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El dinero y sus historias
Vanesa Guerra
(Primera
parte)
Tus manos son velos
sobre el rostro
V.G.
Amigos: no sé por que he decidido contarles
esta historia.
Alguna vez me la pidieron por encargo, y como indolente sicario
la escribí. Destruí libros y autores, -como hacemos aquellos que
escribimos-. De plagio en plagio me plagié a mí y eso, amigos,
es peligroso: nada peor que desconocerse en la propia letra: ser
abatido frente al retorno de una ajenidad sin nombre.
Que arda en la hoguera la antigua tesis;
a sus cenizas soplo y toma forma esta miscelánea.
Primera cita:
(Borges, Jorge Luis)
"...
El dinero es abstracto, repetí, el dinero es tiempo futuro. Puede
ser una tarde en las afueras, puede ser música de Brahms, puede
ser mapas, puede ser ajedrez, puede ser café puede ser las palabras
de Epicteto, que enseñan el desprecio del oro; es un Proteo más
versátil que el de la Isla de Pharos. Es tiempo imprevisible,
tiempo de Bergson, no duro tiempo de Islam o del Pórtico. Los
deterministas niegan que haya en el mundo un solo hecho posible,
id est un hecho que pudo acontecer; una moneda simboliza nuestro
libre albedrío......quizás
detrás de la moneda esté Dios..." El
Zahir
Introduccion-es
Plantea Borges que no hay hecho, por humilde que sea, que
no implique la historia universal y su infinita concatenación de
efectos y causas.
Por cierto es imposible encontrar lo absoluto en lo momentáneo
y aún es imposible encontrar lo absoluto, aunque la prosa borgeana
no haya cesado de buscarlo. Borges fue un amante de lo real, tal
vez un apasionado de aquello que no puede cercarse más que por la
sombra de magníficas imágenes que nos relacionan, desde el texto,
con breves nombres de lo infinito. Y allí, en el libro de El Aleph,
está el Zahir, aguardando.
¿Qué es el Zahir? Una moneda, un vuelto que se precipita
después de una caña de naranja tomada en un almacén a horas de la
madrugada. ¿Qué es el Zahir? Es la moneda que vuelve después de
ver muerta a una mujer que por muerta ahora amaba. ¿Qué es el Zahir?
Lo notorio, lo visible, lo inexorablemente inolvidable, el perpetuo
e incansable recuerdo: aquello que enloquece ¿Qué es el Zahir? Es
la sombra de la rosa y la rasgadura del velo... uno de los noventa
y nueve nombres de Dios.
Capturar -para narrar- la historia del dinero es empresa
ambiciosa. Lo ambicioso de esta historia se oculta en que es la
historia de la humanidad la que hace posible que el dinero exista
y tenga su historia. Pero pienso que la historia universal del dinero
es falsa e incompleta, y agrego -en los límites de lo ocioso-: para
cada uno de los habitantes del planeta, que a esta altura son más
muertos que vivos- ha existido y existe una historia secreta, silenciosa
y autoerótica del dinero.
Pues bien, parece obvio... sin embargo,
ésta es una de las historias que podría no tener fin y al mismo
tiempo velar su origen como pretendida puerta triunfal de un posible
y certero hallazgo... finalmente, para ello los arqueólogos, y
los historiadores con sus afanes y su amor por la verdad quienes
continuarán en la búsqueda de la última palabra, que como sabemos,
tampoco será la última.
Entonces ¿Dónde surgió el dinero? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Para
qué?
Lo humano nunca es demasiado original,
y sucede que acontecen estallidos culturales en distintos lugares
del planeta casi al mismo tiempo. Hoy la información mediática lo
facilita, antes (sin artilugio de por medio) curiosamente, sucedía
igual. Como ven, por este camino no resolvemos la problemática.
¿Cuál es la problemática?
El hombre y el dinero, más las preguntas. O también podemos
trazar la siguiente vía: del hombre al dinero, como producto
de su autoría y su necesidad y así decir: el dinero que lo representa,
el dinero que lo respalda, el dinero que lo vehiculiza... O también,
el dinero como valor de cambio, como poder, como producto, como
instrumento, como síntoma, como divorcio, como estallido de la neurosis,
como falsa carcajada. Y ahora sí, las preguntas. Debo advertirles que Victor Morgan es un autor que
citaré a menudo, en principio porque escribió uno de los textos
más claros sobre la historia del dinero y en segundo término porque
me resulta interesante su garra por atrapar los hechos y sucesos,
desde un origen hasta un final (el del texto) y cosificarlos!...
Quizá sólo haya sido a los fines didácticos.
Lo cierto es que los sucesos siguen y continúan su propio
movimiento y la historia del dinero también es la historia cotidiana
del dinero, no tanto por lo del sudor de la frente y el pan,
hijo del sacro-sacrificio, sino porque el dinero aún hoy surge
del mismo modo que antaño surgió: por condición humana, esto es:
por angustia y cuando digo esto intento sostener esa idea por
la que se me ha tildado “delirante”: el dinero surge para aliviar-
renegar de las diferencias. (Y aclaro -u oscurezco- lo humano
es diferente a lo humano: al otro y al propio ombligo.)
Así, del mismo modo que no hay hombre sin cultura, ni hombre
sin lenguaje, tampoco habrá hombre que no se relacione con la
función del dinero, aunque no tenga un cobre.
Lo veremos.
Un comentario:
Dicen que los orígenes del dinero
se remontan a épocas anteriores a la primera historia escrita.
Y algunos otros dicen que las primeras escrituras datan de las
primeras contabilidades que realizó el hombre.
La etimología
es como una mapa, al menos para mí.
Los invito, iremos a dar unas vueltas
etimológicas. Para quienes lo hayan olvidado, “etimología” es
otra palabra que viene de lejos y su significado es ÉTYMOS: VERDADERO
- LOGOS: PALABRA
(Vuelta rumiante antes de continuar:
la verdad: siempre a medias, a medias tintas, medias agujereadas,
viejas y deformes de tanto usarlas. La verdad de la palabra es
lejana, tan lejana que vaya a saber cuántas cosas le ocurrió en
su camino de tiempo, no obstante, la palabra como miniatura de
mito engendra varias versiones y entre ellas se adivina o se insinúa
la estructura de una verdad. ¿Cuál es la estructura de la verdad?
La ficción. ¿Qué ficción? La humana ¿cuál otra?!)
Primera vuelta
moneda:
* Según la etimología, la voz moneda
deriva del verbo latino moneo que significa advertir
o amonestar. Así, la moneda advierte el valor que tiene y
la cantidad de cosas que se puede adquirir con ella (Garnier).
·
La
mayoría de los autores la hacen proceder de la voz romana moneta,
derivada según Brañas de la acuñación que tenía lugar
en el templo de Juno Moneta. No obstante, parece más exacto
derivar el nombre de esta diosa del hecho de acuñarse en su templo
la moneda y el nombre de esta (Moneta) del verbo moneo.
·
Otros
estudios dan diferente significado a la voz moneta. Se
cree que sea un adjetivo derivado del púnico (1) correspondiente
a machanat o ammachanat, palabra que se lee en los
tetragramas púnicos corrientes en Sicilia en los siglos IV y V
a.C.y significa: campamento, ejercito. -(1)
Cartaginés, relativo a Cártago. En aquella época Sicilia estaba
ocupada por Cártago.
·
Moneta es palabra gemela de la voz latina
monete que significa vigilar.
·
Como
equivalente a la voz moneda se ha usado y se emplea actualmente,
la palabra dinero generalizada por los trovadores de la
edad media y procedente de la latina denarius o
moneda romana equivalente a diez ases.
·
En
los tiempos Homéricos el ganado (buey) fue utilizado como patrón
de valor. Señalamos que la palabra pecuniario‚ procede de la
palabra latina pecunia que significa dinero,
la cual procede, a su vez de pecus que significa ganado.
·
Kemmerer
sostiene que las diferentes impresiones de animales en la barras
primitivas de bronce, motivaron que las denominara “pecunia”
·
Por
otro lado, Kemmerer considera que el nombre moneta -de
cuya raíz son las palabras inglesas money y mint
- significaba protector del sexo débil, guardián de las finanzas.
Y haciendo Eco de lo que diría un viejo amigo de alguien:
Un mapa no es el territorio (Korzybski). Aún así, y distantes
de sacar conclusiones apresuradas y estériles, las etimologías
son sugerentes: la moneda advierte, vigila, amonesta, se acuña
en la casa de los dioses y es uno de los nombres de los hombres
cuando están en guerra.
Una posible historia...
Y en el inicio fue el Deseo
El trueque
(Trocar: latin trocáre: cambiar, vomitar)
En la primitiva economía de trueque para que dos
personas intercambiaran sus productos era necesario que ambas
coincidieran en desear aquello que la otra ofreciera y
además, que se pusieran de acuerdo sobre el valor de las mercancías
que intercambiaban. Por cierto, el trueque era un dispositivo
sumamente complejo, en tanto que estaba regulado por el feliz
encuentro de los deseos, en búsqueda de una satisfacción para
ambas partes.
Las dificultades para realizar el trueque eran aún mayores
cuando se comerciaba con bienes perecederos o con cosechas agrícolas.
A esos inconvenientes particulares se unía otro de mayor trascendencia:
el trueque suponía un freno de primera importancia para el desarrollo
del comercio. En efecto, cuando los intercambios comerciales se
intensificaron, el trueque fue suplantado progresivamente por
el empleo de objetos apreciados de manera general, por ejemplo:
sal, pieles, piedras preciosas, etc, que en tanto respetados
y deseados por la mayoría, pudieron ser utilizados como medios
de cambio.
En realidad, se trata de objetos que poseen un valor intrínseco,
id est resultan valiosos por sí mismos.
“
Mi reino por un caballo ”
(¿Quién se hubiera atrevido a semejante oferta?)
Las formas primitivas de intercambio se remontan miles de
años antes de los primeros testimonios escritos. Los orígenes,
entonces, se reconstruirán a partir de las ruinas descubiertas
por los arqueólogos y por la observación que se ha realizado
en ciertas tribus primitivas que sobrevivieron hasta mediados
del siglo pasado.
La primera forma de comercio fue probablemente el llamado
comercio silencioso.
En
él, los participantes no tenían contacto directo. Los miembros
de una familia o tribu se allegaban a un espacio abierto, desplegaban
los bienes que deseaban cambiar y se escondían.
A
continuación, se aproximaban los interesados en el trato, extendían
todo lo que estuviesen dispuestos a ofrecer y se retiraban también.
Aquellos que habían hecho el primer
movimiento volvían y examinaban la oferta de sus vecinos. Si estaban
satisfechos, tomaban los bienes ofrecidos y dejaban allí los suyos.
Pero, si consideraban que lo ofrecido a cambio era insuficiente,
retiraban parte de sus propios bienes y se escondían otra vez
para que la otra parte del trato examinase la nueva oferta.
Esta forma rudimentaria de regateo que no estaba
mediatizada por la palabra, continuaba hasta que ambas partes
se encontraban satisfechas. (Por cierto, el tiempo, aún no era
dinero)
¿Qué era el tiempo en ese entonces?
El intercambio de regalos entre los jefes de las
tribus es un hecho posterior que embellece y tensa los párrafos
en la escritura de Homero y el Antiguo Testamento. Por cierto,
desempeñó un lugar importante en la vida social y económica de
la época, pues, más allá de su papel social y político, este dispositivo
permitía a un grupo compartir los productos del otro, como lazo
transcultural .
Todo indica, que la circulación de regalos marca un antecedente
para las posteriores formas más organizadas de intercambio.
Estas formas primitivas de intercambio consistían en el
simple trueque de una cosa por otra sin la intervención de ninguna
clase de patrón. No obstante, el intercambio de regalos daba lugar
al contacto directo entre las partes y el silencio daba
lugar a la palabra.
El intercambio de regalos, no implica la frase a caballo
regalado no se le miran los dientes, sino que muy por el contrario
la dentadura ofrecida debía ser de primera calidad.
Pero el acento no recae sobre los regalos, sino sobre los
efectos posteriores que tendría ese intercambio, pues más allá
de la satisfacción y el interés por repetir la maniobra política
y social lo que se intensifica es un fenómeno transcultural.
Siempre hubo globalización, lo siento.
Solo que antes era más lenta y menos escandalosa.
Un ejemplo:
La reina de Saba –del sur de Arabia- visita a Salomón
“ La reina de Saba había tenido noticias de la fama de Salomón y vino
a preguntarle sobre cuestiones muy difíciles. Llegó, pues, a Jerusalén
con un gran número de camellos cargados de perfumes y gran cantidad
de oro y joyas. Cuando estuvo en la presencia de Salomón, ella
expuso todas sus dudas y Salomón aclaró todos sus problemas. No
hubo misterio que el rey no pudiera aclarar...
Luego ofreció al rey ciento veinte talentos de oro, perfumes y joyas
en gran cantidad. Nunca había llegado tanta cantidad de perfumes
como los que regaló la reina de Saba a Salomón...
Aparte de lo que Salomón regaló a la reina de Saba, con la generosidad
característica en él, le dio todo cuanto quiso. Después ella se
marchó y volvió a su país con toda su gente...” (1Reyes10.1-2//10/13)
Salomón , hijo de David, comenzó
a reinar a partir del 970 a.C.
Se cuenta que Israel era un pueblo
pequeño situado entre los imperios de Egipto y Babilonia. No obstante,
para la época del reinado de Salomón y el de su padre David, aquellos
vecinos imperiales no mostraron señales de grandeza, permaneciendo
-acaso- en una etapa silenciosa frente a Israel. Cabe suponer
que los israelíes creyeran ser el primer país del mundo y tomaran
a Salomón como el magnífico y único rey de todos los tiempos.
“ El rey Salomón sobrepasó en riqueza y sabiduría a todos los reyes de
la tierra. Todo el mundo quería conversar con él para aprovechar
la sabiduría que Dios le había dado. Año tras año cada uno le
traía regalos: objetos de plata y oro, vestidos, armas, perfumes
caballos y mulos...”
Es probable, que el rey Salomón y
su pueblo, modificaran su conciencia de mundo al descubrir las
riquezas y los productos que llegaban de otras tierras. Del mismo
modo se ampliaría la visión religiosa y el lugar de Yavé.
Yavé sería entonces el Dios de insondable
universo.
Crónicas:
“ El peso del oro que le llegaba a Salomón cada año era de seiscientos
sesenta y seis talentos de oro, sin contar las contribuciones
de los mercaderes y los comerciantes. Todos los reyes de Arabia
y los intendentes del país traían plata y oro a Salomón.” (2 crónicas
13-14)
“ El rey tenía naves que navegaban a Tarsis con los servidores de Hiram,
y cada tres años venía la flota de Tarsis trayendo oro y plata,
marfil, monos y pavos reales.” (2 crónicas 21)
Salomón murió en el 930 a.C.
Realmente
quisiera contarles y compartir con ustedes la historia del rey
Salomón. Pero no es ese nuestro asunto. Y ha decir locuras de
anhelos imposibles, hubiera querido ver aquellas caravanas perfumadas
de acres, ocres y brillos donde nadie quedaba intacto luego de
encontrarse con otro, otro tan ajeno, tan disímil, tan igual,
tan diferente.
El otro,
lo otro del otro, nunca nos deja iguales. He allí su valor.
Valor
no es dinero.
Hasta
la próxima.
Relacionar
con :
Una venta inquietante (Historias del dinero, segunda parte) - V. Guerra >>>
El peso de una vaca en oro (Historias del dinero, tercera parte) - V.
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