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ENTREVISTA A MÓNICA CARRANZA

Nora Martinez

 

-¿Quién es Mónica Carranza?

Mónica Carranza es una señora, una humilde señora, que tiene la suerte de poder devolver algo de todo lo que ha recibido, esperanza, familia, hijos que estudien, salud, tantas cosas lindas que puedo dar, ayudando a personas como yo.

-¿Cambió Mónica?

No, Mónica... a mí me decían Monita cuando era chiquita, pero como nació Monita fue una cosa que fue ahí como nací; creo que siempre voy a ser igual, no hay nada para poder cambiar, no hay diferencia. ¡¿Qué habría para cambiar?!, no sé si interpreto lo que vos me preguntaste.

- Yo hacía referencia a que ahora vos podes dar.

Yo no puedo dar, yo solamente tengo mi esperanza intacta y mi lucha todos los días y mi cabeza partida ya, con la hemorragia cerebral que tuve, hasta sufrí impotencia, pero no tengo nada para dar. En este momento no tengo ni un peso para comprarme cigarrillos, yo que fumo. Hay cosas que la gente cree, porque en este momento todo se maneja por negocios, es difícil creer que alguien luche por algo, que ponga el pecho todos los días, el corazón y el alma. Es que mi vida es... que soy siempre igual, porque las armas que tengo para luchar son mi pasado y el dolor de los pibes que están sufriendo hoy, ¿entendés?, nada más.

- ¿Cuando te referís a tu pasado...?

En mi pasado fui una piba de la calle, ¿entendés?, y hoy con lo que viven los pibes en la calle, vuelve el pasado a mi cabeza, a mi vida, a no olvidarme de aquello que he sufrido, a recordar y compartir lo poco que tengo, que es mi familia y compartirla con ellos y luchar, para ellos ¡y bueno! es algo de lo que doy de tanto que me han dado, al mundo, a la vida, a la sociedad, a Dios.

-¿Qué es la Fundación Carasucias?

Es un lugar con las puertas abiertas para aquel que tiene hambre y duerme en la calle, que no tiene medicamentos, que está solo y que necesita que alguien lo escuche y también esta abierta para aquellos que quieren venir a ayudar y a dar. Una Fundación con las puertas abiertas, acá no hay nada que se oculte, es todo abierto, es todo libre, el hogar de las pibas de la calle, dos hogares que tengo, todo.

El comedor es una cosa de familia.Yo hoy veo mucha gente en la calle, uno puede pararse, darle su tiempo, darle un sándwich, escucharlo.

Creo que es así. Mirá todos apuntamos, ahora, para el lado de Menem, ¡Menem, Menem!, ¡Menem es uno más!, ¡qué importa quién carajos es Menem!, si se equivocó o no, no importa, lo que importa es lo que hicimos nosotros. Porque un hombre no puede dominar los sentimientos de una familia. Nos dejaron sin trabajo ¿quién lo votó?. ¡¿Qué hacemos con los pibes que están en la calle?!

Y las mujeres se ponen a competir con los hombres, creyendo que les vamos a ganar. ¡Ganarles a los hombres! ¡¿A qué?! ¡¿Para qué?!

Creo que estamos en una confusión espantosa, uno con el otro. Me acuerdo en los tiempos de los militares, antes de los militares se escuchaba bolero, las cumbias, la pachanga, y se bailaba uno agarrado con el otro, el bolero, el tango y la milonga. Y todo siempre tomado el uno al otro. Cuando llegó el tiempo de los militares, llegó la música moderna a los boliches y a todo lo que da, y a bailar separado. ¡¿Cómo te llamás?!, no existían más las conquistas, había que separarlos por miedo a que se hagan extremistas.

Ya está, eso lo lograron, metieron a los yanquis como pudieron con la música, sacaron nuestra música. Hoy actualmente vuelven a decir, las mujeres le estamos ganando a los hombres, las mujeres empezamos ¡¿a hacer qué?!, ¿a invitar a un hombre a tomar algo?, ¿a pagar algo?, una moda, ¿a querer ganarle a un hombre en el trabajo? ¿a qué?, ¿en qué?, ¿para qué?. Psicológicamente, también estamos separando a las familias. No olvidemos que nuestros hijos también son varones, nuestra familia, nuestro esposo, luchemos por lo que tenemos como madres; las familias están quebradas, los hombres sin laburo, los pibes se ven en la calle más que nunca.

No debemos competir con el hombre. Debemos estar al lado del hombre, ayudarlo, que labure, de lo que fuese, vendiendo ballenitas, pero siempre al lado. Comprando doscientos gramos de carne picada para hacer una albóndiga, una salsita, una sopa, no sé, pero algo juntos, juntos, toda junta la familia para ayudar a los pibes. Olvidémonos de los que tienen poder y los que quieren avanzar con el poder, se puede avanzar de abajo, ayudándonos unos a los otros unos a los otros y no esperar más. Mirarnos nosotros, qué podemos hacer, seguimos viendo como mueren los pibes como los están violando, y lo que está pasando, intoxicados por naturaleza, ¡¿con qué?!, con un yuyo, cocaína, marihuana, ¡¿qué es eso?!, ¡no! si cada uno de nosotros prestamos atención en lo que podemos hacer, lo que podemos dar, que podemos hacer por los pibes que mañana van a ser el futuro de este país, es otra cosa.

-¿Qué es un niño?

Todo. Todo. Idolatro a los niños. Los idolatro con toda mi vida. Un chico para mí es la esperanza, es el camino, es algo maravilloso; es mañana.

Un chico para mí es mañana, después y siempre. Siempre van a ser los chicos quienes tienen que tener, que tener eso, decir ¡vamos!, dejémoslos crecer, como las plantas, como los arbolitos. Démosle fuerzas, armémoslos para que crezcan derechitos, no los dejemos solos, no los miremos más, no los estudiemos más. ¿Qué pasó con esto que están quedando y muriendo abajo, siguiendo con esto de estudiando y mirando, y estudiando, y estudiando ¡nooo!. ¡Debemos hacer más que hablar!. Creo que tenemos que estar todos unidos, más que nunca, humano con humano, argentino con argentino, padre de familia con su vieja, con su hija, con su señora.

No sé, creo que es un momento que hay una confusión espantosa, que no sabemos donde vamos. Hay terremotos, terremotos aquí, terremotos allá, muere la gente, ¿viste hay un terremoto?, ¡nooo!!!, ¡¡¡estamos locos!!! En realidad nos estamos olvidando hasta de Dios, ni siquiera vemos la parte humana de otro lugar que son iguales que nosotros, ¿qué está pasando con nosotros? ¡Dios mío! Yo veo las cosas, quien sabe... yo soy diferente, viste.

-Creo que hay mucha gente que piensa como vos...

Yo creo que sí, que estamos volviendo. Tenemos que volver a nuestros orígenes. Tenemos que volver a aquello que fue tan criticado, estuvimos presos muchos años sin poder liberarnos, pero cuando abrieron las puertas compramos todo lo que había. Otra trampa más nos tendieron y caímos nuevamente en la trampa.

Primero quedamos en cana, luego nos liberaron, nos dieron veneno, a nuestros hijos los amasijaron, quitaron laburo a nuestros maridos, las esperanzas, está todo quebrado. ¡¿Qué mierda hacemos ahora?! ¡¿Qué hacemos ahora?! Si no nos unimos mueren las esperanzas, entonces, ¡¿qué?! ¡¿entonces qué?! Creo que es duro lo que está pasando, mi manera de ver...

Por ahí me equivoco, yo soy analfabeta, pero creo muchísimo en Dios y en ese morocho maravilloso, a veces le digo "Morocho mira, fijate esto, fijate lo otro". Creo en Dios, no sé rezar tampoco. Por ahí me equivoco yo, cuando yo hablo, que es lógico. Yo muchas veces he estado en la puerta de un colegio y me he puesto a llorar porque quería ir al colegio y otras veces porque... ¡qué se yo!.

Hay cosas que pasan ahora y no las podes creer. Yo veo las cosas diferente y a veces me pongo... porque quien sabe porque nunca tuve nada y admiré lo que otros han tenido y hoy que veo que nadie le da bola a nada de lo que más vale, que es la familia, el hombre, los hijos, nadie le da pelota. No sé que está pasando, es como que por dentro yo sé que voy a morirme muy pronto, porque en algún momento voy a reventar, como reventó mi cabeza, a mi corazón también le va a pasar lo mismo. Pero de todas maneras quiero que sepas que el día que pase eso, quiero que sepas que hice todo lo que debía hacer. Si en algo me equivoqué, ha sido hecho con todo el amor del mundo más grande.

No creo en la sola ambición personal, no me interesa nada, solo que... ¡¿qué pasa con nosotros?!, ¡¿que pasa con la gente?! Ven a los pibitos que se están intoxicando, chiquitos, ocho, nueve años, diez años ¡vamos!, los otros ya crecieron y ya van a morir porque tienen quebrada el alma, porque no les dimos nada para aprender, no hay nada para que aprendan, ni siquiera la posibilidad ahora, ya que hicimos lo que hicimos con ellos, decir, abran institutos, médicos, psicólogos, ayúdenlos a desintoxicarlos, que hagan un deporte, que crezcan, que sanen, tampoco eso...¡hijos de qué!!! Estos no son hijos de nadie, quién nos ayuda, sabemos los que fueron chiquitos y que le queda la esperanza y que estén respirando una cosa para que le crezca su panza, a esos tampoco le dimos la posibilidad para que vivan más, ¿cómo hacemos?.

Creo que estamos nosotros confundidos, creo yo, que estamos confundidos.

-¿...?

Yo creo que te dije muchas más cosas de lo que yo quería decir. Hay días y días. Hay días que por ahí no ando tan bien y te digo las cosas como las siento ¿no?. A veces me da mucha bronca.

 

NOTA

La señora Mónica Carranza es directora y fundadora del hogar y comedor "Carasucias".

Esta es una entidad sin fines de lucro, que se mantiene con el exclusivo apoyo de la gente: vecinos solidarios, comercios, empresas. Gracias a esa colaboración el comedor puede alimentar diariamente a más de cuatro mil personas.


El hogar "Carasucias" está ubicado en la Capital Federal de la República Argentina, en el barrio de Mataderos.

 


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