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Paraísos Perdidos

Susana Torres Molina


 

In the jungle MR

 

-Te deje de amar cuando develé todos tus misterios

-Estás al lado mío y hablás de amor... y yo te miro y no sé quién sos... ¿qué hacés acá, al lado mío, hablándome de amor?... ¿Qué reglas, qué juegos, qué ceremonias ejecutamos para llegar a este lugar?... y ya está todo instalado de tal manera, que realmente no sé como preguntarte... ¿quién sos?... ¿qué hacés acá?... ¿de qué amor me hablas?

-Tu necesidad y mi necesidad se acoplaron en un coito perfecto. Te adaptaste a mis protuberancias y rellenaste mis agujeros... y así sin darnos cuenta, nos comprometimos a seguir comprometiéndonos.

-Te espero contra toda esperanza. Porque para mí, la verdadera tragedia, es una vida incapaz de gestos exuberantes. Como esa mariposa, que por temor a que le cortaran las alas, toda su vida se hizo pasar por gusano.

-Fueron tiempos intensos, apasionados. Y hoy solo permanecen como ecos, neblina... un pellizco en la boca del estómago.

-En el nombre del amor, todo es posible. Yo te amo si me amas... pero si me dejas... quiero que desaparezcas de mi vida, de la vida. Yo te amo tanto y quiero tanto a cambio. Ni más ni menos. Aunque si la ganancia es a mi favor, mejor. Ahorraré para épocas difíciles. Yo te amo y quiero convertirme en única para vos, necesaria, imprescindible, pero por favor, te pido, no me ahogues.

Yo amo tu generosidad, tu bondad, tu solidaridad, y sobre todo amo y exijo, que todo eso sea exclusivamente para mí.

-Yo creo que te amo porque me gusta dormir con vos, en las noches frías de invierno... pero no sé, porque cuando llega la primavera también me gusta levantarme sola y no saber de mi vida más detalles.

Yo creo que te amo porque cuando tengo miedo, tu cuerpo, tus manos me tranquilizan y me dan la paz de una recién nacida... pero no sé, porque cuando me siento en forma, a veces, tus manos me pesan y me hunden en el hartazgo.

Yo creo que te amo porque en el silencio me pierdo en tu mirada y nada existe fuera de vos, pero no sé... porque hay veces que deseo un cataclismo, para que desaparezcas definitivamente de mi vista.

Yo creo que te amo, porque cuando hacemos el amor, es tal la intensidad que hasta podría matarte, partirte en dos... pero no sé... porque ya sin deseo, la sola idea de que todo se repita nuevamente me desespera.

-¿Qué me hizo traicionarte?

-Te dejé y ahora te busco.
Te busco y sé que algún día te voy a dejar.
Te dejo antes de que me busques.
Dejame que te busque, pero por favor no me dejes.
No quiero que nadie me busque porque no quiero que nadie me deje.
Gracias por no dejarme buscarte, ni por buscarme. Gracias por esta monotonía.

***

(Del libro: "Paraísos Perdidos", S. T. Molina)

Revista Con-versiones

 

 
 

        

 

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