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BUENOS
AIRES, TANGO Y DIVAN
... de zaguanes, ascensores, grelas,
gatos, Manzis y Elenas...
Gabriela
Elena
Ayer el patio, el zaguán, las grelas, los malevos, la muerte a
cuchillo, en el suburbio que chorrea celos... y el amor. Hoy una
Disco en Costanera, el ascensor, los Gatos, los chabones, la muerte
bien pegada a la Merca, al FMI... y el amor. ¿Qué poco cambió
todo, no? Al fin y al cabo, cuando Manzi escribía:
"No habrá ninguna igual, no habrá ninguna...
ninguna con tu piel ni con tu voz..."
seguramente añoraba las dulces tetas de
aquella mujer con la que solía compartir las siestas. Claro, él no podía
escribir: "No habrá tetas iguales a las tuyas", ningún cantante se
hubiera animado a subir a un escenario con esas palabras en la boca, aunque
fueran de un poeta como Manzi. Por otra parte, los tangueros -machistas
inolvidables- no se lo iban a bancar. Tal vez esto sea lo único que tenemos.
Podemos decir el amor con toda la humedad de la que somos capaces, podemos salir
de los ascensores (zaguanes) después de una sesión de amor urgente, sin que una
suegra nos tilde de "ligerita de cascos", hasta podemos ser Gatos (Grelas) y
semblantear que somos mujeres de negocios. Algo es algo.
Ellos no se quedaban atrás. Se amasijaban
por una mina, cortándose el orgullo de macho con la daga, sólo porque ella
bailaba cortes y quebradas con el compadrito prohibido, prohibido porque
hacía mejores arabescos con los pies. ¿Cómo se le ocurre? El lío se armó cuando
el compadrito tuvo que levantarse apurado de la cama por salir a buscar
el mango (dólar) para convertirse en "alguien". Se le cayó el chambergo en el
camino, sin querer pisó el lengue que resbaló de su cuello (pero no se
agachó a recogerlo), su mina quedó insatisfecha, y él se calzó un traje de
Armani, se compró un Celular, y no precisamente para esperar los llamados de su
ardiente hembra... (Ella también salió corriendo para dejar de ser la estúpida
que siempre dice si, o que nunca dice no...)
De todos modos, pasiones son pasiones. Esto
ya olía mal antes del Tango.
Esto sigue siendo un gran quilombo
(casa de citas). Pero ni a Manzi, ni a mí nos pueden quitar la sublime ceremonia
de compartir una siesta con la piel que amamos...
BUENOS AIRES, TANGO Y DIVAN
(Tango, 1996 letra y música Gabriela Elena)
Gatuna, como ninguna.
Posmoderna, intelectual
deambula por la ciudad,
sensual de Tango y Diván
Sus ojos, lenguas nocturnas,
liberan besos mojados,
que son secretos de esquina
prohibidos, más que privados...
Caliente de verano, Buenos Aires,
le obliga a recordar un vals tan triste;
escucha a "Froid" que canta "Flor de Lino"
y siente a su amor que desde lejos,
temblando en su memoria, la desviste...
Su boca en la noche acaba
relatos de amor porteño,
susurros de soledades,
cuentos húmedos de sexo.
La bebo mientras mi cuerpo
desarma, porque sus manos
duermen mi pena de siempre:
pena de tango apenado...
(Para final)
Volví para que sus manos,
devoraran todo el llanto
que murmuraba mi pena:
pena de tango apenado.
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