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El peso de una vaca en oro

(el dinero y sus historias, tercera parte )

Vanesa Guerra

 

Me han contado una historia. Todo el tiempo me las cuentan.
Las historias también tienen su peso, su peso y su valor. Entiendo que el hombre –porque esta historia me la ha contado un hombre- era orfebre. No entiendo porque dejó de serlo: la vida, supongo.
Ayer -y hoy va de digresión- leía  el diario de Augusto Monterroso. En estos tiempos, prefiero leer diarios de escritores y no diarios que chorrean mostaza amarilla: el hígado se vuelve delicado y refinado con el paso y el peso del tiempo. En fin. Quiero llegar a esta idea: muy simple ¿por qué dejó de ser orfebre el hombre? No lo sé. Y ¿qué tiene que ver Monterroso con ello? Monterroso dice que una vez le preguntaron ¿por qué dejó de escribir Juan Rulfo? Y él contestó  (-me apena de antemano saber que por más que revise el libro de pies a cabeza jamás encontraré la página exacta para citarlo a tiempo-) digo, y Monterroso contestó algo como… respondí sin vacilar, con claridad y razón, como siempre se responde a una pregunta cuya respuesta no existe.
Ay, es falso. Lo mío, no lo de él. Ahora descubro, pues ya he dado con la página, que no le han preguntado eso, sólo le han preguntado: “¿Qué hace que uno deje de pronto y para siempre de escribir, de pintar, o de componer música?” Luego contestó lo que he escrito arriba. Por supuesto que esto también tiene que ver con Rulfo. Es mi pregunta hacia Rulfo, un reclamo infinito de mi parte. Pero bueno, decía que un hombre que fue orfebre me ha contado una historia,  una historia que sucedió en un páramo norteño argentino- no es dato inútil, ya lo veremos-, al pie de una montaña, que estaba al pie de otra -entenderán que estamos como metidos en la cordillera, entonces-. Lo cierto es que ese finado orfebre -el hombre vive, el orfebre no- llega una mañana a ese páramo, donde hay un rancho y otro hombre que allí vive con siete mulas. ¿Qué hacía el solitario hombre? Subía y bajaba la montaña con sus siete mulas, subía liviano y bajaba con piedras, muchas piedras, siete mulas cargadas de piedras. En el rancho, precario y precario, según describió, el hombre andino además de su cama y alguna china que lo visitaría -ese día no estaba- tenía un aparatejo de factura sencilla con el que molía las piedras. Luego por un cañito caía piedra molida y por el otro una sustancia plateada. ¿Qué hacía con la sustancia plateada? Lingotes. Lingotes y lingotes, pues el hombre tenía una lingotera, y en otra parte del precario rancho apilaba sus lingotes, que eran muchos, y soportaban cualquier hostilidad del tiempo. ¿El hombre amarrocaba lingotes? Quién lo sabe. Lo cierto es que el orfebre le dice que le de un poquito de aquello para investigar de qué metal se trataba, puesto que el hombre andino ni sabía.
El orfebre, entonces, viaja a Buenos Aires con un cachito de lingote en su bolsillo y lo analiza. Y ¡ajá! Plata y oro, primera calidad, noble, puro.
El orfebre vuelve, le cuenta. El hombre ya tenía más lingotes, acariciaban el techo del rancho, casi. Le explica, le dice: Con todo eso podría Usted vivir mejor. (Claro, que habrá qué ver que es Mejor para cada quien.) Lo cierto es que no hubo ningún tipo de acuerdo. El orfebre volvió y sobreviviendo a la hostilidad socio económica argentina, después de unas decenas de años se dedica a otra cosa. ¿Y el otro? Vaya a saber...  Quizá el hombre haya construido un rancho de plata y oro en el medio de la cordillera -es una posibilidad- quizá los usara como ladrillos diferenciando su rancho de los otros que son pura paja y arcilla. O quizá los mande en mula frontera al norte.
En un país tan rico y tan extraño como este, nunca se sabe.

Las vaquitas son ajenas
Sin ánimo académico, intentaré continuar mi folletín histórico monetario. Viendo en dónde habíamos quedado retomaré por donde pueda. Hablo de un poder absolutamente animoso. En nuestro rico lenguaje mezcla de puerto italiano hispano quechua y mapuche, muchas veces la pregunta ¿podré hacer esto? equivale a ¿tendré las ganas necesarias?
Mientras ahora reescribo una antigua tesis sobre la historia del dinero, ocurre que en la Argentina circulan varias monedas. Somos un país multimonetario, veamos: -esto va de información a los extranjeros que nos leen- En nuestras tierras mayormente inundadas circula: el Patacón – nombre de moneda que circuló para la época de Roca en plena campaña al desierto, si no miente ni exagera un truculento libro titulado El campamento 1878, escrito por el Teniente coronel Guillermo Pechmann-  Así es que el Patacón ha resucitado en nuestra patria, en un bizarro papel que siempre impide descubrir si son excelentes billetes falsos o pésimos billetes verdaderos. Esta apreciación, compartida con muchos conciudadanos, no es patrimonio único del Patacón: también lo es del Lecop, Lecor, Cecacor, otros bonos y el Peso.
Vale aclarar, que en un poblado cercano a Córdoba capital este último verano circulaba abiertamente el peso falso como moneda de cambio, pago, trueque etc; también podría contarles la historia de una ciudad muy cercana a Capital, en donde las monedas son todas falsas y circulan plácidamente. Pero evitaré abundar y engolosinarme en detalles. Frente a esta realidad que no es sólo psíquica aunque atañe en consecuencias, aún me pregunto qué clase de consideración puede tener todo lo que pienso contarles sobre el dinero y sus orígenes, en tanto que la historia monetaria de este país no encuentra manera, ni forzadamente, de adaptarse o representarse a la historia monetaria universal.
Alguien sensato debe ocuparse de este asunto.
Por lo visto, me resulta difícil retomar. Lo haré de un tirón.  (Les comento, -sobre todo a aquellos lectores extranjeros- que una frase muy argentina – que suele ser apertura de charla o conversación entre gente de confianza y o llorones es esta: -¿Cómo estas? – Y, acá andamos, tirando, para no aflojar)

Del trueque de bienes estimados
al Pago efectuado pesando metales preciosos
En tanto los pueblos primitivos no conocían la moneda acuñada, los pagos se realizaban en especies mediante la entrega de objetos aceptables para el acreedor.
Todavía se trataba de un sistema de trueque, sin embargo, la diferencia queda planteada porque los objetos, de allí en más, tomaran valor de acuerdo a un patrón general.
¿Por qué los metales?
Alberto Caletti  ha propuesto que los metales ofrecen importantes ventajas en cuanto a su durabilidad, facilidad de transporte, maleabilidad, conservación, concentración de valor,  accesible manejo y sobre todo, inmensas posibilidades de fraccionamiento.
Existía la necesidad de un intercambio no regional, no local, digo: hubo una necesidad de expandirse, y para expandirse más allá del pueblo, y de los otros pueblos cercanos era fundamental una unidad de medida. Una unidad de medida para todos aquellos pueblos que comerciaban entre sí. Signos generales -dice Calletti- que todo el mundo pudiera tomar a cambio de los artículos entregados y luego fueran útiles para otra transacción.
La época premonetaria
(Acompañaremos la tesis de Alberto Calletti)
En esta transición económica, Caletti ubicará la época premonetaria puntualmente en Babilonia, Egipto, India y China representantes todas ellas de las civilizaciones más antiguas.
La idea o concepto premonetario implica que circulaba la noción o función de la moneda, pero,  aún sin implementarse.
En Babilonia 2000 a.C
Oro  y plata
Los metales preciosos facilitaron -a través de su función- la circulación de la riqueza. Primero funcionaron como unidad de valor y luego, como medio de pago y de intercambio al determinarse precios, salarios y préstamos, por el oro y la plata medidos en su peso. (Calletti)
La unidad fundamental de peso fue la Mina. Al igual que las restantes medidas babilónicas sigue el sistema sexagesimal:
                              60 minas forman 1 Talento,
                              60 siclos  : 1 mina.                                         (Luzzatto)
Disposiciones del Código de Hammurabi referentes a obligaciones, contratos y pagos de deudas, constituyen prueba evidente de la función que paulatinamente adquiría el dinero en la economía babilónica, a pesar de no haberse desprendido totalmente de sus resabios de economía natural, pues la ley fijaba el salario de los trabajadores del campo o el precio de los animales e implementos en granos que se valuaban en una tarifa especial y se obtenían a crédito a pagar en el momento de la cosecha, prohibiéndose bajo pena de muerte pretender el pago en plata.
Aún el rey pagaba a sus funcionarios en especie o proveía a su mantenimiento concediéndoles un lote de tierra o algunos animales.
Digresión: Es interesante recordar que este código es la recopilación de las leyes que el rey Hammurabi de Babilonia ofreció o ideó para su pueblo Se ha dicho que los 285 textos que lo conforman fueron grabados por primera vez en piedra hace unos 4000 años. El código lo halló Morgan en 1902, en unas excavaciones realizadas en Susa, fue encontrado en un cilindro de piedra de dos metros de base por dos metros de altura.
Las referencias más antiguas sobre el uso de metales preciosos, están contenidas en este Código  y se remontan al 2000 - 1800 a. C. haciendo referencia a la plata.
En Egipto 1500 a.C.
Oro y cobre
El oro de Nubia y el cobre de Sinaí, fueron los metales que se reconocieron como normas de valor.
Los anillos realizados con estos elementos, se utilizaron como moneda para algunas transacciones corrientes.
Se ha escrito que el primer óbolo habría sido un clavo de cobre o una aguja de lardear, seis de los cuales integraban un dracma, que significa puñado. (Kemmerer)
Tanto el tema de los anillos como el tema del puñado implicó una medida definitiva. De todas formas los autores hasta ahora consultados no dan con exactitud en el peso o el tamaño de los anillos. Sí, en cambio, en lo que va del dracma. No se trataba de cualquier puñado, todos sabemos que hay puños grandes y puños chicos, idem dedos, con lo cual alguien podría quedar en desventaja, así: 
6 óbolos : 1 dracma.
1 óbolo: 1 clavo de cobre : 1 aguja de Lardear

El cuerpo de un modo u otro ha participado de referente en la economía. Digámoslo bien: para simbolizar se parte del cuerpo, para luego poder sostener lo abstracto que lo representa. Digamos que no deja de ser una operación psíquica, que conlleva la misma estructura que da origen a la palabra, y al lenguaje, cuya versión anterior es el juego, y la anterior responde a esa relación fundante y necesaria en lo que implica la función materna.
(Winnicot lo dijo así: En el principio los bebes no existen, lo que existe es la función materna que implica una funcion paterna que la determina. Pero eso es otro tema)
En cuanto al cobre, sabemos que fue utilizado durante muchos siglos como unidad de peso bien determinada para medir valores y en casos excepcionales, como medida de pago y de intercambio.
India  antes del 2500 a.C.
Oro cobre y plata
Antes de la llegada del rey Macedonio, tuvieron sus piezas de oro: las niska, de diversas acuñaciones y con las cuales también se hacían collares y otras como las catamana que según el veda equivalían a cien vacas.
Oursel comenta que  el karsapana fue primero de cobre, luego de plata y más tarde de oro.
China
Hierro, niquel, oro y  plata
Se ignora en que época se comenzó a utilizar el hierro, pero las armas de este material fueron usadas a partir del 5000 a.C. Se supone que fueron introducidas por los Hunos. Para Oursel "...El hierro, que los hititas, al parecer fueron los primeros en beneficiar de su ganga, fue pronto sustancia rara y codiciadísima  y para Aristóteles fue el primer dinero circulante..."  
Entre las muchas invenciones que se deben a los chinos, no es el menos importante el del níquel. Ellos lo usaban para sus monedas, en una aleación con oro.
Weber comenta que antes de la invención de la moneda, los chinos utilizaban una pieza metálica: el tael que consistía en una barra de plata contrastada por una guilda de comerciantes.  

Origen de la moneda
El desarrollo de la moneda abarcó muchos siglos. Los metales preciosos llegaron a gozar de supremacía como medios de pago entre los bienes intercambiables.
Las diversas formas en que se batieron los  metales preciosos dio origen, a través de un proceso gradual, a barras metálicas más o menos uniformes. Posteriormente algunos gobiernos las acuñaron para preservar su pureza.
No obstante, este proceso fue muy lento y durante mucho tiempo las barras metálicas fueron pasando de mano en mano según su peso.
El talento, por ejemplo, era en el origen una medida de peso.
El dinero instrumental de metal del Norte de Europa se estaba abriendo camino hacia el Mediterráneo. Asadores en forma de varilla, trípodes, jofainas , hachas, y anillos se usaron como dinero en la Grecia Homérica para pagos menudos. Originariamente estos objetos eran de bronce , pero también se usaron hechos en hierro.
Entre las ruinas cretenses del siglo XIII a.C. se descubrieron discos de metal que probablemente se usaron como medios de pago, pero las primeras monedas europeas con forma parecida a las modernas procedían de Lidia , en Asia menor y se acuñaron en los siglos IX –VIII a.C.
Como soporte histórico para este dato, se ha tomado una cita de Herodoto (Los nueve libros de la historia) en donde afirma que fueron los Lidios los primeros que acuñaron para el uso público la moneda de oro y plata.
Es probable que los mercaderes fueran  los primeros que acuñaron moneda, para que luego los gobiernos  tomasen a su cargo esta función.
Entre los siglos VII y VI a.C. cada uno de los diferentes estados y ciudades del Egeo y de Asia, llegaron a emitir monedas portando su propio emblema:

·         la cabeza de León de Lidia
·         la tortuga de Egina
·         el caballo alado de Corinto
·         el búho de Atenas.

Las primeras monedas de Asia Menor eran de Electrón, una aleación de oro y plata muy apreciada.
Alrededor del año 750 a C. se acuñaron monedas de plata en Egina y la primera moneda de oro se le atribuye a Creso, ultimo rey de Lidia en el siglo VI.
Dato:
Las primeras monedas de oro de los reyes de Lidia se denominaron criseidas. (Childe)
La acuñación de monedas en China se remonta a la dinastía Chou, que estuvo en el poder desde el siglo XII hasta el siglo III a C. Alguna de las primeras monedas tenían forma de concha de Cauri y otras, de espadas, cuchillos y palas.
No obstante, varios siglos antes de Cristo se comenzaron a fabricar unos discos redondos de cobre con agujeros cuadrados en el medio, dinero metálico que ha sobrevivido hasta los tiempos modernos (Morgan).
El detalle:
Es pertinente rescatar un párrafo de Weber extraído del libro Historia Económica General donde realiza una observación absolutamente interesante:
“ En las fases primitivas de la evolución, la moneda se diferencia entre los sexos, no pudiendo poseer la mujer la misma clase de moneda que el hombre: así la propiedad de ciertas piezas  de aragonita se reserva solamente para el varón, mientras que las conchas de nácar son sólo el dinero peculiar de la mujer y se entregarán como donación nupcial.”

Nuevamente presenciamos cierta función de valor de la moneda, en esta caso cumpliendo una función social  en relación al orden;  incluso pareciera ser que la moneda , en ese tipo de sociedades  también regula cuestiones jerárquicas, donde el valor de la moneda representa a quien la porta:
“Encontramos una diferenciación estamental de la propiedad del dinero en “la moneda del jefe” y  la “moneda de los no jefes”por ejemplo las conchas de determinados tamaños sólo pueden ser adquiridas y poseidas por el jefe…”)
No hay acuerdo unánime acerca del lugar en donde se acuñó la moneda por vez primera. Según la tradición griega, la iniciación de esta práctica se atribuye a Creso de Lidia, reino limítrofe cuya prosperidad la debía al comercio de tránsito  hacia el año 700aC.
·         Para Kroll, el arte de la acuñación fue aplicado en primer término por los fenicios en el 600 a.C. y el cobre habría sido el primer metal que se utilizó.
·         Wells hace alusión a el siclo-sella, pieza de plata con cuño próxima a ser una moneda, oriunda de Babilonia, sin embargo atribuye la invención a Creso, aunque  sostiene que es probable que en esa época el arte de acuñar ya fuera conocido en aquel otro lugar.
Las monedas más antiguas de Lidia no tienen, al menos en su iniciación, un verdadero cuño. Eran discos ovalados que presentaban de un lado un cierto numero de franjas paralelas.
Sólo posteriormente, al aparecer del otro lado el escudo del estado, estaba completa la acuñación de ese elemento cuya esencia consiste en que la fracción de peso de metal noble sea garantida por el estado y cubierta por su autoridad y, por tal razón aceptada para el pago de impuestos, sin requerimientos previos de ensayos del peso ni del título.
En disidencia con Herodoto, Kemmerer adjudica la primera acuñación al rey asirio Senaquerib (705-681aC) a quien le atribuye la siguiente expresión : "Preparo la forma con molde de barro y vierto en ella el bronce fundido como cuando se hacen monedas de medio Shekel "
·          Según Barcia el batido de moneda de plata más antiguo que se conoce, corresponde al siglo VIII a C. realizado en la Isla de Egina.

 


Relacionar con:
-         Historias del dinero, primera parte. Vanesa Guerra
-         Una venta inquietante, segunda parte. Vanesa Guerra

Comentarios al autor:vmalmsten@hotmail.com

Con-versiones, enero 2002

 

 

        

 

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