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Mitología: Oscuros dioses de sueño y angustia
Segunda Parte
Vanesa Guerra

El hombre, la angustia, la cultura y los mitos

El hombre pierde siempre porque está destinado a morir,
pero no obstante, a través de arte, gana y perdura.

Griselda Gambaro

Partimos de lo trabajado:
- La angustia del ser humano ante lo Otro genera diferentes mitos
-Cada mito instaura un modo peculiar de interrogar la condición humana a través del tiempo.
-La narración de preguntas por  el origen, la sexualidad, la vida y la muerte son los ejes fundamentales de las temáticas mitológicas.

Estamos en condiciones de plantear que existe una semejanza estructural entre  los mitos y ciertas formaciones psíquicas como las fantasías y los sueños. Más aún, determinadas fantasías y determinados sueños están presentes en todos los hombres; digamos que forman parte de la vida anímica humana. Por cierto, esto no ha de resultar extravagante si es que hemos comprendido que el mito es una consecuencia de elaboraciones psíquicas, esto significa complejas operaciones subjetivas, sobre la base de la condición humana, esto es la angustia.
La  trama de estas formaciones psíquicas responde, en principio, a los ejes mitólogicos mencionados; las que ahora vamos a tratar, puntualizan claramente el comercio sexual incestuoso o escenas de  parricidio y/o  matricidio. Tomaremos para esta tarea escritos que la antigüedad nos ha legado.


Tragedia:
¿Debe el hombre inquietarse por aquellas cosas que sólo dependen de la fortuna y sobre las cuales no puede haber razonable previsión? Lo mejor es abandonarse a la suerte siempre que se pueda. No te inquiete, pues, el temor de casarte con tu madre.  Muchos son los mortales que en sueños se han unido a ellas  (...)” (Yocasta, esposa y madre de Edipo)

Sófocles, “Edipo Rey”
*Grecia. 430 Antes de Cristo

La Biblia:
... Después de esto, ocurrió lo siguiente: Absalón, hijo de David, tenía una hermana muy bella. Se llamaba Tamar.  Amnón hijo de David, se enamoró de ella. Ammón andaba atormentado, hasta sentirse enfermo, a causa de su hermana Tamar; pues  siendo ella virgen, le parecía difícil hacer  nada con ella. Tenía Amnón un amigo que se llamaba Jonadab, era un hombre muy hábil. Y éste le dijo: “¿Por qué estás cada día más macilento, hijo del Rey? ¿no quieres explicármelo?” Amnón le respondió: “Es  que  estoy enamorado de Tamar, la hermana de mi hermano  Absalón” (...)
... Ella se acercó a él (Amnon) para darle de comer. Entonces él la tomó fuertemente y le dijo: “Ven, acuéstate conmigo, hermana mía”. Pero ella le respondió: “¡No hermano mío! no me violentes, porque no se obra así en Israel. No hagas esta insensatez. ¿Dónde iría yo con mi vergüenza?  Y tu serías impío en Israel. Habla, pues, al rey, que no se negará a darme a ti”. Pero él no quiso escucharla y, como era más fuerte, la violentó y se acostó con ella. Después la aborreció Amnón con un odio extremo, de modo que el odio con que la aborreció, fue mayor que el amor con que la había amado (...)
 

Libro Segundo de Samuel, 13 [1]
 

Tragedia:
... Electra.- ¡Lágrimas infinitas hay que llorar ahora, hermano, hermano mío... que la causa yo fui! .¡El fuego del encono quemaba mis entrañas, ay de mí, infeliz, contra aquella que me dio la vida!
Coro.-¡ Suerte infausta, suerte cruel fue la tuya, pobre madre!. ¡Diste a luz hijos y ellos te quitaron la vida!...
Eurípides.

Electra”
*Grecia 431 antes de Cristo

Mito
Urano engendró a los Titanes en la Madre Tierra, después de haber arrojado a sus rebeldes hijos, los Cíclopes, al Tártaro, un lugar tenebroso en el mundo subterráneo. En venganza, la Madre Tierra persuadió a los titanes a atacar a su padre; así lo hicieron dirigidos por Crono, el menor de los siete, a quien ella  armó con una hoz de pedernal. Sorprendieron a Urano mientras dormía y fue con esta hoz, que el despiadado Crono lo castró, sujetando sus  órganos genitales con la mano izquierda y lanzándolos  al mar después junto a la hoz...

La castración de Urano
R. Graves

Mito:
... Un padre violento y celoso se reservaba todas las hembras para sí y expulsaba a los hijos varones cuando crecían... Un día los hermanos expulsados se aliaron, mataron y devoraron al padre, y así pusieron fin a la horda paterna. Unidos  osaron hacer y llevaron a cabo lo que individualmente les habría sido imposible... El violento padre primordial era, por cierto, el arquetipo envidiado y temido de cada uno de los miembros de la banda de hermanos, y ahora en el acto de la devoración, forzaban  la identificación con él y cada uno se apropiaba de un fragmento de su fuerza... En efecto, ninguno de los hijos varones pudo abrirse paso en su deseo originario de ocupar el lugar del padre... El muerto se había vuelto más fuerte de lo que era en vida... lo que antes  el había impedido con su existencia, ellos mismos se lo prohibieron para sí...

La Horda Primitiva
Freud. S (Tótem y Tabú, reescritura
de la hipótesis darwiniana
sobre el estado social

primordial del ser humano)

La presencia  de estas temáticas en la mitología universal y en Libros sagrados, permite conjeturar que el deseo incestuoso, la fantasía de matricidio y parricidio, forman parte de la condición humana; esto significa que son improntas en la realidad psíquica de todo sujeto.
La Condición humana es aquel complejo de ideas y elementos  que nos condiciona a tales.
Hablar de condición  no es hablar de señas o características. Hablar de condición  significa  poner  en juego los límites,  explicitar  aquello que nos  permite ser.

La condición, por lo tanto, es eso con lo que se debe cumplir para hacer y ser.
Pero el  término “debe”  no está planteado al modo de obligación moral como deber, sino debe en tanto deuda  o falta.
Así, la condición humana pone de relieve una falta, una carencia de certidumbre con respecto a la muerte, al origen y a la sexualidad. La realidad psíquica de cada uno de nosotros es una ficción que responde a la misma estructura de los mitos. Decimos, entonces, que  la  vida  psíquica y los mitos son un modo subjetivo de confrontarse a la Realidad.  O en otros términos: la deuda genera ficciones.

Freud, en una carta a Fliess lo decía de esta manera:

... ¿Puedes imaginar lo que son los mitos endopsíquicos? Ellos son el último vástago de  mis  afanes  mentales. La borrosa percepción interior del aparato psíquico propio estimula ilusiones de pensamientos que son naturalmente  proyectadas afuera, por lo común en el futuro y el más allá. La inmortalidad, la justa recompensa, la vida después de la muerte, son todas reflexiones de  nuestra psique interior psicomitológica...

Freud. S. Carta 78 a W. Fliess
12-12-1897

Claro que  La Realidad, con mayúsculas, la que suponemos  Verdadera y única, está totalmente perdida. Que alguien diga ¡La realidad es Esta ! no deja de ser sólo un punto de vista. Si la realidad fuera Esa y todos estuviéramos absolutamente de acuerdo (más que de acuerdo!) si todos hubiésemos encarnado esa realidad, seríamos clones, iguales, soñaríamos lo mismo, tendríamos  idénticas fantasías . Nos hubiésemos convertido en una especie que lícitamente podríamos nominar Mismos.  No seríamos Hombres, seríamos Mismos.
Sin embargo, aunque La Realidad no exista, el hombre necesitó crear leyes y ordenar lo que de otra manera hubiera sido un caos.
Por ejemplo:

- El lenguaje es un modo de la ley.
- La prohibición del incesto, otro modo.
 

La Realidad en tanto que perdida nos ha  posibilitado ser  diferentes: semejantes, pues cada hombre  adopatará una posición singular y subjetiva ante las leyes que la cultura instaura.
El único punto irreductible en el cual podríamos creernos iguales, es aquel  donde todos hemos perdido algo, algo  de lo Absoluto.
Jorge Luis Borges lo escribe así:

 

A QUIEN LEYERE
Si las páginas de este libro consienten algún
verso feliz, perdóneme el lector la descortesía
de haberlo ursurpado yo, previamente.
Nuestras nadas poco difieren; es trivial y
fortuita la circunstancia de que seas tú el
lector de estos ejercicios, y yo su redactor.

Nuestras nadas poco difieren nuestros huecos, nuestras preguntas carentes de respuesta, en poco se diferencian. Los seres parlantes, se hallan enfrentados a una carencia como testigos de la condición humana y el modo que cada uno de ellos encontrará para afrontarla, marcará esa diferencia, como aquella posición subjetiva que alguien  sostiene durante la vida.
La pérdida de lo Absoluto, instaura la subjetividad.

Hemos dicho que  la esencia del ser es un hueco, una nada y es en el corazón de la misma donde estalla el mito o la literatura,  el arte o la religión,  el  amor o la fantasía como sensatas formas de embellecerla.
La carencia es una función estructurante de lo humano.

El mito, ficción implacable que la cultura sostiene y  transmite de boca en boca, ha aceptado huellas singulares en sus diversos relatos; por lo tanto: cada  versión de un mito conformará a ese mito, aceptando de este  modo las diferencias subjetivas.
Para los mitos el hombre no es un MISMO.
La diferencia es siempre el obligado producto de la falta.

Planteamos en la primera parte que el mito surge cuando la razón silencia, cuando la razón no puede explicar aquellas cuestiones cruciales que condicionan  al hombre.
Una mirada ingenua aceptaría la siguiente síntesis de  la vida:
sexualidad - origen - vida - muerte.

Mas, sabemos que ningún hombre podría transitarla sin interrogarse. El acto de interrogarse transforma a la vida en algo no lineal; a partir de una pregunta, el pasado histórico puede reinscribirse en otros términos y cobrar el vigor actual que otrora había quedado bajo el efecto de la represión.

-"¿Qué es el origen? ¿Cuál fue? ¿Qué es la sexualidad? ¿Qué implica? ¿Qué es el amor?¿Qué es la muerte?

La razón vacila y el lenguaje produce el mito, como vía regia para sostener una pregunta que narrará una  apacible ficción ante una herida en el corazón del ser.

Pero ¿Cómo se representa la nada, herida que nos habita?

Es complicado. "Nada" es muy diferente a "Vacío". Vacío significa que algo falta. Nada significa que nunca hubo.
Los orientales lo definen en estos términos:

Doctrina del Tao:
El Tao es un recipiente hueco, difícil de colmar. Lo usas y nunca se llena. Tan profundo e insondable es que parece anterior a todas las cosas... No se sabe de quién es hijo. Parece anterior a los dioses.
Treinta rayos convergen hacia el centro de una rueda, pero es el vacío del centro el que hace útil a la rueda. Con arcilla se moldea un recipiente, pero es el espacio que no contiene arcilla el que usamos como recipiente. Abrimos puertas y ventanas en una casa, pero es por sus espacios vacíos que podemos utilizarla. Así, de la existencia provienen las cosas y de la no existencia su utilidad.


(El vacío Central)
Mitos, raíces universales.” Silo

Representar-se la nada es imposible. Sin embargo, es el hueco que ella produce, lo que  gesta  palabras, mitos, ficciones, fantasías, deseo.

El deseo es deseo de lo que no se tiene. Frase populosa, me dirán, más no responde a la contemporaneidad de una moda pensante. El deseo, por definición, siempre se desplaza, es inmortal y por naturaleza escurridizo. Freud, utilizó el vocablo “indestructible” para dar cuenta de ello, lo cual no exime al deseo de los límites. Por cierto, como planteara Lacan, su función es limitada, limitada por el placer. Entonces, para comprender el concepto de deseo, es necesario articularle la idea de ritmos o cortes que mantendrán al mismo  con una tensión constante pero móvil.

Esto es:  para pensar el deseo, algo debe faltar. En otros términos, deseo significa falta.[2]
 

En cuanto a la idea de “inmortal” recordaremos lo trabajado anteriormente:

Serás como tu padre” es un  mandato cultural que  pone un ideal en la escena, ideal al cual el sujeto intenta acercarse;  por ende, no se trata de su deseo, sino del deseo de un Otro que lo trasciende. Lo inmortal se jugará  de  generación en generación, en tanto el deseo atraviesa a los sujetos realizando una suerte de posta, por ejemplo: del padre al hijo, del hijo al nieto... De tal forma, decimos que el deseo escapa al tiempo cronológico, puesto que responde a un tiempo lógico o subjetivo.
El deseo construye ese movimiento que posibilita rescribir la nada para que opere como un vacío.
Estamos hablando de una estructura que nunca se colma y al mismo tiempo que comporta un orden de prohibición.
Así, el ser-deseante busca completarse, para no completarse jamás y en su tránsito fabrica dioses, engendra vidas y se enamora.

Del amor y sus Mitos

¿Dónde estaba Dios cuando te fuiste?
(Discépolo)

Ay pequeño niño hombre, Orfeo amante, que intrépido desciende al Hades para encontrar a su amada Eurídice. Subyugados por su canto los dioses de las tinieblas conceden en la excepción tejer de nuevo el prematuro destino robado a su amada. Pero, ¡hombre! si te han dicho que no vuelvas atrás tus ojos. ¿Es que lo humano no debe ver rostro de la muerte? Desfallecido de amor, la mira y busca su mirada y, ella, al borde de cruzar las fronteras de la muerte, cae, para siempre en el infinito tiempo de un abismo oscuro.
En nuestra cultura la idea de completarse amorosamente, circula entre otras modalidades, a través del mito de las almas gemelas [3] y algunas décadas atrás la versión modelo fue la media naranja. Para aquel entonces, la industria kitsch (-negacion absoluta de la mierda, según M. Kundera-) ubicó en el mercado raros dijes o corazoncitos partidos que los enamorados consumían portando en  sendos cuellos cada mitad como grata muestra del amor profesado. "Eres mi media naranja:  la otra parte de mi corazón...". No obstante, más allá de lo contemporáneo, la idea amorosa de ser uno en dos, se puede rastrear en los orígenes que plantea la biblia y escritos filosóficos de gran importancia que con los años se consagraron como clásicos. Entre ellos:
Platon (427-347 a.C) "El Banquete" ilustra estas  ideas en la voz de Aristófanes,  personaje que explica el origen del amor de esta forma:

... ni uno solo se  negaría, ni demostraría tener otro deseo, sino que creería simplemente haber escuchado lo que ansiaba desde hacia tiempo: reunirse  y fundirse con el amado y convertirse de dos seres en uno solo. Pues la causa de este anhelo es que nuestra primitiva naturaleza era la que se ha dicho y que constituíamos un todo. Lo que se llama amor, por consiguiente, es el deseo y la persecución de ese todo...

Pero hemos dicho, que la condición del ser-deseante es no colmarse jamás y continuar  "buscando o encontrando" para relanzar la búsqueda nuevamente. Así, el amor que plantea  Aristófanes es un amor que cura y cicatriza el deseo: la reintegración a la primitiva naturaleza. Veamos:

(...) Cada uno de nosotros, efectivamente, es una contraseña de hombres, como resultado del corte en dos de un sólo ser, y presenta sólo una cara como los lenguados. De ahí, que busque siempre cada uno a su propia contraseña. Así, pues, cuantos hombres son sección de aquel ser partícipe de ambos sexos, que entonces se llamaba andrógino, son mujeriegos; los adúlteros también, en su mayor parte, proceden de este género y así mismo, las mujeres  aficionadas a los hombres y las  adulteras derivan también de él. En cambio, cuantas mujeres son corte de mujer, no prestan atención excesiva a los hombres, sino que más bien se inclinan  a las mujeres... Por último todos los que son sección de macho, persiguen a los machos y, mientras son muchachos, como lonchas de macho que son, aman a los varones y se complacen con ellos... son en realidad los más viriles por naturaleza....

Sin embargo, la posición que sostengo, de acuerdo a lo que hemos elaborado, es que la dimensión del amor y la dimensión del deseo no suponen una misma raíz.

En todo caso, la elección amorosa es el vehículo del deseo pero no la satisfacción plena del mismo. Sabemos, que el amor embellece al objeto, puede entonces tornarlo deseable;  claro  que el deseo se sostiene como tal, siempre y cuando no creamos en la totalidad de la pareja amorosa, amordazándolo. Quiero decir que, el buen amor, si es que así  podemos llamarlo, se funda  en el  desencuentro con el otro, en lo irreductible del otro:  en aquello que jamás podrá formar parte de ambos.
He  planteado que los seres  humanos  son semejantes, mas  esto no equivale a decir que por tal causa son complementarios entre sí.  Sepámoslo: No hay complementariedad.
De hecho, el mito del andrógino recreado por Platón, invoca al cuerpo único y el ombligo es el recuerdo que tenemos de ello[4]. Lo sostenido en el mito implica, que el otro amoroso  reencontrado, habría formado  parte de mi cuerpo, y en tanto hallado, pasa a ser  mi cuerpo y  viceversa.  Se trata de una complaciente historia de amor: Eramos  uno pero nos separaron. Partidos al medio fuimos almas gemelas errando por el cosmos. Pero ahora, nos hemos encontrado para desafiar al malvado Zéus
En fin...
La problemática emerge si nos preguntamos por el deseo, a saber: si el amor colma... ¿dónde ubicarlo? Analizaremos el mito para ubicar la verdad que el relato imprime:
La esencia del amor genera la imagen de la totalidad, inexorablemente. De allí la idea de “amor platónico” en tanto que instaura un imaginario que permite creer que en el otro se encuentra aquello que nos hace falta. Se dice, además, que “el amor cura las heridas”. Por supuesto que se refiere a todas las heridas que el mismo amor no provoca.
La elección del partener está siempre en función de determinadas imágenes que apuntan, -de alguna forma- a complementarnos. La elección del otro amoroso es, en efecto, la devolución de una imagen para nosotros perdida, y siempre buscada  (tal como lo planteara Aristófanes, en contraposición a Borges).[5] Es por ello, que podemos decir que el amor se presenta en principio bajo un  registro imaginario; imaginario en el  sentido de imágenes, en el sentido de ideales.
La elección del otro, jamás es azarosa o casual; muy por el contrario se impone como aquello que hace falta y aquel "elegido" pareciera portar [6]. Entonces, como un espejo, el amor devuelve una imagen completa. Hasta aquí, el amor, es una relación especular.
Sigmund Freud, también se preocupó por  el tema. En 1915, dio lugar a estas ideas: El otro es amado y elegido a través de cuatro condiciones:
 

·   por lo que uno mismo es ( a sí mismo)
·  
por lo que uno  fue  (yo ideal)
·  
por lo que uno querría ser ( ideal del yo)
·   por lo que fue parte del sí-mismo   (hijo)

 

Primera conclusión: “El objeto de amor se elige según el modelo de la propia persona” (S.Freud, 1915)
De manera tal que,  existe un sesgo del amor que pone en juego lo que no se tiene. Sin embargo, más allá de la imagen de completud que la elección propone, hay grietas por donde se filtra el real desencuentro.
La armonía que otorga la imagen de completud o totalidad, no es más que una ilusión. No existe armonía amorosa, pues no somos animales atrapados en figuras guestálticas, no hay, en última instancia, un Juan destinado a cada María. No negaremos los encuentros felices pero aceptemos que hay huecos que no se saldan con la llegada del otro.
Quizá, la voz popular “siempre hay un roto para un descosido” conserve mas brillo en su hilo de Ariadna a la hora de salir del laberinto.

Para Benasayag  y Charlton, el amor es la admiración que un pez siente por una bicicleta.
Veamos el texto:
Imaginemos la sorprendida admiración entre un pez y una bicicleta. La bicicleta no cree que este ser tan raro, sin piernas, ni brazos, sepa hacerla andar como se debe  y, por su parte, el pez no ve en la bicicleta una buena herramienta para ir a su trabajo de pez... frente a su mutua incapacidad para convertirse en la herramienta del otro, el pez y la bicicleta tienen la posibilidad de construir a partir del vacío, una relación... fundada en la ética y la admiración, llamada amor.

(Crítica a la Felicidad, 1992)

El tiempo del enamoramiento evidencia aquellas cuestiones relacionadas a  la sensación de  fusión o  confusión.  Pero, una vez que la magia se interrumpe se trata sólo de peces y  bicicletas  -como siempre se trató- sólo que en plena “locura amorosa” la imagen es más fuerte y los amantes quedan fascinados, atrapados, como si fueran tal para cual, llevando a escena el mito de la media naranja... o del andrógino.

(Un clásico para observar en ciertos "mieleros" (palabra en fuga, diría, en lo que dice hoy nuestra lengua porteña), retomo, esos mieleros que pululan felices por centros turísticos creados para ellos, dejan observar el pretendido trazo idéntico en los detalles que adornan sus cuerpos. No me refiero tanto a las alianzas, sino, a cómo queda marcado en la vestimenta el rasgo especular: ambos con el mismo pulover o las mismas camperas o las mismas zapatillas, o los mismos gorros... los dos deben tener lo mismo. ¡Igualitos! Ese es un modo de armonizar la imagen. La luna de miel tiene sabor a luna renegatoria)

Los orígenes que Aristófanes plantea son realmente el bálsamo para aquella respuesta que se avecina y se torna insoportable: nos  buscamos porque estamos solos y el hecho de encontrarnos tampoco nos salvará de ello; además, somos diferentes, y no sólo por una cuestión sexual. Hemos sido diferentes y  jamás podremos fusionarnos en uno. Por cierto, el intento de fusionarse genera a otro, distinto a cada uno de nosotros: un hijo.
De esta manera, como ya hemos visto, el mito produce esa suerte de pantalla que nos protege de la angustia “desde siempre hemos sido separados, seres abiertos y ahuecados en lo más íntimo.

El amor es justamente el intento de unir aquello que no puede unirse. Por  eso decimos que la raíz del amor  se relaciona con la armonía de la imagen: una buena forma, una imagen completa. Pero, esa  porción que no admite unión con  el  otro, ese resto que no se fusiona,  responde a la estructura del deseo.
Por un lado lo causa.
Por otro, nos habla de lo irreductible pues el deseo no se comparte, es algo absolutamente singular y subjetivo.
Decir que es singular y subjetivo, no significa "ser propietarios", por cierto es al revés: el deseo nos tiene bien atados, el asunto es cómo estamos enlazados a él y será ese enlace lo que marca una posición particular.
La “locura amorosa” o enamoramiento o fascinación, toma la forma del mito del andrógino, pues crea e impone la imagen de la totalidad, de la igualdad, del cuerpo único. El otro amoroso “cierra”, completa la imagen hecha a medias, pinta de rosa lo que podríamos llamar (como diría Kundera) la insoportable levedad del ser.

Para el amor habrá entonces dos versiones:
La versión de la imagen
La versión del deseo
Y se aclara que el deseo implica necesariamente a la palabra.
Quizá estemos autorizados a plantear que la palabra es en principio una metáfora en donde algo se ausenta desde el vamos y, si lo aceptan, por su función, la palabra opera como un mito.

Retomando la idea del cuerpo único: ¿Acaso no estaríamos al borde de pensar la locura amorosa en la pequeña y fundante luna de miel que una madre tiene con su hijo al tiempo de su llegada?
De hecho, Freud lo ubica cuando sostiene que  se elige por lo que fue parte del sí mismo. Freud escribe la historia de His majesty de Baby y todo termina infelizmente, pues al niño se le cae la corona. (Por suerte) Digo: aquello termina bien, en tanto que funda, quizá, el dolor de existir que no es mas que el dolor de la palabra que entra en la escena, acotando el silencio de un goce desmedido.

Es cierto, hablar es pellizcarse fatalmente.
Los mitos reeditan aquello, hablan, allí donde el goce de un silencio nos reenviaría a un exceso que ya no podría medirse con la vara del dolor o del placer.

Dicho de otra forma: Tú que tienes origen, eres finito y perecedero.

Recomendaciones y referencias bibliográficas:
(valido para las dos partes del trabajo)
(Textos y autores a quienes agredezco su efecto de enseñanza y  la posibilidad de mi lectura  sobre los mitos.)
Ø     G. Fernández de Leon. “Enciclopedia de las religiones. Mitos y leyendas”. Editorial Amauta

Ø Aizen\ Muro.”Diversidad Cultural Argentina” Museo de la Patagonia Francisco Moreno.

Ø      Popol Vuh”, Editorial Alianza

Ø      D. De Rougemont. “El amor en occidente”, Editorial  Paidos

Ø      E. Galeano. “Memorias del Fuego”. Siglo XXI de  España Editores, SA

Ø      D’Arbois de Jubainville. “El ciclo mitológico Irlandés y la mitología  céltica”. Edicomunicación España.

Ø      Mercedes González. “Nuestra Tierra India”. Ediciones Letra Buena.

Ø       Silo. “Mitos raíces universales”. Editorial Planeta.

Ø      Sófocles. “Edipo Rey”. Editorial Ciordia, SRL

Ø      Platón. “El banquete”. Editorial Aguilar.

Ø      M. Yourcenar. “Ana, soror..” Ediciones Alfaguara S.A.

Ø      J.L. Borges. Obras completas. Emece Editores. B.A.

Ø      S.Freud .”Totem y Tabú”. Amorrortu Editores.
Ø      Eurípides.”Tragedias”. Editorial Harla.

Ø      S.Freud. Introducción del Narcisismo”. Amorrortu Editores.

Ø       Luis Caeiro “ Cuentos y tradiciones japoneses” Vol.1 Editorial Hiperión

Ø        Grupo Tempe “Los Dioses del Olimpo” Alianza Editorial

Ø        Benasayag\Charlton. “Crítica a la felicidad”. Editorial Nueva Visión.

Ø        R. Barthés.” Fragmento de un discurso Amoroso”. Siglo XXI Editores.

Ø        La nueva Biblia Latinoamerica. Edición Pastoral. Paulinas

Ø        E Benveniste. “Comunicación Animal y Lenguaje Humano”. Revista Diógenes, Octubre, 1952 . Editorial Sudamericana.

Ø        J.Lacan. Seminario XI- los Cuatros conceptos fundamentales del psicoanálisis. // 1964.”  Editorial Síntesis

Ø        R.Harari.“Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis, de Lacan: Una introducción” Editorial Nueva Visión


[1]  Recomiendo la bellísima lectura que Marguerite Yourcenar  ha hecho sobre esta temática, en su cuento “Ana, soror...”  Del Libro “Como el agua que fluye”

[2] Roberto Harari

[3]  Para curiosos y tolerantes: pueden ustedes dejarse pasmar por libros relacionados a la temática New Age -en versión amorosa- o leer de un tirón “La ley del Amor” de Laura Esquivel

[4] Curioso. El ombligo, biológicamente refiere a la unión con el cuerpo materno

[5] “...Nadie pierde (repites vanamente) /Sino lo que no tiene y no ha tenido /Nunca...”J.L. Borges,1964

[6] El libre albedrío no es más que una oscura y secreta ley inconciente

Comentarios al autor: vmalmsten@hotmail.com

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