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EL
CUERPO VACÍO
Patricia
Pena
"... sublimar es descubrir el real del
fantasma con
una producción imaginaria, una representación estética,
que tiene por función apaciguar el agujero del goce y
ocupar el vacío de la cosa..."
El espacio de la mirada en la pintura, J. Lys - Pag. 122
Existe una escultura de Norberto
Gómez titulada "Las manos", que logró captar mi atención
y conmoverme. Son cuatro manos dispuestas como puntos cardinales,
en actitud de aprehender y contener un vacío.
Vacío
inexistente en lo exterior hasta que esas manos lo delimitan, lo contornean y
así lo crean. Vacío exterior-interior con el cual trabaja un escultor.
Materia- cuerpo- vacío.
Elementos necesarios para lograr una obra, sólo eso.
Sólo eso y todo eso. Quien ha transitado
por el trabajo de producir una obra de arte, sabe que es necesaria una
conjugación particular de esos elementos.
Una sumatoria de tres que diferenciados y
entrelazados entre sí generan un cuarto, diferente de los originales.
1+1+1= un otro. Es un uno más uno más uno
que generan un uno-otro diferente.
Muchas veces se debe soportar que las manos
se dejen atrapar por lo material, que la mente vacíe ese vacío en un vano
intento de ceñir, de atrapar un algo. Es imprescindible haber sentido,
descubierto, palpado, recorrido, transitado un vacío interno, sin eso sería
imposible rodearlo, bordearlo y ¿por qué no? navegarlo.
Una obra se puede producir tal vez en un
intento de expulsarlo. Un
intento de expulsar el vacío, de vaciarlo; de vaciarse del vacío de
representaciones o de las representaciones del vacío: un intento fallido de
aniquilar la ausencia...
O quizá, la ilusión de reencontrar aquello
alguna vez perdido, de atrapar con las manos lo que del cuerpo escapa a las
palabras... posibilidad de recuperar ese goce mítico perdido...
La escultura es movimiento, es ritmo.
Las manos-cuerpo trabajan la materia, la materia atrapa al cuerpo, el cuerpo
atrapa la materia. Las manos trituran, aplanan, enrollan, retuercen. La
materia engulle, traga, mastica, deglute. Una modifica a la otra, y a su vez,
es así modificada.
En el tiempo de crear los gestos se
congelan, los músculos se tensan, las miradas se pierden, los semblantes se
ausentan.
El tiempo
se diluye. El instante se prolonga. El espacio cobra vida.
El interior se desplaza, se estira, se
prolonga, se proyecta, se con-funde lo externo en lo interno.
Lo interno es externo. Lo externo es
interno. El límite no existe.
La sustancia se diluye, la materia toma
forma, se despega, se separa, se despliega. La materia confundida con un
cuerpo toma vida.
Emerge una escultura de una nada.
La escultura es un cuerpo. Es un cuerpo de
materia, de cuerpo y de vacío.
Es un cuerpo modelado, desplazado,
figurado, es-cin-di-do, se-pa-ra-do, conformado, deformado, desplegado,
plegado, replegado en el espacio.
Es un cuerpo creado, deseado, anhelado,
soportado... vaciado, tal vez desfigurado o tensionado.
Fue materia. Fue cuerpo. Fue vacío.
Es materia. Es cuerpo. Es vacío.
La escultura es un cuerpo material vaciado.
La escultura es un vacío material
corporizado.
La escultura es material corporizado
vaciado.
Es vacío corporal materializado.
La escultura es un cuerpo ... es otro
cuerpo...
Y el vacío retorna se torna...otro
lugar.
Dijo Auguste Rodin:
" Si la verdad tiene que
morir, mi Balzac será hecho pedazos por las generaciones futuras. Pero si la
verdad es imperecedera, profetizo que mi escultura hará su camino. Esta obra,
sobre la que se burló todo el mundo y que fue ridiculizada por todos los
medios, ya que no era posible destruírla, forma el núcleo de mi vida, el eje
de mi estética. Desde el día en que la concebí soy otra persona".
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