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Presentación
Nora Martínez
Para todos
aquellos pobres mortales que aún no se han cruzado en la vida con este humilde
artista, les propongo no demorarse ni un minuto más.
El es: Luis
María Pescetti.
Para aquellos que
ya lo conocen, lo invito directamente a gozar de sus palabras, en una entrevista
realizada por niños argentinos, extraída de su misma página:
www.pescetti.com y con la autorización de quien responde.
Les cuento.
Harta ya de
encontrarme con espectáculos infantiles super-producidos, super-adornados, super-comercializados,
super-vacíos; cierta vez me encontré con este hombre:
Se abre el telón.
Escenario en
penumbras.
Luego, un foco
ilumina la única silla que se encontraba en el centro, junto a un micrófono.
Ovación
generalizada en la sala.
Ovación
descontrolada ante la aparición del personaje. El muchacho vestía pantalón,
remera y zapatillas. Guitarra en mano, comenzó el espectáculo.
Así terminó. Sin
cambios de decorados, ni de vestuario, ni de nada.
Todo lo que allí
había era talento, humanidad, sentido común y un enorme placer por su
trabajo, un "feeling" especial con los chicos y con los no tan chicos.
Esa fue la
primera vez que disfruté "a la par" con mi hija de cinco años, un espectáculo
infantil. Ocurre que antes disfrutaba de verla disfrutar. Con Pescetti uno no
puede quedar excluido. No quedan afuera los más pequeños, ni los niños más
grandes, ni los que se llaman "adultos".
Luis nació en
Argentina, residió durante 11 años en México y ahora está de vuelta.
Editó no sé
cuántos libros para chicos y grandes, ha dado y da cursos, talleres...bla...bla...bla...visiten
su página, se las recomiendo.
Reportaje a Luis
Pescetti, hecho por niños
Selección: Nora Martinez.
.... fue hecho
por niños de diez años (más precisamente por los chicos
de cuarto grado fucsia de la escuela "América del Sur")
desde Argentina a México, vía Internet -
Un grupo de
chicos decidió hacerme un reportaje. Aprovechando que
con Rudy, el padre de uno de ellos, somos amigos y nos comunicamos por correo
electrónico, me fueron haciendo llegar, en dos tandas, sus preguntas.
Lo que sigue es el mail con las respuestas que les envié,
varios días y cavilaciones después.
Ejem... uno,
dosss, tressss... probando micrófono... uno, dos... ¿se escucha? ...
bueno, queridos chicos, antes que nada (estas cosas siempre empiezan así: "antes
que nada") déjenme decirles que estoy muy contento de estar hoy aquí sin todos
ustedes... y que estaría más contento todavía de estar hoy allí "con" todos
ustedes, pero el caso es que tengo sus preguntas al lado de la computadora y en
mi cabeza desde hace cinco días. La verdad es que sus preguntas me dejaron
pensando todo el tiempo. Las voy a ir contestando como si conversara con ustedes
(¡Nico! ¡quedate quieto!).
Si les aburre leerlo todo junto, háganlo por partes. No sé si ustedes esperaban
una respuesta tan larga, pero es que, la verdad, sus preguntas se me quedaron
rebotando mucho adentro de mi cabeza. O sea que lo que les voy a escribir son
todos los caminos, todos los rebotes que hicieron sus preguntas en mi cabeza.
Léanlo todo de golpe o de a poco.
>1) ¿Cuándo
empezó tu interés por escribir?
>2) De chico: ¿cuáles eran tus autores preferidos?
>3) ¿Quién te leía los cuentos?
No estoy seguro
de haber sido un chico muy lector o buen lector. Lo que leía, entonces, eran los
cuentos que venían en los libros para la escuela. Había historias que me
impactaban mucho (a algunas de ellas las recuerdo hoy, me veo leyéndolas). De
muy chico quería ser "inventor", eso era tan importante que hasta empecé a
escribir un cuaderno con mis invenciones. No todas eran realmente invenciones
(una era cómo hacer una linterna con el tubito de la plasticola, por ejemplo).
Iba caminando por la calle y me imaginaba que iban a venir de un programa de
televisión a descubrirme, entonces caminaba y pensaba qué respuestas iba a dar
cuando me "encontraran de sorpresa". La cuestión es que soñaba mucho, me
imaginaba cosas. Me acuerdo que era muy curioso y muy inquieto. Según parece
hacía muchos chistes en clase: los chicos se reían y la maestra se enojaba.
Después, cerca de los 10 u 11 años, encontré unas revistas que contaban las
vidas de personas célebres. Esas sí, me las devoré todas y las encuaderné. No sé
si era porque quería ser célebre o tener una vida importante o linda.
Pero todo esto para contarles que no recuerdo haber sido un gran lector, ni
tener autores preferidos, ni alguien que me leyera los cuentos. Sin embargo,
estando en quinto grado, escribí mi primer poema y un cuento que terminaba con
un señor que leía en el diario la noticia sobre su propia muerte.
Rudy, el papá de Nico, me dijo "bueno, no habrás leído mucho pero habrás oído
muchas historias" y entonces me hizo acordar que sí. Especialmente las de un
señor de mi pueblo que no se puede decir que fuera mentiroso porque él realmente
creía lo que contaba, pero sí que era muy exagerado. Contaba historias como que
tenía un pescado al que le enseñó a vivir fuera del agua y una vez que él salió
a hacer un mandado, una tarde en la que ya había terminado de llover, el pescado
lo acompañó sin que él se diera cuenta; se resbaló, cayó a un charco... y se
ahogó. U otra historia en la que él tenía un arado tirado por caballos y cierta
vez, al cruzar una vía, sintió un tirón, pero siguió. Esa noche lo despertó el
silbido del tren, salió afuera de su casa y era que ahí estaba el tren y el
maquinista preguntándole si así iba bien para Tucumán... ¡el tirón había sido
que enganchó las vías con el arado y sin darse cuenta las había arrastrado hasta
la puerta de su casa! ¡así de buenos eran esos caballos!
En séptimo grado saqué un primer premio por una redacción. Recuerdo la
dedicatoria en un libro que me regalaron, mi nombre en un pizarrón en el patio y
las burlas de algunos chicos. Ganar un premio por una redacción era mucho menos
que hacer un gol, o sea que me sentí contento pero solo.
Durante mi adolescencia escribía muchos poemas, la mayoría tristes poemas de
amor. Y es que había una chica que conocí en segundo grado y me gustó hasta que
terminamos quinto año de la secundaria. Era muy linda, pero en esos años ella
nunca gustó de mí (luego de más grandes sí salimos juntos, pero esa es otra
historia, o a lo mejor no, porque estar muy enamorado me inspiraba y ella
estudió literatura).
Después, de más grande, sí me volví muy lector, sobre todo en la intensidad y el
placer con el que cada vez fui leyendo.
Lo que pensé es que leer sirve para descubrir y enriquecer la vocación de
escritor (y para toda la vida, claro, pero ahora nada más estoy respondiendo a
su pregunta), sirve para descubrir y enriquecer, pero yo no sé cómo nace la
vocación de escribir. En fin, yo recuerdo todas esas cosas, pero la verdad es
que no sé cómo fue que elegí ser escritor.
>4) ¿qué es
para vos un cuento?
>5)¿qué cosas te inspiran para escribir?
Un cuento o una
novela son como un pedazo de vida que se puede ver mejor, con más claridad. Un
día, un rato, un año o toda una vida, pero escrito de una manera que me ayuda a
entenderlo o a sentirlo mejor. Por eso mismo las ideas de los cuentos, muchas
veces, se me ocurren de cosas que pasan de verdad. Algo que me sucedió, o algo
que me cuentan. Después agarro ese pedacito, lo exagero o lo continúo de otra
manera. Los cuentos siempre expresan cosas muy ciertas, incluso los más raros.
En ellos siempre estoy contando algo que no podría decir de otra manera. Una
gran tristeza, una gran alegría o algo que se me ocurrió.
>6) ¿qué
estrategias usás para llegar a la versión definitiva antes de publicar lo que
escribiste?
Algunos textos
nacen y terminan redonditos, y estoy seguro, tengo la certeza, de que así están
bien. Con otros no estoy tan seguro, entonces, siempre, pido que los lean en voz
alta (a algún amigo o a mi compañera). Estoy muy atento a cómo se oyen en su voz
y a cómo reacciona al leerlo, y ahí inmediatamente me doy cuenta qué está bien y
qué no. A veces hago algo que recomendaba Cortázar y es que me grabo yo mismo
leyéndolos en voz alta y ahí los corrijo. Pero, siempre prefiero escucharlos en
la voz de otra persona. Después voy... y corrijo y corrijo y corrijo. Tacho,
tacho. Por lo general tacho más de lo que vuelvo a escribir. Casi siempre me
parece que "les sobran cosas". Eso es como salir con dos pares de zapatillas al
mismo tiempo. No se puede, entonces yo trato de descubrir dónde hay dos
zapatillas y le quito un par, vale decir, le quito lo que me parece que les
sobra.
>7) ¿qué tipos de cuentos te gustan?
No son los de acción, ni los policiales o los de suspenso. Son aquellos en los
que el personaje o el autor están pensando cómo es la vida, cómo son las cosas.
O en los que el autor me cuenta una historia que, por alguna razón, me ayuda a
entender algo que me pasó alguna vez o que me está pasando. Tambien los de
humor.
>8) Muchos de
tus cuentos son diálogos...¿por qué elegiste hacerlo así?
Me gusta escribir diálogos. Creo que me salen bien. Además me encanta que con
sólo la conversación de dos personas, sin poner ninguna indicación más... se
entienda todo. Al leerlos uno se puede imaginar todo el resto, y sin embargo ahí
está sólo que las personas se dicen. En música hay algo que se llama
"composición a dos voces", esto es algo parecido. Con muy pocos elementos, con
los menos posibles, transmitir mucho.
>9) ¿cuáles son tus futuros proyectos?
Ahora estoy escribiendo una segunda novela "para grandes" y otra novela de
aventuras y de amor. Acabo de terminar un libro de cuentos de humor para chicos.
Voy a empezar en una nueva radio con mi programa (acá en México). Viajar a
actuar a Argentina.
>10) ¿esperabas alguna pregunta que no te hicimos?
>11) ¿te hicimos alguna pregunta que no esperabas?
No estaba esperando ninguna pregunta en especial y casi todas me sorprendieron.
Lo que más me llamó la atención es cuánto me hicieron pensar. Cosas que nunca me
había preguntado.
Quiero terminar diciéndoles que, si les parece, cuando esté en Argentina voy un
día a su grado y les leo uno de mis cuentos o les canto una canción. También se
me ocurre que a este nuevo libro de cuentos me gustaría terminarlo (si el editor
me deja) con este reportaje que ustedes me hicieron ¿me darían permiso de
publicar sus preguntas? (por supuesto que iría el nombre del grado y de la
escuela).
Finalmente, muchas muchas gracias por leer mis cuentos y por dedicarme un poco
de su tiempo en hacerme este reportaje.
Besos y abrazos.
Luis
(ustedes aplaudan un poquito, yo ahora me salgo de atrás de la mesa, nos
saludamos y nos vamos a comer unos sándwiches que habíamos
comprando... estamos todos muy contentos).
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