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Acerca de "Todos los nombres"
Marcela Depiera
Todos los nombres
son ningún nombre. Este creo es el nudo de la novela de José Saramago (
Editorial Alfaguara, 1997). Y cómo abordar ese tema sin rozar al amor y a la
muerte.
Don José, rata de
los archivos del Registro Civil, empleado, protagonista y único nombrado, teje
con silenciosa primera pasión en los finales de su vida, una historia a partir
de la llegada a sus manos de un legajo que se distinguirá de todos los demás.
En los archivos
están todos. Corrijo, estamos todos porque Saramago consigue que el lector
busque su lugar en ese laberinto de papeles.
Estamos todos,
los vivos y los muertos. Y todos juntos somos muchos, demasiados, hacinados en
un hueco oscuro al cual muchos penetran y del cual algunos no vuelven perdiendo
su vida entre millares de nombres escritos. Este archivo es como un cementerio,
inofensivo y amenazante a la vez.
Ofreciendo la ambigüedad
suficiente como para no arruinarles este telar de tímido suspenso,
los invito a la lectura de Todos los nombres.
Revista Con-versiones
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