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"EL
OJO DE LA TORMENTA"
Molinari
(Algunas
reflexiones sobre la relación arte-cuerpo)
Molinari
La ley de causalidad, por la cual un
episodio se encadena con otro, actúa en forma lenta.
También adquiere en momentos tonos enigmáticos.
La idea de reflexionar sobre los cruces entre
el arte y el cuerpo llega algunas horas después de producirme un corte en el
dedo pulgar de mi mano derecha, asunto que me impide pintar al menos por dos
semanas. Es a partir de este desencuentro entre mi cuerpo y el proceso creativo
que comienzo a adentrarme en este juego de fuerzas.
Recuerdo al artista argentino Cándido López y
el adiestramiento de su brazo izquierdo luego de perder el derecho en un campo
de batalla, para poder pintar su testimonio de época.
Aparecen en forma imposible de evitar Goya y
su mente, Beethoven y su sordera, Van Gogh y su oreja y aún Mozart y su fuerte
risa.
Un primer cruce entre lo que nos falta, lo
que nos invade, y como esto se encarna primero y da lugar a la creación,
después.
Cambios
en el cuerpo y en la mente que viajan al lenguaje simbólico del arte, para
retornar intentando estallar la realidad.
Creo en el arte como espacio de belleza, aún
en sus recorridos más torturados y monstruosos y como agente iniciador de
importantes cambios en la historia de los humanos.
Señalo algunas direcciones en la relación
arte-cuerpo:
1) Mutaciones en nuestros cuerpos,
incluyendo nuestra interioridad, como detonantes de necesidades expresivas.
2) El cuerpo como objetivo, como
tema en el arte.
3) El cuerpo como soporte en el
arte (perfomance,body-art,happenings,teatro,danza).
4) La extraña, interesante, casi telekinética
y fundamental relación entre el cuerpo de los artistas, el cuerpo
de la obra y el cuerpo de los espectadores.
5) El fuerte o débil atravesarse del
cuerpo de la relación anterior en su conjunto y el cuerpo, que confirman cada
instancia especial de tiempo y lugar, época y cultura determinada.
Busco explicar mejor mi punto de interés:
considero esencial a un artista estar atento a señales, gestos y mensajes de su
interioridad, sobre todo en los especiales momentos de cierta "deformidad",
donde lo que aparece perturba nuestro tranquilo mar interior y más aún, entra en
situación de no-lugar en la realidad que circunda al artista. ¡Ese es el
momento!
Estas mutaciones son las que desde el
cuerpo del creador se dirigen al cuerpo social, a través de su
encarnación desde el cuerpo de la obra.
Tal vez, los más grandes artistas son los que
hacen de esta especial comunicación su máximo arte, con la necesaria convicción
de accionar generando nuevas inquietudes, nuevas preguntas y por lo tanto
modificando el espíritu de su época.
Pienso en los Beatles, en el dadaísmo, en
Julio Cortázar. Recuerdo a Marcel Proust, Franz Zappa, Antonio Berni, Xul Solar.
La relación arte-cuerpo está teñidísima
de lo que para cada artista pone límites a los componentes de este
cuerpo.
Ser fugaz pero fuertemente encandilado por el
sol, moverse al ritmo de las olas, sentir el gusto de un beso, correr dentro de
mis sueños, oler y seducir a la muerte. La Luna y la noche como madre del
pensamiento. Estas son algunas de las sensaciones que en mí detonan producir
arte.
El arte como perfume de la piel
del cuerpo de la humanidad.
El cuerpo como ojo de la tormenta que
el arte desata en sus momentos más luminosos.
(mayo/ 1998)
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