|
Chicas Salvajes
María Laura Galarza
Tengo una amiga,
que para caracterizar sus estados neuróticos dice estar "cocinándose en su
propia salsa". ¿Eso estaremos haciendo las mujeres, cocinándonos en nuestra
propia salsa, cada vez que queremos darle forma al amor?.
Motivo celta
(s.VI)
Recordemos a los
enamorados de "Una relación pornográfica", mal traducida en nuestro país como
"Una relación particular", zafando de las perdices por un pelo, cuando, un
malentendido intercepta la posibilidad (anhelada por el público de cualquier
Hoyts Cinema), de un final feliz. La película termina como empieza, con dos
amantes que recuerdan uno del otro, cierta experiencia sexual, donde corre sin
embargo, y a su pesar, cierto aire amoroso. En este film, la protagonista
publica un aviso pidiendo compañero sexual. Cuando va a su encuentro, sin mediar
un café o cualquier otro ritual previo, conduce al españolito aún atónito, hasta
la habitación del hotel. Luego, contrariamente a lo que pregona la sabiduría
popular, estas situaciones, son tramadas por mujeres.
Recordemos la escena Faulkner, en Palmeras Salvajes, cuando Carlota lo toma de
la muñeca a Harry y le dice "vamos" y sella con esa escena, las características
que tomará la relación a lo largo de la novela. "¿Y tu vas a seguir como un
angelito en el cielo?" le espeta ella instándolo a seguirla en la aventura.
Carlota se encarga de armar y desarmar el destino ante un obediente y azorado
Harry que termina produciendo el aborto de su propio hijo de entre las entrañas
de su amada. Así, Carlota y Harry quedan presos de su sueño. Todo empieza por
una mujer. Carlotta dice no a la clandestinidad y blanquea a tal punto su
empecinamiento por Harry que obliga a su esposo a llevarla hasta la estación del
tren, hasta el asiento mismo donde partiría con su amante. Con desparpajo se la
ve manipular a esos dos hombres que terminan manteniendo un diálogo increíble en
los pasillos del tren. Podríamos decir que en este punto Carlota reniega de
convertirse en una Emma Bovary. Porque Emma oculta sus pecados hasta el punto de
poner al lector en situación de pensar si no era preferible que esta jovencita,
se conformara con lo que tenía.
Es
que hay, en ambas obras literarias, un trazo moralista no muy lejos de lo que
podría ser una versión femenina de "Fattal Atraccion". Durante cierta reunión
social a la que asistí, al hablarse de Madame Bovary, alguien no dudó desde su
más feroz costado superyoico decir: "sí, pero fíjense cómo terminó".
¿Así terminan las
mujeres que se empecinan en no amar como todo el mundo?.
Parece haber algo
peligroso en el amor descarriado e in-forme. Puede volverse demencial, chocar
con lo real de la muerte. Faulkner lo dice más poéticamente: "que amor y dolor
son una sola cosa y que el valor del amor es la suma de lo que pago por él".
De
todas formas, las Emmas florecen a montones en una sociedad cada vez más
capitalista, sino, date una vuelta por cualquier shopping en horario de oficina.
En
la última película de Ettore Scola, "La Cena", puede verse a una mujer de
apariencia impecable, aburrida, mientras escucha a su hombre hacer negocios con
otro. En un momento se levanta y la cámara la sigue hasta el toilette: abre su
celular y llama a su amante. Vuelve a la mesa y nada cambió, su marido sigue
entusiasmado.
El
psicoanálisis afirma que alguien atrapado en sus ideales es como un chico
encaprichado. Distinto a aquél que es capaz de asumir la realidad y los deseos
nunca satisfechos. Emma y Carlota, ¿eran dos niñas ofuscadas?. "...a Emma no
podía entrarle en la cabeza la idea de que esta tranquilidad en que vivía, se
correspondiese con aquella dicha que había soñado"
Motivo celta
(s.VI)
Los
ideales cierran caminos. Pero, intentar otras formas en el amor, ¿tiene que
llevar a estos terribles finales?. Es verdad que Emma finalmente, termina
encontrando en sus amantes, hombres tan débiles como su Charles y vuelve a
reconocer en el adulterio la insulsez del matrimonio.
Es
verdad también que resulta patético que Carlota muera de dolor creyendo que
solamente perdiendo ese hijo dejaría a salvo lo aséptico de su amor con Harry.
No había para ella otra posibilidad.
Emma
también ve su porvenir como un pasillo negro sin salida, o mejor dicho, "con una
puerta bien cerrada al fondo". Es decir que hay una puerta, aunque no para Emma
que buscó caminos paralelos por los bosques donde soñaba de la mano de sus
amantes. Carlota tomaba trenes cada vez que veía que su hombre quería ponerse a
trabajar para darle un buen pasar. Es maravilloso ver cómo Faulkner crea esa
pregunta constante, casi como un barniz, sobre toda la obra: ¿qué son estos dos,
si no son un matrimonio?.
La
pregunta es, si hay alternativa para las chicas salvajes, quizás alguna puerta
como la que Emma ve al fondo del pasillo.
Revista Con-versiones Enero de 2002
|