuestros términos ya introducidos en nuestras exposiciones del año
pasado, para nuestras referencias. Allí donde existe construcción gramatical,
¿podría decirse que no existe significación?.
Siempre es fácil,
fundándome sobre documentos, rogarles referirse a un artículo de Jakobson
en la traducción de Ruvet, para que reencuentren en él, en la parte gramática de
sus artículos agrupados bajo el título de "Ensayo de Lingüística General",
página 205, la discusión de este ejemplo. Les será fácil impulsar toda clase de
testimonios en el uso en inglés, en Marvel. Está traducido: "Un verde
pensamiento en una sombra verde". Hasta tales expresiones rusas (russes) son
enteramente análogas a la pretendida contradicción aquí inscripta en la frase.
No hay necesidad de ir tan lejos, es suficiente destacar que decir un "round
square" -ejemplo tomado del autor- no es una contradicción, dado que "square" es
designado para indicar un lugar y que un lugar redondo puede ser un "square".
¿En qué iremos a
comprometernos?. En equivalencias, y para decir todo, si trato de mostrarles que
esta frase puede tener significación, entraré, ciertamente, en vías más finas.
Partiré de la gramática misma. Observaré que si esta frase es gramatical, es en
razón que lo que surge como adjetivo se encuentra antes que el sustantivo y que
aquí nos encontramos, en inglés como en francés, ubicados ante un cierto número
de efectos que falta calificar. Provisoriamente continuo llamándolos efectos
de sentido. Es que en esa relación del adjetivo al sustantivo -en griego
epíteto- esta cuestión del lugar es importante para calificar el efecto de
sentido de la unión del adjetivo al sustantivo.
En francés, por
ejemplo, el adjetivo se ubica antes que el sustantivo, adjetivo que aquí, podría
decirse, está identificado a la sustancia. Una bella mujer es otra cosa que una
mujer bella. La referencia de la mujer a la belleza es algo distinto en tanto
que ya en el interior de la sustancia de una bella mujer se encuentra que ella
es bella. Hay un tercer tiempo a destacar: el uso epifántico
(2),
el ambiente, en que aparece bella esta mujer.
Es allí que está
permitido poner el adjetivo después del nombre. El epíteto está más cerca del
sustantivo. "De bella apariencia provisto de una bella barba, viejo hombre".
Henos aquí por las vías gramaticales, en medida de distinguir los planos.
Por ejemplo, Lady
Teals protesta contra la tortura a propósito de sus gastos de dinero. El uso del
adjetivo, el uso hablado, no puede quizá ser tomado en inglés como en francés.
"Elegancias costosas".
"Al salir de su
sueño resplandor extraño y no extrañeza luminosa".
Aquí es esta idea
de verdor ideal de lo que se trata en relación al cual "colourless" es más
caduca. Algo como sombras de ideas perdiendo su color que están allí para
aromatizarse, exangües, no paseándose ya,en tanto ellas duermen.
No tendría
ninguna pena, háganme el favor, en el fin del ejercicio de estilo. He querido
mostrarles que si se quiere dar al "sueño" (sleep) algo de metafórico, un sueño
acompañado de algún furor, ¿no es éso lo que nos ocurre todos los días?.
¿Es que se
podría interrogar a las cosas en el sentido del lazo de la gramática a la
significación? ¿No puedo encontrar en esta frase la evocación, hablando con
precisión, del inconciente mismo?.
¿Qué es el
inconciente si no son justamente las ideas, los pensamientos de verdor
extenuado? ¿No dice Freud, en alguna parte, como las sombras de la evocación en
1os infiernos, volvían a la luz demandando beber sangre para reencontrar un
color? Si no son los pensamientos del inconciente los que aquí duermen
furiosamente, todo ésto habría sido un ejercicio divertido. No lo he resumido
más que para soplar encima, pues es, muy simplemente, por completo idiota.
El inconciente
no tiene nada que hacer con esas significaciones metafóricas, por más lejos que
las impulsemos. Busquen en una cadena significante gramatical. La significación
es una empresa de una futilidad extraordinaria pues, si en razón del hecho de
que estoy ante este auditorio, pudiera dar esta significación, podría muy bien
haber dado una totalmente distinta, por una simple razón: es que una cadena
significante engendra siempre, habiendo previsto que ella sea gramatical, una
significación. Diría más: no importa cuál.
Me hago fuerte
haciendo variar al infinito las concepciones de interrogación de las
situaciones, hasta aún más, las situaciones de diálogos. Se puede hacer decir a
esta frase todo lo que se quiera, comprendido allí que, en tal ocasión, yo me
burle de ustedes. ¡Atención! En este extremo, ¿no interviene otra cosa más que
una significación?. Que yo pueda en tal contexto hacer de ello surgir
toda significación, es una cosa, pero, ¿es de significación de lo
que se trata? Pues la significación en su momento permitirá -he dicho,
nada lo aseguraba, o sea, en la medida misma en que acababa de darle una
significación, en relación a qué, ¿a un objeto?, ¿a un referente?- algo que yo
había hecho surgir por las necesidades de la causa, a saber: el inconciente.
Hablando de
contexto, de diálogo, dejo desvanecerse, vacilar, aquéllo de lo cual se trata, a
saber, la función del sentido. De lo que se trata aquí es de estrechar de
más cerca la distinción de los dos. Que es lo que hace, en último análisis, que
esta frase haya sido elegida por su mismo autor, tan fácilmente confortado de
algo dudoso, a saber, que ella no tiene sentido. Como un lingüista, que no tiene
necesidad de ir a ejemplos extremos al cuadrado redondo, del cual hablé hace un
momento, para darse cuenta que las cosas que hacen el sentido más fácilmente
recibido, deje pasar completamente, en el as,(passer à l'as) la
distinción de una contradicción. No se dice con el asentimiento general: una
joven muerta. Lo que podría ser correcto es decir que ella ha muerto joven. Pero
calificarla de joven muerta, con lo que quiere decir el adjetivo puesto antes
que el sustantivo en francés, debe dejarnos perplejos.
¿Es como muerta
que ella es joven?. Me he preguntado lo que hace al carácter distintivo de ésta
frase, no pudiendo creer en una ingenuidad de parte de aquél que lo dice. ¿ Por
qué ha tomado tal parodia, manifiestamente forjada?. Sin embargo, yo me
preguntaba lo que hacía el valor paradigmático de esta frase. Me he propuesto
aprender a pronunciarla bien. No tengo una fonética inglesa especialmente
ejemplar. Este ejercicio tenía para mí un uso.
En ese ejercicio,
me he dado cuenta que entre cada palabra, era necesario que yo retomara aliento.
¿Por qué?.
Ideas, sleep...
Entonces he
comenzado a interesarme en las consonantes, en lo que podría decirse que ese
texto alcanza de divertido (d'amussie), de oculto (d' à músie).
"...Uno se
divierte, se oculta, con los lagartos"(3),
dice Queneau.
Con esas
consonantes, las dos "l" de colourless, me han venido al espíritu esos versos
que espero adoren tanto como yo, que han sido escritos allí arriba, que emplean
la batería consonante de la frase forjada. No es menos extraño hablar de una
noche cruel que de un cuadrado redondo y de una noche eterna. Pero el valor
emotivo de esos dos versos está esencialmente en la repercusión, en primer
lugar, en la repetición de esas "s" -cuatro "s" sibilantes; la repetición de
Céphise, la repetición de la "t" cuatro veces, de la "n" de nuit dos veces, la
labial primitiva promovida por su forma atenuada del fut y de Céphise, en ese:
para todo un pueblo, que Hermíone hace vibrar de un cierto modo algo que
seguramente en los dos versos está todo el sentido, sentido poético.
La naturaleza de
ésto nos fuerza a acercarnos más íntimamente a la función del significante.
Seguramente los dos versos de que se trata nos fuerzan a interrogarnos si no
estamos allí mucho más cerca de lo que hace su sentido, de lo que para su autor
era, sobre todo, el punto verdadero donde él se aseguraba de su no sentido, pues
en un cierto nivel, las exigencias del sentido son, quizás diferentes de lo que
nos parece en primer lugar, a saber, que en ese nivel del sentido, el
divertimento es una objeción radical. He ahí porque me he decidido a introducir
esta idea -historia de darles su tono- lo que yo llamo: problemas cruciales
para el psicoanálisis.
He hablado el año
pasado de los fundamentos del psicoanálisis.He hablado de los
conceptos que me parecían esenciales para estructurar su experiencia.
Han podido ver
que a ningún nivel han sido verdaderos conceptos; que no he podido
hacerlos sostenerse en la medida en que los hago rigurosos, en el lugar de
ningún referente.
Que siempre, de
algún modo, el sujeto que ese concepto aborda está implicado en su mismo
discurso. No podría hablar de la abertura y del cierre del inconciente sin
estar implicado, en mi discurso mismo por esta abertura y, este cierre. No puedo
hablar del reencuentro como constituyendo, por su misma falta el principio de la
repetición, sin tornar inaprehensible el
punto mismo donde se
califica esta repetición. Kant, después de otros, antes de otros,
introduciendo la razón -vamos a hablar de cuestiones más profundas que la
lingüística- va a poder declarar lo que es necesario traducir: su objeto.
Su objeto puede
tener su valor. En el latín, del cual Dante se sirve, se llama
subjectum. Es precisamente en el análisis del sujeto que é1 opera. Aquí,
ningún desplazamiento es posible que permita hacer de él un objeto que sea el
mismo de la lingüística. Esto no escapa a ningún lingüista, tampoco escapa a
Dante ni a su lector. Pero el lingüista puede esforzarse en resolver ese
problema de forma diferente a nosotros, analistas. Es precisamente por ello que
la lingüística se compromete siempre más adelante en la vía que puntuaba el
trabajo de nuestro autor, en la vía de la formalización, porque en la vía de
la formalizacíón lo que buscamos excluir es el sujeto. Sólo que, para
nosotros, analistas, nuestro punto de mira debe ser exactamente contrario en
tanto allí está el pivote de nuestra praxis. Só1o ustedes saben que allí yo
no retrocedo ante la dificultad, en tanto que, en suma, planteo -lo he hecho el
año pasado de modo suficientemente articulado- que el sujeto no puede ser,en
ultimo análisis, otra cosa que eso que piensa: "luego yo soy",lo que quiere
decir que el punto de apoyo, el ombligo, como diría Freud, de este término del
sujeto no es precisamente más que el momento en que é1 se desvanece bajo el
sentido, o el sentido es lo que lo hace desaparecer como ser. Pues ese "yo soy"
no es más que un sentido.
No es más que
allí donde puede apoyarse la discusión sobre el ser.
La relación
del sentido el significante es lo que yo creo, desde siempre, esencial a
mantener en el corazón de nuestra experiencia para que todo nuestro discurso no
se degrade. En el centro, de este esfuerzo, que es el mío, orientado para
una praxis, yo he puesto la noción de significante.
¿Cómo
puede ser que, todavía, muy recientemente, en una reunión de mis alumnos haya
podido escuchar a uno que pudo decir -y después de todo lo sé bien, ése no era
el único en decirlo- que la noción de significante para Lacan dejaba cierta
incertidumbre en su espíritu?. Si es así, después de todo un artículo como
"La instancia de la letra en el inconciente", que les ruego releer, entonces
es un hecho que mis textos devienen más claros con los años. Rumor (sic).
Uno se pregunta:
¿por qué?.
Ese texto es
admirablemente claro y el ejemplo Caballeros/Damas, que doy como evocando, por
su conexión significante, el sentido de un urinario y no de la oposición
de los sexos, pero como insertándose por el hecho del enmascaramiento de ese
sentido. Dos niñitos pasando entre el mencionado urinario en una estación. Una
división irremediable: el uno sorprendiéndose que haya pasado por caballeros, la
otra por damas.
Esta es
una historia que debería abrir las orejas. Por otra parte las formulaciones
convienen, menos a la apologia que el signo que, de cualquier modo que esté
compuesto, incluye en sí mismo la división significante/significado. El signo,
ésto es, lo que representa algo para alguien. Es decir que al nivel del
signo estamos al nivel de todo lo que ustedes quieran, del psicologismo, del
conocimiento. Pueden buscar que existe el signo verdadero, el humo que indica el
fuego, que existe el índice, la traza dejada por la gacela sobre la arena o el
peñasco. Pero el significante es otra cosa y el hecho que el significante
represente al sujeto para otro significante es una formulación suficientemente
firme para que, sóla, pueda forzarlos a reencontrar alguna consecuencia.
¿Por qué es que,
desde ahí, ese discurso sobre el significante puede conservar alguna
oscuridad? ¿Es que durante cierto tiempo yo lo he querido? ¿Quién es entonces
ese yo (je)?. Es, quizá, interno a ese nudo de lenguaje que se produce
cuando é1 da cuenta de su propia esencia. Quizá esté obligado a que en esta
conjetura se produzca obligatoriamente alguna pérdida.
Es exactamente
unida, conjunta a esta cuestión de la pérdida que se produce cada vez que
el lenguaje trata, en un discurso, de dar razón de sí mismo, que se sitúa el
punto de donde quiero partir para marcar el sentido de lo que yo llamo relación
del significante al sujeto.
Llamo
filosofía a todo lo que tiende a enmascarar el carácter radical y la función
originante de esta pérdida. Toda dialéctica, y especialmente la hegeliana,
va a enmascararla, y en todo caso, es una filosofía porque apunta a
recuperar los efectos de esta pérdida. Hay otros modos más que la pretensión
de tratar con esta pérdida. Hay que mirar en otra parte, y especialmente girar
la mirada hacia la significación y hacer del sujeto esa entidad
que se llama el espíritu humano, al ponerlo antes que el discurso. Es un
viejo error cuya última encarnación se llama psicología del desarrollo, o si
ustedes quieren, para ilustrarlo, Piagetismo. Se trata de saber si
podemos abordar su crítica sobre su propio terreno. Ejemplo: la contribución que
espero aportar este año para el psicoanálisis muestra que el discurso que
proseguimos para necesita de las elecciones, y especialmente de la exclusión de
un cierto número de posiciones que son posiciones que conciernen a lo
real; que esas posiciones son falsas y que no lo son sin razón. Que la
posición que tomamos es quizá la única que permite fundar, en su fundamento más
radical, la noción ideológica.
No les dejaré
partir hoy, todavía -que sea ésto talismán superfluo- sin una fórmula
inscribible en el pizarrón. Si es verdad que la relación del significante es
esencialmente al significante, que el significante como tal en tanto que se
distingue del signo, no significa más que para otro significante, y nunca otra
cosa que el sujeto; debe haber de ello pruebas sobreabundantes. Pienso
dárselas en el plano de la crítica de Piaget y, especialmente, en el del
lenguaje egocéntrico. A titulo de grafo diré que la fórmula:
es de un modo no
ambiguo y a interpretar desde siempre como ésto: hay un orden del
significante que es otro significante, ésto es lo que lo define
esencialmente.
¿Qué es
entonces el significado? El significado no sólo se concibe en relación al
sujeto. La relación del significante a1 sujeto, en tanto que interesa la función
de la significación, pasa por un referente.El referente quiere decir lo real. Y
lo real no es simplemente una masa bruta y opaca. Lo real está aparentemente
estructurado. No sabemos por otra parte en qué, en tanto no tenemos el
significante. Eso no quiere decir que de no saberlo no tengamos relaciones con
esa estructura. En los diferentes escalones de la animalidad esta estructura
se llama la tendencia, 1a necesidad. Es lo mismo que se llama con o sin razón,
aún en psicología animal, la inteligencia. Es necesario pasar por esta
estructura de la inteligencia. No sé porqué se ha hecho un error: pensar la
inteligencia -para mí como para todo el mundo- no verbal. Es indispensable para
no cometer el error de creer que la evolución del niño consiste en seguir una
voluntad predeterminada por el Eterno y hacerlo cada vez más capaz de dialogar
con el señor Piaget. Esto es plantear la cuestión, sino resolverla, de en qué la
inteligencia como preverbal viene a anudarse con el prelenguaje como
preintelectual. Por el momento veo que, para concebir lo que, sea de la
sígnificación, es necesario aprehender, en primer lugar, lo que nos lleva a
destacar que hay dos usos del significante en relación al referente: el uso
de denotación,comparable a una correspondencia que se querría biunívoca,
digamos una marca, una marca de hierro sobre el referente, y una connotación,
a saber, en qué -es allí que va a dar nuestro ejemplo de la crítica de Piaget-
un significante puede servir para introducir en la relación al referente algo
que tiene un nombre, que es el concepto. Esta es una relación de
connotación.
Es pues, por
intermedio de la relación del significante al referente que vemos surgir el
significado. No hay distancia válida de la significación que no haga circuito,
rodeo, por algún referente.
La
barra, entonces, no es como se la dice -comentándome- la
simple existencia, de algún modo, del obstáculo aquí entificado.
Es, en primer lugar, punto de interrogación sobre el circuito
de retorno. Pero ella no es simplemente éso; es ese otro efecto
del significante en el cual el significante no hace más que representar
al sujeto. Y al sujeto, se los he encarnado, en su momento, en lo
que he llamado el sentido, donde é1 se desvanece como sujeto. A
nivel de esa barra se produce el efecto de sentido. Es desde donde
he partido en mi ejemplo para mostrarles cómo el efecto de significado,
si no tenemos el referente en la partida, es flexible en todo sentido,
pero, también, que el efecto de sentido es otra cosa. Tanto es otra
cosa, que la cara que ofrece al lado del significado es, precisamente,
lo que no es menos no significación, que es, precisamente lo que
se traduce por la expresión "no sentido" y que es posible
escandir eso de lo cual se trata en nuestra experiencia analítica,
de ver que lo que es explorado no es el océano, el mar infinito
significaciones. Es lo que ocurre en toda la medida en que ella
nos revela esta barrera del "no-sentido", lo que no quiere
decir sin significación, lo que es la faz de rehusado que ofrece
el sentido del lado del significado. Es por eso que,despues
de haber pasado por ese sondeo de la experimentación psicológica,
trataremos de mostrar cuánto les falta a los hechos por desconocer
la verdadera relación del lenguaje a la inteligencia. Tomaremos
otro esclarecimiento y, para partir de una experiencia que es enteramente
diferente de la psicología, tomaremos la experiencia literaria,
e interrogaremos a "Alicia en el país de las maravillas".
Veremos el esclarecimiento a dar al estatuto del significante.
Notas:
(1)
"Piensa, piensa, Cefisa, en esa noche
cruel, que fue para todo un pueblo una noche eterna". Los versos
pertenecen a la escena octava del acto tercero de "Andrómaca"
de Jean Racine y están a cargo de Andrómaca quien rememora así la
noche en que los aqueos asolaron Troya.
(2) Epifántico:
relativo a epifanía, aparición.
(3)
La
frase de R. Queneau termina con la palabra lézard: lagarto,
en argot,mal compañero, ladrón de perros, pobre diablo.
Traducción: Ana María Gómez
Revisión, destacados y notas: Sergio Rocchietti
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